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Cine Columnistas Hablemos de Cine Oct 20, 2017 at 12:05 am
Nahuel Pérez Biscayart en 120  BATTEMENTS PAR MINUTE

Nahuel Pérez Biscayart en 120 BATTEMENTS PAR MINUTE

Por Jorge Gutman

Después de su presentación en el último Festival de Cannes donde obtuvo el Grand Prix, segundo en orden de importancia, ahora se estrena ese dramático film de Robert Campillo abordando la génesis del SIDA.

El realizador que se ha distinguido como excelente guionista en algunos de los filmes de Laurent Cantet (como lo ha sido Entre les murs), ubica su relato en los inicios de la década del 90 ilustrando la lucha emprendida por un grupo de militantes del Act Up-Paris contra las autoridades políticas de Francia y los laboratorios farmacéuticos debido a la pasividad e inoperancia adoptada en momentos en que el SIDA azota en forma despiadada a ciertos sectores de la población. Esta organización fundada en 1989 trató de defender los derechos de los portadores del Virus de Inmunodeficiencia Humano y de quienes resultaron contagiados por el mismo.

El realizador -que fue un integrante activo del Act Up- vuelca su experiencia ofreciendo un documento visceral que moviliza fuertemente al espectador. Con sorprendente realismo reconstruye algunas de las acciones emprendidas por el movimiento como las enfurecidas escenas de protesta callejera, visitas no anunciadas a escuelas distribuyendo profilácticos, la violenta irrupción a un laboratorio salpicándolo con pintura roja, o bien esparciendo sangre ficticia   en los murales de París para llamar la atención de la población. Simultáneamente se asiste a las agitadas reuniones mantenidas semanalmente por la asociación donde sus integrantes, muchas veces no estando de acuerdo, discuten apasionadamente la adopción de medidas alternativas para lograr la mayor visibilidad posible a fin de denunciar la indiferencia de los medios de difusión y   de los políticos que prefieren ocultar en los hospitales a los enfermos condenados a morir por la lamentable enfermedad.

A pesar de que en su mayor parte el film mantiene una estructura coral, el relato se detiene en algunos personajes que aunque ficticios están inspirados en quienes han estado asociados a la agrupación mencionada. Entre otros se encuentra el joven Marco (Theophile Ray) enfermo de hemofilia, su madre Helène (Catherine Vinatier) que se integra al movimiento, la actitud moderadora de Sophie (Adèle Haenel), la del apaciguador Thibault (Antoine Reinartz) como líder del grupo y el radical y combativo Sean (Nahuel Pérez Biscayart). En su último tramo, el film adquiere gran envergadura emocional ilustrando la íntima relación sentimental que mantiene Sean), cuya salud se va deteriorando, con Nathan (Arnaud Valois) quien es uno de los nuevos miembros adheridos que no está afectado por el virus.

A pesar de algunos momentos reiterativos en sus dos horas y media de metraje y algunas instancias de desmedida violencia, 120 Battemments par minute es un drama profundamente humano, vital, intenso y eminentemente político que amerita su visión.

Bella Heathcote, Luke Evans y Rebecca Hall en PROFESSOR MARSTON & THE WONDER WOMEN

Bella Heathcote, Luke Evans y Rebecca Hall en PROFESSOR MARSTON & THE WONDER WOMEN

PROFESSOR MARSTON &THE WONDER WOMEN. Estados Unidos, 2017. Un film escrito y dirigido por Angela Robinson

El reciente estreno de este film no ha sido más oportuno después del gran éxito que este año obtuvo Wonder Woman; eso se debe a que Professor Marston & The Wonder Women se centra en una historia verdadera que originó la famosa historieta de La Mujer Maravilla.

