La fotógrafa “callejera” Jessica Lange descubre su atracción por México

Cine Mundo Revista Mar 30, 2012 at 11:23 pm

MADRID.- Ganadora de dos Óscar, varios Globos de Oro y un Emmy, Jessica Lange habla de una faceta artística menos conocida, la de fotógrafa, coincidiendo con la presentación este viernes en la Casa de América de Madrid de la exposición "Secuencias de México", una muestra de 96 instantáneas tomadas por la actriz.

Concha Barrigós.

Madrid.- Es la “impensada” estrella de una serie de miedo que arrasa en Estados Unidos, “American Horror Story”, pero a Jessica Lange lo que de verdad le asusta son tragedias como la de Ciudad Juárez en México, país al que ha dedicado la exposición fotográfica que este viernes ha inaugurado en España.

Lange (Cloquet, Minnesotta, 1949) ha elegido Madrid, en la Casa de América, para la primera exhibición de 96 “secuencias” que ha hecho durante los últimos doce años en México, 58 de ellas inéditas, y que después, en agosto, se expondrán en el Museo de San Benito de Valladolid, a unos 150 kilómetros al norte de la capital.

Son, detalla, escenas en blanco y negro de la cotidianeidad, paisajes que escapan de las coordenadas territoriales y que reflejan a México, un país por el que siente “absoluta y total fascinación”, “tal y como es”, sin afán documental, porque no es una “fotoperiodista”, subraya, sino “una fotógrafa de la calle”.

“Disparo con idea de narración, casi como literatura, con mi propia escritura, pero no con un proyecto premeditado. Sólo hago fotos, que guardé durante mucho tiempo hasta que alguien pensó que podría publicar un libro. Luego han venido las exposiciones”, detalla.

Su proceso de trabajo como fotógrafa, iniciado a los 18 años y aparcado hasta hace 12, cuando su pareja de entonces, Sam Sheppard, le regaló una Leica M-6, es “anónimo y profundamente personal”, describe.

“No se si mi vida no sería la misma sin esa cámara pero lo que sí es que fue el impulso a este trabajo. Me he acostumbrado a ella, la conozco. Es una familiaridad emocional y siento que ella cuida de mí”.

Dice en puro español que “nunca, nunca” ha disparado con una cámara digital y que no lo hará porque rechaza la “capacidad de manipulación” que tiene esa tecnología con herramientas como el “photoshop”.

Lange descubrió su placer por la fotografía con su inseparable Leica al tiempo que su fascinación por México, un país en el que, “especialmente en los pueblos pequeños, “no es nadie”, sólo una “gringa” que disfruta del placer de observar mientras nadie la observa a ella, “un antídoto” a tanta popularidad.

La comisaria de la muestra, Anne Mourin, ha elegido entre unas 150 obras impresas las que componen la exposición pero, dice Lange, “hay varios centenares sobre los que escoger”, aunque en ninguna de ellas haya retratado “realidades” tan dramáticas como los efectos del narcotráfico o la violencia contra las mujeres de Ciudad Juárez.

“Nunca he ido allí pero el año pasado cuando estaba en Chiapas vi que se celebraban procesiones en memoria de esas mujeres. Creo que parte del problema es que no se presta la atención debida y aunque la gente trata de que les hagan caso, los políticos y la compleja relación entre México y Estados Unidos hacen que todo sea aún más destructivo. Es una auténtica tragedia”, lamenta.

Dice que está “muy emocionada” con su próximo papel en el cine, en “Therese Raquin”, porque se basa en uno de sus autores preferidos, Zola, y porque James McCain se inspiró para la celebérrima “El cartero siempre llama dos veces”, que ella protagonizó junto a Jack Nicholson en 1981, en esa historia.

“Es como si se cerrara un círculo”, se ríe admirada de que lo que más se recuerde de esa película es su escena con Nicholson sobre una mesa llena de harina: “es curioso con lo que la gente se queda”.

Está encantada con haber aceptado un papel en la serie de moda en Estados Unidos, “American Horror Story”, por el que ha obtenido un Globo de Oro, y que tendrá, ha adelantado, una segunda temporada aunque con personajes y situaciones “totalmente diferente”.

“Hacerla es casi un acto de fe porque hemos llegado a rodar sin tener ni idea de lo que haríamos. No podía estar a la defensiva porque no sabía nada de lo que iba a pasar. Me ha obligado a trabajar desde la imaginación. ¡Eso sí que da miedo!”, bromea de nuevo.