La recuperación, existe y si se puede

Columnistas Noticias Jul 12, 2018 at 10:40 am

WEB.Fotos-la-recuperac-1Por Ernesto Salayandía Garcia

La saliva del diablo

Yo no aceptaba que tengo una seria, perversa, perra, furiosa, brava,  maldita, desbastadora, cruel, enfermedad del alma, que es genética, los hijos de un drogadictos, alcohólico, nacen con predisposición de repetir los mismos síntomas que su padre, es contagiosa, los menores se contaminan y crecen con la enfermedad emocional, son víctimas de traumas, complejos, fobias, depresión y miedos, candidatos al fracaso, emocionalmente, son un cero a la izquierda, desconocía, que mi enfermedad, es incurable, progresivo, mortal, burlona, complicada, es ruin, porque lejos de dañarte a ti mismo, dañas con todo a tu familia, no hay dinero que alcance, yo vivía para drogarme y me drogaba para vivir, era el mil máscaras, mitómano, una máscara, hipócrita para  cada ocasión, vacío, con un enorme vacío espiritual, lleno de frustración y una gigante soledad, esta maldita enfermedad, me robo tiempo, tiempo sagrado que perdí en las cantinas, en bares, restaurantes, tiempo que se me fue de las manos por mis depresiones, me robo mi salud, hora tengo un cuerpo severamente dañado, por supuesto, me robo mi paz interna, mi mente enferma me secuestró por mi celotipia infernal, por mi enfermiza manera de pensar, la neurosis, hizo de mí, un tipo aborrecido, por demás odiado por mis seres cercanos, por la enfermedad, perdí familia y se me fueron de las manos grandes oportunidad en todos los sentidos, perdí, algo que amaba, Su Majestad, la Radio y por soberbio, no me di cuenta de la agresividad de mi enfermedad, no reconocí, como me hundí y caí en mi ruina espiritual, con mi autoestima súper baja nula, me abandone a mí mismo, recuerdo, que me costa mucho trabajado, decir.- Soy alcohólico, mas, soy drogadicto, pero, ahora, cuando estoy coordinando una junta o voy a compartir, me presento.- Soy Ernesto Salayandia Garcia, enfermo emocional, neurótico, maniaco depresivo, alcohólico y adicto.- Mejor ahí le paro, no vaya a ser que me quede solo aquí.- La gente se ríe, pero esa es la magnitud de mi enfermedad.- No podía parar, no tenía llene y sé que si recaigo, con cualquier tipo de sustancia, no voy a poder parar.

20 años después

La cocaína, el exceso de consumo, provoco en  mi unos espantosos delirios de persecución, auditivos y visuales, drogado,  cuando iba manejando sentía que me iban siguiendo, en los hoteles me la pasaba arrinconado, viendo por la orillita de las cortinas hacia el estacionamiento, generando que la ley iba a llegar por mi o los malandros iban a entrar  a mi cuarto a matarme, muchas veces generé que un helicóptero iba a aterrizar con los mismos fines, llegue a ver, a escuchar y a sentir, en muchas noches de terror, que dos tipos andaban adentro de los ductos del aire acondicionado e iban a bajar a asesinarme, esa era la razón, que en mi enorme casa, la que me madre había bautizado como el Castillo de Drácula, dormía yo con dos cuchillos, en las rejillas de las paredes, colocaba trapos y papel periódico, impregnados de alcohol, luego le prendía fuego y el humo provocaba que mis presuntos asesinos salieran corriendo, llegue a humear mi casa cuatro veces, una de ellas llegaron los bomberos, me empinaba una  botella diaria de vodka, terminaba con cualquier saldo de bebida, fuera cerveza, tequila o  sotol de la sierra de Chihuahua,  me tomaba, rompope, vino, tinto, rosado o blanco en mi afán por hacer ahogado de borracho, me hice fármaco dependiente, cada noche, el atascamiento de pastillas antidepresivas, era impresionante y en complemento me inyectaba morfina sintética, llegue a pesar menos de 50 kilos, fui la tristeza arrolladora, flaco, amarillo, ojeroso, sin ilusiones, cansado, agotados,  muerto en vida, atrapado sin salida, no dabas por mí un cacahuate por mí y no aceptaba, ni me rendía ante la perversidad de mi enfermedad.

