Por Vilma Filici
vilma@filici.com
Toronto.- La semana pasada el Ministro de Inmigración y Ciudadanía, Jason Kenney, y la Ministra de Recursos Humanos y Desarrollo de Capacitación, Diane Finley, hicieron un anuncio en el que básicamente explicaron que se va a eliminar la entrada de las personas que llegan al país como bailarines y bailarinas exóticos. Los ministros dijeron que iban a tomar esta medida para proteger a estos trabajadores temporales, ya que quieren protegerlos de la explotación sexual a la que podrían llegar a ser sometidos.
Pero realmente este anuncio es contradictorio.
Históricamente las bailarinas exóticas podían obtener un permiso de trabajo con solamente tener una carta ofreciéndoles trabajo de parte de un club, un restaurante, etc., que necesitara bailarines exóticos. Luego, hace unos diez años, los entonces Ministros de Inmigración y de Recursos Humanos dijeron que para la protección de estos trabajadores y trabajadoras era importante que el Departamento de Recursos Humanos se encargara de dar un permiso para que pudieran venir a trabajar.
El permiso en esos casos no era porque tenían que asegurarse que no hubiera ciudadanos canadienses o residentes permanentes para hacer el trabajo, sino que simplemente era para tener asentado dónde venían a trabajar, a qué negocios venían estos trabajadores, y para que los empleadores supieran que estaban siendo vigilados. De igual forma, porque si llegaba a haber algún problema con estos trabajadores ya sabían dónde estaban trabajando, y así tenían control y podían proteger a las bailarinas y bailarines exóticos.
Pero ahora el Ministro Kenney y la Ministra Finley dicen que el gobierno está comprometido en proteger a estos trabajadores de cualquier tipo de abuso, explotación o “trabajo degradante”, y entonces por ese motivo anunciaron que han cancelado la posibilidad de que estas personas vengan a trabajar. Al mismo tiempo aseguran que con estas nuevas medidas van a reforzar el plan de acción de Canadá para combatir el trafico de seres humanos.
Pero es aquí donde está la gran contradicción y el gran absurdo con esta cancelación, porque al cancelar la posibilidad de que las empresas puedan traer a las bailarinas exóticas de manera legal, se está corriendo el riesgo de que estas personas sean traídas ya sea como visitantes o de alguna manera ilegal, y se les ponga a trabajar, pero ya sin ningún tipo de control. O sea, ahora habrá muchísimo menos control del que tenían viniendo como trabajadores con un permiso de trabajo aprobado por el Departamento de Recursos Humanos y otorgado por inmigración.
Personalmente yo no creo que la intención de las autoridades canadienses tenga su base en tratar de proteger a los bailarines exóticos, más bien creo que cuando el Ministro dice que quiere proteger a las personas contra “trabajos degradantes”, está dando su opinión en términos morales.
En este sentido, creo que cerrar este programa no tiene nada que ver con la protección de estos trabajadores sino más bien con los valores morales del este gobierno, y por supuesto de las personas que los siguen.
El riesgo que hay en estas medidas para la inmigración es que en realidad este gobierno tiene una agenda bien clara, y en su agenda quiere también imponer valores morales que van por encima de los valores humanos.
No solamente se puede observar esta intención en los cambios al programa migratorio sino que también al programa de empleo, etc., que se han estado dando desde que el gobierno asumió su posición de gobierno de mayoría.
Sin duda con estas medidas Canadá está perdiendo el sentido de humanidad que tuvo siempre, y lo estamos viendo con los cambios que han implementado en distintos programas, como el programa de trabajadores calificados donde no importa que las personas hayan estado esperando respuesta a sus procesos durante nueve años o mas, simplemente cerraron el programa sin considerar cómo esto perjudica a las personas. De igual forma, en el programa de patrocinio de padres y abuelos había un atraso y las autoridades simplemente lo cortaron.
Según el anuncio el trabajo que hacen es “denigrante” y por lo tanto también cortan el programa sin pensar cómo sus acciones pueden llegar a afectar a las personas, dado que es bien sabido que el tráfico de seres humanos es un negocio muy lucrativo y es difícil de controlar. En esta lógica, cortando el control que existe para este tipo de trabajadores, lo que puede suceder es que los empresarios encuentren maneras de traer personas de países que son exentos del requisito de visa y personas de manera indocumentada, cuyas vidas y seguridad va a peligrar muchísimo más porque ahí si que van a estar a total merced de los traficantes.
Y eso no es nada nuevo. Ya ha habido casos donde traficantes de mujeres han ido a diversos países y han prometido a jovencitas traerlas a Canadá y a otros países del mundo para trabajar como secretarias, para trabajar en fábricas o en casa de familia, y una vez que llegan al país definido les quitan el pasaporte y las hacen trabajar no como bailarinas sino que como prostitutas.
En mi oficina hemos tenido muchísimas clientas que han llegado al país como bailarinas exóticas. Algunas de ellas son gimnastas, otras han estudiado ballet, danza, etc., y en realidad son bailarinas y bailarines que lo que hacen es presentar un show espectacular, que nunca se han prostituido sino que trabajan como bailarinas tal y como lo establece el contrato por el cual llegaron al país.
Y son personas que luego de trabajar temporalmente como bailarinas han obtenido su residencia permanente como trabajadores calificados, mientras que otras se enamoraron y se casaron, y ahora son excelentes ciudadanos, empresarias y profesionales que contribuyen muchísimo a la vida y la economía canadiense.
Definitivamente que al escuchar el anuncio de los Ministros Kenney y Finley da tristeza el saber que el gobierno haya decidido que en vez de proteger a estas personas como lo habían estado haciendo, las pone ahora en una situación muy vulnerable y muy peligrosa, cortándoles la posibilidad de llegar al país de manera legal por medio de un permiso de trabajo.







Muy lejos de la realidad!!!!Disculpeme pero en mis 61′s anyios de vida y con la fortuna de haber recorrido medio mundo NUNCA he conocido una estriptisera que no haya sido prostituta. Solo le vasta ir a un centro nocturno en Toronto y ver como al terminar de bailar estas mujeres llegan a ofrecer sus “servicios extras” a la mesa donde esta sentado el cliente.
Difiero de usted con todo respeto…pero primero estan los valores morales es ahi donde una sociedad tiene su pilar…..muy poco queda ya de la palabra familia en las grandes urbes……si usted trata de educar a sus hijos con la disciplina necesaria puede correr el riesgo de parar en la carcel…es por eso que hoy en dia la juventud vive en libertinaje y no en libertad como algunos “genios de la educacion” dicen al argumentar que no tiene derecho a un libre desarrollo de personalidad.
Precisamente vemos como hoy en dia ninas de escasamente 14 o 15 anyios quedan embarazadas sin tener una relacion de pareja estable o peor sin conocer quien pueda ser el padre de la criatura!!!….simplemente por falta de una moral y etica como persona….es un circulo vicioso que se repite y repite en las clases menos favorecidas y me refiero precisamente a las que crecieron en un hogar sin uno de los padres, sin asistir a un colegio y mucho menos al no pertenecer a una religion llamese la que sea.
Ya era hora de que esta clase de “trabajos de danza exotica” como usted dice fuera de mujeres exclusivamente inmigrantes que se veian en la necesidad de prostituirse ya que en estos centros nocturnos lo que produce dinero no es el simple baile sino la prostitucion ilegal.
Parece ser que ahora sera trabajo de mujeres residentes en Canada……….. a buena hora ya no pediran “Canadian experience” para ejercerlo.
Atte.
RJL