HABLEMOS DE CINE

Cine Columnistas Hablemos de Cine Nov 2, 2018 at 1:10 am
Vero Tshanda Beya en FÉLICITÉ

Vero Tshanda Beya en FÉLICITÉ

Por Jorge Gutman

Precedido del Gran Premio del Jurado obtenido en el festival de Berlín de este año, este film del realizador Alain Gomis despierta interés tanto por desarrollarse en un país sudafricano cuyos rasgos culturales no son muy difundidos por el cine de América del Norte como también por la muy buena descripción del personaje central que da título al film.

El guión del realizador escrito con Olivier Loustau y Delphine Zingg, introduce a Félicité (Vero Tshanda Beya), una madre monoparental que trabaja como cantante en un bar de Kinshasa – la capital de la República Democrática del Congo- acompañada de una pequeña orquesta local. De fuerte carácter, sabiendo que es el único medio del que dispone para ganarse la vida y proteger a su adolescente hijo Samo (Gaetan Claudia), esta abnegada mujer inesperadamente recibe la noticia de que el muchacho ha sufrido un accidente de motocicleta que lo ha dejado sangrando permaneciendo en un hospital municipal. Debido al desafortunado episodio, ella debe reunir con la mayor premura el monto del equivalente de 600 euros para que Samo pueda ser sometido con urgencia a una operación para evitar de que le sea amputada una de sus dos piernas mal herida.

Simultáneamente con los esfuerzos y sacrificios que esta mujer realiza para conseguir la suma requerida para salvar a su hijo, el relato enfoca la relación que entabla con Tabu (Papi Mpaka), un mujeriego cliente del bar, con quien forjará un vínculo sentimental que le permitirá avizorar un nuevo sentido a su vida.

Aunque el film adolece de algunos altibajos que afectan su ritmo narrativo no obstante el balance es positivo en la medida que ilustra algunas de las costumbres y modo de vida de un país que a pesar de su pobreza refleja la vitalidad de su gente para superar los inconvenientes de su condición de vida. En todo caso, lo más importante de esta historia reside en resaltar la valentía, orgullo y firme determinación de Félicité como exponente del carácter femenino; ese es un aspecto muy pertinente en momentos en que el movimiento del #metoo trata precisamente de defender y exaltar los valores de la mujer.

En materia de interpretación, se destaca la excelente interpretación de Tshanda Beya en el rol protagónico. No menos importante resulta la agradable contribución musical de la banda de música rock Kasai Allstars y de la Orquesta Sinfónica de Kinshasa.

Monia Chokri en EMMA PEETERS

Monia Chokri en EMMA PEETERS

 

EMMA PEETERS. Canadá-Bélgica, 2018. Un film escrito y dirigido por Nicole Pao

 

La guionista y directora belga Nicole Pao incursiona en el campo de la comedia negra enfocando en Emma Peeters la crisis existencial de una muchacha que no alienta interés por seguir viviendo.

Emma Peeters (Monia Chokri), próxima a cumplir los 35 años de edad, es una aspirante a actriz de origen belga viviendo en París que no ha encontrado la oportunidad de mostrar sus condiciones en las diferentes audiciones en que ha participado. Es así que frustrada al saber que ha alcanzado una edad en donde ya no puede albergar mayor esperanza para la actuación, considera que su mejor opción es el suicidio.

Habiendo decidido que la fecha de su cumpleaños que tendrá lugar en una semana más es el momento más adecuado para poner fin a su existencia es entonces cuando recurre a una funeraria para que organice su funeral. Al hacerlo entra en contacto con Alex (Fabrice Adde) un empleado de la empresa de pompas fúnebres quien puede o no ayudarla a satisfacer su deseo.

Lo que antecede constituye la excusa para que la realizadora brinde en principio una comedia de connotaciones lúgubres para posteriormente revestir las características de una muy liviana comedia romántica donde no puede evitarse algunos de los clisés que suelen presentarse en este tipo de géneros. A pesar de que resulta fácil predecir lo que acontecerá en la relación establecida entre Emma y Alex donde ambos tratan de disimular sus sentimientos, el film sin aportar nada especial se deja ver por cierto encanto que genera su particular sentido del humor y por la satisfactoria actuación de Chokri, Adde y de Stéphanie Crayencour como la mejor amiga de Emma.

Melissa McCarthy en CAN YOU EVER FORGIVE ME?

Melissa McCarthy en CAN YOU EVER FORGIVE ME?

 

CAN YOU EVER FORGIVE ME? Estados Unidos, 2018. Un film de Marielle Heller.

 

Hay historias que basadas en acontecimientos verdaderos resultan difíciles de admitir; sin embargo uno debe rendirse a la evidente realidad como lo que acontece con el relato que la directora Marielle Heller narra en Can You Ever Forgive Me? centrado en la escritora Lee Israel fallecida en 2014.

Antes de adentrarnos al estricto análisis del film, es necesario aclarar que afortunadamente Melissa McCarthy, a la que se la ha encasillado en papeles eminentemente cómicos no desprovistos de vulgaridad, sorprende gratamente al demostrar que posee suficiente talento para encarar roles de mayor envergadura y profundidad como el que aquí demuestra personificando a su heroína.

