El asesino en serie Clifford Olson, en estado terminal

Canadá Sep 21, 2011 at 7:34 pm

Clifford Olson, en una imagen de archivo

El Popular. Toronto.- El asesino en serie de niños Clifford Robert Olson está a punto de morir de cáncer, según aseguraron los familiares de los niños asesinados en manos del convicto, quien ha sido trasladado a un hospital de Quebec. Según informaron los funcionarios a las familias de las víctimas, al preso no le queda más de un mes de vida.

Raymond King, de 69 años, ha estado esperando esta noticia dese que su hijo fue secuestrado y asesinado por Olson cuando solo tenía 15 años. “Yo lo quería hace 30 años, igual que el resto de nosotros”, dijo King refiriéndose a algunos familiares de las víctimas con respecto a la muerte del asesino en serie.

“Va a cerrar algunas puertas. Por lo menos estará fuera de nuestro rostro. Ha sido muy difícil para nosotros poder curarnos ya que él interfería cuando quería en nuestras vidas una y otra y otra vez”, confesó King quien afirmó: “Los medios no ayudan. Solo informan fielmente de lo que él tenía que decir, por alguna razón”.

Sharon Rosenfeldt, de 65 años y madre de una de las 11 víctimas, declaró que conoció la noticia mediante el comisionado de Correcciones de Canadá, quien le contó que el cáncer de Olson, de 71 años, se había extendido por todo el cuerpo. “Al principio fue un gran shock. Entonces me emocioné y no necesariamente por lo de Olson sino que por mi hijo, su pequeño rostro apareció ante mi”, explicó Rosenfeldt, cuyo hijo de 17 años fue una de las primeras víctimas del convicto.

Clifford Olson, conocido como La bestia de antes de Cristo, había sido condenado a 11 cadenas perpetuas concurrentes, una para cada niño que mató, en una prisión de alta seguridad tras declararse culpable de las violaciones y asesinatos de al menos 11 menores de edad y que cometió en Vancouver durante el año 1981. El criminal nunca expresó remordimiento por los asesinatos y fue clasificado como un delincuente peligroso.

Pero el caso de Olson generó una gran polémica cuando el asesino decidió cobrar por revelar a la policía dónde estaban enterrados los cuerpos de sus víctimas y puso el precio de 10.000 dólares por cadáver. Aunque al principio el cuerpo policial se negó a aceptar el trato, la RCMP decidió pagarle y el dinero, unos 100.000 dólares, fue puesto en custodia para su esposa e hijo.