Maldita enfermedad, perra enfermedad perversa del alma

Columnistas Mundo Noticias Apr 19, 2018 at 10:46 am

WEB-perra-enfermedad-1Por Ernesto Salayandía García

 Muerto en vida.- De mi libro.-PASOS FIRMES…RECUPERACION.

Una noche, como muchas otras, sufría de desesperación por no poder respirar bien, tenía dificultad al inhalar oxigeno debido a que mis fosas nasales estaban completamente taponeadas,  secas, con costras de cocaína, mi quijada, entumida, enclochada como mis manos y brazos, desesperado, por la sobre dosis de cocaína,  me eche gotas para la nariz, drogado me fui a la estufa y puse una hoya con agua y vick vaporub , lo jale, respire con profundidad,  una y otra vez, sin lograr mayores resultados, me unte vaselina, me puse gotas para los ojos y nada, no podía respirar debido a los enormes tapones de mucosidad  en mis orificios nasales, secos y por la porquería, generándome dolor en el tabique y una enorme frustración e impotencia por no poder respirar con libertad. Puedes visualizar mi recamara, la de un borracho,  drogadicto, maniaco depresivo, ropa sucia tirada por todos lados, ceniceros desbordando cenizas y colillas de cigarros, papel de baño, klines, calzones, calcetines, imprentados de mocos con sangre, me sonaba la nariz  con las sabanas, fundas, con cualquier cosa, me daba pereza levantarme al baños, puedes ver, vasos medios llenos, medios vacíos, platos, cubiertos, tasas y mucha basura, por supuesto, el cuarto olía a los mil demonios y yo, pasaba ahí hasta cinco días sin salir, sin bañarme, fumando y bebiendo, periqueando e inyectándome a cada momento, tres miligramos de morfina sintética, ahí estaba hundido en depresión, sin fuerzas, atrapado por la maldita rutina de sustanciarme, de trágame un mundo de pastillas antidepresivas, no hubo poder humano que me sacara de ese infierno, no podía parar, recuerdo, que después de días de abstinencia, que los tuve, yo lloraba cada vez que inhalaba el primer pase de esa noche, porque sabía perfectamente lo que venía, la tormenta  de las emociones que me secuestraba y se adueñaba de mi vida.- No puedo respirar, voy a morir asfixiado.-

La loca de la azotea a todo lo que da

Mi cuerpo agotado, débil, después de haberme chutado la botella de vodka que consumía todos los días, rendido por haber inhalado durante el día y la noche, más de 15 pases de cocaína, asqueado por haberme fumado cerca de tres cajetillas de cigarro, súper drogado  por la combinación de morfina y fármacos, por supuesto,  atormentado por mi mente enferma, mis pensamientos psicóticos, patológicos, recurrentes, por mi celotipia y mis obsesiones mentales, lo que hora llamó la loca de la azotea, así, fue un parte de mi agonía, encerrado en la soledad de mi recamara, con delirios persecución, generando que dos tipos estaban adentro de los conductos del aire acondicionado, yo dormía con cuchillos, oía sus pasos y risas, en las rejillas de las paredes, ponía papel periódico o trapos imprentados de alcohol, les prendía fuego y escuchaba como corrían y yo los perseguía con los cuchillos, queme mi casa cuatro veces, yo o los vi, los escuche y me llenaba de miedos. Invadido por una tormenta de pensamientos y emociones.- Me quieren matar.-, generando mil cosas en contra  mí y encarcelado por mi mente enferma, atrapado en una sólida cárcel con barrotes de dolor, decepción, ira, frustración.

Paro respiratorio

Esa noche, mi cuerpo cayo boca  abajo en mi cama kin zise, cansado de mis excesos, rendido y ya dormido,  vi una cara mí  en mi mente, luego, entre a un largo túnel,  negro, largo,  vi, sentí, como dos caras mías se movían con gran fuerza, tratando de chocar una con la otra, fue una sensación extraña. Demasiado rara, luego caí en un abismo, como diría el poeta, profundo y negro, toque fondo y la oscuridad era inmensa por todos lados, después, vino el silencio absoluto, cero ruido y ahí se perfectamente que estoy muerto y no respiro, en ese instante, le grito  a Dios.- Dios, Dios, no quiero morir, por favor, Dios, no quiero morir.- Me levanto sudando, temblando, lleno de miedos, me voy al baño y me miro al espejo, soy la tristeza arrolladora, mis hombros caídos, mi mirada apagada, mi piel amarilla, seca, áspera, lo blanco de mis ojos, que se llama esclerótica parece de un café cenizo, ojeroso, apagado sin luz, me miro y lloro frente a mi rostro deprimido.- Estúpido, estúpido, mira lo que haz hecho con tu vida, eres un vil mediocre, drogadicto, estas en la ruina.- Sigo llorando y me sigo viendo, muy decepcionado de mí mismo, sé que tuve un paro respiratorio, que estuve muerto y que Dios me dio una oportunidad, porque cuando comencé a despertar, vi, sentí una fuerte luz, esplendorosa dentro de mi.- 614 256 85 20