HABLEMOS DE CINE

Canadá Cine Columnistas Hablemos de Cine Jan 27, 2017 at 12:05 am
James McAvoy en SPLIT

James McAvoy en SPLIT

Por Jorge Gutman

Después de algunos filmes mediocres, el realizador M. Night Shyamalan retorna más afortunado con SPLIT, un thriller que sin ser excepcional logra crear una moderada intriga que se va desvaneciendo en su tramo final.

El relato se centra en Kevin (James McAvoy), un individuo mentalmente alterado que debido a experiencias traumáticas del pasado sufre el trastorno de identidad disociativo por el que adopta 23 personalidades diferentes. Es ahí que con la identidad de Dennis, un decidido psicópata, secuestra a tres adolescentes amigas después de haber asistido a la celebración de una fiesta de cumpleaños. De este modo, Casey (AnyaTaylor-Joy), Claire (Haley Lu Richardson) y Marcia (Jessica Sula) son confinadas por su captor en un reducto subterráneo de la casa en la que él habita.

La originalidad de este secuestro radica en que las aterradas muchachas se sienten gradualmente asombradas a la vez que confundidas cuando el secuestrador en cada una de sus apariciones al lugar donde se encuentran cautivas va asumiendo distintas facetas; así además de Dennis, van surgiendo Barry -un diseñador de modas-, Patricia -una elegante dama con tacos y Headwig -un niño vidente de nueve años que gusta de Casey-.

El otro aspecto del relato se centra en las sesiones que Kevin mantiene con su psiquiatra, la doctora Fletcher (Betty Buckley), quien se especializa en el tipo de dolencia del que padece su paciente. En cada sesión, ella se esfuerza por escudriñar su fracturada mente tratando de lograr una asociación de sus personalidades; al propio tiempo se mantiene alerta frente a la aparición de una nueva y peligrosa identidad que se está generando en él.

El suspenso se genera a través de los diferentes intentos que las jóvenes efectúan para poder escapar de su encierro y el modo en que interactúan con Kevin; eso es más evidente en Casey que a través de flashbacks se sabe que ella también ha padecido traumas en su infancia con considerables heridas emocionales no cicatrizadas; ese hecho le permite estar mejor preparada para defenderse del secuestrador.

Aunque este drama psicológico despierta interés en gran parte de su desarrollo, a partir de un momento dado sufre de un letargo que lo vuelve repetitivo sin conseguir incrementar la tensión existente. Teniendo en cuenta que los tres aspectos fundamentales del film residen en la naturaleza de la enfermedad descripta, la relación del paciente con su psiquiatra y finalmente la situación planteada a raíz del secuestro, el director no logró cohesionarlos en un satisfactorio desenlace y en consecuencia su resolución es poco convincente.

Además de su atractivo visual, se destaca la meritoria actuación de Taylor-Joy y sobre todo la remarcable composición que McAvoy logra de Kevin; a través de gestos, movimientos y transformaciones físicas, el actor deslumbra al introducirse plenamente en la piel de las diferentes personalidades que requiere su impredecible y patético personaje.

Michael Keaton en THE FOUNDER

Michael Keaton en THE FOUNDER

.

THE FOUNDER. Estados Unidos, 2015. Un film de John Lee Hancock

Este film se centra en la persona de Ray Kroc, el fundador del imperio McDonald donde el realizador John Lee Hancock ofrece el retrato de un individuo que sin consideración alguna en materia de ética comercial derrumba cruelmente a quienes le han tendido una mano en difíciles momentos.

Basado en hechos reales aunque con ciertas licencias el guión de Robert Siegel presenta al cincuentenario Kroc (Michael Keaton) quien en 1954 trata de ganarse la vida como un vendedor itinerante de máquinas de batidos de leche a través del medio oeste de los Estados Unidos. Con resultados poco fructíferos en su gestión, una buena oportunidad se le presenta cuando recibe un pedido de compra de varias máquinas por parte de dos hermanos, Mac (John Carroll Lynch) y Dick (Nick Offerman) McDonald, que viven en San Bernardino, California. Al llegar a destino descubre que ellos son dueños de un pequeño pero exitoso restaurante de comida al paso que se dedica a vender hamburguesas con papas fritas acompañadas de una gaseosa. Viendo con asombro la velocidad con que su personal efectúa la venta al público, Ray logra ser invitado por Mac y Dick para conocer el interior del negocio, donde observa cómo la comida es preparada y de qué manera es posible lograr un servicio eficiente y rápido capaz de satisfacer a la clientela. Impresionado por lo que ve, el viajante consigue vencer la resistencia de los hermanos de expandir el negocio a través del sistema de franquicias donde Ray estará involucrado en el proceso.

A través de situaciones que no conviene anticipar se verá cómo gradualmente el astuto Ray se las ingeniará para que a través de un esquema inmobiliario sugerido por un contador (B.J. Novak) llegue a tomar control de la operación a tal punto de convertirse en el dueño de la marca McDonald y transformarlo en un gigantesco imperio que como bien es sabido abarca más de un centenar de países alrededor del mundo.

