HABLEMOS DE CINE

Cine Columnistas Hablemos de Cine Sep 29, 2017 at 12:05 am
Imad, uno de los niños de ET LES MISTRALS GAGNANTS

Imad, uno de los niños de ET LES MISTRALS GAGNANTS

Por Jorge Gutman

 

Si en principio el tema central de este documental sobre criaturas enfermas puede resultar deprimente, lo que la novel realizadora y escritora Anne-Dauphine Julliand ofrece es un relato que constituye un canto a la vida.

La directora vivió la gran tragedia de una madre que ha perdido a sus dos niños que resultaron   víctimas de una extraña enfermedad genética. Inspirándose en su propia experiencia y como reafirmación de su fe en la vida, resolvió indagar  en lo que acontece con cinco niños entre 6 y 9 años de edad que sufren de complicadas dolencias. Ellos son Camille que padece de un cáncer que ataca su sistema nervioso, Ambre padeciendo de una grave dolencia del corazón, Charles afectado por una enfermedad de piel, Tugdual con un considerable tumor en su aorta e Imad que requiere ser sometido al proceso de diálisis mientras aguarda un trasplante de riñón.

Centrando su atención en esos chicos, la cámara además de ubicarse en el Hospital Robert-Debré de París donde son atendidos, los muestra en diversas situaciones del diario vivir; así se los ve recibiendo una educación formal, participando en actividades deportivas, tocando el piano, cultivando flores y jugando con sus amigos. Lo que irradia de ellos es el optimismo que los anima para disfrutar cada instante en forma intensa, a despecho de las afecciones sufridas; así, sin patetismo alguno estos niños van contagiando su inocencia y espontánea alegría con el público que los contempla.

Entre otros aspectos el documental ilustra la forma en que estos pequeños héroes interactúan con sus familiares, cuyos integrantes asumiendo completamente lo que atraviesan sus hijos les brindan el máximo cariño y apoyo disimulando la pena que anida en sus sentimientos. Del mismo modo, la directora muestra el excelente desempeño de los médicos atendiendo a estos pacientes y en tal sentido hay un dejo de admiración, si acaso no de emoción, al contemplar cómo un devoto doctor explica a uno de los chicos el proceso de su enfermedad. En todo caso, el espíritu de solidaridad se manifiesta en todo momento por parte de quienes participan en esta singular  historia de la vida real.

Sobriamente filmado, Julliand contó con el apoyo de un buen equipo técnico donde se destacan la calidad de la fotografía como así también del montaje. Con esmero y gran amor la realizadora ofrece un film luminoso, positivo y altamente aleccionador para aquellos padres y familiares  que sobrellevan el enorme peso de afrontar  similares experiencias.  Ningún espectador permanece indiferente al terminar la proyección y es muy posible que se diga a sí mismo ¡La Vida es Bella!, parafraseando al título del bello film de Roberto Benigni.

Jake Gyllenhaal en STRONGER


Jake Gyllenhaal en STRONGER

STRONGER. Estados Unidos, 2017.Un film de David Gordon Green

La tragedia de la maratón de Boston de abril de 2013 que produjo la muerte de 5 personas y casi 3 centenares de heridos ya ha sido tratado el año pasado en el film Patriots Day; aquí en cambio, la atención se centra en una de las personas que se encontraba contemplando la carrera y que como consecuencia del dramático evento resultó gravemente herida. 

Jake Gyllenhaal caracteriza al personaje real de Jeff Bauman, quien en el fatídico día al estar ubicado en el lugar donde explotó la bomba, perdió ambas piernas. Poco antes del lamentable suceso, vemos a Jeff como un joven empleado de Costco, un tanto inmaduro y sin rasgos especiales que lo destaquen. Manteniendo una relación sentimental intermitente con Erin (Tatiana Maslany), después de la tercera ruptura y a fin de congraciarse con su enamorada,  le promete presenciar la maratón donde ella habrá de correr. Después que la explosión se produce, la acción se traslada al hospital donde se ve al entubado Jeff aún en estado inconsciente; a pesar de haber salvado su vida, los médicos no tienen otra opción que amputarle sus dos piernas gangrenadas. Al despertar y recobrar conciencia, aún sin poder hablar, Jeff escribe en un papel haber visto a uno de los dos hermanos Tsarnaev, autores del acto terrorista; esa información resultará de gran valor para la investigación que tendrá a su cargo el FBI.

