‘La piel que habito’, ‘Anonymous’, ‘Wetlands’, Grace Kelly

Cine Hablemos de Cine Oct 28, 2011 at 4:02 am

Elena Anaya y Antonio Banderas, en 'La piel que habito'

La piel que habito
España, 2011
Un film de Pedro Almodóvar

Carente de la profundidad que ha caracterizado al cine de Almodóvar a partir de sus trabajos más maduros que comenzaron en 1994 con “La Flor de mi Secreto (1994), el último film de Almodóvar logra interesar aunque sin llegar a provocar el entusiasmo habitual.

Adaptado de la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet, el guión confeccionado por el director junto a su hermano Agustín Almodóvar penetra en el terreno del thriller perverso donde la forma radical que adopta la historia a mitad de camino crea perplejidad. Para no privar de la curiosidad al público deseoso de ver LA PIEL QUE HABITO bastará con indicar sobre su tema pero sin suministrar mayores detalles que pudieran malograr su interés. La historia se centra en un eminente cirujano plástico de Toledo cuyo estado de enajenación mental lo induce a crear un nuevo tipo de piel mediante la transgénesis que consiste en la combinación de células animales y vegetales; para la experimentación que realiza, utiliza como conejillo de indias a una joven a quien mantiene encerrada en una de las habitaciones de su suntuosa mansión. De aquí en más y a medida que el metraje va cobrando acción, el espectador se impone de las razones que lo llevan a convertirse en un monstruoso Frankenstein, del vínculo que lo une con la mujer prisionera, así como del resentimiento producido por el dolor de heridas emocionales del pasado aún no cicatrizadas.

En gran parte perturbador, el relato que está narrado en forma fragmentada con ruptura de sus tiempos, transita entre varios géneros entre los cuales se destaca el horror psicológico. Si bien el suspenso que genera su trama es capaz de producir una razonable intriga, cuando todos los hilos sueltos llegan a unirse en la resolución del misterio que lo alienta, uno tiene la sensación de haber asistido a una historia disparatada e insólitamente fría, sin una dimensión dramática que realmente llegue a emocionar.

A pesar de tratarse de una obra menor, este film logra crear una atmósfera atractiva, proporciona algunos toques surrealistas bien calibrados y permite gozar de ciertos momentos que, si bien absurdos, producen hilaridad. A lo anterior habrá que agregar la sofisticada creatividad que anima al relato, su impecable elegancia, una muy buena banda sonora con la música de Alberto Iglesias, la buena fotografía de José Luis Alcaíne, el original vestuario de Paco Delgado en colaboración con el famoso innovador Jean Paul Gautier y el excepcional diseño de producción de Antxón Gómez.

Como es habitual, Almodóvar se reunió con un elenco inobjetable. Después de su último trabajo con el director en “Átame” (1990), Antonio Banderas vuelve a hacerlo caracterizando al obsesionado cirujano sediento de venganza por trágicos acontecimientos que afectaron por completo su vida. Marisa Paredes está estupenda como la cómplice ama de llaves del facultativo, en tanto que Elena Anaya se distingue en un difícil trabajo dentro de las características especiales de un rol que la mantiene en cautiverio a lo largo del relato.

Es muy probable que este film radicalice la opinión de los espectadores, pero aunque se trata de un Almodóvar de menor envergadura, los leales seguidores de este gran director no deplorarán el tiempo invertido que insume su visión.

Vanessa Redgrave, en 'Anonymous'

Anonymous
Gran Bretaña-Alemania, 2011
Un film de Roland Emmerich

En 1920, el escritor británico Thomas Looney elaboró una teoría afirmando que el verdadero autor de la producción literaria atribuida a William Shakespeare fue Edward de Vere, el 17mo. conde de Oxford que vivió en la segunda mitad del siglo XVI. A partir de ese entonces surgió un pequeño movimiento académico que se adhirió a esa posición, cuestionando la autoría de los trabajos del renombrado dramaturgo.

