‘The Tree of Life’, ‘El hombre de al lado’

Cine Hablemos de Cine Jun 16, 2011 at 11:05 pm

Brad Pitt, en 'The Tree of Life'

The Tree of Life (El árbol de la vida)
Estados Unidos, 2011
Un film escrito y dirigido por Terrence Malick

Precedido por una gran expectativa, con su reciente estreno en Canadá ahora todos pueden juzgar THE TREE OF LIFE. Cada espectador verá en este complejo film algo diferente y estará sujeto a su interpretación para determinar si se encuentra frente a una obra maestra, un buen film, o en última instancia un gran esfuerzo no logrado; este hecho quedó evidenciado en ocasión de su primera presentación en el Festival de Cannes cuando al final de su proyección fue entusiastamente aplaudido por un sector de la crítica especializada así como otra parte de la misma lo desaprobó con la emisión de silbidos. En todo caso, el jurado de Cannes presidido por Robert De Niro se adhirió a su favor recompensándolo con la Palma de Oro, el máximo galardón de la muestra.

Se trata de una obra extremadamente ambiciosa y de una belleza visual como pocas veces se ha visto en la pantalla, dando la impresión de que Malick es un buen pintor además de distinguido cineasta. Tratar de analizar al film resulta una ardua tarea y se corre el riesgo de brindar respuestas simplistas. El director es profesor de filosofía y sus digresiones en tal carácter pueden confundir al espectador al tratar de analizar el modo en que las imágenes sensoriales se relacionan con el tema que emerge del relato.

Para resumir en pocas palabras sobre lo que trata el film, es preciso señalar que su narrativa se refiere a una familia americana donde sus querellas internas pueden asociarse con el poder creador y destructor del cosmos. El film comienza con una cita extraída del libro de Job –libro bíblico del Antiguo Testamento- (“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?”) estableciendo el tono que prevalecerá en buena parte de esta historia. Así en la primera media hora de metraje se asiste a un viaje hacia los orígenes del mundo y de la vida, donde la oscuridad será iluminada por la luz de los volcanes en furiosa erupción, meteoritos estrellándose en un planeta, el aullido de gigantescos dinosaurios, ríos desbocados y muchos otros elementos plasmados en soberbias imágenes astronómicas.

A partir de allí surge el esfuerzo de interpretar lo visualmente expuesto con la narración elíptica e imprecisa que adquiere el relato. Expuesto de manera fragmentada y elusiva, se sigue el hilo de los pensamientos de Jack (Sean Penn), un arquitecto ejecutivo que desplazándose en sus lujosas oficinas ubicadas en uno de los soberbios rascacielos de Houston pasa revista a su infancia durante la década del 50 en un hogar compartido con sus dos hermanos menores (Laramie Eppler, Tye Sheridan) y sus padres (Brad Pitt, Jessica Chastain). Jack (Hunter McCracken) con sus 11 años goza de la inocencia propia de su edad jugando con sus hermanitos y apreciando todo lo bello que la vida puede ofrecerle. Sin embargo, la figura ambivalente del padre, que impone su presencia en forma severa y autoritaria llegando en algunos casos a emplear el castigo físico, contribuye a que los niños lleguen a temerlo; por el contrario, la madre tolerante y abnegada trata de compensar la dureza de su marido brindando ternura y cariño a sus vástagos.

Siguiendo con sus recuerdos, la memoria de Jack se asocia con episodios que le han quedado bien marcados, como la pérdida de un hermano con la consiguiente angustia familiar, así como el estado de gravidez de su madre gestando un nuevo ser que llegará al mundo. De algún modo, ése es el hilo conductor que el realizador utiliza para adentrarse en el concepto de un Dios todopoderoso y en los misterios sobre la vida y la muerte que permanentemente inquietan a la especie humana.

Ciertamente, Malick no es el primer autor preocupado por los aspectos metafísicos ilustrados en el film, pero sus méritos residen en haberlo hecho a través de escenas de hipnótica y subyugante belleza captadas por una excepcional y sublime fotografía de Emmanuel Lubezki. Dos actores de inmensa popularidad como Pitt y Penn –éste último de breve intervención- cumplen muy bien su cometido así como los niños que participan en la historia –sobre todo resulta remarcable la actuación de McCracken- También cabe distinguir a Chastain que a pesar de sus escasos diálogos sale muy airosa en su notable caracterización de la amorosa madre. Finalmente es importante el rol que le cabe a la música de Alexandre Desplat que redondea a este poema sinfónico con fragmentos de obras de Brahms, Chopin, Mahler y Respighi, entre otros compositores.

De la lectura precedente cada lector podrá orientarse sobre la naturaleza de este film y si acaso le interesará o no sumergirse en una experiencia cinematográfica radicalmente opuesta a la tradicional. Personalmente creo que este trabajo intelectual de gran rigurosidad artística merece gran respeto, a pesar de que su profundo contenido espiritual podría haber sido expresado de manera menos complicada para que pudiera ser disfrutado con mayor plenitud.

