Canadá, el país preferido por los chinos ricos

Canadá Jun 12, 2011 at 9:07 pm

La zona de Chinatown en Vancouver

Pekín/Toronto.- Dos millones de ciudadanos chinos han conseguido residencia permanente en el extranjero desde el año 1999 mediante el depósito de cantidades medias de 800.000 dólares , y 400.000 de ellos eligieron Canadá como destino, lo que convierte a este país en el preferido para residir por el sector de la población china con mayores recursos económicos, según informó la agencia oficial de noticias china, Xinhua.

Las principales razones de las élites económicas chinas para ir a vivir al extranjero son la contaminación atmosférica y el deficiente sistema educativo chino para los hijos, añadió la agencia.

El llamado “emigrante de inversión” chino debe depositar en los bancos del país de destino cantidades que varían de los 500.000 dólares en EE UU hasta los 1,2 millones de dólares en Singapur o los 850.000 dólares en Australia, un dinero que recuperará al cabo de cierto tiempo, según la regulación del país.

“Se trata de la tercera fase de una emigración iniciada en los ochenta con el envío por el Gobierno de estudiantes, seguida de la agrupación familiar, de obreros y mano de obra poco cualificada hasta la actual caracterizada por posesión de dinero y conocimiento”, señala la fuente oficial.

Conseguir una educación mejor para los hijos en países como Canadá es uno de los motivos de la emigración familiar, y, según estadísticas oficiales, el 21 por ciento de los estudiantes universitarios optaron en 2010 por salir al extranjero.

Un informe de la Academia de Ciencias Sociales de China destacó que de los 1,06 millones de jóvenes que estudiaron hasta 2010 en universidades del extranjero regresaron a China unos 275.000.

En 2009, el número de los universitarios chinos en el exterior aumentó en el 27,5 por ciento hasta los 229.000, de los que regresaron 108.000, un aumento del 56,2 por ciento.

Pasado oscuro

Las relaciones migratorias entre China y Canadá parecen haber superado así, definitivamente, los puntos más oscuros de un pasado no exento de situaciones de racismo, que obligó al Gobierno canadiense a disculparse ante Pekín hace unos años.

En 2006, el Gobierno de Canadá pidió perdón a miles de inmigrantes chinos que entre 1885 y 1923 fueron obligados a pagar un impuesto especial para entrar en el país, y ofreció compensar económicamente a los supervivientes.

El primer ministro, Stephen Harper, dijo entonces en el Parlamento ante algunos de los supervivientes que “ofrecemos una total disculpa” a los chino-canadienses por el impuesto y “expresamos nuestro más profundo pesar por la posterior exclusión de los inmigrantes chinos”.

En 1881 el Gobierno canadiense permitió la entrada en el país de alrededor de 15.000 chinos para utilizarlos como mano de obra barata para la construcción del ferrocarril entre el este al oeste el país, la columna vertebral de la economía.

Miles de estos trabajadores murieron durante la construcción del ferrocarril, pero tras la terminación de la vía ferroviaria, Canadá hizo todo lo posible para expulsarlos y, posteriormente, impedir la llegada de más inmigrantes de China.

Mientras Canadá abría sus puertas a miles de inmigrantes procedentes de Europa para poblar el segundo país más extenso del mundo, las autoridades canadienses impusieron en 1885 un impuesto de 50 dólares por cada ciudadano chino que pretendía entrar en el país.

El impuesto contra los ciudadanos chinos llegó hasta los 500 dólares en 1903, el salario medio de dos años, para intentar reducir su llegada.

La consecuencia inmediata de este impuesto fue impedir la llegada a Canadá de las esposas e hijos de los miles de trabajadores chinos del ferrocarril.

“Reconocemos que el elevado coste del impuesto significó que muchos miembros de familias se quedaron en China, sin que nunca se pudiesen reunir, o que las familias vivieron separadas y, en algunos casos, en pobreza durante muchos años”, afirmó Harper.

El Gobierno de Canadá, además, prohibió la inmigración de chinos entre 1923 y 1947 (1949 en el caso de Terranova, un territorio regido por Gran Bretaña que no se unió a Canadá hasta ese año).

“Durante más de seis décadas, esta medidas financieras basadas en raza, apuntadas sólo a los chinos, fueron puestas en marcha de forma deliberada por Canadá. Fue una grave injusticia que estamos moralmente obligados a reconocer”, añadió Harper.

Indicó que el Gobierno canadiense ofrecería “pagos simbólicos” a los supervivientes que pagaron el impuesto o las viudas de los que las pagaron, algo menos de 300 personas en total.

EFE / Agencias