La negación, la NO aceptación

Columnistas Noticias Aug 3, 2017 at 10:38 am

web.enfermoPor Ernesto SalayandÍa García

¿Enfermo… ¿Yo?

A mí me costó mucho trabajo aceptarme como alcohólico, no iba satisfecho ni convencido a las juntas de los Alcohólicos Anónimos y menos cuando me asubia a la tribuna y me presentaba. – Hola buenas noches, soy Ernesto, alcohólico. – Como en todo, tuve que vivir mi propia experiencia y sufrir misa propias consecuencias. En mi negación, fui de turista a dos grupos de AA, por supuesto que no me quede, muy a pesar de que mi vida por mi consumo diario de alcohol y cocaína, era prácticamente un verdadero desastre, ya te la sabes, depresión permanente y crónica, sentimientos encontrados, frustración y un intenso dolor del alma, comandado por la soledad, llegue a Oceánica más por una promesa que le hice a mi esposa, que por convencimiento y bajo mis propias condiciones, acepte el tratamiento de 35 días, pero no me derrote. Ni me acepte, no me rendi ante el alcohol y las drogas, ni por enterado de mi enfermedad que es mental, física, emocional y espiritual, nunca supe del cumulo de defectos de carácter, ni de mis nefasto  apegos, mucho menos de mis temperamentos, desconocía los rasgos de mi personalidad,  igual,  de mis patrones de conducta, pensé por muchos años que solo tenía un problema por mi manera de beber y por consumir drogas, lo que ya me había mercado con rotundos fracasos en todo los sentidos y mi vida se había tornado en un callejón sin salida, atrapado en las sustancias y conductas toxicas, siendo una vida en blanco y negro.

Un ayer entre las tinieblas

Víctima de un alto nivel de ansiedad, me fumaba cerca de tres cajillas de  cigarro, uno cada diez minutos, me inyectaba Nubain, morfina sintética tres miligramos, tres veces al día, perdía todo el  día recorriendo farmacias, buscando la sustancia y no descansaba hasta que me arponeaba la nalga con la jeringa completa de Nubia, la droga me generaba fuertes dolores de cabeza 8 depresión aguda,  encontré “ Alivio” en los anti depresivos, por supuesto me hice fármaco dependiente, me prendí del  Rivottil, Lewxotan , Taffil Valium y establecí una muy fuerte dependencia que difícilmente me sacaban del hoyo, había depres sin báñame sin trabajar que duraban más de cinco días y ahí me tiraba al drama,  secuestrado por la loca de la azotea con esos pensamientos psicóticos, patológicos, recurrente, por demás obsesivo.- Vaya, todo un estuche de monerías.- Sin incluir mi celotipia infernal, obsesión que mata y que por ella, perdí el sano juicio, me volví loco y una vez que mi mujer sugerio a alguien que yo nede4sitaba ayuda psiquiátrica, me ofendí tanto, que procese una demanda por difamación de honor, por supuesto, que la droga me robo mi estabilidad mental y económica, me  robo a mi familia, el sano juicio, me despojo de mi dignidad  y ahora comprendo porque no pude derrotarme, se ahora, el por que un borracho se resiste a reconocer su grave enfermedad, se el por que un drogadicto sufre y no quiere ayuda, precisamente porque yo vengo de ahí, de ese maldito infierno.

La borrachera Seca

En mi segunda época, después de que termine mi proceso en el centro de rehabilitación donde nací, llegue al grupo de Alcohólicos Anónimos  San Agustín,  Polanco, hace casi 19 años, vi caras conocidas y el gordo Erick me dio las llaves de la cafetería y me hizo el cafetero en jefe, gracias a ello, no falte ni un día en los próximos 3 o 4 años que estuve militando, entrando a las 7 de la mañana, pero yo no me sentía bien, no veía mi progreso, pasaban los días y seguía igual de neurótico, peleando mañana tarde y noche con mi mujer, celoso empedernido, maniaco depresivo, intolerable, muy irritable y por supuesto farol de la calle oscuridad de mi casa, e4n el grupo era todo dulzura y en mi casa el huracán rugiente, el neurótico de siempre, es decir, yo iba nada más a calentar la banca.- Juntas y juntas y no juntas nada.-  No me daba cuenta de la magnitud de mi enfermedad , solo había tapado la botella, lo que hace cualquiera, dejar de tomar, sin trabajar mi ansiedad, mis defectos de carácter, sin comprender mi real sentir, mi real vivir, víctima de la borrachera seca y la verdad le puse acción, me la pasaba dando servicio, iba a la Cruz Roja en ejército Nacional y al Hospital Español a dar el mensaje a los accidentados por accidentes a consecuencia de los excesos de alcohol, me refugié en un grupo de 24 horas en Barranca del Muerto, ahí empecé a escribir La Saliva del Diablo, fue a varias partes a hacer el cuarto y quinto paso, busque y busque yo yo seguí igual o peor, mi mujer me decía muy enojada.- Mejor vete a drogar, estabas mejor drogado que ahora.- Estas insoportable.-

