HABLEMOS DE CINE

Canadá Columnistas Hablemos de Cine Aug 30, 2012 at 9:45 pm

Shia LaBeouf y Mia Wasikowska en LAWLESS

Por Jorge Gutman

 LAWLESS. Estados Unidos, 2012. Un film de John Hillcoat. Elenco: Shia LaBeouf, Tom Hardy, Jason Clarke, Guy Pearce, Jessica Chastain

Este film de John Hillcoat ambientado en  Virginia en 1931 no escatima en ofrecer violencia, sadismo y baños de sangre en el enfrentamiento de seres despiadados dispuestos a jugarse el todo por el todo. Bien filmada aunque demasiado alargada, la película reúne los elementos necesarios para conformar a los amantes del género de acción sin que les afecte la ausencia de contenido emocional en lo que se está presenciando.

La historia volcada en el guión de Nick Cave tiene visos verídicos puesto que se basa en el libro “The Wettest County in the World” de Matt Bondurant (2009) quien relata en forma de ficción las andanzas de su abuelo Jack  y sus dos tíos abuelos durante los años de la Ley Seca.

La prohibición de vender bebida alcohólica que rigió en Estados Unidos entre 1917 y 1933 impulsó a que  muchos contrabandistas contravinieran las leyes a fin de explotar un negocio que rendía suculentos beneficios. Entre ellos se encuentran los hermanos Bandurant integrados por Jack (Shia LaBeouf), Forrest (Tom Hardy) y Howard (Jason Clarke) trabajando en el distrito de Franklin County donde regentean  un restaurante al paso así como una estación gasolinera para cubrir las apariencias de sus  operaciones en la producción y tráfico de licores. Mientras que Jack, el menor de los tres, es relegado a tareas secundarias a pesar de ansiar un rol más activo y preponderante en la empresa fraternal,  Forrest es la eminencia gris de las operaciones  en tanto que Howard ofrece su musculosa y  gigantesca presencia para proteger el negocio.

El conflicto dramático del relato se produce cuando en  1931 llega de Chicago  Charlie Rakes (Guy Pearce), un agente del FBI que a pesar de que tiene como objetivo  vigilar el cumplimiento de la ley eso no le impide actuar  como un  vil  corrupto que desea apropiarse de una buena parte de las utilidades del brillante negocio de los Bandurant. Frente a la rotunda negativa que obtiene de los hermanos, la confrontación entre ambas partes origina una guerra sin cuartel; las primeras consecuencias la sufren Jack cuando recibe una brutal paliza y posteriormente Forrest cuando los secuaces de Rakes le cortan su garganta, logrando milagrosamente sobrevivir. De allí en más comienza la operación a lo macho del “ojo por ojo” originando una brutal y explícita violencia que en la mayoría de las situaciones bien podría ser evitada.

El guión es más bien rutinario sin que ofrezca la dimensión o profundidad de  otros filmes del género como lo han sido, por ejemplo,  Bonnie and Clyde (1967) de Arthur Penn y Miller’s Crossing (1990) de los hermanos Coen. Con todo, Hillcoat nutre a esta historia con un moderado suspenso y una mínima dosis de humor para aliviar las tensiones.

El reparto es muy bueno. LaBoeuf, Hardy y Clarke convencen plenamente en la caracterización de sus roles. En papeles secundarios  se destacan Mía Wasikowska y Jessica Chastain cuyos personajes generan las subtramas románticas establecidas con  Jack y Forrest respectivamente, aportando al mismo tiempo los  escasos momentos de intimidad del relato.

En los renglones técnicos cabe resaltar la muy buena fotografía de Benoit Delhomme, la música de Nick Cave y la excelente reproducción de época gracias a los diseños de producción logrados por  Chris Kennedy.

Conclusión: Sin demasiado rigor pero con incontables peleas, agitación casi permanente  y violencia a granel, el film conforma un entretenimiento para los adictos a los filmes de acción.

 

David Siegel y Jackie Siegel en THE QUEEN OF VERSAILLES

THE QUEEN OF VERSAILLES. Estados Unidos, 2012. Un film de Lauren Greenfield

La documentalista Lauren Greenfield aborda el caso del multimillonario hombre de negocios David Siegel y su familia cuya forma de vida extravagante se derrumba  cuando la crisis financiera de 2008 sacude al mundo.

Greenfield, quien tuvo acceso al hogar e intimidad de la mencionada familia, comienza su narración en 2007 cuando todo se desarrollaba maravillosamente dando la sensación de contemplar un relato de las Mil y una Noches. Siegel, fundador de la compañía privada de tiempo compartido más grande del mundo, no tiene de qué quejarse como dueño de un imperio económico que marcha magníficamente bien y que le permite disponer de una inmensa y lujosa casa donde vive con su  esposa Jackie, poco más de 30 años menor que él, sus 7 chicos, una sobrina de su mujer y una considerable cantidad de animales domésticos; además, la familia es asistida por un personal de servicio de 20 empleados.

