‘Shame’, ‘Tomboy’, ‘It’s A Wonderful Life’

Cine Hablemos de Cine Dec 2, 2011 at 12:35 am

Michael Fassbender en 'Shame'

Shame
Gran Bretaña, 2011
Un film de Steve McQueen

A pesar de que el sexo constituye un ingrediente usual en los filmes de la época actual, la adicción sexual es un tema raramente abordado por el cine y eso puede deberse a que por su naturaleza se lo considere como un factor de difícil aceptación cultural; de allí que resulta de gran interés la propuesta que el realizador Steve McQueen ofrece con SHAME. Se trata de un film provocativo aunque de ningún modo sensacionalista, donde el director efectúa un análisis clínico de la conducta sexual de su principal personaje; el resultado es una película de admirable franqueza que concita atención por la forma en que está relatada.

Con un guión que le pertenece y escrito junto con Abi Morgan, McQueen enfoca el comportamiento de Brandon (Fassbender), un exitoso ejecutivo neoyorkino de 30 y tantos años cuya compulsión sexual rige su vida en las relaciones indiferentes e impersonales que mantiene con el medio que le circunda. Así, en sus horas de ocio su existencia es matizada con encuentros sexuales que no duran más de una noche, relaciones mantenidas con una mujer que encuentra en un bar, prostitutas que llegan a su departamento y la gratificación solitaria de la masturbación practicada a la hora de ducharse o en el baño de su oficina; por si eso no bastara, también se nutre del material pornográfico que observa en su computadora personal a través de las páginas sexuales de la red de internet.

Aunque en apariencia no hay nada extraño que sus actitudes puedan reflejar para quien no lo conoce íntimamente, lo cierto es que su manera obsesiva de pensar y sus fantasías asociadas con el sexo opuesto responden a una necesidad compulsiva de la cual no puede liberarse convirtiéndolo en una persona atormentada y emocionalmente vacía.

Las cosas cobran un giro inesperado a partir del día en que inesperadamente recibe la visita de su hermana Sissy (Carey Mulligan) quien se dispone a quedarse a vivir en su departamento por tiempo indeterminado. Además de crearse una latente vinculación incestuosa, lo cierto es que Sissy, de naturaleza completamente opuesta a la de su hermano, invade en forma irritante su intimidad con lo que lo fuerza a relacionarse de modo diferente con el mundo exterior.

McQueen confirma en su segundo film la madurez que manifestó en “Hunger” (2008) al demostrar cómo es posible describir intenciones y actitudes sin necesidad de diálogos con solo permitir que la cámara cumpla con su objetivo. Como ejemplo, basta citar una escena de excelente cine en la que Brandon, viajando en un transporte público, divisa a una pasajera sentada a cierta distancia; sin intercambio de palabras, durante el corto trayecto puede observarse hasta qué punto la mujer se siente seducida por su mirada, generándose entre ambos una tensión sexual de considerable intensidad.

Trabajando nuevamente con Fassbender, el director encuentra en el joven actor al intérprete ideal que se despoja de su propia personalidad para sumergirse en la vida de un hombre sexualmente adicto que se ve obligado a confrontar sus demonios interiores; el trabajo de Fassbender es nada menos que excelente y constituye una de las razones para ver este film.

Puede que la última parte del relato no resulte completamente satisfactoria en la medida que adopta una narración convencional no del todo convincente; pero en todo caso, eso no disminuye su nivel de atracción. Por su tema perturbador, desnudos y situaciones sexuales explícitas SHAME mantendrá incómodo a cierta parte del público; de todos modos, el mérito de McQueen es el haber realizado un minucioso trabajo quirúrgico develando ciertos tabúes que afectan el comportamiento humano e indirectamente obligando al espectador a enfrentar su propio pudor.

Zoé Héran en 'Tomboy'

Tomboy
Francia, 2011
Un film escrito y dirigido por Céline Sciamma

La orientación sexual de una persona queda determinada en los años de infancia y eso se manifiesta a través de ciertos rasgos que los niños evidencian en la forma de vestir, la participación en ciertos juegos y pasatiempos y sobre todo en la identificación que hallan con relación a las personas de su propio sexo o del opuesto. Este complejo es lo que la realizadora Céline Sciamma considera en TOMBOY.

El relato se centra en Laure (Zoé Héran), una niña de 10 años que hubiera deseado haber nacido varón. Al comienzo del film su familia integrada por sus padres (Sophie Cattani, Matthieu Demy) y su hermanita de 6 años (Malonn Lévana), se mudan a un nuevo barrio en un distrito ubicado cerca de París.

