El deshielo aviva la guerra por los recursos del Ártico

Canadá Jun 12, 2011 at 6:11 pm

Toronto/Tromso (Noruega), 12 jun.- Canadá es uno de los países que se disputan las grandes cantidades de petróleo y gas que quedarán más accesibles debido al deshielo y a las nuevas posibilidades de navegación. Ocho estados poseen territorio por encima del Círculo Polar, pero sólo cinco limitan con su capa de hielo: Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca (a través de Groenlandia).

El Océano Ártico podría albergar el 30% de las reservas de gas mundiales sin explotar y el 13% de las de petróleo.

El océano glaciar Ártico acaba de cerrar su invierno más “negro”, con la menor extensión de hielo registrada desde 1979, 12,79 millones de kilómetros cuadrados -210.000 menos que en el peor año de la serie, 2004-, lo que ha encendido la “fiebre” de los estados por acceder a sus recursos.

Estas son las últimas cifras de deshielo conocidas por el FRAM, el nuevo centro de investigación de cambio climático del Norte, situado en la ciudad noruega de Tromso; que esta semana ha recibido al Foro de Periodistas Ambientales Transatlánticos.

Si bien la fecha en la que el Ártico quedará libre de hielo es aún una incertidumbre -que se mueve entre 2010 y 2040, dependiendo de la institución científica consultada-, no hay duda de que el deshielo estival y las nuevas posibilidades de navegación harán accesibles golosas cantidades de petróleo y gas, entre otros recursos, que disputan casi una decena de países.

“Los científicos nos hablan de una capa de hielo cada vez más delgada y de menor extensión, por lo que los países empiezan a ver cerca las oportunidades que ofrece este mar gélido, que podría albergar el 30% de las reservas de gas mundiales sin explotar y el 13% de las de petróleo”, explica Karsten Klepsvik, embajador noruego en el Consejo Ártico.

La gran cuestión que está por definir es “de quién es el Ártico”, apunta Bjorn Johansen, director del Instituto Polar noruego.

Ocho estados poseen territorio por encima del Círculo Polar Ártico, pero sólo cinco limitan con su capa de hielo: Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca (a través de Groenlandia).

El Polo Norte es territorio internacional administrado por Naciones Unidas, cuya Convención de Derecho Marítimo (UNCLOS, en sus siglas en inglés) reza que los países pueden reclamar la extensión de su frontera marina hasta 350 millas náuticas siempre que puedan demostrar que el fondo marino adyacente es una extensión de su plataforma continental.

Los estados tienen hasta 2014 para presentar sus propuestas en el Ártico -excepto Estados Unidos, que no ratificó la Convención-.

A partir de ahí, el UNCLOS emitirá un informe con las recomendaciones y será el momento en que los países tendrán que sentarse a negociar para repartirse lo que parecen considerar “la gallina de los huevos de oro”.

Todo apunta a que el lugar para hacerlo será el Consejo Ártico (Arctic Council, en su nombre original en inglés), un foro intergubernamental creado en 1996, con sede en Tromso, e integrado por los 8 estados árticos, las comunidades indígenas y, actualmente, más de 20 países observadores, entre ellos España.

¿Saldrá de él un ‘tratado ártico’, una vez se pronuncie la UNCLOS?, Klepsvik subraya que “no hace falta un tratado, sino el establecimiento de unas reglas del juego claras que siente las bases del acceso a los recursos”.

Gran parte de la comunidad científica y las organizaciones ecologistas considera, sin embargo, que es “absolutamente necesario” un “Tratado Ártico” que regule con criterios medioambientales la explotación de los recursos.

Noruega, un país que “ve como sus pozos de gas y petróleo actuales se agotan”, ya ha lanzado su petición: más de 360.000 kilómetros cuadrados.

Su ambición se queda corta comparada con Rusia, que en 2007 escenificó sus reclamaciones (1,2 millones de kilómetros cuadrados) colocando el ejemplar de su bandera fabricado en titanio bajo el Polo Norte.

Es lo que el investigador del CSIC, Carlos Duarte, define como “la paradoja” del Ártico: El cambio climático hace accesibles unos recursos de gas y petróleo cuyo uso contribuirá a que haya aún más cambio climático.

Greenpeace ha cuantificado la “paradoja”: el Ártico alberga 90.000 millones de barriles de crudo técnicamente recuperables, teniendo en cuenta que un barril produce unos 300 kilos de CO2, las reservas recuperables provocarían 27.000 millones de toneladas de CO2, cantidad comparable a las emisiones anuales del mundo”, apunta Ben Ayliffe, responsable de la campaña de petróleo.