En 2003 Siegel había  comenzado en 2003 la construcción  de un nuevo hogar  que por sus dimensiones estaría destinado a ser el más grande de todos los existentes en Estados Unidos. El proyecto del futuro palacio que trataba de reproducir parcialmente al de Versalles en Francia, abarca una superficie de casi 8500 metros cuadrados comprendiendo 30 habitaciones, 10 cocinas, una pista de bowling, dos canchas de tenis, 10 estacionamientos de coches, un salón de baile para 500 personas, etc.

Todo cambia repentinamente cuando se produce la crisis bursátil y Siegel se  encuentra fuertemente endeudado como consecuencia de los préstamos de los bancos que le facilitaron dinero barato para comprar  nuevas unidades de tiempo compartido en Las Vegas. A partir de allí él se ve forzado a cambiar su acostumbrado tren de vida donde comienza por  poner en venta el palacio a medio construir; sin embargo, con un precio  fijado en 75 millones de dólares nadie se interesa por adquirirlo. Otras decisiones adoptadas para reducir su presupuesto incluyen el despido de casi todo el personal doméstico salvo una niñera que sigue en el hogar, acostumbrarse a viajar en vuelos comerciales en lugar de hacerlo en aviones privados, alquilar coches en lugar de utilizar sus limusinas, etc.  En todo caso, con todas esas economías los Siegel siguen viviendo a un nivel muy superior al del de  sus compatriotas.

Aunque al momento de haber concluido la filmación del documental la situación de tensión para este magnate caído  en desgracia  seguía perdurando, tratando de evitar que los bancos rematen gran parte de sus activos, es muy difícil que se pueda conmiserar con la suerte de los protagonistas de esta historia real. Aquí no se trata del golpe económico sufrido por el americano corriente que de la noche a la mañana pierde su empleo y su casa hipotecada con el sueño americano hecho trizas, sino de una familia cuyo fastuoso y casi obsceno estilo de vida produce un inconsciente rechazo  por parte del espectador. De todos modos, tal como aparecen retratados por la realizadora, los integrantes de esta familia de ningún modo resultan altaneros, arrogantes o antipáticos sino que traslucen humanidad cuando, por ejemplo, Jackie dona parte de sus bienes usados.

Cinematográficamente, la directora ha logrado que su documento tenga buen ritmo y brinde bastante buen humor debido a las observaciones que capta de situaciones originadas en gran parte por la personalidad de Jackie; así resulta gracioso la escena en que al arrendar un coche ella le pide al empleado que la atiende  que le dé el nombre del chófer que habrá de conducirla, ignorando que el alquiler de un vehículo no incluye chofer.

Conclusión: Un buen documental ilustrando como los efectos de la crisis financiera afectó a los multimillonarios

Elia Suleiman en 7 DIAS EN LA HABANA

7 DÍAS EN LA HABANA. España-Francia, 2012. Un film de Benicio del Toro, Pablo Trapero, Julio Medem, Elia Suleiman, Gaspar Noe, Juan Carlos Tabio, Laurent Cantet. Pudo haber sido un homenaje a la hermosa ciudad caribeña pero lamentablemente este film dista de serlo.

Concebido como un proyecto colectivo basado en episodios de 18 minutos de duración cada uno  que  tiene  en común a la capital cubana, la mayoría de los mismos oscila entre mediocres y malos. El título del film no implica que la acción necesariamente transcurra en el curso de una semana ni tampoco que cada día de la semana tenga alguna importancia en lo que se  está relatando.

De las 7 historias hay dos que satisfacen. Una de ellas corresponde al realizador Elia Suleiman  quien también es responsable del guión así como su casi único actor. Aquí aparece como un individuo perdido en la gran ciudad mientras aguarda obtener una cita en la embajada de Palestina. Haciendo gala de su pintoresca expresión gestual que otorga un particular humor irónico,  es el único capítulo en donde graciosamente se hace referencia a Fidel Castro a través de uno de sus discursos.  El otro segmento potable es el protagonizado por el director Emir Kusturica y realizado por Pablo Trapero. Aquí Kusturica llega a la ciudad para participar en un festival de cine pero en lugar de asistir al mismo prefiere pasar una velada musical con el renombrado trompetista Alexander Abreu; sin que se trate de algo excepcional, este cortometraje está bien contado y en parte refleja el alma de la ciudad con su atractiva música.

Rescatable, aunque no memorable, es el primer capítulo perteneciente a  Benicio del Toro quien hace su debut como director; su historia presenta a  un turista americano  (Josh Hutcherson)   de visita en la ciudad donde un chofer de taxi (Vladimir Cruz) -que es un ingeniero diplomado- le ofrece un paseo por la ciudad donde llegará a relacionarse con un  travesti. Los otros episodios carecen de interés y  algunos, como el del realizador cubano Juan Carlos Tabio y el del director francés Laurent Cantet, son decididamente aburridos.

El escritor cubano Leonardo Padura y Lucía Lopez Coll tuvieron a su cargo la coordinación de las historias sin lograr que las mismas tuvieran un foco preciso y/o conformaran una unidad.  Este film que fuera estrenado mundialmente en el Festival de Cannes acaba de presentarse nuevamente en el Festival de Montreal.

Conclusión: Dicho lo que antecede, este film podrá despertar la curiosidad de los cinéfilos debido al prestigio de sus directores aunque lo más probable es que al final de la proyección terminen decepcionados.