HABLEMOS DE CINE

Cine Columnistas Hablemos de Cine Dec 21, 2017 at 10:39 am

 

Timothée Chalamet en CALL ME BY YOUR NAME

Timothée Chalamet en CALL ME BY YOUR NAME

Por Jorge Gutman

Luca Guadagnino que impresionó favorablemente con I am Love (2010) y A Bigger Splash (2015) confirma sus excelentes dotes de realizador ofreciendo con Call Me by Your Name, uno de los mejores filmes de 2017. Basado en la novela homónima de André Aciman (2007) y con la magnífica adaptación realizada por el notable cineasta James Ivory, el realizador imprime gran sensibilidad narrando la relación de un erudito adolescente con un joven mayor que él en el marco de un majestuoso paraje de Italia.

La acción transcurre en el verano de 1983 en una confortable mansión campestre ubicada en la Lombardía italiana donde una familia acomodada de origen judío pasa sus vacaciones; de lo que se observa, lo intelectual brota en el núcleo familiar a través de sus referencias y gustos por la música, poesía y literatura, entre otros aspectos. En ese ambiente paradisíaco, Elio (Timothée Chalamet), de 17 años de edad -un muchacho precoz, estudioso, multilingüe y buen pianista además de tocar la guitarra- disfruta de las vacaciones y eso se complementa con la agradable compañía de su novia Marzia (Esther Garrel).

El relato efectuado a través de la óptica de Elio cobra impulso cuando arriba al lugar Oliver (Armie Hammer), un graduado americano de 24 años que con su doctorado realizará una pasantía de 6 semanas como ayudante de su padre, el Dr. Perlman (Michael Stuhlbarg) quien es un profesor experto en arqueología. Desde ese momento, Elio va avistándolo desde lo lejos y no puede evitar sentirse perturbado y un tanto confuso con su apuesta presencia. Así, el visitante va despertando en el adolescente una tensión sexual al sentirse fuertemente atraído por él. Poco a poco se va produciendo un acercamiento instigado por Elio y aunque al principio Oliver lo rechaza, a la postre el círculo se va cerrando en la medida que la intimidad sexual no puede ser esquivada.

La descripción de ese vínculo homosexual es efectuada con máxima delicadeza. Ilustrando una genuina relación pasional el realizador evita explicitar los mecánicos del sexo para en cambio sugerirlo con máxima fineza y discreción aunque sin soslayar la sensualidad que brota de ese íntima unión; a través de la misma el espectador descubrirá la ternura que subyace en el apropiado título del film “llámame por tu nombre“.

A pesar de que los amantes ocultan su amor, los padres de Elio no lo ignoran, aunque sin hacer mención alguna asisten tácitamente a su desarrollo.

En un film que seduce del principio al fin hay varios momentos donde la emoción cunde en el espectador; con todo, el más remarcable se encuentra en una escena donde el padre sentado al lado de su hijo le conversa a través de un monólogo profundamente conmovedor.

La interpretación de Timothee Chalamet, que sostiene el mayor peso del relato es nada menos que maravillosa; su personaje ofrece la frescura, el candor y la pureza de un chaval que vibra de felicidad ante su primer amor pero que también sufrirá de pena al constatar que el mismo no puede eternizarse. Armie Hammer igualmente satisface plenamente donde su Oliver mantiene una lograda complicidad con Elio; en un papel menor se destaca la eficaz participación de Michael Stuhlbarg.

El paisaje panorámico que se convierte en un personaje funcional a esta historia es captado con toda su belleza visual por la fotografía de Sayombhu Mukdeeprom en tanto que la banda sonora del film es bien aprovechada incluyendo dos canciones originales (Mistery of Love, Visions of Gideon) compuestas y ejecutadas por Sufjan Stevens.

He aquí un film que profundizando en los sentimientos humanos fascina por su tema, tratamiento y por su calificado nivel de interpretación. Por sus indiscutibles méritos no resultará sorprendente que logre varias nominaciones en los Oscar de 2018.

Gary Oldman en DARKEST HOUR

Gary Oldman en DARKEST HOUR

DARKEST HOUR. Gran Bretaña, 2017. Un film de Joe Wright

Aunque este año el público ha juzgado varios filmes vinculados con la Segunda Guerra Mundial, sobre todo el excelente drama ofrecido por Christopher Nolan en Dunkirk, Darkest Hour se destaca por la magnética y excepcional caracterización que Gary Oldman realiza de Winston Churchill.

El realizador en base al libreto de Anthony McCarten ubica la acción en Mayo de 1940 cuando la nación peligra ante la inminente invasión de las tropas nazis como ya lo habían hecho en varios países europeos y donde Francia y Bélgica están a punto de rendirse. Habiendo el Partido Conservador perdido la confianza depositada en Neville Chamberlain (Ronald Pickup) como Primer Ministro, él renuncia a su cargo. Para sucederlo, el partido elige a Churchill (Oldman) quien a pesar de su impopularidad es la figura más aceptable por la oposición; en consecuencia el rey George VI (Ben Mendelsohn) lo convoca a su despacho para designarlo formalmente como el nuevo mandatario.

En los primeros días de su gobierno, Churchill atraviesa momentos difíciles en la medida que debe decidir sobre la estrategia más favorable a seguir a fin de resguardar la seguridad de Gran Bretaña frente a la Alemania nazi. ¿Es que debe iniciar negociaciones de paz con Hitler según la posición sustentada por su ministro de Relaciones Exteriores Lord Halifax (Stephen Dillane) y también por Chamberlain, o en cambio luchar con toda energía contra el ignominioso genocida?

