Pensamientos, psicóticos, patológicos, obsesivos

Columnistas Top News Mar 1, 2018 at 11:36 am

web-pensamientos-1Por Ernesto Salayandía García

Alcoholismo

Las características de mi enfermedad:

Esta enfermedad, la mía, es muy cruel, genera en mi un mar de sufrimiento, provoca una soledad aguda, prolongada, soy la tristeza andando, ando, que no me calienta ni el sol, mal y de malas, mi enfermedad es mental, no veo mis daños, ni mis actitudes, el abuso en el consumo de sustancias toxicas, me han enfermado considerablemente y me domina la negación, no acepto que tengo un serio problema de salud, es la droga por la  que me denigre, me humille y establecí una fuerte dependencia, con el alcohol, la cocaína, morfina, los antidepresivos y el cigarro, mis adiciones, me hacen un enfermo físico con demasiada ansiedad, soy un neurótico empedernido, no se manejar mis temperamentos, carezco de tacto y de equilibrio, no aplico para nada la llamada inteligencia emocional, lo qué me convierte, en un enfermo emocional, de ahí, nacen mis actitudes infantiles, inmaduras, explosivas e irritantes, entonces, soy un enfermo mental, emocional, físico y espiritual, es, mi enfermedad, una enfermedad maldita, perversa del alma, la que yo llamo La Saliva del Diablo, es por si fuera poco, incurable, no hay cura, no es un resfriado, es progresiva, todos los días crece como la espuma en todas las características que la distingue, la madre de mi enfermedad, se llama soberbia, la que alimenta mis egos, me hace caer y vivir en el autoengaño, me nutre de la negación, la no aceptación, me creo y me siento hecho a mano, vivo fuera de la realidad y me distingue por un gran vacío interior, ausente de sano juicio, carente de algo mágico, que se llama autoestima, mi enfermedad, tiene otro complemento, mi  lado espiritual, soy un ser, sin esa esencia, sin amor propio.

Delirios de persecución, visuales, auditivos

Cuando le regalo mi historial a un joven, cuando le informo de todo lo que he aprendido de esta perra enfermedad, me responde.- A mí no me ha sucedido nada de eso.- Veo que no visualizan lo perverso que es esta enfermedad, luego, cuándo pasa un par de años, me los encuentro y su lenguaje corporal los delata, ya están en el callejo sin salida, viviendo en blanco y negro, dependiendo de la sustancia, ahora, tiempo después, son víctimas de los estragos de la marihuana, de esa droga, que no te provoca daño, ni causa accidentes viales, no te deprime.- Nadie ha muerto de sobredosis de mota.- y los veo, amarillos, ojerosos, tristes, apagados, atrapados por la pereza y la apatía, en muchos casos, usando otro tipo de drogas más fuertes como el cristal, cuando hablo de mis celos obsesivos, patológicos, psicóticos, obsesivos, ya sabes, me dicen.- No soy   celoso, a mí nunca me ha pasado.- Y solo digo entre mi.- Espérate, que tanto es tantito.- Nunca digas de esta agua no he de beber y estos adictos, jóvenes o no, alcohólicos, drogadictos, comienzan a tocar fondos y entre más consumen, mas quieren, han despertado la compulsión, la ansiedad y el cuerpo quiere cada vez más, drogas de mayor impacto y les dicen, a mí me paso, yo comencé fumando prendiéndole en la estufa los cigarros a mi abuela, al final, me chutaba casi tres cajetillas de cigarros, me inyectaba tres miligramos de morfina, tres veces o más al día, me intoxicaba con pastillas antidepresivas, me tomaba unas botella diaria de vodka he inflamaba más de diez pases de cocaína, me la pasaba drogado, me derogaba para vivir y vivía para drogarme, claro, no lo entienden, porque así es eso, cada quien tiene que vivir su propia experiencia.

Me volví loco, perdí el sano juicio

En mis crisis de alto consumo, me mente enferma me hacía ver cosas fuera de la realidad, escuchar voces y ruidos que no existían, se adueñaron de mí, mis delirios de persecución, cuando iba manejando, tenía  la certeza de que me venían siguiente, gente mala que iba a hacerme daño, andaba siempre, con el Jesús en la boca, en los hoteles, generaba que de un momento a otro muchos sicarios entrarían a mi habitación, llegue e imaginar que bajarían de un helicóptero que habría de aterrizar en la alberca del hotel, por las noches, escuchaba voces, risas y en los ductos  de aire, sentía la presencia de dos tipos, ahí adentro que de un momento a otro bajarían para matarme, mis delirios, obsesivos, provocaban que yo pusiera papel o trapos impregnados de alcohol, les prendía fuego y clarito escuchaba como salían corriendo, leía en las paredes mensajes escritos con tinta sangre, con amenazas de muerte, dejaban en mi escritorio, notas agresivas y ofensivas, así como casetes qué yo escuchaba con música satánica, dormía con cuchillos, uno en cada mano, desconfiaba de todos, pensaba que todo el mundo quería hacerme daño y mi mente enferma, sacaba sus propias conclusiones y lo viví, lo sufrí e hice sufrir a mis seres queridos, a mi madre, a mi esposa, se de esos pensamientos tóxicos, enfermizos, fui víctima de ellos, vi, muchas veces una tarántula del tamaño de mi mano, que subía por mis pies, piernas y tórax, horrible, peluda, dientuda y unos ojos muy feos, pero ya sabes, cuando platicas con un borracho, te dice.-. Yo no me drogo, solo uso alcohol.- ¿Y el alcohol que es, no sabes que es una droga que  tarde que temprano despertara esta mente enferma de la que estoy hablando?

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Delirios o ideas delirantes

Son creencias falsas que la persona sostiene firmemente y que son irreductibles a la lógica. Para ello la persona que padece el trastorno psicótico se apoya en algunos detalles de la realidad, aunque los interpreta de una manera errónea. Estos pensamientos son de los siguientes tipos, Delirios de persecución: la persona cree que hay alguien o algo que lo está siguiendo o vigilando. “En casa me espían con cámaras, cuando voy por la calle noto que alguien me sigue…”, Delirios de grandeza: la persona cree que posee poderes especiales. “Me siento elegido para hacer una misión, me comunico directamente con Dios”, Delirio de perjuicio: cuando la persona cree que hay alguien intentando dañarle o perjudicándole de alguna forma. “Sé que están montando un complot en mi contra, Tratamiento ambulatorio, para jóvenes que apenas empiezan.- Sin internamiento.- 614 2 56 85 20.-. Gracias por  leerme y más por escribirme: ernestosalayandia@gmail.com