La acción se desarrolla en 1991 en la ciudad de Nueva York donde se sale al encuentro de la novelista americana Lee Israel (McCarthy), a la sazón de 51 años de edad,, que logró cierto éxito a través de biografías de personalidades conocidas como Katharine Hepburn, entre otras. Ahora, ella no atraviesa el mejor momento de su carrera profesional, sobre todo teniendo en cuenta que su libro sobre Estée Lauder constituyó un fracaso comercial. Es por eso que su editora y agente (Jane Curtin) trata de hacerle comprender de un modo realista que la biografía sobre la cantante y actriz de Broadway Fanny Brice no constituye un material que pueda tener eco en el público lector y por esa razón no está dispuesta en publicarla; por otra parte, frente a su pérdida de notoriedad, le hacer ver que su desaliñado atuendo personal y su afición a la bebida son factores que no gravitan favorablemente en ella y que por lo tanto debiera cambiar.

Viviendo en un desaseado departamento de Manhattan, plagado de moscas a causa de los excrementos sin limpiar dejados por su adorable gato, Lee enfrenta dificultades financieras que motivan atrasos en el pago del arriendo de su vivienda.

Un descubrimiento sorpresivo cambia su suerte cuando en una visita realizada a una biblioteca pública, encuentra en uno de los libros una vieja carta suelta de Fanny Brice; sustrayéndola del libro se la lleva consigo y agregándole una postdata a su contenido logra revenderla a una de las librerías interesadas en material de colección, obteniendo un buen precio por la misma.

A partir de allí comienza para Lee una variante en su actividad habitual escribiendo cartas falsificadas de autores tan prestigiosos como Noel Coward o bien de luminarias como Marlene Dietrich y Dorothy Parker, entre otros; para ello logra imitar sus firmas para que parezcan auténticas. En esa tarea cuenta con la colaboración de Jack Hock (Richard E. Grant), un viejo conocido recién salido de la cárcel por robo de armas, con quien llega muy bien a entenderse y que al igual que ella logra vender las falsas correspondencias confeccionadas a diferentes encargados de librerías que siempre están dispuestos a pagar un buen dinero por el supuesto valioso material para su reventa a interesados coleccionistas.

Claro está que ese delictivo ardid no puede perdurar eternamente y cuando la mentira se descubre, donde incluso interviene el FBI, el negocio termina en parte. De este modo, la experiencia vivida por la novelista que llegó a falsificar más de 400 cartas, ha sido relatada en su libro confesional publicado en 2008 Can You Ever Forgive Me?; el mismo fue adaptado por Nicole Holofcener y Jeff Whitty, originando el film que se comenta.

Lo que realmente gravita en esta historia es la inteligente actuación de McCarthy quien despierta humanidad y compasión captando la misantropía de una mujer cuya imaginación y confianza que tiene en sí misma como escritora permite que su habilidad literaria la vuelque a una actividad punible para lograr sobrevivir. En tal aspecto es destacable la complicidad que guarda con el personaje caracterizado muy bien por Grant generando un amor platónico sui generis dada la orientación sexual de ambos.

Aunque no ha sido el objetivo central, la trama se presta para reflexionar sobre algunas características del mundo literario, la forma en que la percepción de los editores sobre el potencial éxito de un libro pueden gravitar en la suerte de un escritor, como así también el modo en que están asociados el aura generado por una celebridad y su autenticidad en lo que afirma y deja por escrito.

Blythe Danner e Hilary Swank en WHAT THEY HAD.

Blythe Danner e Hilary Swank en WHAT THEY HAD.

 

WHAT THEY HAD. Estados Unidos, 2018. Un film escrito y dirigido por Elizabeth Chomko

 

Basada en su propia obra, la realizadora Elizabeth Chomko expone en What They Had las repercusiones que acontecen en una familia americana cuando uno de sus miembros padece una enfermedad degenerativa.

Blithe Danner interpreta a Ruth, una mujer de edad madura que vive en Chicago y cuya pérdida de memoria por el Alzheimer que padece desde hace tiempo preocupa seriamente a su marido Burt (Robert Foster), un veterano de guerra que a su vez no goza de buena salud, a su hijo Nicky (Michael Shannon) y a su hija Bridget (Hilary Swank) que vive en California.

Cuando Bridget es llamada por su hermano para que acuda a brindar una ayuda dada la condición de su madre, es ahí donde se ponen de manifiesto las diferencias existentes en el seno de la familia al surgir resentimientos mantenidos ocultos. Así se evidencia la relación poco agradable entre los hermanos en la medida que Nicky es el que se ha estado ocupando principalmente de su madre, mientras que su hermana al no vivir en la misma ciudad no está en condiciones de asistirla con la misma frecuencia e intensidad. Por su parte, Burt que vive en completa negación del estado de su esposa se opone rotundamente a la propuesta de Nicky de ubicarla en una residencia especializada para su cuidado. A todo ello, otros aspectos que van apareciendo confirman que independientemente de la enfermedad de Ruth, hay cierto desajuste en el seno de esta familia; así, por ejemplo Burt es un severo crítico de su hijo, minimizando la actividad que realiza como dueño de un bar; Bridget, por su parte no puede ocultar la insatisfacción de su matrimonio con Eddie (Josh Lucas) con quien se casó para lograr la aprobación de su padre. A todo ello, Emma (Taissa Farmiga) la hija mayor de Bridget que la acompañó en su viaje a Chicago, no mantiene un fluido vínculo con su madre.

Los hechos mencionados motivan a que la enfermedad de Ruth no ocupe un lugar principal en el relato dado que lo que más gravita es la dinámica establecida en el seno de esta familia disfuncional.

Sin que la realizadora ofrezca en este caso algo novedoso que se diferencie de lo que el cine ha ofrecido en numerosas oportunidades con respecto a este tema, con todo logra que el film trascienda por la magnífica actuación de su elenco donde sus integrantes han logrado convincentemente involucrarse en la psicología de sus respectivos personajes.