Lo que continúa es un recuento de la manera en que Jeff debe adaptarse a su nueva condición de vida, sintiéndose profundamente afectado emocionalmente y vulnerable al tener que valerse de sus piernas ortopédicas para desenvolverse, en donde no están ausentes las dificultades propias que enfrenta por su discapacitación. La otra cara de esta tragedia es haberse convertido en un inesperado héroe para la población de Boston que lo aclama por su valor de resistencia  evidenciado frente al atentado sufrido; sin embargo, él rehúsa asumir el papel heroico a pesar de que su dominante y vulgar madre alcohólica (Miranda Richardson) desearía que no rechazara la fama de la que es objeto e incluso que aceptara que Oprah Winfrey viniera a la casa para ser reporteado. 

El director David Gordon Green en colaboración con el guionista John Pollono que a su vez se basó en el libro de Baumann y Bret Witter, efectúa una narración clásica de lo acontecido con Jeff   donde lo más relevante es la naturaleza que adquiere su vínculo sentimental con Erin. Dado que él asistió a la maratón con el propósito de contemplar la participación de su pareja en la maratón, la joven experimenta una mezcla de afecto, culpa y confusión, tratando de buscar su redención; es así que se encuentra permanentemente a su lado cuidándolo y ayudándolo de la mejor manera posible e incluso manteniendo con él relaciones íntimas. Precisamente una de las escenas más fuertes del relato es cuando ella le anuncia que está embarazada y Jeff por su gran inseguridad reacciona negativamente frente a la perspectiva de ser padre.  

La película, a pesar de que no puede dejar de caer en lugares comunes, evita en todo momento el desborde melodramático. Siendo un poco exigente uno habría deseado que algunos personajes estuviesen más desarrollados, como por ejemplo el de Carlos Arredondo (Carlos Sanz) quien fue el hombre que prontamente socorrió a Jeff cuando se produjo la explosión y en donde en un encuentro posterior con él origina una escena conmovedora. En líneas generales el film arroja un saldo positivo, sobre todo por la excelente composición que Gyllenhaal logra de su personaje que paradójicamente adquiere grandeza a causa de su desgracia.   

 Harris Dickinson en BEACH RATS

Harris Dickinson en BEACH RATS

BEACH RATS. Estados Unidos, 2017. Un film escrito y dirigido por Eliza Hittman

Adentrándose en la sexualidad masculina, el film de Eliza Hittman constituye una buena descripción de los sentimientos de un adolescente que se debate frente a sus pulsaciones homoeróticas y que se resiste a revelarlas.

Teniendo como escenario la ciudad de Brooklyn y en pleno período estival, el relato de la directora introduce a Frankie (Harris Dickinson) un joven reservado de 19 años de edad que evita exteriorizar a su familia y al núcleo social que lo rodea su verdadera orientación sexual. En lo que concierne a los suyos, él convive con su padre (Neal Huff) moribundo por el cáncer que lo está aniquilando, su madre (Kate Hodge) que atentamente observa su comportamiento misterioso y su hermana menor que está asomándose a la adolescencia. En esas cálidas jornadas de verano, durante el día el muchacho distrae su tiempo junto a su barra de conocidos de baja calaña que ignoran su inclinación sexual y que juntos encuentran predilección en el consumo de livianas drogas; por las noches pasea por Coney Island procurando establecer encuentros fortuitos con hombres que han sido contactados previamente vía internet en la habitación de su hogar, a escondidas de su madre.

Haciendo esfuerzos para modificar su  naturaleza sexual Frankie se vincula  con la joven Simone (Madeline Weinstein) con quien trata de intimar para demostrar a sí mismo y  ante terceros su masculinidad; en todo caso, esa relación no alcanza a fructificar. 