El relato de la directora Angela Robinson comienza en 1928 enfocando al psicólogo William Moulton Marston (Luke Evans) en su cátedra de la Universidad de Tufts quien transmite su famosa teoría basada en las categorías emocionales que se van suscitando en el ser humano a través del dominio, la inducción, la sumisión y la obediencia. En su diaria labor, su inteligente y brillante mujer Elizabeth (Rebecca Hall) colabora como su asistente donde ambos se hallan abocados en la creación del polígrafo. Olivia (Bella Heathcote), una de las alumnas de William que siente notable admiración por sus disertaciones, logra ser reclutada por el matrimonio para colaborar en dicho experimento. No tardará mucho tiempo para que el encuentro diario que se produce entre los tres despierte un sentimiento de atracción de la pareja hacia la joven y que ella experimente una sensación similar; todo está preparado para que a partir de allí surja un ménage à trois. Cuando la noticia llega a divulgarse se produce un escándalo por parte de los círculos de amigos, vecinos y el entorno social que los rodea, sobre todo porque para esa época el lesbianismo es considerado una enfermedad mental; la situación tiende a complicarse más cuando Olivia queda embarazada.

En la conformación de una familia completamente atípica que se mantiene unida a través de un período de dos décadas, sus integrantes parecieran demostrar que es completamente factible que tres personas pueden amarse conjuntamente. Las experiencias vividas por el trío inspiran a Marston para crear el célebre comics La Mujer Maravilla que apareció por primera vez en 1941. Esta ficticia heroína pasará a convertirse en un ícono feminista dotado de poderes superiores que enarbolando los principios de amor, justicia e igualdad sexual logra una inmensa popularidad.

Aunque admitiendo que lo que expone la realizadora puede ser objetado por ciertas licencias que introduce, tanto la teoría del comportamiento humano de Marston, la relación poliamorosa y la génesis de The Wonder Women son verídicas. El film de Robinson está muy bien realizado permitiendo acertadamente reflejar la interacción humana que se produce entre los tres personajes; con todo, lo que no queda explicitado es cómo esa relación se manifestaba teniendo en cuenta que durante ese período también nacieron hijos de William y Elizabeth; por lo tanto intriga saber si los tres mantenían relaciones en forma conjunta o el vínculo sexual se manifestaba separadamente.

Las interpretaciones femeninas son muy buenas. Hall ofrece uno de sus mejores trabajos cinematográficas caracterizando a una mujer de naturaleza autoritaria que siente satisfacción al descubrir que puede igualmente amar a su marido y a otra persona de su mismo sexo; en un rol más contenido Heathcote igualmente se luce en el personaje de la angelical seductora que genera el terceto romántico y Evans similarrmente surge airoso en el rol titular.

El film deja margen para la discusión sobre la existencia de relaciones amorosas alternativas; pero en todo caso, lo positivo es que esta historia sobre la génesis de La Mujer Maravilla resulta atractiva de apreciar.

Jackie Chan y Pierce Brosnan en THE FOREIGNER

Jackie Chan y Pierce Brosnan en THE FOREIGNER

 

THE FOREIGNER. Gran Bretaña-China, 2017. Un film de Martin Campbell

Dejando su habitual vena humorística el popular actor Jackie Chan interpreta por primera vez un rol dramático en un thriller político de alto voltaje. .

Basado en la novela The Chinaman de Stephen Leather (1992), el film de Martin Campbell transcurre en la época actual teniendo como principal personaje a Quan Ngoc Minh (Chan), un inmigrante de origen chino que antiguamente era un miembro de las fuerzas especiales vietnamitas y que ahora es dueño de un restaurante en Londres. Habiendo experimentado la desgracia de haber perdido tiempo atrás a su mujer y a dos de sus tres hijas, dedica todo su amor paternal a su única hija Fan (Katie Leung).

El factor que impulsa la acción es un acto terrorista cometido en la capital británica por una facción del lRA; en ese criminal atentado Fan perde su vida. El desesperado hombre, que no puede recobrarse de la congoja que lo anima, dedicará todo su esfuerzo para saber quienes fueron los autores del atentado; después de tratar inútilmente de sobornar al comandante Bromley (Ray Fearon) -encargado de ocuparse del caso- para que le suministre el nombre de los asesinos, recurre a la policía quien le informa que el asunto ha sido trasladado a las autoridades de Irlanda del Norte. Allí se encuentra Liam Hennesy (Pierce Brosnan), un viceministro adjunto que en el pasado estuvo involucrado con el IRA antes de que se acordara el tratado de paz, quien está al frente de la investigación. Sin dudar un instante, Quan viaja a Belfast para confrontarlo, pero al no obtener respuesta concreta de su parte y comprobar su total inercia, comienza a acosarlo tenazmente acudiendo a medidas drásticas que ponen peligro la vida del funcionario y la de su esposa (Orla Brady) quien no es ajena a la acción cometida por los terroristas.

