Justin Bieber se queda sin casa por ser mal vecino

Espectáculo Noticias Oct 3, 2017 at 4:58 pm
Justin Bieber.

Justin Bieber.

Hace tres años Justin Bieber protagonizó una serie de escándalos en la urbanización Calabasas (California), donde vivía, por conducir peligrosamente, tirar  huevos a la fachada de la casa de un vecino o realizar fiestas que se salieron de control, como cuando la policía encontró cocaína en la casa del cantante.

Desde entonces, el artista de 23 años inició un lento pero seguro proceso para encarrilar su vida que, sin embargo, no ha conseguido acabar con su reputación de chico malo. (Archivo Justin Bieber, en guerra con sus vecinos).

Hay que recordar que fue en 2014 cuando Bieber fue condenado por la policía de Los Ángeles a dos años de libertad condicional por los “múltiples daños” que ocasionó en el vecindario.

Ese es precisamente el motivo por el que le estaría costando encontrar una nueva vivienda en Beverly Hills (California), a pesar de que su presupuesto alcanzaría los 100.000 dólares al mes según apunta el portal Page Six. Varios de los propietarios de la zona habrían rechazado las ofertas de Bieber para convertirse en su inquilino por miedo a que sus amigos y él vuelvan a las andadas: destrozando la propiedad y aterrorizando a los distinguidos residentes del área.

Justin quiere alquilar una mansión grande, pero los dueños de varias casas de Beverly Hills que se encuentran disponibles se han unido y han acordado que nadie debe alquilarle una. Lo lógico sería pensar que querrían contar con el caché de hacer negocios con una estrella, y él ha ofrecido 100.000 dólares por casas que no cuestan eso ni de lejos, pero tiene una reputación de destrozarlo todo y ser muy problemático cuando se trata de pagar“, asegura un informante.

Cabe recordar que el último lugar de residencia del intérprete de ‘Sorry’ en Beverly Hills acabó pareciendo una zona de guerra tras la organización de una fiesta a la que acudieron Nicki Minaj, French Montana y Chris Brown.

Por el momento, Justin Bieber ha tenido que recurrir a vivir en un hotel, donde el resto de huéspedes se quedan de piedra cada vez que le ven por los pasillos camino del desayuno.