INMIGRANDO A CANADA

Por Vilma Filici

filici@filici.com

TORONTO.- “A aquellos que huyen de la persecución, el terror y la guerra, los canadienses les darán la bienvenida, independientemente de su fe. La diversidad es nuestra fuerza #WelcomeToCanada”.

Hasta el momento en que me senté a escribir esta columna, este fue el mensaje enviado por el Primer Ministro de Canadá en relación a la suspensión de entrada a Estados Unidos de los refugiados sirios y la suspensión de entrada de ciudadanos de 7 países musulmanes. El mundo entero ha reaccionado a la orden presidencial que por cierto fue muy mal implementada.

La confusión y temor reinó durante todo el día sábado 28 de enero. En un momento parecía que a todos los ciudadanos de los países en la lista que tuvieran doble ciudadanía se les negaría la entrada a los Estados Unidos. Por suerte, este punto se clarificó en la noche de ese mismo día y quedó claro que los ciudadanos canadienses con doble ciudadanía si podrían entrar a Estados Unidos. De no ser así, nuestro ministro de Inmigración Refugio y Ciudadanía tendría vetada la entrada a ese país por que proviene de Somalia, país que está en la lista y es musulmán.

Parece que Trump no hizo la preparación necesaria chequeando la legalidad de su orden con el Departamento de Justicia de su gobierno, no hizo partícipe de su decisión al Departamento de Defensa ni a ningún otro ente gubernamental. Como hemos visto, su orden presidencial ha provocado protestas a nivel mundial y en su propio gobierno.

La fiscal del país fue destituida de su cargo porque se negó a defender la orden presentada por Trump por ser inconstitucional. Gobernadores y jefes de la policía de diversos estados están en contra de la orden y lo han dicho públicamente. La vida de muchas personas está en peligro ya que han quedado desplazadas por el mundo en camino a Estados Unidos.

Muchas organizaciones le están pidiendo al primer Ministro Canadiense que tome medidas especiales para ayudar a los desplazados y específicamente se le está pidiendo al gobierno canadiense que quite el Tratado del Tercer País Seguro para que la gente afectada pueda pedir refugio en la frontera. El tratado entró en vigencia en el 2004 y básicamente prohíbe a personas que se encuentran en Estados Unidos cruzar por tierra y pedir refugio en Canadá y viceversa, es decir que las persona que se encuentran en Canadá tampoco pueden cruzar y pedir refugio en los Estados Unidos.

El tratado tiene una serie de excepciones. Por ejemplo, personas que se encuentran en Estados Unidos y tiene familiares mayores de 18 años en Canadá, niños menores de edad, personas que entran por aeropuerto, por barco o personas que no tienen ciudadanía de ningún país y que están llegando sin estatus a Canadá. También hay una excepción para personas que logran entrar a Canadá lo que al estar dentro de Canadá pueden presentarse a una oficina de inmigración y pedir refugio.

El tweet de Justin Trudeau, si bien es muy apreciado, no es suficiente. A pesar de que Canadá y Estados Unidos son países amigos y hay tratados y comercio entre ellos, Canadá no puede hacer oído sordo de los abusos a los derechos humanos que están siendo cometidos, el racismo y la xenofobia que las medidas tomadas por Trump han sembrado particularmente cuando estas han cruzado la frontera y han instigado el ataque a la comunidad musulmana de Canadá.

El ataque a la mezquita en Montreal, donde 6 personas fueron ejecutadas por un vehemente admirador de Trump, es un ejemplo claro de por qué las acciones del presidente no pueden ser toleradas y de por qué Canadá debe tomar medidas para ayudar a las personas que están siendo desplazadas por ese país.

En mi análisis, no creo que la cancelación del Tratado del Tercer País Seguro sea en estos momentos la solución, porque Canadá no puede abrir la frontera sin estar preparados para recibir a los miles de personas que seguramente cruzarían a pedir refugio en Canadá. Pero sí creo que se podría crear un programa especial que le permita a las personas que han sido seleccionadas por el gobierno de Estados Unidos, que fueron investigadas y que luego quedaron sin la opción de viajar, para traerlos a Canadá. Canadá tiene una historia desde los años 50 de crear programas especiales para ayudar a los desplazados del mundo. El último grupo que fue traído fueron los refugiados de siria, quienes irónicamente están en la lista de Trump.

El ex Ministro de Inmigración del gobierno anterior tuvo una buena idea. Él dijo que se les debería dar un permiso especial por razones humanitarias y de compasión a las personas que se encuentran desplazadas. Esto permitiría que después de permanecer en el país por un tiempo específico puedan eventualmente recibir la residencia.

La crítica de Inmigración del NDP, Jenny Kwan, también planteó algo muy interesante: que el gobierno canadiense eleve el límite establecido para los refugiados patrocinados privadamente y que establezca un proceso para tramitar de forma rápida las solicitudes de refugio de los Estados Unidos.

Otras opciones serían permitir que las personas que tengan familia en Canadá puedan llegar al país por medio de un patrocinio de familia, y en este caso no hablo solamente de la comunidad musulmana, sino que también de las personas que se encuentra ya en Estados Unidos de manera indocumentada y que están en peligro de ser arrestadas y deportadas.

Estados Unidos tiene recursos humanos que son buscados por el gobierno canadiense. Personas con estudios, con experiencia laboral y con muy buen inglés que están en riesgo de ser deportadas a sus países de origen.

Hace poco hablé con un joven indocumentado que tiene un inglés perfecto, dos licenciaturas y un trabajo en computación que sin lugar a dudas sería una ganancia para Canadá. Tiene a sus padres y hermanos en Canadá, quienes quieren reunificarse y están dispuestos y preparados para recibirlo y ayudarlo con el asentamiento. Recibirlo en Canadá, aparte de ser un acto de reunificación y un acto muy humano, sería también muy beneficioso para el país, porque seguramente podrá contribuir de forma positiva a la economía canadiense.