‘Melancholia’, ‘Monsieur Lazhar’, ‘The Way’, documentales en Montreal

Cine Hablemos de Cine Nov 11, 2011 at 3:00 am

Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg, en 'Melancholia'

Melancholia
Dinamarca-Suecia-Francia-Alemania, 2011
Un film de Lars von Trier

El último film del provocativo director Lars von Trier utiliza el fin del mundo para transmitir el estado de depresión que atraviesa uno de sus personajes y que de algún modo es el reflejo de lo que él mismo experimentó durante varios años.

El prólogo de aproximadamente 8 minutos es visualmente cautivante con la presentación de esplendorosas imágenes reflejando vestigios apocalípticos y musicalmente respaldadas por el preludio wagneriano de Tristán e Isolda.

El film está conformado por dos secciones donde la primera de las mismas está centrada en Justine (Kirsten Dunst). Para celebrar su boda, ella y su novio Michael (Alexander Skaarsgard) se dirigen a una mansión de campaña que pertenece a su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg). Después de la ceremonia nupcial y durante el transcurso de la recepción se puede apreciar el comportamiento excéntrico de algunos de los familiares de Justine, entre ellos la de su temperamental madre (Charlotte Rampling) que despotrica contra los defectos de la institución matrimonial, así como el de su padre (John Hurt) indiferente que la ignora. Al propio tiempo hay ciertas anomalías que comienzan a manifestarse en Justine como resultado de una depresión crónica que la aqueja; así, ella se retira de la fiesta y termina consumando su matrimonio con otra persona en lugar de su flamante marido, lo que determina que éste finalmente la abandone. Esta primera parte es la más atractiva por cuanto ofrece algunas situaciones mordaces bien logradas dentro del marco de una acomodada familia disfuncional.

La segunda mitad, que poco tiene que ver con la precedente, gira fundamentalmente en torno a Claire; contagiada en parte de la depresión de su hermana, ella se ve aterrada por el miedo cuando percibe que el mundo está a punto de concluir en la medida que el planeta “Melancholia” está por estrellarse en la Tierra. Aunque lo expuesto no escapa a una simple banalidad, el espectador vuelve a embelesarse con la riqueza visual de las imágenes finales.

El film refleja en gran parte la visión nihilista de su realizador acerca de un mundo donde no hay elementos que justifiquen vivirlo. Aunque su punto de vista pueda merecer consideración, lo cierto es que cierta parte del público manifestará su entusiasmo, en tanto que otros espectadores podrán sentirse frustrados de asistir a un relato que en última instancia resulta superficial; así, la forma en que von Trier expresa la depresión y el miedo es discutible por cuanto no hay ni profundidad ni la suficiente claridad que explique claramente el estado traumático de sus personajes, sobre todo el que se refiere al de Justine.

A su favor, además de la riqueza visual ya mencionada, cabe resaltar el gran aporte de su elenco donde cada uno de sus integrantes ofrece mucho más de lo que el guión les permite; si habría que destacar un solo nombre sería el de Dunst quien se impone volcando acabadamente el estado maniaco depresivo de su personaje con los matices propios de quien es víctima de una condición que llega a oscurecer su psiquis y alterar su espíritu.

Fellag, en Monsieur Lazhar

Fellag, en Monsieur Lazhar

Monsieur Lazhar
Canada, 2011
Un film de Philippe Falardeau

Dentro de los filmes que llegan fácilmente al corazón del público MONSIEUR LAZHAR es un muy buen ejemplo de un relato que desborda humanidad a raudales; de allí que no resulta extraño que haya sido elogiado en varios festivales internacionales, como los de Locarno y Namur obteniendo el premio del público y el del TIFF que lo distinguió como el mejor film canadiense.

Adaptado del libro de Evelyne de la Chenelier, el director Philippe Falardeau elaboró un guión tan minucioso como conciso acerca de un inmigrante argelino, Monsieur Lazhar, que aguardando obtener una respuesta favorable a su solicitud de refugiado político se presenta como candidato a reemplazar a una maestra de sexto año elemental que se suicidó ahorcándose en la sala de clases después de finalizada una jornada escolar. La primera dramática escena de la docente colgada y contemplada por dos de sus alumnos, es perturbadora aunque lo suficientemente rápida como para no ahondar demasiado en el impacto dramático producido.