Aunque nadie ignora la actitud adoptada por el gran estadista, la intención de Wright es la de explorar a fondo la personalidad de un idealista de gran convicción a quien le cupo un rol importante en el transcurso del conflicto bélico como así también después del mismo. Es así que el relato lo pinta como un hombre quisquilloso, irascible y colérico donde su joven secretaria (Lily James) debe tolerar su mal genio en los momentos que despotrica cuando algo no le gusta; sin embargo, allí también se encuentra el marido atento a escuchar los sabios consejos de su abnegada y sensata mujer Clementine (Kristin Scott Thomas), como igualmente está presente el político dueño de una brillante oratoria que es capaz de imponer sus ideas como gobernante.

Aunque bien dirigido, el relato no es lo suficientemente fluido debido a su guión un tanto estático y por ser demasiado verbal. Con todo, cabe apreciar momentos de apreciable humor como en una secuencia en la que Churchill -en una ficticia escapada anónima- viajando sin escolta oficial en el subterráneo de Londres constata de manera directa el estado anímico de la gente con respecto al momento crítico que vive la nación.

Más allá de la observación formulada, lo más importante del film es la excepcional prestación de Gary Oldman en donde uno deja de visualizar al actor para en cambio creer en la resurrección del gran estadista; aunque sea por esa única razón, el film merece su visión.

 

Una escena de FIRST THEY KILLED MY FATHER

Una escena de FIRST THEY KILLED MY FATHER

FIRST THEY KILLED MY FATHER. Camboya, 2017. Un film de Angelina Jolie

Angelina Jolie, la popular actriz que es también directora y guionista, se ubica por cuarta vez detrás de las cámaras para ofrecer First They Killed My Father donde testimonia la tragedia provocada por el sangriento régimen de Khmer Rouge -en español Jemeres Rojos- que azotó a Camboya durante largos 4 años. A través de un guión escrito por la directora con la participación de la escritora camboyana Loung Ung basado en su libro First They Killed My Father: A Daughter Remembers publicado en 2000, se pasa revista a la trayectoria vivida por la autora y su familia durante el genocidio que cobró más de 3 millones de víctimas.

Loung Ung (Srey Moch Sareum) tenía apenas 5 años de edad cuando en Abril de 1975 los Jemeres Rojos liderados por Pol Pot se apoderaron del poder; como consecuencia del golpe revolucionario, ella tuvo que dejar el confort gozado hasta ese momento para huir con sus 6 hermanos y sus padres a la campaña en un viejo camión con solo apenas una pequeña valija llevada por cada uno de sus miembros. Teniendo que ocultar sus raíces burguesas y el pasado del padre (Kompheak Phoeung) como un oficial de alto rango, el núcleo familiar se radica en un campo de trabajo y además tiene que disgregarse para poder sobrevivir. Jolie ilustra la triste realidad imperante donde el trabajo es extremadamente duro, la alimentación es insignificante y cualquier intento de apropiación indebida de comida es considerado por el régimen como un crimen de alta traición a la patria. Dentro de ese panorama tétrico, sobresale el inquebrantable espíritu de la niña y su familia para resistir los embates de ese triste destino.

La realizadora relata esta verídica historia con gran sobriedad sin recurrir a ninguno de los clisés hollywoodenses; una vez más Jolie evidencia una especial afinidad hacia un cine de compromiso socio-político con esta sincera, doliente y humana crónica de dramática supervivencia.

 

Robert Redford y Jane Fonda en OUR SOULS AT NIGHT

Robert Redford y Jane Fonda en OUR SOULS AT NIGHT

OUR SOULS AT NIGHT. Estados Unidos, 2017. Un film de Ritesh Batra

Después de haber filmado conjuntamente en tres oportunidades, Robert Redford y Jane Fonda vuelven a hacerlo por cuarta vez en Our Souls at Night, una tierna comedia romántica dirigida por Ritesh Batra.

El director se basó en la novela homónima de Ken Haruf (2014) para reseñar la singular experiencia de dos viudos octogenarios, Addie (Fonda) y Louis (Robert Redford), domiciliados a pocos metros de distancia en el suburbio residencial de un pequeño pueblo americano; con anterioridad, ellos se habían conocido circunstancialmente a través del saludo civilizado de buena vecindad.

Habiendo vivido cierto tiempo sin compañía y cuando se podría suponer que a los 80 años poco cabe esperar de la vida en materia sentimental, he aquí que acontece lo contrario gracias a la audaz iniciativa de Addie. Así, en un anochecer ella golpea en la puerta de su vecino sorprendiéndolo con una extraña invitación al preguntarle ¿Le interesaría dormir juntos?, aclarándole que no se trata de vincularse sexualmente sino solamente compartir la noche para no estar solos. Él, un hombre de pocas palabras, le pide que le dé tiempo para pensar en la curiosa proposición, donde finalmente habrá de aceptarla. Así comienza una relación entre estos dos seres con personalidades ciertamente opuestas pero que terminarán complementándose.

A través de las cenas compartidas y conversaciones nocturnas, el espectador va introduciéndose en la intimidad de cada uno de ellos; así se sabe que Addie fue madre de una niña de 11 años que murió en un accidente de automóvil, en tanto que él le confesará que 40 años atrás le fue infiel a su esposa al haber tenido un affaire amoroso con una profesora colega.

Batra quien en 2013 ofreció con The Lunchbox una humana comedia sentimental, transita por un terreno similar con esta historia nostálgica y romántica donde asoma un cálido sol de otoño de dos almas solitarias experimentando un amor inesperado. El film emociona en forma legítima sin necesidad de acudir a sentimentalismos lacrimógenos y se encuentra valorizado por la muy buena interpretación de Redford y Fonda; estos dos grandes actores veteranos, además de la lograda química que mantienen consiguen generar calidez y humanidad en la caracterización de sus personajes, dejando ampliamente complacido al público que los contempla.