HABLEMOS DE CINE

Cine Columnistas Hablemos de Cine Feb 21, 2019 at 10:42 am
Penélope Cruz y Javier Bardem en TODOS LO SABEN

Penélope Cruz y Javier Bardem en TODOS LO SABEN

Por Jorge Gutman

 El realizador iraní Asghar Farhadi ofrece en Todos Lo Saben, un sólido drama familiar que confirma una vez más su habilidad para concebir historias muy bien planteadas.

 

Como en la mayoría de sus filmes el comienzo de la trama adquiere un tono apacible para luego sorprender al espectador con giros inesperados generalmente convincentes. Laura (Penélope Cruz), una mujer española que vive en Argentina, después de 20 años de ausencia retorna a España acompañada de Irene (Carla Campra), su hija de 16 años, y de Diego, su hijo menor, en tanto que Alejandro (Ricardo Darin), su marido porteño, permanece en Buenos Aires. El motivo del viaje es asistir a la boda de Ana (Inma Cuesta), una de sus hermanas, en un pueblo ubicado en las afueras de Madrid. El reencuentro con sus familiares resulta agradable y eso contribuye para que ella se sienta feliz. Entre los invitados se halla el viñatero Paco (Javier Bardem), con quien Laura mantuvo una intensa amistad antes de dejar España y que ahora  está casado con Bea (Bárbara Lennie); ese encuentro parecería confirmar el dicho de que “donde hubo fuego, cenizas quedan”. La fiesta transcurre en un clima de alegría hasta que al promediar la misma la adolescente Irene misteriosamente desaparece; poco después, a través de mensajes de texto, se llega a saber que ella ha sido raptada, creando la lógica desesperación de su madre y la inquietud de los presentes.

De allí en más, el relato cobra un inusitado suspenso donde cada uno de los asistentes a la boda podría haber estado involucrado en el secuestro: esa sospecha se evidencia aún más cuando un oficial de policía retirado (José Angel Egido) aparece en el escenario efectuando preguntas incómodas.

 

Como en otros trabajos de su valiosa filmografía, Farhadi recurre a los vestigios del pasado para ilustrar cómo adquieren eco en el presente: así, a pesar del transcurso del tiempo persisten resentimientos que no han cicatrizado por completo quedando reveladas mentiras complacientes así como la inseguridad, la frustración y el temor que envuelven a varios de sus personajes.

 

Aunque la resolución de esta historia pueda resultar un tanto discutible, ningún hilo queda suelto en la misma. Con una narración esmerada que evita caer en el folletín, el film cuenta con un impecable elenco, donde se destacan Penélope Cruz y Javier Bardem en los roles protagónicos como también Bárbara Lennie y el siempre convincente Ricardo Darín en los papeles de apoyo. En los factores técnicos de producción se aprecia el buen diseño de producción de Clara Notari al igual que la impecable fotografía de José Luis Alcaine.

 

Si bien el presente trabajo de Farhadi no alcanza el mismo nivel de Una Separación (2011) y El Viajante (2016) por el que obtuvo dos veces el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, de todos modos resulta placentero asistir a este absorbente relato en donde además de los méritos apuntados el cineasta ha sabido captar la idiosincrasia de la cultura hispana tan diferente a la de su país natal.

PUPILLE. Francia-Bélgica, 2018. Un film escrito y dirigido por Jeanne Herry

Gilles Lellouche y Sandrine Kiberlain en PUPILLE

Gilles Lellouche y Sandrine Kiberlain en PUPILLE

Aunque en varias oportunidades se ha asistido a historias donde criaturas no deseadas por sus madres son dadas en adopción Jeanne Herry ofrece un relato sobre este tema que lo distingue de los demás al transmitir una energía emocional inusitada. Con meticulosa precisió la directora describe el sistema social de adopción que rige en Francia a partir del nacimiento del bebé rechazado por su progenitora biológica hasta el instante en que es recibido por quien habrá de asumir la responsabilidad de darle un hogar y considerarlo como hijo propio.

Todo comienza en una clínica donde Clara (Leila Muse), una joven de 21 años, da a luz a un bebé al que ella no desea ver ni tampoco aceptar como hijo. Es allí donde la visitadora social Mathilde (Clotilde Mollet), le comunica en forma amable y paciente que ella tiene tres días de tiempo para llenar la solicitud donde declara no hacerse cargo de la criatura agregando detalles personales adicionales si lo desea; además le comunica que a partir de ese momento dispondrá de un período de 2 meses para cambiar su decisión y recobrarlo sin problema alguno si así ocurriese..

La continuación del relato ofrece una interesante gama de personajes donde entre los mismos se destacan médicos del departamento de pediatría encargados de auscultar el estado físico de Theo -el transitorio nombre del bebé-, enfermeras del establecimiento y fundamentalmente las personas del servicio social que intervienen en este proceso; entre ellos se encuentran Karine (Sandrine Kiberlain) y Jean (Gilles Lellouche) quienes tienen la misión de encontrar a quien o quienes serán los padres de la criatura.

