Delirios de persecución y algo más

Columnistas Noticias May 3, 2018 at 11:04 am

web-1De  Adicto a ADIXCTO

Por Ernesto Salayandia Garcia

Emergencia 060

Ahí estaban, yo los veía, escuchaba sus voces, oía sus pasos, yo los sentía que estaban adentro de los ductos de los aires de mi casa, dos tipos, el supuesto amante de mi mujer y un cómplice que querían bajar a mi casa a matarme, corrían de un lado a otro, atrás de los techos y paredes de mi casa, esa casa a la que mi madre le decía, el Castillo de Drácula, era enorme, como enorme mi adicción a la cocina, la que noche tras noche me secuestraba en verdaderas escenas de pánico y terror, mi ansiedad se disparaba al por mayor, sus voces, sus risas y pasos me volvían loco, no lograba consolidar el sueño y dormía con dos cuchillos en las manos, veía claramente mensajes de muerte en las paredes de mi casa.- Púdrete cabrón, vas a morir.- Te vamos a matar.- Muérete culero .- Veía los mensajes por todas partes y todo el tiempo,  y las letras, que yo leía, que yo veía,  con tinta sangre escurrían, leía los mensajes en las alfombras y luego cuidadosamente echaba talco para que se pudieran ver las hullas de las pisadas de los tipos que me están hostigando, amenazando y burlándose de mí, de  repente, colocaba papel periódico echo bolas o trapos y los impregnaba de alcohol, les prendía fuego, salían corriendo,  escuchaba las pisadas aceleradas dentro de los ductos y yo corría tras de ellos, queme mi casa cuatro veces, los policías municipales fueron infinidad de noches a mi llamado al número de emergencia, al 060, inspeccionaba, corroboraban mis versiones, tomaban nota y después de dos horas o más de inspección, se retiraban, sin novedad en el frente, no había nada, más que la loca de la azotea me dictaba , mis pensamientos, psicóticos, patológicos, obsesivos, me decían todo lo contrario, perdí el sano juicio, perdí la razón y me volví loco con mis obsesiones, queme mi casa 4 veces, los techos y paredes quedaron ahumados, mas, el humo apestaba en cada rincón del llamado Castillo de Drácula. Puedes ver esa foto, una casa de locos, ropa tirada, zapatos, basura, trastes sucios, todo en decadencia, como mi mente enferma.

Celotipia infernal, obsesión que mata

En mi  caso, abusé de mi pareja, por principio de cuenta, mi celotipia infernal, celos patológicos, obsesivos, pensamientos enfermos, psicóticos, una obsesión que mata, unos celos enfermizos, patológicos, sicóticos, con acciones denigrantes, con un lenguaje ofensivo, denigrante, me volví loco con mis celos y le di una vida del demonio, llegué a bajarla de la camioneta, a dejarla sola en los bailes, en las discotecas, me di media vuelta y me largué lleno de ira, de rabia, mi mente enferma rompía con la armonía y la alegría de cualquier tipo de reunión, tenia, yo, actitudes infantiles, hacía berrinches, panchos y un sinfín de incongruencias, no podía controlar mi celotipia, no podía desactivar mi mente ni mi lengua, cometí muchas injusticias, como el violar sus derechos humanos, sus derechos constitucionales y su integridad de mujer, hoy, mi cambio es radical, mis celos se esfumaron, gracias a Dios aunque de repente, la loca de la azotea quiere que despierte mi celotipia infernal.

Delirios obsesivos                                                                                                                                                Mi mente enferma, anestesiada,  era capaz de producir las más sucias escenas, yo la veía teniendo relaciones sexuales, sexo oral y degeneraciones con medio mundo, con mis colaboradores, con mis sobrinos o primos de ella, con albañiles, al igual que con el jardinero o su ginecólogo, con todo el mundo.- Mi mente generaba películas triple x, muchas de esas escenas venía a mi mente mientras teníamos relaciones y muchas me excitaba por el simple hecho de verla como la penetraban o como gozaba ella haciéndolo con otro. Me causaba dolor y placer. Así delato mi mente enferma y dañada.- Mis pensamientos no descansaban y yo suponía y daba por hecho de que ella me engañaba. Me hice pasar por la víctima, cuando yo era el victimario. Yo la hostigue, la denigre, la humille, la escupí y la zurre, la ofendí severamente, mientras que yo vivía bajo el falso concepto de sentirme el ofendido, sin duda alguna, yo me sentía el dueño de su vida, de sus pensamientos, de su pasado y de su presente. Yo sufría por su manera de vestir, por su manera de ser, por sus amigas, por sus comentarios, yo reprimía y explotaba iracundo lleno de odio y sed de venganza, me tornaba violento y muy ofensivo, muchas veces era sarcástico, burlón y me andaba por las ramas. Por las noches, yo inspeccionaba su cuerpo a ver si no traía un chupón o una marca de amor pasional, incluso llegue a levantarle la falda a bajarle los calzones y a tocar sus partes a ver si estaba húmedas y con olor a semen. Llegue a juntar costales enteros de supuestas muestras de su traición, desde ropa interior, pañales, trapos de cocina, colillas de cigarros, revistas, calcetines y muchas, pero muchas cosas más. Me volví loco pensando en que ella me engañaba, luego genere, que ella y su supuesto amante querían matarme y por ello dormía anestesiado y con dos cuchillos en las manos. Loco, con delirios de persecución, ansiedad y pánico. Loco. Para mí los celos, se cuecen aparte de mi enfermedad emocional tan compleja. Cierto es que encierran inseguridad, baja auto estima, miedos, descoyuntes sexual, traumas, daños emocionales, hipersensibilidad y todo en su conjunto con el alcohol y las drogas se cómo un detonador emocional Por mi celotipia, yo abandone todo, trabajo, diversión, compromisos, la misma vida, me abandone de mí mismo y mañana, tarde y noche no hacia otra cosa más que pensar en el engaño, yo procesaba la traición y me dañaba severamente. Drogado, juraba vengarme, generaba más celotipia y más odio, sufría demasiado y me frustraba.  614 256 85 20