En base a lo que antecede, el director Roland Emmerich analiza en ANONYMOUS la posibilidad de que la persona considerada como el autor más importante de habla inglesa no sea más que un burdo fraude. En la primera escena del film que transcurre en la actualidad se plantea la duda cuando un actor de Broadway se dirige desde el escenario al público y formula la pregunta de cómo se explica que no hubo manuscritos de puño y letra de Shakespeare de ninguna de las 37 piezas que se le atribuyen.

Inmediatamente, la acción se ubica en Londres durante los últimos años de la monarquía de Isabel I, comenzando un rebuscado relato que prácticamente ignora y/o tergiversa acontecimientos históricos que ningún investigador en la materia puso en tela de juicio. Así, la principal figura de todo este “imbroglio” es precisamente de Vere, escritor y lírico poeta que como se mencionó previamente para algunos revisionistas él fue el autor de todo lo que se supone escribió Shakespeare.

Dentro de la confusa trama, donde se produce un continuo desplazamiento de los tiempos hacia atrás y delante para que todo resulte más entreverado, el público asiste a una revisión de la historia británica donde parece ser que de Veres mantuvo en su juventud un romance con la reina, 16 años mayor que él, y con quien tuvo un hijo ilegítimo que fue adoptado por una familia de la nobleza. De tal forma la virginidad de Elizabeth I (que llegó a ser conocida como la Reina Virgen) no era tal según lo que ilustra el guión de John Orloff.

Hay dos observaciones fundamentales que atentan contra la seriedad del relato. La más importante es que no aporta una argumentación coherente a la tesis que quiere probar. De lo expuesto, resulta totalmente discutible que de Vere haya solicitado al dramaturgo Ben Johnson que asumiera la autoria de sus trabajos y que éste, ofendido por el pedido, haya decidido traspasarla a Shakespeare, que aquí se lo presenta como un actor analfabeto y de poco refinamiento y cultura. Además, y si uno quisiera aceptar ciertas licencias históricas, resultaría imposible negar el hecho de que el aristócrata murió en 1604, cuando aún no se había escrito obras de la magnitud de “Macbeth”, “King Lear”, “Coriolano”, “Pericles” y “La Tempestad”, entre otras.

La segunda objeción es que el verdadero foco del film no reside tanto en el cuestionamiento de la identidad del venerado autor sino en ilustrar un capítulo de la historia de Inglaterra sin mucho predicamento donde las influencias, lealtades, traiciones y las ejecuciones se hacen presentes con la típica atmósfera de las intrigas palaciegas ya apreciadas en numerosas oportunidades con mejor resultado.

A su favor, el rubro interpretativo es de calidad, atenuando parcialmente las debilidades del film. Rhys Ifans asume con propiedad el rol del conde de Oxford y a su lado deslumbra como de costumbre la veterana Vanessa Redgrave caracterizando a la soberana en los últimos años de su reinado, en tanto que Joely Richardson -la hija de Redgrave en la vida real- no desentona animando a la reina en la plenitud de su vida; brindando un sólido apoyo en papeles secundarios, el resto del elenco está integrado por prestigiosos actores británicos de la talla de Edward Hogg, Mark Rylance, Rafe Spall, David Thewlis y Derek Jacobi.

Los diseños de producción y la utilización de algunos efectos especiales contribuyen a lograr una excelente reproducción de época ofreciendo de este modo una ambientación muy convincente de la época isabelina.

Pascale Bussières, en 'Wetlands' (Marécages)

Wetlands (Marécages)
Canadá, 2011
Un film de Guy Edoin

Ubicado en una zona rural de los Cantones del Este de Quebec, este buen relato intimista de Guy Edoin ofrece una minuciosa descripción de la vida campestre a través de una familia trabajadora que explota una pequeña granja lechera.

El núcleo familiar está integrado por Jean (Luc Picard), su mujer Marie (Pascale Bussières) y Simón (Gabriel Maillé), el hijo adolescente de 17 años. La primera escena impresiona por su total realismo mostrando al matrimonio que junto a su hijo trata de rescatar con vida a un ternerito a punto de nacer, aunque sin suerte porque el animalito muere sofocado antes de ser retirado del antro materno. A este incidente, que pinta en parte los infortunios que conllevan los vaivenes de la vida rural, le sucede uno mucho más grave cuando Simón involuntariamente causa un accidente que produce la muerte de su padre. Además del profundo dolor familiar, ese hecho enturbia la relación existente entre Marie y su hijo que lleva también el peso de la culpa por haber sido responsable indirecto de la muerte de un hermano menor al que estaba cuidando.