Eugenia Alonso y Rafael Spregelburd, en 'El hombre de al lado'

El hombre de al lado
Argentina, 2009
Un film de Mariano Cohn y Gastón Duprat

Después del éxito de “El Artista” (2008), los realizadores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn retornan con EL HOMBRE DE AL LADO en un género difícil de categorizar; tanto el drama, como la comedia, la sátira y el humor negro que aquí se observan permiten que este interesante relato psicológico satisfaga plenamente.

El guión de Andrés Duprat parte de una premisa sencilla pero que a medida que se desarrolla se va convirtiendo en una virtual bola de nieve. Leonardo (Rafael Spregelburd) es un arquitecto y diseñador de gran prestigio que como buen entendido en la materia y gozando de una muy buena posición económica eligió como vivienda a la Casa Curutchet –famosa por ser la única concebida en América Latina por el renombrado arquitecto suizo Le Corbusier-, plena de iluminación en todos sus ambientes. Todo marcharía sobre rieles de no haber sido que inesperadamente un albañil de una residencia adyacente está perforando en la medianera en común un boquete para construir una ventana que le proveerá a Víctor (Daniel Aráoz), su dueño y vecino, la entrada de sol a su vivienda que está sumergida en la oscuridad. Como esa ventana quitará privacidad e invadirá la intimidad del arquitecto y su familia, Leonardo comienza la dura tarea de persuadir a su vecino para que desista de su proyecto. Ese pequeño incidente produce el conflicto que enfrentará a dos personalidades diferentes –damnificado y transgresor- generando la tensión de una violencia latente y un suspenso que nutrirá al resto del film.

Un elemento trascendente para destacar es la excelente caracterización de sus dos personajes protagónicos que tienen que encontrar el camino adecuado para que la disputa no se eternice. A la cultura, esnobismo, soberbia y obsesión de Leonardo, cuya casa responde a una estética emparentada con su estilo de vida, se opone la rusticidad, vulgaridad, fácil comunicación y espontaneidad de Víctor que al propio tiempo sugiere un tenue aire amenazador que llegará a perturbar el equilibrio emocional de su vecino.

Por razones de discreción no conviene adelantar lo que sobreviene después, salvo señalar que en todo momento el espectador permanece inmerso en la historia propuesta reflejando el placer de experimentar una emoción similar a la de sus protagonistas. Si al principio del relato uno vuelca su simpatía hacia Leonardo, la arrogancia que demuestra a medida que evoluciona la trama hace que Víctor comience a gozar del aprecio de la audiencia; de todos modos, cuando su imprevisible desenlace se avecina y el giro de los acontecimientos conduce a una situación límite, es cuando quedarán reveladas las verdaderas facetas de cada vecino.

La interpretación de Spregelburd y Aráoz es impecable al lograr un ajustado equilibrio entre drama y humor, en tanto que en los aspectos formales sobresale la excelente fotografía de sus realizadores resaltando la belleza arquitectónica de la casa de Leonardo.

En conclusión, el film sorprende gratamente por su narrativa, intriga y por su crítica mordaz a una sociedad incomunicada por verdaderos muros de incomprensión, mezquindad e hipocresía.

VIDEO

Ruth Sheen y Jim Broadbent, en 'Another Year'

Another Year
Gran Bretaña, 2010
Dirección: Mike Leigh.
Distribución: Sony Home Entertainment (2011)

A menos de 5 meses de su estreno acaba de salir el video de este buen film en un paquete que combina el formato DVD y el Blu-ray.

Mike Leigh ofrece en ANOTHER YEAR una comedia dramática costumbrista que en esencia destaca cómo la felicidad no llega a todo el mundo por igual. Basándose en unos pocos personajes muy bien descriptos, el film refleja la dicha hogareña de Tom y Gerry (Jim Broadbent, Ruth Sheen), un matrimonio maduro con más de 30 años de vida en común, y la interrelación mantenida con familiares y amigos cercanos expresando sus diferentes estados de esperanza, dolor, pena, soledad y fraternidad a través de las diferentes estaciones del año.

Leigh considera a todos sus personajes con afecto y les nutre de una vibrante humanidad, hecho que no resulta extraño porque es la característica emergente en toda su filmografía. También, como es habitual, logró convocar a prestigiosos actores británicos que no actúan sino que viven con máxima naturalidad lo que cada uno de sus roles les exige; a pesar de que la actuación es homogénea, se destaca la interpretación de Lesley Manville suscita grandes elogios por la composición que ha hecho de Mary, una mujer patética que es consciente de la vacuidad de su existencia y que se esfuerza vanamente por escapar del opresivo rincón en que se encuentra.

Sin llegar al nivel de algunas de sus obras maestras como “Secrets and Lies” (1996) y “Vera Drake” (2004), Leigh logra una notable crónica de la vida ordinaria capaz de interesar y emocionar.

Como complemento del film, la edición Blu-ray contiene material suplementario con comentarios del realizador y la actriz Lesley Manville, detalles sobre el proceso de filmación con la participación del elenco y equipo de filmación, así como aspectos vinculados sobre el método de trabajo empleado por Leigh.

La banda audio es en inglés/francés, con subtítulos optativos en los mismos idiomas, con excepción de los suplementos que son únicamente en inglés.