El gran mérito del film es que durante poco más de hora y media, el relato analiza varios aspectos importantes tratados con máxima delicadeza y cuidando de que todos ellos estén bien engarzados dentro del conflicto central de la historia. Falardeau expone muy bien la forma en que Lazhar debe abordar el duelo de una clase que en todo momento recuerda a la desaparecida docente y los esfuerzos que realiza para ayudar a cicatrizar la herida emocional de sus alumnos. Sin sensiblería alguna, el film considera los problemas personales del noble individuo, asociados a un pasado doloroso que sufrió y que el espectador se va imponiendo a medida que el metraje transcurre. El tópico de la inmigración es otro tema que Falardeau aborda con sobriedad al describir a un hombre que debe ingeniárselas para desenvolverse dentro de un contexto cultural –incluyendo alumnos y colegas- diferentes al de su país de origen.

Además de los elementos ya mencionados, la historia permite reflexionar hasta qué punto un educador de alma como Lazhar puede verse limitado a que ciertos temas, como el de la violencia y el de la injusticia -por ejemplo-, no sean convenientes de ser considerados en la clase por imposiciones superiores. Algo semejante acontece cuando el sistema educacional impide que un profesor tenga que abstenerse de tocar con la mano a un alumno, aún cuando el gesto implique ofrecerle confort, compasión o aliento en situaciones dramáticas. Otro tema que ofrece margen para meditar es la colisión que puede existir cuando la formación que un docente suministra a un alumno no coincide con la visión educacional que sus padres puedan tener al respecto.

Esta sensible película es un verdadero retrato de la vida real donde no hay una sola falsa nota. Además, sus méritos descansan en sus genuinos diálogos, la magnífica descripción de personajes atrayentes y las sobresalientes actuaciones. Es difícil de imaginar a algún otro actor que no sea Fellag transmitiendo en espíritu y presencia la dimensión humana del querido profesor Lazhar; no menos importante es la excepcional participación de los niños Emilien Neron y Sophie Nelisse como dos de los alumnos en torno a quienes surgen algunos de los problemas más tensos del relato. En los papeles secundarios se destaca la asombrosa naturalidad de Danielle Proulx en su carácter de directora del establecimiento. Dicho lo que antecede, este es un hermoso film que por su temática alcanza dimensión universal.

Martin Sheen, en 'The Way'

The Way
Estados Unidos, 2011
Un film escrito y dirigido por Emilio Estévez

En un film dedicado a su abuelo, el director Emilio Estévez eligió a su padre Martin Sheen como el protagonista de un relato de significativo contenido espiritual acerca de un hombre que rinde un tributo póstumo a su hijo.

El guión presenta a Tom (Sheen), un oftalmólogo californiano que inesperadamente recibe un llamado telefónico de Francia donde le comunican que su hijo Daniel (Estévez) falleció en una tormenta acaecida en los Pirineos cuando estaba emprendiendo el milenario Camino de Santiago, una ruta que recorren los peregrinos procedentes de Europa y cuya meta es llegar a pie hasta la Catedral de Santiago de Compostela de esa misma ciudad en donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Completamente apesadumbrado, Tom viaja al lugar de la tragedia para recuperar su cuerpo pero en el lugar cambia de opinión y respetando los principios religiosos de su hijo resuelve efectuar el camino que Daniel debió emprender llevando consigo sus cenizas y cumplir con lo que él habría deseado realizar en vida.

De este modo y a lo largo de un itinerario de 800 kilómetros, el relato se convierte en una película del camino aunque diferente de las tradicionalmente conocidas. Las circunstancias hacen que en esa marcha también participen un agradable y extravertido holandés (Yorick van Wageningen) que desea perder peso con el ejercicio físico que implica caminar el largo trecho, una canadiense divorciada de edad media (Deborah Kara Unger) que tratará de perder el vicio de fumar y un escritor irlandés (James Nesbitt) que intenta escribir un libro en base a la experiencia que recoja a través del largo recorrido.

Durante el itinerario queda reflejado el drama de Tom quien se mantiene parco y poco propenso para compartir con sus compañeros de ruta la tristeza íntima que lo aflige; ese dolor es en parte atenuado por la presencia ensoñadora de su hijo que le sirve de aliciente suministrándole fuerza para cumplir con su meta. Pasando por pequeñas localidades y algunas ciudades de importancia como Pamplona, Burgos y León, el viaje ofrece algunos momentos de tensión como cuando a Tom se le cae la mochila con las cenizas de su hijo en un río y posteriormente cuando un joven gitano le roba sus pertenencias para serle posteriormente reintegradas por el padre de aquél.