El resto del film expone el modo cómo la devastada Marie comienza un proceso autodestructivo, hecho que se agudiza por la grave situación financiera que enfrenta la granja. Simultáneamente el muchacho que atraviesa por un período crítico de identidad sexual, siente la carencia de afectividad materna, en parte compensada por el cariño que recibe de su abuela paterna (Denise Dubois). La nota de máxima tensión se produce cuando un hombre (François) de ruda naturaleza arriba al lugar y con la excusa de ayudar financieramente a Marie, comienza a seducirla abusando de su vulnerabilidad, frente al recelo que despierta en Simón.

Sin adoptar un tono decididamente triste, aunque tampoco optimista, este film contemplativo se valoriza por la buena descripción de los personajes, la pintura acertada del ámbito rural en que se desarrolla, las logradas actuaciones de su elenco, los diálogos concisos y precisos con silencios que en muchos casos expresan más que las palabras, así como por la muy buena puesta escénica del realizador.

Grace Kelly

Grace Kelly, por partida doble en el TIFF Bell Lightbox

Después de la excelente recepción que tuvo la exposición de Fellini durante el último verano, el TIFF Bell Lightbox ofrecerá a partir del 4 de noviembre y hasta el 22 de enero de 2012 una nueva muestra denominada “Grace Kelly. From Movie Star to Princess””.

Si hubiera que mencionar únicamente a una sola figura del cine de Hollywood del siglo pasado que personificara la elegancia, belleza y delicada femineidad, sin duda el nombre de Grace Kelly surgiría de inmediato. Nacida en Filadelfia en el seno de una familia de origen irlandés y católica de buena posición económica, su vocación de intérprete se vio concretada cuando en 1949 logró su primer papel en Broadway y dos años después inició su breve incursión cinematográfica en donde se destacó en algunas de las películas de Alfred Hitchcock quien la consideró como una de sus estrellas favoritas, además de haber logrado un Oscar a la mejor actriz por el film “The Country Girl”. En 1955 comenzó un romance con el príncipe de Mónaco que culminó en boda al año siguiente convirtiéndola en Princesa; de allí en más, su vida parecía extraída de un cuento de hadas aunque lamentablemente sin final feliz, cuando en Septiembre de 1982 el destino le deparó una mala jugada en un accidente automovilístico que puso fin a su existencia a los 52 años de edad.

Esta exposición tiene como propósito recrear el espíritu de Grace Kelly a través de ilustraciones de su vida artística, incluyendo fotografías, afiches, joyas, el atuendo que lució en oportunidad de la velada en que recibió el Oscar, así como otros efectos personales.

Simultáneamente con esta muestra, Bell Lightbox exhibirá nueve de sus películas, a saber: DIAL M FOR MURDER (1954) de Alfred Hitchcock, el 4, 7 y 20 de Noviembre; REAR WINDOW (1954) de Alfred Hitchcock, el 10, 13 (con una presentación de Piers Handling) y 20 de Noviembre; TO CATCH A THIEF (1955) de Alfred Hitchcock, el 5, 12 y 27 de Noviembre; FOURTEEN HOURS (1951) de Henry Hathaway, el 15 y 20 de Diciembre; HIGH NOON (1952) de Fred Zinnemann, el 17 y 27 de Diciembre; MOGAMBO (1953) de John Ford, el 18 y 22 de Diciembre; HIGH SOCIETY de Charles Walters, el 21 Y 23 de Diciembre; THE COUNTRY GIRL (1954) de George Seaton, el 26 y 29 de Diciembre; THE BRIDGES OF TOKO-RI (1954) el 24 y 28 de Diciembre.

Para información adicional con respecto a la exposición así como a los horarios de exhibición de los filmes mencionados, el sitio web es www.tiff.net/gracekelly.