INMIGRANDO A CANADA

Columnistas Inmigración Inmigrando a Canadá Apr 12, 2017 at 11:23 am

Por Vilma Filici

filici@filici.com

TORONTO. En días recientes llegó a mi oficina un padre muy preocupado por la situación que estaba sucediendo con su hijo, a quien él había patrocinado como hijo dependiente hacía unos meses atrás.

Primero hay que decir que para que un padre pueda patrocinar a un hijo, éste tiene que ser dependiente. Y la definición de dependiente es que, en este caso el hijo, sea menor de 19 años de edad y que no esté ni casado ni en unión libre, porque el caso contrario automáticamente rompe la dependencia con los padres.

Este muchacho fue patrocinado por el padre y llegó a Canadá, obtuvo la residencia permanente y regresó a su país de origen y se casó con la madre de un hijo que tenía e inició de inmediato el proceso de patrocinio de su nueva esposa.

Cuando inició este proceso de patrocinio alguien le sugirió que dijera que él y su novia habían estado viviendo juntos antes de casarse, porque eso haría más fuerte la genuinidad de la relación. Y este joven lo hizo de esa manera, sin saber que en el momento que él decía que habían estado viviendo juntos durante un año o más prácticamente estaba diciendo que habían estado casados antes de que él viniera y obtuviera la residencia permanente.

Al haber dicho esto, lo que sucedió es que, en vez de iniciarse un proceso de patrocinio para la esposa, lo que se comenzó fue un proceso de investigación del patrocinio de él mismo por su padre, porque según el Departamento de Inmigración hubo falsedad en el proceso. Porque si en el momento en que hizo el trámite de residencia, cuando estaba siendo patrocinado por su padre, él hubiera dicho que estaba viviendo en una relación de unión libre, él ya no hubiera sido aceptado como un hijo dependiente y por lo tanto no le hubieran dado la residencia permanente.

De acuerdo a la ley, el haber omitido decir en su solicitud de residencia permanente que estaba viviendo en unión libre, causó que un Oficial de Inmigración cometiera un error y le diera la residencia permanente. De ahí viene el cargo de falsedad en el proceso.

Ante esta situación, y como parte de la investigación, se tuvo que hacer argumentos legales explicando que, en realidad, de acuerdo al cliente, él no había vivido un año con la persona, que había vivido menos de un año con su pareja y que por lo tanto no deberían acusarlo de mentir porque la ley dice que tiene que ser un año, etc., etc., etc.

El caso de este joven todavía está en proceso, no ha habido un resultado final de la investigación, pero un giro muy interesante que ha dado es que ahora el padre que patrocinó al joven recibió una carta en la que lo acusan de que él también dio información fraudulenta al Departamento de Inmigración al momento de hacer el trámite de patrocinio. La lógica es que, si el hijo en realidad estaba en una relación en unión libre, el padre no podía patrocinarlo porque de acuerdo a las leyes el joven ya no era un hijo dependiente.

Esta es la primera vez que veo un caso similar. Generalmente la investigación se le hace al solicitante que vino como dependiente a quien le tratan de quitar la residencia permanente, pero nunca había visto que se empezara una investigación al patrocinador.

Las posibilidades de que le quiten la residencia permanente al hijo definitivamente son muy altas dado que dijo en su solicitud de patrocinio para su esposa, en sus propias palabras, que había vivido con ella por más de un año. Es decir que él mismo dijo que había estado en una relación en unión libre, por lo que ahora se hace muy difícil contradecir lo que él mismo dijo y firmó ante el Departamento de Inmigración.

El joven ahora tiene la explicación de que en realidad no habían vivido juntos, que se quedaba a dormir de vez en cuando en la casa de ella, y que solamente los días antes de venirse para Canadá se habían ido a vivir bajo el mismo techo, pero que fue sólo durante cuatro meses.

Yo creo que el Departamento de Inmigración le va a dar más peso a la versión inicial de que habían estado viviendo juntos durante más de un año, y no a estas otras explicaciones que se están dando después.

Ahora, en relación con el padre, todo depende de si en realidad él sabía o no, porque el padre estaba en Canadá y el joven en el país de origen, por lo que todo depende en demostrar que él no tenía idea de que este joven estaba viviendo en unión libre. Esto talvez sea mucho más fácil de probar porque hay precedentes de que los jóvenes no quieren dejar a su pareja en su país de origen, por lo que muchos se casan antes de llegar a Canadá justamente para darle un poco de seguridad a su pareja, y no se lo dicen a sus padres.

A veces, aun cuando se les dice que no se vayan a casar porque van a quedar fuera de la solicitud, pareciera que no entienden las consecuencias de casarse y lo hacen. Entonces, creo que para al padre va a ser más posible poder demostrar que él en realidad no sabía. Pero para el joven, no hay muchas posibilidades de que no pierda su residencia.

Las lecciones que nos deja este caso es que las leyes de inmigración son bastante severas y que el mentirle al Departamento de Inmigración no solamente es ilegal, sino que en términos prácticos significa en algunos casos no poder hacer algún trámite y, en otros, perder la residencia permanente si la persona ya la tiene.

En realidad, no importa si la persona está en Canadá por meses, un año, o diez años, en cualquier momento que el Departamento de Inmigración descubra que ha habido representaciones falsas cuando se hizo un trámite, pueden iniciar una investigación y quitarle la residencia permanente a la persona. Inclusive cuando ha habido tergiversación de la información u omisión de información que debería haber sido brindada al Departamento de Inmigración, aunque la persona sea ciudadana canadiense, en algunos casos se les puede quitar la ciudadanía, luego la residencia permanente, y la persona va a ser deportada.

Y cuando hay mentiras o testimonios falsos, no existe oportunidad de ganar un caso por razones humanitarias, no se tiene derecho a una apelación ante la Corte de Apelaciones de Inmigración, y es prácticamente imposible ganar el caso ante la Corte Federal dado que la decisión que tomó el Departamento de Inmigración es una decisión con peso legal.