HABLEMOS DE CINE

Jan 18, 2013 at 1:39 pm

Pauline Collins y Maggie Smith en QUARTET.

Por Jorge Gutman

Más vale tarde que nunca: este dicho se aplica perfectamente al veterano y excelente Dustin Hoffman quien a los 75 años de edad decidió ubicarse por primera vez detrás de la cámara para realizar un film de gran calidez que atraerá fundamentalmente a la audiencia de edad madura, aunque sin descartar a un público más amplio.

Quartet está basado en la obra teatral del mismo nombre escrita en 1999 por Ronald Harwood quien también se ocupó de la  adaptación cinematográfica. La inspiración del autor provino de un documental, “Tosca’s Kiss” (1984) en el donde el director suizo Daniel Schmid presentaba al público una residencia ubicada en Millán que fue creada por Giuseppe Verdi en 1896 para  cantantes líricos jubilados de avanzada edad y   económicamente desfavorecidos. En este film la situación cambia un poco por cuanto si bien se refiere a la vida en retiro de artistas de la música y de ópera que tuvieron su momento de gloria, sus habitantes conviven en  Beecham House, una muy confortable mansión ubicada en la campiña inglesa y que cuenta con varias salas de música, salón de conferencias y otros espacios acogedores que permiten gozar de una agradable estadía.

Decididamente Hoffman se siente muy a gusto describiendo con fineza  las actividades cotidianas de gente que dedicó su vida a la música y al arte lírico y que a pesar de su edad madura demuestra que aún conserva la vitalidad necesaria para cantar áreas de óperas, tocar diferentes instrumentos, jugar al golf, practicar natación, así como realizar otras tareas afines con contagioso entusiasmo.

La trama argumental es muy sencilla pero lo que le da solidez es la  magnífica descripción de sus personajes y la notable calidad del elenco. El relato presenta a tres jubilados cantantes que habían formado parte de un cuarteto y que además fueron y siguen siendo grandes amigos; ellos son Cecily Robson (Pauline Collins) que se destaca por su gran simpatía y calidez, el ex tenor Reginald Paget (Tom Courtenay), quien dedica parte de su tiempo para impartir conferencias sobre ópera a jóvenes visitantes, y el simpático y pretendidamente donjuanesco Wilfred Bond (Billy Connolly) que trata de flirtear amablemente con la directora del establecimiento (Sheridan Smith). Con el propósito de recaudar fondos para que la institución pueda sobrevivir financieramente, el trío tiene la intención de realizar el concierto anual de gala dedicado a Verdi, bajo la dirección y coordinación musical  de Cedric Livingston (Michael Gambon), otro de los huéspedes del hogar.

La rutina se altera con  el inesperado arribo de Jean Horton (Maggie Smith), una antigua diva altanera  que en sus momentos de gloria logró una gran popularidad como soprano y que junto con Cecily, Reginald y Wilfred había integrado un cuarteto lírico hasta que decidió separarse del grupo y actuar por su cuenta  El conflicto dramático se produce cuando los tres amigos tratan de convencer a Jean para que se reintegre al grupo a fin de actuar en  el concierto planeado, pero ella se resiste a hacerlo. Además, otras complicaciones emergen dado que la llegada de Jean remueve en Reginald viejas heridas del pasado debido al gran resentimiento que le guarda porque  a las pocas horas de haberse casado con ella, descubrió que le era infiel, motivando el inmediato divorcio de la pareja.

No es necesario revelar si  Reginald y Jean dirimirán sus diferencias y/o si  la ex prima donna finalmente será convencida para unirse al grupo cantando un extracto de la ópera Rigoletto. Aunque no resulta difícil prever su desenlace, lo más importante de esta deliciosa comedia dramática no descansa tanto en la historia, que de todos modos es atractiva, sino en el placer que causa  contemplar a grandes artistas de la escena y del cine británico desempeñarse con completa naturalidad y fluidez caracterizando personajes totalmente creíbles. Tanto Smith como Conolly, Collins, Courtenay y Chambon son merecedores de encomiables elogios donde es muy difícil decidir quién es mejor que los otros,  aunque por la naturaleza de su personaje Conolly ofrece con sus gestos y miradas un fresco y colorido humor.

