Un NDP aún “socialista” abre la puerta a los liberales

Canadá Jun 19, 2011 at 6:47 pm

El líder del NDP, Jack Layton, durante el congreso nacional del partido celebrado este fin de semana en Vancouver

Redacción. Vancouver/Toronto.- “La luna de miel del NDP va para largo”. Con estas palabras, dirigidas al primer ministro, el conservador Stephen Harper, cerraba este domingo Jack Layton el congreso nacional bianual que su partido, el NDP (Nuevos Demócratas) ha celebrado en Vancouver a lo largo del fin de semana.

El líder del principal grupo de la oposición realizaba estas declaraciones después de un intenso debate en el que, finalmente, fue rechazada una propuesta que planteaba quitar la palabra “socialismo” del preámbulo de los estatutos del NDP, con el fin, según argumentaban sus defensores, de “abrir el partido a un sector más amplio de la sociedad, dejando a un lado las etiquetas”.

Al tiempo que rendía homenaje a sus predecesores en el NDP, Layton quiso aprovechar la convención para elogiar también a la “nueva generación de líderes”, y destacó que, por primera vez en la historia canadiense, la edad media de los parlamentarios se sitúa por debajo de los 50 años.

El líder del NDP recibió asimismo el apoyo casi unánime de los miembros del partido: Un 97.9 por ciento de los delegados presentes en la convención votó en contra de revisar su liderazgo, algo que, por otra parte, no tenía muchas posibilidades de prosperar después de los históricos resultados obtenidos en las elecciones generales del pasado mes de mayo.

Con respecto a la polémica suscitada por la propuesta de quitar la palabra “socialismo” del ideario escrito del partido (defendida, entre otros, por el diputado por Manitoba Pat Martin), la cuestión, sin duda la más controvertida de toda la convención, logró salvarse gracias a una moción presentada por el presidente del NDP, Brian Topp, para que la decisión sea estudiada más adelante por la ejecutiva de la formación política. La moción de Topp fue aprobada por unanimidad, y el congreso logró cerrarse con el aire triunfalista con que había comenzado.

Otro de los puntos más importantes de la reunión giró en torno a la relación del NDP con los liberales, partido este último en sus horas más bajas tras el duro correctivo que sufrió en las últimas elecciones.

Una resolución que fue sometida a votación el domingo por la mañana pedía que se rechazaran futuras fusiones o pactos con el Partido Liberal, pero los delegados votaron en contra, dejando abierta la puerta a una posible colaboración entre los dos partidos más importantes de la oposición.

El veterano diputado del NDP Peter Stoffer encabezó la oposición contra la resolución anti-fusión, argumentando que, desde un punto de vista estratégico, sería “un grave error” limitar las opciones del partido a la hora de conseguir nuevos apoyos.

Sí hubo mucho consenso, en cualquier caso, en la necesidad que tiene el partido de “ir más allá” y de “prepararse para ejercer el poder”.

“Tenemos que demostrar, con acciones, y no sólo con palabras, que se puede confiar en nuestro partido para, un día, formar un gobierno, dijo el premier de Nueva Escocia, Darrell Dexter. “No podemos tener la seguridad de que vamos a ganar unas elecciones, pero lo que sí es seguro es que nunca lo conseguiremos si renunciamos al arduo trabajo de prepararse para ello”, añadió.

El NDP se convirtió en la mayor fuerza opositora de la Cámara de los Comunes tras las elecciones federales del pasado 2 de mayo. La formación de izquierda siempre ha estado presente en los gobiernos provinciales, pero es la primera vez que lidera el bloque opositor en el órgano legislativo. En los comicios logró sobrepasar a los liberales, hasta ahora segunda fuerza del país, dando un salto cuantitativo de 37 a 102 escaños.

Tras lograr estos resultados históricos, Layton dijo a los conservadores que “nos opondremos a vosotros cuando pensemos que estáis equivocados, pero trabajaremos juntos para intentar encontrar puntos de acuerdo”.

El NDP también obtuvo muy buenas cifras en la provincia francófona de Quebec, pasando de 58 a 75 escaños, por encima del separatista Bloque Quebequés, que sufrió un duro revés en los comicios, ya que su presencia quedó reducida a cuatro legisladores, desde los 49 anteriores.

Es la primera vez que un partido federalista consigue mayoría en esta provincia, por lo que Layton, quebequés de nacimiento, prometió “marchar paso a paso” para consolidar esta tendencia. “Claramente los vientos de cambio están soplando muy fuerte en Quebec. Va a ser un trabajo muy duro”, dijo. Ahora, Layton es el nuevo inquilino de Stornoway, la residencia oficial del líder de la oposición.

El NDP se distingue de las demás formaciones políticas canadienses por la juventud de sus miembros. El propio Layton, de 61 años de edad, se convirtió en el legislador más joven de la Cámara de los Comunes cuando fue elegido con tan solo 19 años.

Al igual que hizo entonces, ha tenido que defender a los legisladores del NDP, la mayoría jóvenes sin experiencia. Entre ellos se encuentran varios estudiantes de la Universidad McGill, en Montreal, y de la de Sherbrooke, en Quebec.

“Tendremos nueva energía, nueva sangre, nuevo talento y nuevos conocimientos entrando en la Cámara de los Comunes. Cuando la gente vota por el cambio, eso es exactamente lo que está esperando que pase”, ha explicado.

Como ejemplo tranquilizador Layton citó a Bill Blake, que fue legislador con tan solo 22 años en 1979 y permaneció en el puesto hasta 2008, retirándose como decano del órgano legislativo.

A lo largo de la campaña electoral, el partido prometió incrementar el número de médicos de familia, subir las pensiones, limitar los tipos de interés de las tarjetas de crédito, aumentar los impuestos corporativos, eliminar los subsidios a las energéticas, y establecer un techo para las emisiones de gases contaminantes.

Según una encuesta realizada recientemente, y en la que participaron más de 2.000 personas, el NDP cuenta con el apoyo de un 34% del electorado, frente al 30,6% de los votos populares que consiguió en las elecciones.