Un proceso, lento, duro y doloroso

Claro, que soy recaído, no le entre, primero, fui a un grupo de Alcohólicos anónimos, me mentía al baño, durante la junta a inhalar cocaína, segundo, cuando mi mujer me puso un hasta aquí, un límite, me interne en Oceánica, la clínica más cara en el mundo de rehabilitación, tercera, llegue a un anexo, un centro de rehabilitación de tres meses y cuarto, asistí diariamente, de lunes a domingo, mínimo a una junta diaria a un grupo de Alcohólicos Anónimos, pero yo lo único, que había hecho, fue haber tapado la botella, mis actitudes están más mal que nunca, estaba en plena borrachera seca, irritable, explosivo, agresivo, neurótico, deprimido, intocable e insoportables.- Estabas mejor cuando te drogabas, mejor vete a drogar.- Me gritaba seguido mi mujer.- En Oceánica, yo no le entre, ignoraba la complejidad de mi enfermedad, fui por sangre, 35 días, aparentando, como siempre, ser lo que no era, nunca dije que era cocainómano en cantidades industriales, no hable de los dos abusos sexuales que de niño fui objeto, no solté, ni hable de mis   tormentos por mi celotipia infernal, incluso, me fugue dos veces de la clínica de noche  y me fui al hotel para  checar el cuerpo de mi mujer, si traía un rasguño o un chupete, o algo que me indicara que me engañaban, llegaba al cuarto directo al cesto de la basura  ver si había un condón o papel emprendido de semen, claro, que el primer día, que  salí de la clínica, en la CDMX, mi cuñado me recibió en su casa, con tremendo pase de cocaína y me dijo.- Eso de alcohólicos  anónimos, es pura jalada y me metí al baño a chutarme la coca, desde ese momento, ya no pude parar, después vinieron consecuencias severas, en mi matrimonio, trate de matar a mi mujer, de prostituta no la bajaba, me corrieron de mi trabajo, yo mate a La voz de  Chihuahua, me quede en la ruina económica y llegue por mi propia voluntad a un anexo, rendido, fastidiado de meterme cocaína y morfina, mañana tarde y noche, fumando cerca de tres cajetillas de cigarros, hecho un esqueleto, nunca en mi vida había estado tan flaco y yo no sabía lo que era un anexo, lleve en mi maleta, dos paquetes de cigarros, lociones, pantuflas, piyamas, bermudas, wotman y todo lo que ingrese, jamás lo volví a ver, pensé que era una Oceánica chiquita, pero sin mar.

Borrachera seca

Mal y de malas, deprimido, inconforme, inestable, irritable e intocable, invadido por la envidia, que es el sello de distinción de muchos enfermos, qué no superan ese sentimiento y destilan veneno, malas vibras, criticón, chismoso, mal amigo, sin esencia ni  presencia familiar, yo lo viví ya en recuperación, en mis periodos de abstinencia, mas no de sobriedad, andaba que no me calentaba ni el sol, no obstante, luchaba día con día, daba mi servicio como cafetero  de todos los horarios de los grupos de AA, iba a hospitales a dar el mensaje a los accidentados a consecuencia del abuso  del alcohol, iba a grupos de cuarto y quinto paso, a cursos a Monte Fénix, a competir, comencé a escribir con frecuencia en la revista  Plenitud de la central Mexicana de Alcohólicos Anónimos y en la similar De Venezuela, Gratitud, me refugie en un  grupo de 24 horas en Barranca del muerto, los compañeros de cariño, me decían.- La voz d Chihuahua.-  lo intente todo, diario me subía a tribuna, me apadrinaba, daba muchos servicios, pero continuaba huecote como el carrizo, ya en abstinencia, estuve a punto de divorciarme, le relación con mi mujer, era meramente imposible, insoportable, dormido todo el día, deprimido de los pies a cabeza, farol de la calle, ocurrid en la casa, en el grupo eran abrazos, buenas vibras, servicio, mientras que en mi casa, puras mentadas de madre, por todo y por nada..- 614 2 56 85 20