Trabajadores sobreexpuestos a radiación

Canadá Jun 5, 2011 at 9:19 pm

Se trata de dosis lo suficientemente altas como para alterar la composición química de la sangre y, en ocasiones, la sobreexposición supera con creces los límites reglamentarios que establecen las provincias. Se han registrado más de un centenar de casos en los últimos diez años. Los trabajadores más afectados son los radiólogos industriales.

La Agencia de Protección Radiológica de Salud de Canadá lleva un registro de dosis de radiación en los trabajadores desde los años cuarenta.

Especialistas médicos y otros trabajadores han sido sobreexpuestos a radiación, en dosis lo suficientemente altas como para alterar su composición química sanguínea, según revela el análisis de una base de datos interna del Gobierno a la que ha tenido acceso The Canadian Press. En ella se muestran casos en que los trabajadores afectados fueron expuestos a dosis de radiación que sobrepasaban con creces los límites reglamentarios

Las dosis de radiación se miden en milisieverts (mSv), y una exposición a entre 50 y 100 mSv puede causar cambios detectables en la química sanguínea, si bien son necesarios más de 500 mSv para que aparezcan signos de enfermedad causada por radiación.

Son los gobiernos provinciales quienes fijan los límites de dosis que pueden recibir las personas que trabajan en entornos con radiación, incluyendo los rayos X. En la mayoría de las provincias (ocho de ellas), se supone que la radiación anual que pueden recibir de media los trabajadores es de 50 mSv como máximo. Las excepciones son la Columbia Británica y Nueva Brunswick, donde el límite anual es más estricto: 20 mSv.

Pero un análisis de los registros de dosis del Gobierno detecta que durante la última década ha habido más de 100 casos en los que los trabajadores se han visto expuestos a radiaciones superiores a los límites anuales fijados por sus respectivas provincias, y, en algunas ocasiones, a niveles mucho más allá de lo que se considera seguro.

El año pasado, por ejemplo, y según informa la mencionada agencia de noticias, un empleado de oficina en Ontario fue expuesto a 2.768 mSv de radiación durante el mes de mayo. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, esta dosis es suficiente para causar cambios en la química sanguínea, náuseas, fatiga, vómitos, pérdida del cabello, diarrea y hemorragias.

Un técnico radiólogo industrial de Ontario, cuyo trabajo es inspeccionar objetos y productos de mediante el uso de máquinas de rayos X, fue expuesto a 2.717 mSv durante un periodo de 16 días en mayo de 2000. Otros tres radiólogos industriales recibieron dosis altas de radiación. La más alta la recibió un radiólogo de la Columbia Británica: 1.351 mSv de dosis en las últimas dos semanas de enero de 2006.

Según el informe, un trabajador industrial en la Columbia Británica estuvo expuesto a cerca de 10.000 mSv en un periodo de tres meses en 2005, pero en este caso se trata, casi con total seguridad, de una inscripción errónea, ya que esta dosis bastaría para destruir el revestimiento de los intestinos y causar una hemorragia interna y la muerte en dos semanas.

Según señaló a The Canadian Press un experto en radiaciones de la Universidad McMaster, en Hamilton, “algunas de las dosis más altas son motivo de preocupación”. “Estaríamos hablando de exposiciones bastante altas”, indicó por su parte John Luxat, responsable de análisis de la seguridad nuclear en el Consejo de Ciencias Naturales e Investigación Industrial.

La mayor parte de los casos estaban por debajo del umbral de 500 mSv, pero por encima de los límites reglamentarios establecidos por las provincias. En algunos registros no se indicaba la dosis.

Pese a que se trata de pocos casos, comparados con los millones de entradas incluidas en la base de datos que sí están dentro de los límites prescritos por las provincias, estas sobreexposiciones han planteado dudas acerca de la salud y la seguridad de algunos trabajadores expuestos a radiación.

La Agencia de Protección Radiológica de Salud de Canadá lleva un registro de dosis de radiación en los trabajadores canadienses desde la década de los años cuarenta, en una base de datos denominada Registro Nacional Dosis. La información proviene de los proveedores de la dosimetría, que monitorean a los trabajadores expuestos a radiación e informan a los encargados del Registro Nacional.

The Canadian Press obtuvo registros parciales de dosis entre 2000 a 2010, en virtud de la Ley de Acceso a la Información. El departamento responsable no reveló ninguna información que pueda ser utilizada para identificar a los trabajadores individualmente o sus lugares de trabajo.

Por tipos de trabajo, los casos de sobreexposición que aparecen con mayor frecuencia son los de radiólogo industrial, con 21 entradas, seguidos de técnico instrumental, con 11 entradas, y de terapeuta con radiación, con nueve.

El menor número de casos de sobreexposición corresponde a los trabajos de asistente dental, dentista, procesador de combustible, técnico de laboratorio médico, radiólogo terapéutico, trabajador de mantenimiento general en un reactor nuclear y planta de hospitalización.

Ontario tuvo la mayoría de las entradas, con 41, y Nueva Escocia la menor cantidad, con sólo una.

En un comunicado, el departamento responsable señaló que es muy raro que los trabajadores reciban dosis suficientes como para poder dañar su salud: “Las exposiciones en el lugar de trabajo que son lo suficientemente grandes como para causar una lesión o enfermedad a corto plazo son muy raras. No obstante, dependiendo de la magnitud de la exposición, puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer”, indicó el portavoz Gary Holub en un correo electrónico.

“Las exposiciones que exceden los límites reglamentarios son manejadas por las autoridades reguladoras, que tienen la facultad de ordenar una investigación para que los trabajadores no continúen trabajando con radiación durante un periodo de tiempo. El tratamiento de cualquier lesión o enfermedad de la radiación es una responsabilidad provincial”, añadió.

La exposición prolongada a la radiación puede dañar la médula ósea y aumenta el riesgo de desarrollar cáncer.

Esta semana, la agencia de cáncer de la Organización Mundial de la Salud dijo que la exposición al tipo de radiación electromagnética emitida por los dispositivos móviles pueden poner a las personas en mayor riesgo de una forma rara, pero a menudo mortal, de tumor cerebral.