Si bien el realizador no pinta a su protagonista como un monstruo, queda claro que se está frente a una persona que gradualmente se va deshumanizando y sin escrúpulo alguno no duda en vender su alma al diablo con tal de satisfacer sus ambiciones. Además, en lo que concierne a su vida personal, el film no es muy complaciente al mostrarlo como alguien que no llegó a apreciar el apoyo que recibió de su esposa Ethel (Laura Dern) en los momentos más difíciles por los que atravesaba para finalmente divorciarse de ella y unirse a la mujer (Linda Cardellini) que ha sido esposa de un asociado comercial (Patrick Wilson).

El film cuenta con un buen reparto encabezado por la notable actuación de Keaton quien detrás de un rostro agradable y sonriente su personaje oculta a un latente villano hambriento de codicia y poder económico. También se lucen Offerman y Carroll Lynch, como dos personas íntegras que abriendo sus puertas a Kroc no imaginaron que se verían forzados a cerrar sus operaciones comerciales después de varios años de exitosa existencia.

Aunque el film no alcance un desarrollo dramático de gran emoción, con todo está muy bien dirigido y logra entretener; asimismo produce cierto sabor amargo cuando Kroc expresa que en una competencia comercial lo más importante es hundir al contrincante. Más que una forma de celebrar el triunfo del empresario visionario e innovador, The Founder termina siendo una clara crítica al capitalismo de post guerra.

Annette Bening y Billy Crudup en 20th.CENTURY WOMEN

Annette Bening y Billy Crudup en 20th.CENTURY WOMEN

 

20th CENTURY WOMEN. Estados Unidos, 2016. Un film escrito y dirigido por Mike Mills

Inspirado en experiencias vividas en su etapa juvenil, Mike Mills considera en 20th Century Women los lazos que lo unieron a su madre.

Ubicando la acción en Santa Bárbara en 1979, el realizador presenta a su alter ego; se trata de Jamie (Lucas Jade Zumann), un muchacho de 15 años de edad que vive con Dorothea (Annette Bening), su madre divorciada de 55 años, con quien mantiene una buena relación; eso queda traslucido en ciertos actos, como cuando ella lo excusa de asistir a la escuela por razones injustificadas, o bien compartiendo con él la visión de películas antiguas que se pasan en la televisión. Con todo, la sensible mujer percibe que hay algo elusivo en el comportamiento de su hijo y que de algún modo impide que la comunicación resulte más fluida; para tratar de desentrañar aspectos que puede desconocer de él recurre a dos personas para que la ayuden en dicha tarea. Una de ellas es Abbie (Greta Gerwig), una fotógrafa punk de 24 años recuperándose de un cáncer cervical que arrienda una pieza en su hogar; la otra es Julie (Elle Fanning), una vecina de 17 años con activa vida sexual que siendo la mejor amiga de Jamie todas las noches se introduce subrepticiamente en su cama sin que ella le permita que exista sexo alguno para no dañar la relación amistosa.

 

A través de la voz en off, se van conociendo detalles de cada uno de estos personajes que se completan con el de William (Billy Crudup), un tímido pensionista del hogar que se ocupa de efectuar reparaciones en la casa además de ser una figura paternal para Jamie

El realizador opta en su relato por una narrativa zigzagueante y episódica recurriendo a una sucesión de escenas que no siempre logran el efecto deseado y la más de las veces resultan deshilvanadas. Si bien el propósito central radica en la forma en que tiene lugar el proceso de madurez de Jamie conviviendo con mujeres de diferentes generaciones, más allá de algunos buenos diálogos contenidos en el guión el tema no está explotado con la profundidad necesaria. A ello deben agregarse ciertas situaciones que resisten la credibilidad; así, en una escena que tiene lugar en una cena social, Abbie trata de afirmar su feminismo y su carencia de inhibiciones insistiendo en que cada uno de los comensales repita la palabra “menstruación”; a todo ello Julie responde señalando que su primer período lo tuvo a los 14 años en momentos en que estaba en un cine viendo una película.

A falta de una mejor precisión del relato, el director logra una buena reconstrucción de época, captando el ambiente social y cultural imperante; eso se refleja a través de las discotecas con música punk rock, la literatura, la ratificación del feminismo comenzado años atrás, así como ofreciendo algunos bosquejos del momento político imperante donde el presidente Carter en un discurso televisivo alude a “la crisis de confianza” por la que atraviesa el pueblo americano.

 

No obstante las observaciones que merece este nostálgico relato, tanto Gerwig, Fanning, Zumann y Crudup, realizan apreciables trabajos, pero el alma del film descansa en la gran actuación de Bening; en un complejo rol no exento de contradicciones, la veterana actriz encarna a una mujer de gran corazón que aspira a que su hijo sea un ser mejor en la vida logrando la felicidad que ella no pudo alcanzar.