Desde el comienzo, el público aprecia que Laure se mira, viste y actúa como si fuese un niño; ese detalle pasa desapercibido por su padre que durante la semana se encuentra ausente por razones de trabajo, y por su madre que se encuentra en avanzado estado de gravidez. Como es época de vacaciones y sin ningún tipo de obligaciones escolares, al poco tiempo Laure llega a conocer y se hace amiga de Lisa (Jeanne Disson), una chica vecina de su misma edad que la llega a confundir creyendo que ella es un varón por su atuendo masculino y su peinado poco femenino; como tal, Laure es integrada al círculo de amigos de Lisa y cuando le preguntan por su nombre, dice llamarse “Michael”. En general no le resulta difícil disimular su condición con excepción de ciertos momentos como cuando surge la necesidad de orinar, la niña/niño se ve en pequeñas complicaciones al estar obligada(o) a hacerlo con los otros chicos o bien cuando Lisa manifiesta hacia ella un sentimiento de atracción sexual al suponerla varón. Como es de suponer, esta ficción no puede eternizarse, pero es mejor dejar al lector que descubra por sí mismo el devenir de los acontecimientos.

Aunque Laure/Michael se vea forzada a tener que optar entre dos identidades opuestas, la cual influirá para afianzar su personalidad frente al entorno social que la rodea, la realizadora no intenta dramatizar la situación ni tampoco profundizar el problema planteado. En cambio utiliza la preferencia sexual de la niña como un recurso para establecer la dinámica interacción existente en el mundo infantil y cómo desde temprana edad, los niños tienen una clara noción de lo que aguardan sobre el comportamiento del género sexual al que pertenecen y al opuesto.

Dentro de su sencillez, el film ilustra muy bien la etapa e inocencia de la preadolescencia y cuenta con un elenco fundamentalmente integrado por chicos cuyas edades fluctúan entre los 5 y 10 años que impresionan por su asombrosa naturalidad; dentro del conjunto merecen destacarse el promisorio debut de la pequeña Lévana que ofrece algunos momentos de humor y espontáneo encanto así como el magnífico desempeño de la niña Héran en el difícil rol protagónico sin recurrir a amaneramientos o afectaciones que pudieran restarle credibilidad.

Dicho lo que antecede, TOMBOY es un sensible film que está muy bien relatado y se lo aprecia con considerable simpatía.

Video

James Stewart y Donna Reed en 'It's a Wonderful Life'

It’s A Wonderful Life
Estados Unidos, 1946
Dirección: Frank Capra
Distribución: Paramount Home Entertainment (2011)

Este hermoso film de Frank Capra, considerado como uno de los más importantes del cine americano del siglo pasado, es un clásico que a pesar de haberse realizado hace 65 años sigue manteniendo el encanto y frescura de antaño. Las razones de este logro es que aquí se reunieron todos los elementos que uno aguarda de una buena película, o sea un atractivo relato, una sólida dirección y un inobjetable elenco que contribuye a realzar su interés.

Capra, que siempre transmitió contenido humanista a sus relatos como si se trataran de fábulas, aborda en una sencilla pero tierna historia las vicisitudes por las que atraviesa George Bailey, un honrado banquero de una pequeña localidad americana, que en la Nochebuena de 1945 decide poner fin a su existencia agobiado por los problemas que enfrenta; no obstante, un ángel guardián venido del cielo, le hará reconsiderar su decisión al hacerle ver cómo habría sido el lugar donde habita si él no hubiera vivido y cuán bello es el regalo que Dios le ha otorgado con el milagro de la vida.

El film constituye un genuino homenaje a los sentimientos más puros que pueda ofrecer el ser humano y su luminoso mensaje trasluce el significado espiritual de las fiestas navideñas. Aunque todo el elenco actúa en forma impecable, James Stewart descuella animando al personaje principal. Capra no pudo haber elegido a un mejor actor que Stewart para animar a un individuo caracterizado por la hidalguía, nobleza y la generosidad que brinda a su familia y a la comunidad que lo rodea; su interpretación es completamente natural y muy convincente.

Para la nueva generación de espectadores IT’S A WONDERFUL LIFE es un apropiado caso para demostrar cómo es posible lograr una obra artística plenamente disfrutable, sin tener que a recurrir a un lenguaje procaz, derramamiento de sangre y/o violencia gratuita.

Esta edición en Blu-ray está presentada en dos discos conteniendo en uno de ellos e la versión original del film en blanco y negro, y en el otro la versión en colores. Aunque en principio habrá muchos que preferirán ver el film tal como fue rodado, el formato en color es inobjetable al punto de creer que originalmente así había sido filmado; en todo caso, ambas versiones se dejan ver satisfactoriamente en la pantalla chica del hogar.

Entre los suplementos se incluye el documental “The Making of It’s a Wonderful Life” presentado por Tom Bosley; se trata de un interesante corto de 23 minutos de duración con apariciones de Capra y una entrevista a Stewart, donde se enfocan aspectos vinculados con el rodaje, la elección del elenco y explicaciones de algunas escenas importantes del film. También el video ofrece el trailer original del film ofrecido en las vísperas de su estreno.

La banda audio es en inglés, francés y español con subtítulos optativos en los mismos idiomas además del portugués.