Maldita enfermedad perversa del alma

No quería ver mi realidad, a ciencias cierta no había detectado las causas que originaba  mi tendencia alcohólica, mi obsesión compulsiva por las drogas, desconocía que mi enfermedad es genética y mis antecedentes me hacen susceptible, no sabía nada de mis defectos de carácter, que soy, don ego, no entendía de mis actitudes infantiles, ni del porqué soy tan, pero tan neurótico y en la medida que ha pasado el tiempo, he llegado  entender la complejidad de mi enfermedad, saber porque estuve tan negado, en la cerrazón completa, el no aceptar ayuda de nadie, a pesar de que me estaba muriendo en vida, hundido en un mar de incongruencias y de justificaciones, hoy veo mi cruda realidad y me acepto como un enfermo emocional, así me presentó en público y me digo.- Soy maniaco depresivo, neurótico empedernido, celoso, adicto compulsivo, infantiloide, engañifa..-… Soy un alcohólico en recuperación, solo por la gracia de Dios.

Él bebé eterno

Es un ser que no quiere crecer, que le gusta que le cambien los pañales, que le resuelvan su vida, depende para todo de su esposa o de su mamá, en el trabajo depende de sus compañeros y jefe, es un ser INUTIL, es indeciso, lo secuestra la duda, es víctima de la especulación, será o no será, lo hago o no lo hago, no sabe pedir las cosas, cuando no acepta su mujer hacer el amor, hace un drama, igual que cuando un niño se arroja al suelo y patalea en el súper porque no le compraron el balón de futbol que quería; este bebé eterno, es perezoso por naturaleza, no asume su responsabilidad ni académica ni laboral, mucho menos matrimonial, parece ser que su esposa, es su mamá, o al menos la ve de esa manera, no es pareja, es un ser distante, egocéntrico, soberbio que solo piensa en él, no cierra círculos, es hipersensible, de todo se reciente y de un piojo hace un caballero, de un mitin, hace un mitote, de un pum.- Imagínate.- Es de los que no saben guardar secretos, es chismoso, mentiroso, no logra cultivar amistades porque a todo el mundo le pone pero y ve sus defectos de carácter, son seres difíciles de tratar por su comunicación austera o nula, como bebé eterno, hago berrinches por todo y por nada, soy neurótico, violento y me enojo, la mayoría de las veces, por cosas infantiles, que no tienen la mayor importancia.- ¿Conoces a alguien así?. Sin duda, mi enfermedad puede dañarme en todos los sentidos y este reflejo da en la sociedad que ignora estar enferma a pesar de sufrir los estragos, de vivir las consecuencias y hay unas clara respuesta ante los índices impresionantes de embarazadas en niñas menores d 16 años, en el caso se las madres solteras, igual en las impresionantes cifras de suicidios, contando la violencia doméstica, la depresión colectiva, la deserción escolar, el alto número de drogadictos y adictos a conductas y sustancias toxicas, acreditan que somos una sociedad hiper enferma.  Por desgracia hay muchas personas atrapadas que no quieren salir del hoyo y la familia, en la mayoría de los casos es ignorante, tampoco busca ayuda y no se informa de la cruda realidad, cometen errores garrafales y difícilmente sacan adelante a su enfermo, con el tiempo, ellos se enferman grandemente, pocos saben que es de vida o muerte, que esta enfermedad hace trizas a cualquiera, desmorona familias, extermina al ser humano y se hereda la maldición a las siguientes generaciones.  Mas información montrealquebeclatino.com   Tratamiento ambulatorio para alcohólicos y adictos, sin internamiento 614 256 85 20