HABLEMOS DE CINE

Cine Hablemos de Cine Revista Aug 29, 2014 at 12:01 am
Francesc Colomer, Javier Cámara y Natalia de Molina en VIVIR ES FACIL CON LOS OJOS CERRADOS

Francesc Colomer, Javier Cámara y Natalia de Molina en VIVIR ES FACIL CON LOS OJOS CERRADOS

Por Jorge Gutman
 
Un inmortal escritor y un inolvidable músico se vinculan maravillosamente en el original y humano film de David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Para su realización, Trueba se inspiró en un noble docente madrileño que introdujo un sistema inusual para que sus clases de inglés no resultaran monótonas. Juan Carrión, hoy día octogenario, había sido profesor de inglés en la Universidad de Cartagena en la década de los 60 y concibió un método original a la vez que pragmático para que sus alumnos disfrutaran con sus clases; por medio de la audición se valió de la   discografía de los Beatles para que al compás de sus maravillosas canciones y la lectura de sus palabras los estudiantes pudieran aprender su significado de manera amena e instructiva. Además, por una afortunada circunstancia logró conocer y estar con John Lennon, uno de los integrantes del célebre conjunto a quien el catedrático poco menos que idolatraba.
En base a lo dicho Trueba elaboró un ingenioso guión para trasladar a la pantalla las experiencias del profesor Carrión. Para ello contó con un gran actor como lo es Javier Cámara a fin de que el relato cobrase máxima vivencia y convicción. La acción se ubica en España, en 1966, donde Cámara anima a Antonio, un abnegado docente y un apasionado fanático de los Beatles que enseña a sus alumnos la lengua de Shakespeare recurriendo a las canciones del extraordinario grupo, utilizando entre otras las palabras de Help. Satisfecho con el resultado que obtiene, a este buen hombre se le presenta la oportunidad de poder llegar a conocer personalmente a John Lennon al saber que en esos momentos está filmando en la región de Almería la cinta de Richard Lester How I Won The War (1967). Sin dudar un instante, este buen hombre decide emprender un viaje hacia ese destino con su desvencijado coche.
Tratando de humanizar el contenido de su relato, Trueba introduce en el guión a dos personajes interesantes que Antonio recoge en el camino. Se trata de Belén, (Natalia de Molina), una chica embarazada sin mayor opción futura, y Juanjo (Francesc Colomer), un adolescente introvertido que ha huido de su casa porque su padre le obligaba a cortarse el pelo. Durante ese periplo se pondrán en evidencia los mejores valores de la condición humana como la generosidad y solidaridad que se establece entre los viajeros. Sin agregar más sobre el contenido del relato, cabe señalar que el realizador narra con sutilidad una historia emotiva desprovista de sentimentalismo artificial, dotada de un humor punzante y donde además brinda referencias acerca del clima político vivido durante los últimos años de la dinastía franquista; así, se puede apreciar el autoritarismo imperante, la intolerancia asumida por la religión, como también la pobreza de un país que en ese entonces aún vivía en el subdesarrollo con relación a otros de Europa.
Conclusión: Con una sencilla y tierna historia, un buen guión, una dirección fluida y un eficiente elenco prestigiado por la excelente interpretación de Cámara, se ha logrado un bello film que perdura en el recuerdo del espectador mucho después de haberlo visto.
Jennifer Aniston en LIFE OF CRIME