Como atracción adicional, el público tiene la oportunidad de escuchar buena música sinfónica y de cámara así como populares extractos de ópera (Brindisi de La Traviata y La donna e Mobile de Rigoletto, entre otros).

Conclusión: En su debut como realizador Hoffman ofrece un tierno y afectuoso retrato de artistas retirados que a pesar de ser octogenarios no están dispuestos a claudicar sino a seguir celebrando la alegría de vivir.

Sam Riley en ON THE ROAD

ON THE ROAD. Francia-Estados Unidos-Brasil, 2012. Un film de Walter Salles

En esta película, el director Walter Salles incursiona en el mundo de Jack Kerouac tomando como referencia su novela autobiográfica del mismo nombre; la misma, que fue escrita entre 1947 y 1951 y publicada en 1957, está basada en los viajes que su autor realizó con algunos de sus amigos durante ese período recorriendo las rutas de  los Estados Unidos y México.

Considerando la importancia del libro, una suerte de monólogo interior del mítico Kerouac, la expectativa de este film era considerable sobre todo cuando el realizador brasileño logró un gran éxito con Diarios de Motocicleta (2004) donde el relato también se refiere a viajes realizados por el futuro revolucionario Ernesto Guevara en sus años de juventud junto con su amigo Alberto Granado a través de América Latina; basado en los testimonios de Guevara que fueron volcados en sus  libros, el resultado fue un film muy humano, sincero, tierno y con suficiente expresividad que llegó a emocionar.  No se puede decir lo mismo sobre On The Road; aquí, la historia narrada carece  de la fuerza, pasión y el fuego que  el autor volcó en su trabajo sobre jóvenes lanzados a la carretera  en pos de una nueva forma de vivir. Aunque Salles contó con la colaboración de su habitual y eficiente guionista  José Rivera,  la transposición a la pantalla no alcanza a brindar toda  la sustancia y riqueza de la novela original.

Sam Riley  interpreta a  Sal Paradise, alter ego de Kerouac, que en los últimos años de la década del 40 se vincula en Nueva York con el poeta Carlo Marx (Tom Sturridge) -nombre atribuido al poeta Allen Ginsberg quien fue uno de los representantes de la generación beat. La vida de Sal –que en esos momentos se siente bloqueado como escritor y sin rumbo fijo- cambia drásticamente cuando conoce a Dean Moriarty (Garrett Hedlund) –alter ego de Neal Cassidy-. Dean, que adquiere carácter protagónico en la novela de Kerouac como un joven  buscavidas de libre espíritu y pensamiento, llega a impresionar a Sal y se convierte en su gran amigo; al poco tiempo, junto con él y su joven esposa Marylou (Kristen Stewart) comienza a realizar una serie de viajes que  lo llevará desde Nueva York a Denver, California, New Orleans y otros lugares del vasto continente americano. Durante el trayecto algunos conocidos y amigos se unen en esta aventura como es el caso de  Camille (Kristen Dunst), la segunda esposa de Dean después de su divorcio de Marylou, y Old Bull Lee (Viggo Mortensen), el alter ego del escritor drogadicto William Burroughs. El denominador  común de estos jóvenes es el logro de una libertad diferente, denegada por el conservadorismo y conformismo del sistema imperante en esa época.

Si bien el film ofrece una idea de la juventud intelectual que rodeó a Kerouac, caracterizada por la rebeldía, el consumo de drogas, las aventuras románticas y sus desencantos, y el proceso de madurez que todo eso implicó, lo cierto es que la narrativa de Salles queda circunscripta a describir una sucesión de anécdotas sin mayor profundidad; de allí que la búsqueda existencial de la  generación beat no llega a cobrar el  aliento que emana de la novela.