Pero, ¿es evitable el deshielo? Duarte sostiene que a estas alturas “sólo podemos evitar que las consecuencias de sobrepasar ese punto de no retorno sean muy negativas, y prevenir que podamos cruzar otros puntos de no retorno en otras regiones sensibles al cambio climático del planeta”, agrega.

Soberanía y militarización

El primer ministro, Stephen Harper, anunció en el año 2007 la construcción de dos bases militares en el Ártico, en un intento por afianzar la soberanía canadiense sobre la disputada región. Harper dijo que el nuevo centro de entrenamiento militar y el puerto que se planea construir acentuarán la creciente presencia a largo plazo de Canadá en la región.

El anuncio llegaba justo una semana después de que la tripulación de dos minisubmarinos rusos plantaran su bandera nacional en el fondo del océano debajo del Polo Norte, en lo que también fue interpretado como un intento por reclamar soberanía.

Harper señaló que, en su opinión, “Canadá se ha tomado su soberanía demasiado a la ligera por demasiado tiempo”.

“Este gobierno ha puesto gran énfasis en apoyar, en reforzar nuestra soberanía sobre el Ártico. El gobierno entiende que el primer principio de la soberanía del Ártico es usarlo o perderlo. Este anuncio le dice al mundo que Canadá tiene una presencia real, creciente y a largo plazo en el Ártico”, añadió.

El Centro de Entrenamiento estaba previsto para acoger a unas 100 personas y funcionar durante todo el año. El personal y equipamiento allí destinado proporcionará “una mayor capacidad y más rapidez de respuesta en apoyo de las operaciones regionales militares o de emergencia civil”.

Por otra parte, los Rangers -que Ottawa definió como “los ojos y oídos de las Fuerzas Canadienses” en el Ártico- aumentarán sus números en 900 personas.

El puerto de Nanisivik permitirá extender el alcance de la Armada canadiense en el Ártico, que por el momento no cuenta con un puerto de gran calado en la región. Casi más importante es que Nanisivik está situado en la entrada oriental del llamado Pasaje del Noroeste, un brazo de mar que en la actualidad está permanentemente helado pero que se teme se descongelará en el futuro cercano y permitirá el tránsito de barcos entre el Pacífico y el Atlántico.

De momento, en cualquier caso, está triunfando la voluntad de los países del Ártico de resolver sus disputas por la vía política y de acuerdo a la norma internacional, y, a corto plazo, no parece probable que la tensión pase al plano militar.

Pero, lo que ocurrirá a largo plazo es una incógnita que algunos miran con temor. Sobre todo porque, además del acceso a los recursos naturales, el deshielo también abrirá nuevas rutas para el transporte marítimo y el turismo así como mayores posibilidades de pesca, algo que también podría convertirse en motivo de tensiones internacionales.

Y por si esto fuera poco, no hay que olvidar el impacto en el medio ambiente, algo que horroriza a los ecologistas que se sienten impotentes.

Según los expertos estamos ante una paradoja: los recursos que una vez fueron inaccesibles son cada vez más fáciles de adquirir debido al cambio climático. Sin embargo, si se empiezan a explotar, el cambio climático se acelerará en la región, lo que podría tener unas consecuencias devastadoras en el planeta.

3,4 millones de km²

Las regiones árticas de Canadá cubren 3,4 millones de km² y representan el 49% de la superficie total del país. El ártico —a menudo definido como los terrenos situados al norte de la línea en donde dejan de crecer árboles— cubre la mayor parte de los territorios de Yukón, Nunavut y Territorios del Noroeste, y las partes situadas más al norte de las provincias de Manitoba, Ontario, Quebec y Terranova y Labrador.

Aunque que la mayor parte del ártico canadiense está compuesto por hielos permanentes y tundra, comprende regiones geológicas diversas. La región inuit contiene el sistema montañoso más septentrional del mundo, el cual incluye la cordillera del Imperio Británico y la cordillera de los Estados Unidos en la isla de Ellesmere. Los áreas más al sur del ártico y de bahía de Hudson son parte parte sustancial de la región conocida como Escudo Canadiense. El suelo del ártico está en su mayoría compuesto por permafrost, dificultando la construcción e incluso haciéndola peligrosa: la agricultura en esta región es virtualmente imposible de practicar.

EFE / Agencias