Jennifer Aniston en LIFE OF CRIME

LIFE OF CRIME. Estados Unidos, 2013. Un film escrito y dirigido por Daniel Schechter
Un entretenido y a veces hilarante thriller es lo que se presencia en Life of Crime que habiéndose presentado en la clausura del TIFF 2013 recién ahora tiene su estreno comercial. Se trata de un film sin grandes pretensiones donde ésa es una de las razones de que hacen que el producto final satisfaga. Con algunos de los recursos utilizados en ciertos relatos de los hermanos Coen, el director Daniel Schechter como director y guionista brinda un tono irónico utilizando a los excéntricos personajes que habitan en la literatura de Elmore Leonard de cuya novela The Switch se basa el presente film.
La acción que se desarrolla en la ciudad de Detroit en 1978 introduce a Louis (Johan Hawkes) y Ordell (Yasiin Bey) quienes han salido recientemente de la prisión donde han convivido juntos durante cierto tiempo. Ahora se disponen nuevamente volver a las correrías delictivas con la complicidad de un neo nazi racista (Mark Boone Junior), urdiendo un plan que puede sustentarles un gran beneficio y que aparentemente no puede fracasar. Se trata de secuestrar a Mickey (Jennifer Aniston), una bella mujer que es esposa de Frank Taylor (Tim Robbins), un millonario hombre de negocios donde gran parte de su fortuna mal habida se encuentra depositada en una cuenta bancaria fuera de los Estados Unidos. El plan deberá implementarse cuando Frank se ausentará en un viaje de negocios.
Perpetrado el rapto, las cosas no marchan como debían. Lo que Louis y Ordell ignoraban era que Frank tiene una amante, Melanie (Isla Fisher), y que piensa divorciarse de su mujer aunque ella no lo sepa; de allí que poco le importa lo que a Mickey le suceda al negarse a aportar el millón de dólares solicitado para su rescate.
Lo que sigue a través de diferentes vueltas de tuerca permite que el espectador permanezca con el ojo atento a lo que vendrá y que ciertamente no es predecible hasta llegar a un inesperado desenlace que se asocia muy bien al espíritu que anima al film. Schechter parece haber disfrutado con los absurdos personajes y disparatados diálogos que pueblan esta historia; eso permite que el thriller inicial ceda paso a una divertida comedia que a pesar de ciertos desniveles cumple con su cometido de hacer pasar un rato agradable. El elenco se asocia muy bien a la historia relatada pero si hay un nombre a resaltar es el de Aniston quien después de su participación en desafortunadas comedias románticas logra lucirse a través de un papel diferente como la apenada esposa que engañada por su marido sabrá como vengarse de él.
Conclusión: Un thriller que sin ser perfecto es lo suficientemente divertido y está muy bien actuado como para no decepcionar.
Pierce Brosnan en THE NOVEMBER MAN

Pierce Brosnan en THE NOVEMBER MAN

THE NOVEMBER MAN. Estados Unidos, 2014. Un film de Roger Donaldson
Aquellos espectadores que disfrutaron de las aventuras de James Bond teniendo a Pierce Brosnan como el agente 007 repetirán similar experiencia con The November Man. Se trata de un relato con adecuada dosis de acción que a pesar de la familiaridad de lo expuesto cubre con la dosis mínima necesaria para conformar a un público deseoso de volver a ver a Brosnan en un film de espionaje.
En base a la novela homónima de Bill Granger, el veterano actor irlandés anima a Peter Devereaux, un ex funcionario de la CIA, que después de cinco años de su retiro es convocado por la agencia para asistir a Natalia (Mediha Musliovic); se trata de una mujer que fue el gran amor de su vida y que ahora está embarcada como espía en Rusia para investigar las andanzas de Arkady Federov (Lazar Ristovsky), un corrupto ex general ruso con aspiraciones presidenciales. Cuando Devereaux observa cómo ella es friamente asesinada por David Mason (Luke Bracey), quien en el pasado fuera su protegido y hoy es un agente letal de la CIA, comienza la ardua tarea de investigar las razones por las que Natalia fue eliminada. Para ello se dirige a Belgrado donde encuentra a Alice Fournier (Olga Kurylenko), una trabajadora social que se dedica a atender a las víctimas de traficantes humanos que pululan en Europa; precisamente ella puede conducirle a localizar a una joven mujer cuyo testimonio puede hacer peligrar el objetivo que persigue Federov debido a las atrocidades que él cometió en la guerra de Chechenia.
La trama es enredada y a medida que el relato evoluciona van surgiendo nuevas complicaciones que Devereaux debe superar. En todo caso, la historia demuestra una vez más la duplicidad de la actuación de la CIA, así como las actitudes amorales a las que muchas veces deben prestarse quienes trabajan para dicho organismo. En un juego parecido al del gato con el ratón, se asiste a un relato donde no están ausentes las conspiraciones, lealtades circunstanciales, traiciones a granel y en donde no existe nadie en quien confiar.
Donaldson ofrece un film que a pesar de ciertas inconsistencias de ningún modo desencanta. A Brosnan no le resulta difícil amoldarse al rol que desempeña y el resto del elenco sin llegar a resaltar se desempeña correctamente. En los renglones técnicos, la fotografía de Romain Lacourbas capta interesantes lugares de Serbia que, no han sido frecuentados por el cine en tanto que la música de Marco Beltrami resulta funcional a la historia narrada.
Conclusión. Un moderado entretenimiento bien filmado que sin ser excepcional llega a conformar
Daniel Radcliffe y Zoe Kazan en THE F WORD

