Caño Negro, un santuario de aves, caimanes y peces prehistóricos

Latinoamérica Mar 27, 2012 at 11:21 pm

CAÑO NEGRO (COSTA RICA).- Un caimán acecha en las orillas del río este martes 27 de marzo, en el Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, declarado sitio Ramsar de importancia internacional en 1991 y con un área protegida de casi 10.000 hectáreas en el norte del país. Caño Negro es un santuario para aves, caimanes y el prehistórico pez gaspar, cuyo valor para la comunidad ha hecho de los pobladores de la zona sus primeros guardianes.

Douglas Marín

Caño Negro (Costa Rica), (EFE).- Las abundantes aguas del Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, en el norte de Costa Rica, son un santuario para aves, caimanes y el prehistórico pez gaspar, cuyo atractivo turístico ha convertido a los pobladores de la zona en sus primeros guardianes.

Caño Negro, un área protegida de casi 10.000 hectáreas, aglutina diversos atractivos y bellezas naturales como ríos navegables, humedales, bosques y su rica biodiversidad, lo que atrae cada año a miles de turistas locales e internacionales, así como a científicos e investigadores.

El principal afluente de la zona es el río Frío, pero también existen numerosas lagunas y humedales donde habitan unas 350 especies de aves, 78 de mamíferos y más de 300 peces, entre ellos el prehistórico gaspar (atractosteus tropicus), el cual se ha convertido en el “mimado” de los pobladores y un gran atractivo turístico.

El pez gaspar es considerado un fósil viviente: su fisonomía prácticamente no ha cambiado en 150 millones de años y presenta cualidades únicas, como una vejiga gaseosa que funciona también como pulmón, una mandíbula prolongada similar a una trompa equipada con varias filas de dientes afilados y escamas brillantes en forma de rombo.

La pesca tradicional es la principal amenaza para esta especie, ya que es uno de los peces más consumidos en la zona norte de Costa Rica, ante lo que las autoridades han establecido una veda que va de marzo a agosto.

En los últimos años los pobladores de Caño Negro han aprovechado al gaspar para atraer turistas con la pesca deportiva, en la cual el animal es devuelto al agua, explicó Sara Díaz, presidenta de la Asociación de Desarrollo de la comunidad.

Los huesos y las escamas del pez también se han convertido en una ingeniosa forma de subsistencia para los habitantes de Caño Negro, ya que muchos de ellos los utilizan para elaborar artesanías que venden a los visitantes.

En honor a este pez, la comunidad celebra cada año en la última semana de octubre el Festival del Gaspar, en el que se desarrollan actividades culturales, se promociona el uso sostenible de los recursos naturales del lugar y se comercializan los productos derivados del gaspar.

El humedal de Caño Negro, declarado sitio Ramsar de importancia internacional en 1991, alberga diversas aves migratorias y acuáticas, entre ellas garzas, el martín pescador, cigüeñas, el jabirú y patos.

Por los ríos del lugar es fácil observar a gran cantidad de caimanes que salen a tomar el sol y que nadan sigilosamente con sus ojos y parte de la cabeza fuera del agua, aunque los pobladores de la zona afirman que son animales “pacíficos”.

Prueba de ello es que los niños acostumbran bañarse en los ríos sin temor a los caimanes.

La dirigente comunitaria Díaz comentó que la pesca y cacería ilegal, aunque en menor medida que en años anteriores, siguen siendo un problema para el pez gaspar y para los caimanes, estos últimos apetecidos por su piel para confeccionar artículos.

Otra de las amenazas para este sitio rico en biodiversidad es la expansión agrícola en las cercanías de la zona protegida que se ha desarrollado en los últimos años, principalmente el cultivo de la piña.

Según Díaz, la población de Caño Negro rechaza esa actividad, pues son plantaciones que utilizan químicos que podrían contaminar las fuentes de agua y además erosionar el suelo, situaciones que generarían un fuerte impacto a la biodiversidad de la zona.

Hasta el momento, aclaró la dirigente comunal, no se han detectado rastros de que las plantaciones de piña hayan causado daños en Caño Negro, aunque la comunidad se mantiene alerta para proteger su tesoro natural.