México espera con los brazos abiertos la primera visita de Benedicto XVI

Latinoamérica Mar 23, 2012 at 1:08 am

SILAO (MÉXICO).- Un hombre coloca una bandera del Vaticano en el campanario de una iglesia este jueves 22 de marzo, en la ciudad de Silao, previo a la llegada del Papa Benedicto XVI durante su primera vista a México. Decenas de miles de católicos mexicanos ultiman en el estado de Guanajuato, centro del país, los preparativos para recibir al sumo pontífice, quien este viernes inicia en este país su segundo periplo por América Latina.

León (México).- Decenas de miles de católicos mexicanos ultimaban este jueves en el estado de Guanajuato, centro del país, los preparativos para recibir al papa Benedicto XVI, quien este viernes inicia en este país su segundo periplo por América Latina.

La ciudad más poblada del estado, León, con 1,4 millones de habitantes, será la que acoja al sumo pontífice, quien será recibido por el presidente Felipe Calderón a las 16.30 hora local (22.30 GMT) en el aeropuerto del estado, localizado en Silao.

La ciudad de León, en la que pernoctará las tres noches que pasará en México el Papa germano, ha quedado engalanada con numerosos carteles patrocinados por el Gobierno y los empresarios del estado donde aparece un sonriente Benedicto XVI con los brazos abiertos.

“León le da la bienvenida al papa y al mundo”, rezaba uno de tantos colocados a lo largo del recorrido que conecta el aeropuerto y León, de 33 kilómetros, que presumiblemente se convertirá en el primer baño de multitudes del Papa.

En declaraciones a la prensa, el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, calificó hoy de “hecho histórico” la visita del papa Benedicto XVI.

“Nunca antes ha estado un Papa aquí en Guanajuato (…) Benedicto XVI es el primer Papa que viene aquí a Guanajuato a dar su mensaje de paz, de unidad, de esperanza, y obviamente representa una gran oportunidad, no solamente para el pueblo que vive la fe, sino también para que Guanajuato se presente como un anfitrión digno a los ojos de todo el mundo”, apuntó Oliva.

Desde hace días la ciudad ha ido afinando los preparativos en las sedes y en el programa del Pontífice, que comenzará con una ceremonia de estado amenizada por un mariachi y un ballet local.

El obispo de Roma, de casi 85 años, está debidamente protegido por un amplio dispositivo de seguridad en el que participan el Ejército, la Marina, la Policía Federal y la Secretaría de Gobernación (Interior).

El gobernador de Guanajuato, quien no quiso ofrecer los datos de cuánto personal está asignado a esta tarea, sí señaló que la seguridad “está garantizada” en un estado habitualmente tranquilo, comparado con otros puntos de México debido a la presencia de grupos de la delincuencia organizada.

Semanas antes de la visita, incluso, uno de los grupos criminales más activos en la zona, los Caballeros Templarios, se comprometieron a ofrecer una tregua durante la visita del Pontífice, en torno a la cual el clima que se respira es de calma y expectación.

El sábado, primer día completo de actividades, destacan una misa privada en el Colegio Miraflores de León, donde dormirá el Pontífice, y por la tarde, en la ciudad de Guanajuato, una visita de cortesía con el presidente Felipe Calderón y un saludo a los niños en la Plaza de la Paz de esa ciudad.

Al día siguiente, el domingo, está previsto celebrar una misa multitudinaria para 600.000 personas en el Parque Bicentenario próximo a León, y por la noche, una celebración de Vísperas con los obispos de México y del resto de América Latina.

La prensa nacional e internacional ya se ha instalado en León, donde los hoteles están al 70 % de su capacidad y aún hay muchas plazas para áreas de acampada habilitadas para los visitantes con menos recursos, según fuentes del Gobierno local.

El gobernador Oliva animó hoy a confiar en la organización del evento, deseó “que la alegría no se acabe” y que los habitantes del estado y los visitantes estén listos “para recibir al Papa en todos los recorridos del papamóvil, 70 kilómetros”.

La visita de Benedicto XVI a México sucede en un momento en que este país enfrenta un reto importante en materia de seguridad por la presencia del crimen organizado en algunos de sus estados, y a poco más de tres meses de que se realicen las elecciones presidenciales.

Antes de su llegada a México, el segundo país con más población católica, el Papa ha dicho que regresa a América Latina, donde viven casi la mitad de los 1.200 fieles católicos del planeta, a “evangelizar con una fe recia”.

El Papa ya estuvo en Brasil en 2007, donde participó en la V Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y del Caribe, pero en esta ocasión recalará a partir de mañana en México y, desde el 26 de marzo, en Cuba.