Más que el desarrollo de una historia lineal, Hittman dedica su atención al estudio caracterológico de su principal personaje y en tal sentido lo logra plenamente. Aquí ha conseguido que Dickinson ofrezca los variados matices por los que atraviesa Frankie; además de su buena presencia física, el joven actor británico a través de su mirada traduce intensamente la vívida tensión que experimenta el introvertido personaje debido a la incomodidad, vulnerabilidad y confusión interna que siente al no querer asumir su identidad sexual frente al mundo exterior que lo rodea, sobre todo sabiendo la homofobia de sus camaradas. En un papel secundario sobresale la actuación de Hodge como la madre del protagonista que queriendo a su hijo intuye que algo inquietante le está aconteciendo; igualmente se destaca Weinstein animando a la chica que se siente atraída hacia Frankie pero comprende que su relación con él dista de satisfacerla sexualmente. 

Aunque los restantes personajes están desarrollados de manera más superficial, el film resulta atractivo por los factores anteriormente apuntados. En los aspectos técnicos de producción, se distinguen la lograda fotografía de Helene Louvart otorgando un clima atmosférico realista a los casuales encuentros nocturnos de Frankie en Coney Island, así como los buenos diseños de producción de Grace Yun y la apropiada banda sonora del compositor Nick Leon.

Ben Stiller en BRAD'S STATUS

Ben Stiller en BRAD’S STATUS

BRAD’S STATUS. Estados Unidos, 2017. Un film escrito y dirigido por Mike White

En inglés existe un muy conocido proverbio que afirma “the grass is always greener on the other side” que traducido literalmente sería que “el pasto es siempre más verde del otro lado de la valla”; en realidad quiere significar que el resto del mundo está mejor que uno mismo. Eso es lo que siente el protagonista de esta historia, tal como lo describe el director y guionista Mike White.

Demostrando que además de buen cómico puede igualmente encarar papeles de envergadura dramática, el popular actor Ben Stiller ofrece una brillante caracterización de Brad, un hombre de familia de 47 años de edad, casado con Melanie (Jenna Fischer), una mujer que además de esposa es su gran amiga, y padre de Troy (Austin Abrams), un adolescente de 17 años que habiendo finalizado sus estudios de enseñanza media aspira proseguir una carrera universitaria.

Viviendo en Sacramento, en la vista de quien lo observa Brad parece tener todo a su favor si se considera que profesionalmente es un alto ejecutivo de una organización sin fines de lucro, disfruta de un buen pasar económico y cuenta con una bella familia. Sin embargo, atravesando una crisis existencial   se considera profundamente insatisfecho pensando que quienes fueron sus compañeros de universidad económicamente llegaron a ser mucho más adinerados que él. A través de sus continuadas meditaciones utilizando su voz en off uno se impone de sus ansiedades, desvelos y angustia que lo corroen al comprobar que el idealismo de sus años de juventud no se concretaron al llegar a esta etapa de su vida.

Todas las inseguridades de Brad se evidencian con más intensidad en oportunidad de acompañar al talentoso músico que es Troy para pasar una entrevista en la prestigiosa Universidad de Harvard; desafortunadamente, la misma no pudo concretarse porque por equivocación llegó a la cita un día después de la fecha programada. A fin de resolver el inesperado inconveniente, Brad dejando a un lado su orgullo recurre a  Craig (Michael Sheen), uno de sus antiguos camaradas que en la actualidad es un influyente comentarista político, para que a través de sus contactos con las autoridades de la universidad consiga que su hijo pueda ser entrevistado.

Una experiencia especial atravesará Brad durante su estadía en Boston cuando llega a conocer a Ananya (Shazi Raja), una estudiante de Harvard que ha sido compañera de estudios de su hijo; en una intensa conversación mantenida con él, la joven plena de una inusual madurez le ofrece una buena lección demostrándole que sus lamentos y frustraciones resultan completamente inaceptables.

Aunque el continuo malestar anímico de Brad puede a la postre resultar agotador y finalmente deje sin respuesta a su cuestionamiento existencial, el comportamiento absurdamente natural de este personaje logra en Stiller completa autenticidad y es gracias a su actuación que principalmente el film se deja ver.