A nivel interpretativo,  Hedlund convence ampliamente como el joven bisexual que se convierte en una magnética fuerza de atracción para Sal; también resultan convincentes Stewart como la desinhibida sexual Marylou y Mortensen en un rol menor pero bien caracterizado; Riley, en cambio, resulta desdibujado al no reflejar   muy bien el carácter introspectivo, romántico y pasional de Kerouac.

Cabe destacar la notable fotografía de Eric Gauter y los diseños de producción de Carlo Conti captando la ambientación del paisaje de Estados Unidos en los años que siguieron a la Segunda Guerra. Mención especial merece la elaborada música de Gustavo Santaolalla quien con la valiosa colaboración de los renombrados músicos de jazz Charlie Haden y Brian Blade, transmiten muy bien la cultura musical de esa época. Sin embargo, estos factores favorables no alcanzan a compensar a este film que sin ser mediocre se aguardaba mucho más del mismo.

Conclusión: El relato de un viaje iniciático que aunque despierte  interés, resulta demasiado tibio al carecer de la poesía, fuerza volcánica y  del espíritu contenido en la novela original.

LOS PREMIOS DE LA PRENSA EXTRANJERA

El domingo pasado fueron otorgados los Golden Globe, premios otorgados por la prensa extranjera de Hollywood, que en general se los considera como un buen pronóstico de lo que acontecerá con los que resulten distinguidos con los Oscar.  Modificando una costumbre que se venía realizando a través de los años, en esta oportunidad la nominación de los Oscar tuvo lugar el jueves de la semana pasada,  tres días antes del anuncio de los Globos de Oro, tratando de evitar la influencia que pudiera ejercer dichos premios; de allí que esta vez algunas de las distinciones  de la prensa extranjera depararon importantes sorpresas.

Cuando todo hacía suponer que el film ganador en la categoría dramática sería Lincoln de Steven Spielberg por haber  obtenido el mayor número de nominaciones (7), los hechos demostraron algo diferente, al haber obtenido únicamente  un premio que correspondió a Daniel Day Lewis como mejor actor por la extraordinaria caracterización que realiza del décimo sexto presidente de los Estados Unidos.

Los filmes que lograron los premios máximos fueron Argo de Ben Affleck como mejor  film dramático y Les Miserables de Tom Hooper en la categoría de mejor comedia/musical. También cabe mencionar que Ben Affleck obtuvo el premio al mejor director. Lo que resulta interesante es que ni  Affleck ni Hooper fueron nominados como mejores realizadores para el Oscar, a pesar de que sus filmes se encuentran en la lista de los 9 títulos seleccionados. Por lo general, la película ganadora del Oscar corresponde también a la del mejor director; en consecuencia,  si ése fuese el criterio  a seguir este año resultaría poco probable  que algunos de estos dos filmes ganadores puedan repetir el logro de obtener la codiciada estatuilla.

Ben Affleck y Bryan Cranston en ARGO

Otros agraciados con los Globos de Oro han sido  Jessica Chastain como mejor actriz dramática por su rol de agente de la CIA que conduce a la captura de Osama bin Laden en Zero Dark Thirty y Jennifer Lawrence como mejor actriz en una comedia o musical por Silver Linings Playbook. Además de mejor film en comedia/musical Les Miserables obtuvo dos premios adicionales a través de   Hugh Jackman como mejor actor principal y de Anne Hathaway como mejor actriz de reparto. Christoph Waltz recibió el Globo de Oro como mejor actor de reparto por su excepcional trabajo en Django Unchained donde a su vez fue premiado Quentin Taratino  como guionista del mismo film. Finalmente como todo indicaba,, el premio a la mejor película extranjera fue concedido a Amour, la obra maestra de Michael Haneke.

Anne Hathaway en LES MISERABLES

Resta ahora ver de qué modo los premios de los Golden Globe influirán o no en los Oscar, sobre todo cuando Lincoln con 12 nominaciones es el candidato favorito para el mejor film. Sin embargo, como se acaba de comprobar con los Globos de Oro, a la hora de la verdad el número de nominaciones obtenidas de ninguna manera garantiza que así será. Habrá que esperar hasta el 24 de febrero en que la incógnita quedará develada.