Acaba la misión militar en Afganistán

Canadá Jul 7, 2011 at 7:11 pm

Tras la partida de las tropas de combate, otra misión canadiense, compuesta por 950 soldados, será enviada a Kabul para entrenar a las fuerzas afganas

El Popular / Agencias. Toronto.- El comandante de las fuerzas canadienses en Afganistán, el general de brigada Dean Milner, declaró este jueves, poco después del fin oficial de la misión de combate de Canadá en el país, que sus tropas han conseguido “aplastar” a los insurgentes talibanes.

Durante una videoconferencia desde Kandahar, el general Milner añadió que “hoy es un día significativo”. “Marca el final de nuestra misión de combate” con la transferencia oficial del área de operaciones a las tropas estadounidenses, subrayó.

El oficial añadió que la misión “ha sido muy gratificante” y que sus tropas han conseguido “aplastar a los insurgentes”, así como aumentar la gobernabilidad del país y ayudar al desarrollo y reconstrucción de escuelas, carreteras y otras infraestructuras.

“Estoy muy orgulloso de nuestros soldados”, afirmó el general Milner.

Canadá puso fin este jueves a su misión de combate en Afganistán, que en nueve años le ha costado la muerte de 157 soldados y más de 10.000 millones de dólares.

La partida de cerca de 3.000 militares canadienses, que asumieron algunas de las batallas más duras en la provincia de Kandahar (sur del país asiático), se produce en medio de los anuncios de retiradas graduales de fuerzas occidentales. Para el año 2014 se prevé la retirada total.

Para marcar el final oficial de las operaciones de combate, se organizó una ceremonia en la base aérea de Kandahar. En el acto participaron soldados afganos, canadienses y estadounidenses. A continuación, los mandos militares pronunciaron discursos y entregaron formalmente el control de la misión a las fuerzas de los Estados Unidos.

“En estos años han muerto canadienses, tanto militares como civiles”, recordó Milner en su discurso a las tropas. “Todos estos compañeros estarían orgullosos de conocer vuestros logros”, añadió. “Aunque aún queda trabajo por hacer, estamos muy orgullosos de lo conseguido”, se congratuló.

Los soldados canadienses fueron desplegados en Afganistán a comienzos de 2002, pocos meses después de la invasión liderada por Estados Unidos, con el objetivo de derrocar a los talibanes, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. En total, 5.500 soldados canadienses han servido en el país asiático.

La cifra de 157 muertos en la guerra afgana convierte a Canadá en el tercer país con un balance de bajas más elevado, solo por detrás de Estados Unidos y el Reino Unido. Ello ha contribuido a acrecentar las críticas en la sociedad. El primer ministro, Stephen Harper, ya ideó un plan de retirada de las misiones de combate hace tres años.

La capitán Jennifer Stadnyk, del Mando de la Fuerza de Expedición, explicó que la operación de retirada va a prolongarse durante meses por la necesidad de trasladar una gran cantidad de equipamiento y vehículos, así como de unos 1.500 soldados.

Tras la partida de las tropas de combate, otra misión canadiense, compuesta por 950 soldados, será enviada a Kabul para entrenar a las fuerzas afganas. Ottawa mantendrá además su ayuda al país asiático, de algo más de 2.000 millones de dólares de aquí a final de 2014.

Estos militares se sumarán a estadounidenses, británicos y australianos -entre otros- en las misiones de entrenamiento de la recta final de la misión internacional. Un total de 45 miembros de la Policía civil formarán a la Policía Nacional Afgana y a agentes del Ministerio del Interior.

En este sentido, Harper indicó el mes pasado que Canadá mantendrá su compromiso con las tareas de desarrollo y diplomacia y, particularmente, con las de carácter humanitario. “Pero estamos intentando que el papel militar sea un papel de entrenamiento, un papel detrás de la alambrada para que los afganos asuman la responsabilidad de su propio país”, dijo.

Después de la muerte del líder de Al Qaeda , Osama bin Laden, Harper puso en valor “la enorme contribución a la seguridad de Canadá en el exterior” que han logrado los militares de su país.

El pasado mes, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció que retirará 33.000 militares de Afganistán para finales de 2012, es decir, un tercio de sus fuerzas. Francia y Bélgica siguieron a Gran Bretaña anunciando que pronto empezarán a retirar a sus soldados.

Según el calendario previsto, todas las fuerzas de combate extranjeras habrán partido de Afganistán a final de 2014, fecha en que la gestión de la seguridad pasará por completo a las fuerzas afganas.

Los comandantes del contingente canadiense insisten en que lograron grandes avances desde su despliegue en Kandahar, cuna de los talibanes y uno de los escenarios más peligrosos de la lucha contra la insurgencia.

Sin embargo, la violencia en la zona continuó, incluso en la ciudad de Kandahar, donde los rebeldes perpetraron en los dos últimos años numerosos ataques que se cobraron decenas de víctimas. La oposición de la opinión pública canadiense a la guerra aumentó en los últimos meses. Según un sondeo efectuado a comienzos de año por Vision Critical/Angus Reid, el 63 por ciento se oponía a ella, frente a un 47 por ciento en 2010.

Pese a la retirada, el conflicto afgano sigue siendo un asunto espinoso en Canadá. Desde hace un año, el país está pendiente del caso de sus soldados acusados de exponer deliberadamente a prisioneros afganos a malos tratos, entregándolos a las autoridades afganas cuando sabían que corrían el riesgo de ser torturados.

Y la guerra en el país no ha terminado, ni mucho menos. Este mismo miércoles, al menos trece personas, la mayoría mujeres y niños, murieron en un bombardeo de la misión de la OTAN registrado en la provincia oriental de Khost, según informaron ayer fuentes oficiales afganas.

Entre los muertos hay cuatro niñas, cuatro niños y dos mujeres, precisaron las fuentes, añadiendo que las autoridades afganas han iniciado una investigación para determinar si también han fallecido insurgentes de la red terrorista Haqqani, afín a los talibanes.

Un portavoz de la ISAF confirmó el bombardeo, aunque aseguró que este se produjo el martes, y afirmó que en el mismo murieron “varios miembros de la red Haqqani y un número de familiares”.

De acuerdo con su versión, las tropas estaban buscando a un líder de este grupo terrorista con base en Pakistán cuando sufrieron un ataque con granadas y fuego de armas cortas de un grupo de insurgentes que se ocultaban en una hilera de árboles.