Samuel Sánchez ilumina Luz Ardiden

Deportes Jul 14, 2011 at 10:50 pm

El corredor español del Euskaltel Samuel Sánchez rueda en cabeza durante la decimosegunda etapa del Tour de Francia disputada entre Cugnaux y Luz Ardiden. Foto: Nicolas Bouvy / Efe

Carlos de Torres. Luz Ardiden (Francia).- Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi), iluminó la segunda victoria española en el Tour al imponerse en la duodécima etapa disputada entre Cugnaux y Luz Ardiden, de 211 kilómetros, estreno pirenaico con final en alto en la que el francés Thomas Voeckler (Europcar) conservó el liderato y Alberto Contador, con problemas en la rodilla, cedió tiempo a sus rivales directos.

Samuel, campeón olímpico en Pekín’08, encendió su palmarés en el Tour con una victoria “que buscaba desde niño” y unió su nombre al de otros cuatro ciclistas españoles ganadores en Luz Ardiden: Pedro Delgado (1985), Miguel Indurain (1990), Lale Cubino (1998) y Roberto Laiseka (2001), éste último encargado de inaugurar el casillero de la escuadra vasca en la prueba francesa.

Una década después el color naranja se expandió en la mítica cima pirenaica, no sólo por los seguidores del Euskaltel, siempre numerosos, sino por la estampa de Samuel Sánchez en meta señalando el cielo con las dos manos, compartiendo la gloria con su madre, fallecida hace unos años.

Así remató un éxito, “que vale doble y justifica toda una temporada”, que fraguó en los últimos 300 metros, cuando arrancó para despegarse del belga Jelle Vanendert (Omega), con quien compartió escapada en el último ascenso. El asturiano, con un tiempo de 6h.01.15, pasó la línea con 7 segundos de adelanto sobre su rival y 10 sobre Frank Schleck (Leopard), el primero de los favoritos y triunfador de la jornada.

Ivan Basso (Liquigas), Cadel Evans (BMC) y Andy Schleck (Leopard) cruzaron la meta a 30 segundos, Damiano Cunego (Lampre) a 35 y Alberto Contador, lo hizo con un retraso de 43 segundos respecto a “Samu”. El madrileño ofreció una imagen inusual, siempre agazapado en el grupo, lejos de su faceta ofensiva, como la que, por ejemplo, ofreció en el Giro de Italia.

Contador despejó algunas dudas y sembró otras. Aunque no sufrió ningún descalabro, pues sólo se dejó 13 segundos con Basso, Evans y Andy y 33 con Frank, aportó un dato que era un secreto a voces. Su rodilla derecha no está en perfectas condiciones. Mal síntoma, pues admitió que los dolores le impiden pedalear con normalidad y que sufrió “desde el Tourmalet”.

Sus rivales ya saben dónde le duele al triple vencedor del Tour y cual es la herida que deben hurgar, aunque Contador intentó restar importancia a su verdadero estado físico. “Mi rodilla va a ir mejor cada día y espero estar a tope para el sábado. Ahora hay que correr de forma más inteligente”, señaló.

Posiblemente sus enemigos perdieron una buena ocasión para sacar más tiempo al ciclista español. Frank Schleck atacó tres veces, la última y definitiva a 2,5 kilómetros de meta. Demasiado tarde. Los demás lograron despegarse en los últimos mil metros. Poco castigo para el jefe de filas del Saxo Bank, una vez más solo ante la jauría de rivales.

La escasa batalla entre los gallos de la general la aprovechó muy bien el francés Thomas Voeckler para defender con uñas y dientes el maillot amarillo. En el día de la fiesta nacional francesa tuvo el honor de subir al podio como líder. No lo esperaba ni él, pero las circunstancias de carrera y su pundonor le permitieron prolongar el sueño.

Frank Schleck, nuevo jefe de la oposición, pasó al segundo puesto de la general, a 1.49 de Voeckler. Alberto Contador salió de Luz Ardiden séptimo de la general, a 2.11 de Frank, 1.54 de Evans y 1.43 de Andy Schleck. Más tiempo a recuperar.

Jornada que marcaba el inicio de otro Tour, con primer examen de los favoritos, en el que se iban a evaluar las fuerzas de cada uno. Un recorrido largo con tres puertos acumulados en los últimos 80 kilómetros. Una escapada de 5 corredores, Rubén Pérez (Euskaltel), Iván Gutiérrez (Movistar), Kadri (AG2R), Thomas (Sky), Roy (FDJ) y Mangel lanzaron la carrera. Juntos pasaron el inédito Hourquette d’Ancizan, en cuyo descenso cae, entre otros, el alemán Kloden.

En el mítico Tourmalet (2.115 metros, categoría espacial) coronan en cabeza el francés Roy y el británico Thomas con 3 minutos sobre el pelotón, donde el Leopard había hecho toda la subida con el infatigable Jens Voigt. En el descenso Samuel Sánchez se separa del grupo principal y se intercala con la fuga.

Luz Ardiden esperaba en los últimos 13 kilómetros, con una subida del 7,6 por ciento. Thomas y Roy reventaron a 8 de meta, cuando fueron rebasados por “Samu” y Vanendert, que unieron fuerzas para evitar ser absorbidos por el grupo de favoritos, donde el líder Voeckler, entre amagos de los favoritos, trataba de ralentizar el ritmo.

Era el día del campeón olímpico, que tenía señalada esta etapa en su agenda, la más bonita posible en la presente edición. Sólo tenía el obstáculo de Vanendert, que también quería llevar el triunfo al Omega. El asturiano, de 33 años, zanjó el dilema con un arranque que no tuvo respuesta.

Aunque este año Samuel ha preparado el Tour pensando también en la general, de momento paga una deuda pendiente con una carrera que le frustró en sus primeras participaciones en 2002 y 2003, cuando llegó fuera de control. En 2010 fue cuarto, y este año, en su quinta participación, no se obsesiona con el podio. La hazaña de Luz Ardiden le exime de mayores ambiciones en la general.

Samuel llevó la fiesta a su casa de toda la vida. En el Euskaltel debutó como profesional en 2000. Y además con un premio adicional, ya que es el nuevo líder de la montaña y podrá lucir el maillot de puntos rojos. Una década después, el naranja lució con fuerza en la cima de los españoles.

La decimotercera etapa se disputará entre Pau y Lourdes, con un recorrido de 152 kilómetros. Tres puertos puntuables, el más importante el Aubisque, a 42 kms de meta.