La naturaleza del film está lejos de ajustarse a los tradicionales gustos del público joven de hoy día puesto que no hay acción violenta, sangre, sexo o drogas para que le otorguen “color”; en cambio destila una especial sensibilidad que satisfará al espectador inclinado por un relato sincero y humano. La interpretación es irreprochable aunque claramente se distingue la de Sheen quien con su expresivo rostro transmite el sufrimiento de su personaje a pesar del escaso diálogo que el guión le permite mantener. En los rubros de producción, se destaca la fotografía de Juan Miguel Azpiroz captando las bellas imágenes de los paisajes montañosos de Francia y las zonas vascas de España.

El premio Nobel José Saramago y su mujer, Pilar del Río, en el documental 'José e Pilar'

Rencontres Internationales du Documentaire de Montréal

El miércoles comenzó en Montreal la 14ª edición del festival de filmes documentales (RIDM), que este año presenta 115 títulos de 32 países. La muestra se inauguró con CRAZY HORSE (Estados Unidos), en donde el director Frederick Wiseman transporta al espectador a la trastienda del célebre cabaret parisino durante los ensayos de un nuevo espectáculo, “Deseos”, coreografiado por Philippe Decouflé.

Entre algunas de las películas destacadas de esta selección figura JOSÉ E PILAR (Portugal-España-Brasil), un emotivo y cálido documental de Miguel Conçalves Mendes centrado en los últimos años de la vida del premio Nobel José Saramago (fallecido en 2010) y su esposa, la periodista española Pilar del Río. Aunque el film no soslaya la personalidad de Saramago como escritor, el enfoque está más bien dirigido a su parte humana y al amor y devoción que recibió de su esposa; durante los 22 años de vida en común, ella además de haber sido la traductora oficial de la obra literaria del novelista, fue su insustituible colaboradora que siempre se mantuvo pendiente de todo lo que le acontecía organizándole su vida en términos de viajes, recepciones, conferencias, tributos, etc. Pero lo que fundamentalmente prevalece es la hermosa historia de amor de esta singular pareja que está relatada con gran ternura.

También recomendable es L’EMPIRE DU MILIEU DU SUD (Francia) donde Jacques Perrin, buen actor y renombrado documentalista francés, junto con el cineasta historiador Eric Deroo ofrecen un excelente recuento de la historia colonial de Vietnam hasta la caída de Saigón en 1975. Después de un trabajo que insumió 10 años de investigación reuniendo un importante material de archivo de diferentes lugares del mundo que ha sido montado en forma impecable, los realizadores han logrado brindar un documento vívido, dinámico y sobre todo instructivo para las nuevas generaciones, brindando de este modo un respetuoso tributo a un pueblo oprimido a lo largo de su existencia.

Entre los filmes de América Latina dignos de mención se encuentra EL LUGAR MÁS PEQUEÑO (México) de Tatiana Huezo, abordando el caso de algunos sobrevivientes salvadoreños de la aciaga guerra civil que acosó a El Salvador entre 1980 y 1992, retornan a la región de Cinquera para construir una comunidad en aquellos lugares donde la sangre ha sido derramada. Aunque la vida normal reina ahora en el lugar, resulta difícil eliminar las huellas traumáticas que les ha dejado a esta gente a pesar de los años transcurridos. Con un bello estilo poético, la realizadora impresiona gratamente en ésta su ópera prima donde su cámara permite que los habitantes del lugar se expresen por sí mismos, sin ningún agregado retórico.

También despierta interés YATASTO (Argentina) de Hermes Paralluelo, enfocando a chicos que viven en un barrio humilde de la provincia de Córdoba. Valiéndose de un carro de caballo, trabajan recogiendo cartones y materiales reciclables mientras sueñan con un futuro más venturoso. Con una lograda puesta escénica, enfocando a sus personajes con planos fijos, Paralluelo obtiene una buena pintura social de gente que a pesar de su pobreza vive con dignidad pero nunca en la miseria.

El festival concluye el domingo 20 de noviembre con la premiere canadiense de TAHRIR, PLACE DE LA LIBÉRATION (Francia-Italia) donde el director Stefano Savona, durante 18 días, entre enero y febrero de este año, testimonió una imponente multitud en estado de revuelta que ocupó la plaza Tahrir de El Cairo para exigir la partida del presidente Moubarak y permaneció en la misma hasta lograr su objetivo

Para información sobre las salas de proyección así como la lista de todos los filmes y proyección horaria, el sitio a visitar es www.ridm.qc.ca.