Cada vez más hombres deciden ser amos de casa

Canadá Jun 19, 2011 at 6:54 pm

Redacción. Toronto.- El papel tradicional del padre de familia está cambiando a marchas forzadas, fruto de los cambios en la propia sociedad, pero también de la crisis económica. De acuerdo con una nueva encuesta realizada por el Banco de Montreal, cada vez son más los hombres que deciden quedarse en casa para cuidar a los hijos y realizar las tareas del hogar. Entre los motivos principales aducidos por los encuestados se encuentra asimismo un mayor compromiso por conseguir una auténtica igualdad de género.

De acuerdo con esta encuesta y con los resultados de otros sondeos similares publicados recientemente, el número de padres que se quedan en el hogar para cuidar de los hijos se ha multiplicado por tres en los últimos treinta años, al tiempo que cada vez más mujeres se han ido incorporando al mercado laboral fuera de sus casas.

Un portavoz del Banco de Montreal, Larry Moser, explicó que alrededor de un tercio de los encuestados señalaron que, debido a la última recesión económica, que dejó a muchos hombres sin empleo, quedarse en casa para criar a la familia tiene cada vez más sentido.

Los resultados de la encuesta señalan directamente a la crisis económica como principal responsable del cambio de papeles en estos últimos años.

Los condicionantes financieros, según añade Moser, son muy importantes. En este sentido, las familias consideran cuál de los dos miembros de la pareja tiene más posibilidades de ser promovido en su trabajo y empezar a recibir un salario más alto: “Si se trata de la mujer, lo lógico es que sea ella la que trabaje, y el marido el que se quede en casa”.

De todos modos, una cosa es la realidad y otra muy distinta la mentalidad. El mismo estudio muestra que la mayoría de los ciudadanos canadienses encuestados se sienten incómodos con la idea de que sea la mujer el principal sostén de la familia: “Alrededor del 65 por ciento todavía cree que es más aceptable socialmente que sea la mujer la que cuida de la casa y de la familia”, indicó Moser.

Esta idea idea parece aplicarse no sólo al trabajo en el propio hogar, sino a cualquier trabajo doméstico, en general, De los cerca de 100 millones de empleados domésticos que hay en el mundo, alrededor del 90% son mujeres, según las últimas cifras ofrecidas por la Organización Internacional del Trabajo, con motivo de la aprobación, la semana pasada en Ginebra, de un histórico convenio que garantiza a los trabajadores domésticos plenos derechos laborales, en igualdad de condiciones que cualquier otro empleado (salario mínimo, seguridad social, etc).

Y, sin embargo, son cada vez más lo que creen que un progresivo cambio en los papeles no es sólo inevitable, sino también beneficioso. Hace unas semanas, por ejemplo, la directora de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, decía directamente que el mundo sería un lugar mejor si las mujeres dirigieran la mitad de las compañías y los hombres dirigieran la mitad de los hogares.

La ejecutiva expuso esta idea en un discurso pronunciado en Nueva York, ante un grupo de 600 estudiantes recién graduadas de la universidad femenina Barnard.

Su mensaje en la ceremonia de graduación fue claro: “No hay suficientes mujeres en el mundo laboral, y la brecha de género forma parte de nuestra sociedad”.

“El mundo está dirigido por hombres”, dijo Sandberg a su audiencia, antes de mostrar una serie de estadísticas que apoyaban su argumento. Entre ellas, que de los principales 190 jefes de Estado del mundo, sólo 9 son mujeres, una cifra que no ha cambiado en la última década. “Está claro que mi generación no va cambiar este problema”, dijo.

Sandberg, quien fue jefa de personal en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y ejecutiva de Google, antes de unirse a Facebook como la mano derecha de su director general, Mark Zuckerberg, animó a las mujeres a ser “más agresivas” a la hora de emprender una trayectoria en el Gobierno y en el sector corporativo: “Los hombres son más ambiciosos. Nunca cerraremos la brecha de resultados si no cerramos la brecha de la ambición. Las mujeres subestiman su tarea”.

La ejecutiva admitió, no obstante, que no es sencillo.