Daniel Radcliffe y Zoe Kazan en THE F WORD

THE F WORD. Canadá-Irlanda, 2013. Un film de Michael Dowse
Este film es uno nuevo que se agrega a la lista de historias románticas pedestremente ejecutadas y que a pesar de querer mostrarse realista, todo queda reducido a fórmulas que se van repitiendo sin que exista la chispa de imaginación que se diferencia de tantas otras. Nuevamente viene a la mente la brillante comedia When Harry Met Sally , por tratar un tema similar: ¿es posible concebir la amistad entre hombres y mujeres a pesar de existir una atracción entre ellos?; la diferencia entre ambas películas radica en que aquélla se fundamentaba en situaciones lógicamente coherentes mientras que The F Word trata de exprimir la simpatía de sus intérpretes a través de un cuento de hadas para compensar una historia irrealista de la manera en que está narrada.
Wallace (Daniel Radcliffe), un joven de 20 años que vive en Toronto, lleva consigo varias frustradas experiencias sentimentales. Después de una reciente ruptura y sin muchas expectativas de amor en vista encuentra en una fiesta a Chantry (Zoe Kazan) una chica de edad similar con quien pasa un rato agradable durante esa velada. Allí lo primero que ella le expresa es que tiene un novio, Ben (Rafe Spall), con quien convive y en el momento de despedirse le da su número de teléfono para que Wallace la llame cuando tenga ganas de conversar, siempre y cuando lo sea dentro del marco de una relación exclusivamente amistosa. El muchacho a pesar de sentirse atraído por ella no aguarda nada más que lo pactado. A ese encuentro inicial se suceden varios más, incluyendo una visita a la casa de Chantry donde conoce a Ben; allí se produce una situación tan disparatada como incongruente que no es necesario reproducir.
El problema del film radica en la descripción de los personajes, sobre todo el de Chantry que de ninguna manera se puede comprender qué es lo que la motiva para que ella genere en Wallace expectativas ilusorias, sobre todo cuando la relación que mantiene con su novio es óptima y se ve a las claras que ambos se quieren. ¿Es que la joven no tiene otras amigas o amigos con quien conversar salvo Wallace? ¿Cómo puede justificarse que las conversaciones banales que mantienen puedan constituir la base de un amor platónico? Esas preguntas sin contestar podrían justificarse si acaso lo que prosigue tuviese mayor sustancia pero lo que aquí se ofrece es muy poco para que la pretendida comedia romántica que persigue el guión de Elan Mastai logre la magia buscada. Demás está decir que su previsible final feliz adolece de credibilidad.
Tanto Radcliffe como Kazan derrochan simpatía en sus respectivos roles; sin embargo no logran la alquimia necesaria que permita establecer un genuino vínculo sentimental entre sus respectivos personajes. Además de Spall, en roles secundarios que no incentivan el interés del relato, participan Adam Driver como el amigo de Wallace y Megan Park como la hermana de Chantry quien está interesada en Wallace aunque sin ser correspondida.
Conclusión: Una frustrada comedia romántica