Canadá y los países del Pacífico llegan a un principio de acuerdo sobre el TPP sin EE UU

Canadá Top News Nov 11, 2017 at 5:33 pm

 

Justin Trudeau con Michelle Bachelet en la negociación en Danang este viernes.

Justin Trudeau con Michelle Bachelet en la negociación en Danang este viernes.

El TPP cobra vida. Tras largas y arduas negociaciones, las once naciones que, desde la retirada de EE.UU., aún forman parte del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) anunciaron este sábado en los márgenes de la cumbre del APEC en Da Nang (Vietnam) un acuerdo de mínimos para impulsarlo. Aunque en lo económico el pacto pierde fuerza al no estar presente la primera economía mundial, tiene importantes implicaciones en el plano geopolítico. El anuncio no pudo producirse en un momento de mayor simbolismo: después de que Donald Trump reiterase en esa misma reunión su compromiso con el “America First”.

Los ministros de estos países acordaron “los elementos principales” del nuevo tratado, nombrado Acuerdo Exhaustivo y Progresivo sobre el TPP, según el borrador de la declaración final tras las conversaciones. El núcleo del texto se mantiene fiel al original, pero hasta 20 cláusulas serán suspendidas. Se trata, según pudo confirmar El País, de disposiciones que regulan los estándares de inversión, los derechos laborales o la propiedad intelectual, entre otros. Estos han sido, de hecho, los grandes escollos de las negociaciones una vez Trump se descolgó del acuerdo.

 El acuerdo mantiene “los altos estándares, el equilibrio general y la integridad del TPP al tiempo que garantiza los intereses comerciales y de otro tipo de todos los participantes y preserva nuestro derecho inherente de regular, incluida la flexibilidad de las partes para establecer prioridades legislativas y reglamentarias”, según el texto.

Trump se retiró del megatratado el primer día de su mandato, cumpliendo una de sus promesas electorales. El resto de miembros confirmaron, meses después, su intención de sacarlo a flote igualmente sin Washington.

Si entonces la voluntad de resucitar el pacto fue sorpresiva, el consenso actual cambia las reglas de juego en el Pacífico. El TPP elimina aranceles sobre productos industriales y agrícolas en un bloque cuyo comercio sumó 356.000 millones de dólares (algo más de 305.000 millones de euros) el año pasado. Sus economías representan el 13,5% del PIB mundial.

“Las ganancias son inmensas, aún sin Estados Unidos. Diría que es el mayor acuerdo comercial al margen de la Unión Europea. Se trata de un acuerdo de gran importancia no solo para las grandes empresas, sino también para las pequeñas”, asegura Deborah Elms, directora ejecutiva de la consultora Asian Trade Center, desde Da Nang.

Limar las últimas diferencias no ha sido fácil. Los principales obstáculos corrieron a cargo de Canadá, cuyo primer ministro, Justin Trudeau, falló a presentarse a la reunión prevista el viernes con el resto de líderes del TPP. Tanto Canadá como México están también inmersos en complejas renegociaciones del acuerdo de comercio de Norteamérica (NAFTA, en sus siglas en inglés) con la administración Trump. Canadá, en concreto, llegó a Da Nang con una agenda de “comercio progresista poco precisa”, señala Elms, que revolucionó la mesa de negociaciones en el último minuto e hizo imposible alcanzar un acuerdo definitivo.

Ha sido Japón, según los expertos, el principal promotor del acuerdo en los últimos meses. La administración de Shinzo Abe dio un giro radical: de prácticamente darlo por muerto tras la retirada de Estados Unidos, se convirtió después en un defensor a ultranza de revivirlo. Sus motivos, más que económicos (pues sin EE.UU. apenas se beneficia), son geopolíticos. “Para Japón es muy importante tener un acuerdo de alta calidad en la región que contrarreste el poder de China. No es tanto su importancia económica, como estratégica”, indica David Skilling, director de la consultora Landfall Strategy (Singapur).

Son las dos primeras economías mundiales las que ahora tendrán que calibrar si les interesa, si en su día pueden, sumarse al pacto. Por la parte de China, queintenta cubrir el vacío que ha dejado Estados Unidos como defensor de la globalización ante la deriva proteccionista de Washington, no sería descabellado pero sí poco probable. Pekín promueve como alternativa al TPP otro pacto comercial, la Alianza Económica Integradora Regional (RCEP), con Australia e India pero sin EE.UU.

En el caso de Estados Unidos, la probabilidad de que se sume al TPP es casi nula mientras Trump esté en el poder. “No entraremos en acuerdos grandes que nos tengan maniatados. Debemos asegurar que todo el mundo cumple las reglas, lo que ahora no todos hacen”, subrayó Trump en Da Nang, donde incluso instó a los países del Pacífico a emular su “America first” y defender sus intereses domésticos.

Algo de lo que no parece que vaya a persuadir. “Estados Unidos continúa interesado en impulsar sólo (acuerdos) bilaterales. No he escuchado a ninguna otra economía secundar su postura. Creo que, generalmente, todavía se pueden obtener grandes ganancias del acuerdo de libre comercio y de la integración económica regional”, afirma el director del APEC, Alan Bollard.

Con el TPP en marcha, Washington se queda fuera de esa integración económica y sin uno de los pilares del giro hacia Asia de la administración Obama. “Estados Unidos será cada vez más un espectador en el Pacífico. No será irrelevante pero sí menos influyente y capaz de alterar la agenda política y económica. La región se ha hecho más autosuficiente”, afirma Skilling.