Entremezclando la sed de venganza del dolorido padre con las implicancias políticas que van surgiendo a medida que se va desenvolviendo la madeja, el guión de David Marconi y Stephen Leather logra insuflar suficiente energía con variadas vueltas de giro que mantiene su intriga hasta su desenlace. En tal sentido, el realizador brinda un respetable film de acción que aunque convencional supera el nivel promedio de las películas del género.

Con respecto a la actuación, Chan se distingue como el desolado padre que no tiene ya nada que perder y recurre a cualquier medio con tal de desenmascarar a los asesinos; por su parte, Pierce Brosnan es igualmente convincente como un político que se encuentra asediado por la vendetta de Quan y por los daños colaterales de los actos criminales de la organización a la cual perteneció en el pasado.

Judi Dench y Ali Fazal en VICTORIA & ABDUL

Judi Dench y Ali Fazal en VICTORIA & ABDUL

VICTORIA & ABDUL. Gran Bretaña, 2017. Un film de Stephen Frears

Un capítulo de la vida de la Reina Victoria es abordado por el director Stephen Frears en la relación mantenida con uno de sus súbditos en los últimos años de su reinado.

La acción comienza en 1887 cuando Abdul Karim (Ali Fazal), un funcionario indio y musulmán, es elegido por el gobernador de la India para que remita personalmente una pieza conmemorativa a la reina Victoria de Inglaterra y Emperadora de la India (Judi Dench), celebrando su jubileo de oro. A pesar de haber sido advertido que de ningún modo debe mantener contacto visual con la soberana al ser presentado, Abdul involuntariamente ignora las reglas del protocolo real; sorpresivamente su presencia y su inocente mirada causan en la soberana una gratísima impresión. Cuando él cree que prontamente retornará a la India, se sorprende al saber que la reina dispuso que se quede en Londres para convertirse en su valet; a través del diario encuentro, ella aprende de su súbdito aspectos culturales de la India y dada la gran empatía existente, Abdul es promovido a ser su maestro (Munshi) enseñándole el hindi urdu.

Contemplando este film no es difícil recordar que Frears y Dench han tenido ocasión de trabajar conjuntamente en Mrs. Brown (1997) en donde la extraordinaria actriz le tocó encarnar el mismo rol. En el actual relato, nuevamente Victoria manifiesta el enorme pesar por haber perdido a su querido marido y compañero que ha sido Albert y que a pesar del tiempo transcurrido le resulta imposible olvidarlo; de allí que pueda comprenderse que la inocencia, honestidad y sapiencia de Abdul constituyan para ella un soplo de aire fresco que le ayuda a combatir su soledad dentro de un ambiente esnob y prejuicioso en el que se desenvuelve.

Dada la devoción platónica que Victoria siente por su amigo y consejero espiritual es extraño que su conducta tienda a desconcertar y alarmar al séquito que la rodea incluyendo, entre otros, a su hijo Bertie (Eddie Izzard) -el príncipe de Gales- y a su Primer Ministro Lord Salisbury (Michael Gamon). El entorno palaciego, pleno de prejuicios y no exento de racismo, hará todo lo posible para desprestigiar a Abdul, aunque la decidida y enérgica actitud de la monarca habrá de impedirlo.

En líneas generales, el film basado en el guión de Lee Hall no es profundo en la descripción de sus personajes ni tampoco abarca aspectos de gran complejidad moral; con todo, ofrece momentos gratos y algunas instancias de risueño humor como cuando la reina llega a conocer a la esposa y suegra de Abdul ataviadas con la burka.

Esencialmente esta comedia de época se deja ver como un liviano entretenimiento sustentado por la presencia de Dench quien con su notable talento eleva el nivel del relato, como así también por la simpatía y humanidad que Fazal aporta a su rol.