Atacan en Homs a los observadores árabes enviados a Siria

Mundo Dec 29, 2011 at 9:45 pm

Fotografía tomada durante un viaje organizado a Homs por el Gobierno que muestra a simpatizantes del presidente sirio, Bashar al Assad, concentrados en una calle de la ciudad siria. Los periodistas fueron llevados a la ciudad coincidiendo con la visita de los observadores de la Liga Árabe. Foto: Youssef Badawi / Efe

Efe. El Cairo.- Los observadores de la Liga Árabe desplazados a la ciudad siria de Homs salieron ilesos de un ataque con disparos de origen desconocido, mientras persiste la violencia en el país, donde este jueves murieron al menos 26 personas.

El presidente del opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), Borham Golion, aseguró hoy que el equipo de observadores que visitó en los últimos dos días Homs, en el centro de Siria, fue blanco de disparos en el barrio de Jalediya, aunque los vecinos los protegieron.

Tras reunirse con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, Golion declaró que los ciudadanos acogieron a los integrantes de la delegación en sus casas para resguardarlos del ataque.

El dirigente del CNS, principal órgano de la oposición siria, no precisó quiénes fueron los autores de los disparos ni cuándo se produjo el incidente, que fue confirmado después por el jefe de Operaciones de la misión, Adnan Isa al Jodeir.

“Efectivamente sufrieron un ataque por disparos cuya autoría todavía no ha podido ser determinada”, detalló Jodeir, que destacó que los observadores continuaron su misión en el terreno y también se desplazaron a otras provincias del país como Deraa (sur), Idleb (norte) y Rif Damasco (oeste).

Desde la sede de la organización panárabe en El Cairo, el responsable explicó que nuevos grupos de observadores viajarán a Siria en los próximos días, incluidos algunos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y de Irak.

Actualmente, unos setenta observadores árabes se encuentran en el país encargados de comprobar que Siria cumple con la iniciativa de solución a la crisis de la Liga Árabe, que estipula el fin de la violencia, la liberación de los detenidos en las protestas y el repliegue militar, entre otros puntos.

Los opositores han criticado la actuación de esta delegación por su falta de medios, su omisión ante ciertos actos de violencia y ante las protestas contra el régimen del presidente, Bachar al Asad, así como por estar dirigida por el general sudanés Mohamed Ahmad Mustafa al Dabi, relacionado con los crímenes de la región sudanesa de Darfur.

Por el momento, los observadores han constatado violaciones de derechos humanos en Homs, aunque sin determinar a sus culpables, y tienen la obligación de enviar informes periódicos a El Cairo sobre la situación siria.

Pese a la presencia de la misión árabe, la violencia volvió a irrumpir hoy con fuerza en las calles del país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que informó de la muerte de al menos 26 personas.

Diez personas fallecieron en varios pueblos de los alrededores de Damasco, seis en Hama (centro), cinco en Homs y otros cinco en Idleb.

En esta última provincia, fronteriza con Turquía, volvieron a registrarse hoy choques entre supuestos soldados desertores y el ejército sirio, que irrumpió con carros de combate en el municipio de Jan Shijun.

Otro punto de preocupación para los opositores es la situación de los detenidos desde que comenzaron las protestas en marzo pasado, que según el Consejo Nacional Sirio ascienden a más de 100.000 personas.

El presidente del CNS destacó que muchos de estos presos están escondidos en centros de detención militares y en contenedores cargados en barcos en el mar, y corren el riesgo de ser ejecutados.

Estas declaraciones contrastan con los últimos gestos del régimen sirio, que ayer anunció la liberación de 755 detenidos sin delitos de sangre, que se suman a los más de 4.300 excarcelados en los últimos meses.

Damasco sigue acusando a grupos terroristas de estar detrás de la violencia que desde hace una semana se cobró la vida de 44 personas en la capital y parece abierto a la llegada de los observadores internacionales bajo una serie de condiciones.

Desde que estalló la revuelta, más de 5.000 personas han fallecido por la represión gubernamental en Siria, según cifras de Naciones Unidas, que ha alertado de que el país se dirige hacia una guerra civil.