La excelencia del film queda reflejada en el cuidadoso trabajo de documentación efectuado por por Herry a juzgar por la impresionante realidad transmitida en el relato que en muchas instancias adopta el carácter de un documental. Interesante resulta ver las entrevistas realizadas a potenciales candidatos deseosos de adoptar y la frustración demostrada cuando se les anuncia que no reúnen las condiciones suficientes como eventuales padres. Igualmente atractivo resulta contemplar las reuniones del Departamento de Protección del Menor donde la coordinadora (Miou-Miou) trata de compatibilizar los diferentes criterios emergentes de los asistentes sociales a fin de determinar entre la lista de candidatos seleccionados, quién será entre ellos la persona más calificada para brindar el mejor bienestar a Theo.

Tanto los personajes principales como los secundarios están remarcablemente descriptos e interpretados de igual modo por un homogéneo elenco. En uno de los roles protagónicos Kimberlain transmite las características de una mujer que frustrada en su vida personal encuentra su compensación volcando cariño a los niños que se hallan en proceso de adopción; magnífica es la participación de Lelouche quien como padre sustituto de Theo hasta el momento en que sea adoptado, lo recibe en el seno de su hogar y le habla con amor y ternura sobre lo que está viviendo; por su parte, Élodie Bouchez irradia luminosidad y transmite gran emoción al saber que ha sido escogida como madre adoptiva de Theo.

La dirección de Herry es impecable habiendo logrado un drama humano muy bien construido que por su intensa sensibilidad conquista la total empatía del público. Huelga decir que Pupille es un film, decididamente recomendable.

AU BOUT DES DOIGTS. Francia, 2019. Un film de Ludovic Bernard

Jules Benchetrit y Lambert Wilson en AU BOUT DES DOIGTS

Jules Benchetrit y Lambert Wilson en AU BOUT DES DOIGTS

Un drama sentimental donde un joven encuentra la oportunidad de demostrar sus aptitudes musicales y al propio tiempo redimirse de su actividad delictiva es lo que narra el realizador Ludovic Bernard en Au bout des doigts.

Mathieu Malinski (Jules Benchetrit) es un adolescente próximo a la edad adulta que proveniente de un hogar humilde y viviendo en un sector desfavorecido de París realiza con la pandilla de la que forma parte robos de menor cuantía. En sus ratos de ocio vuelca su pasión por la música en la Gare du Nord donde hay un piano de libre acceso al público que desea utilizarlo; es así que un buen día utiliza el instrumento para interpretar con gran sentimiento un bello tema de música clásica donde su esmerada ejecución logra despertar la atención de Pierre Geithner (Lambert Wilson), el director del Conservatorio Nacional de París. Cuando Mathieu se encuentra atrapado por la policía y se halla al borde de ser encarcelado, Pierre logra salvarlo de la prisión a cambio de someterse a una rigurosa   formación musical estudiando piano con la “Condesa” (Kristin Scott Thomas), la más exigente y talentosa profesora de piano del conservatorio. Los difíciles comienzos, debidos al carácter rebelde de Mathieu enfrentando la severidad de la profesora, serán gradualmente aminorados cuando el discípulo va revelando su notable idoneidad musical. Simultáneamente Pierre, cuya posición en el conservatorio se encuentra en una situación endeble, logra convencer a su jefe (André Marcon) para que Mathieu participe en el próximo concurso nacional de piano donde en el caso de triunfar prestigiará enormemente a la institución que dirige.

Imbuido de buenas intenciones, el realizador y su co-guionista Johanne Bernard no han agregado algo distintivo que se diferencie de otros filmes sobre esta materia. Plena de estereotipos, la historia propuesta no ofrece mayores sorpresas en la medida que todo se desenvuelve de acuerdo a lo previsto; así, estimulado por el amor que Mathieu descubre en Anna (Karidja Toure), una estudiante del conservatorio, como así también por el apoyo recibido de Pierre y la Condesa, se sabe de antemano cuál será el resultado final de la competencia. A ello se agrega una trama secundaria innecesaria involucrando a la esposa de Pierre (Elsa Lepoivre).

A pesar de las observaciones formuladas, el film logra defenderse gracias a la muy buena interpretación de Wilson y Scott Thomas, a ciertas escenas impregnadas de humanidad y en especial a la buena selección de música clásica, con especial referencia al sublime Segundo Concierto para piano de Rachmaninoff que habrá de complacer a los cinéfilos melómanos.

Una Cita con el Cine de Quebec

RENDEZ-VOUS QUÉBEC CINÉMA

Una vez más se produce el encuentro con el cine de Quebec a través de Rendez-vous du cinéma qué­bé­cois (RVCQ). Desde su inser­ción en 1982, este festival que se desa­rro­lla anual­mente durante el lapso de 11 días, ha sabido convocar al público de Montreal para juzgar en carác­ter de prees­treno algu­nos de los nue­vos títu­los pro­du­ci­dos en Que­bec, así como otros exhi­bi­dos en precedentes temporadas.

Para esta tri­gé­simo séptima edi­ción que comenzó el 20 de febrero y se prolongará hasta el 2 de marzo se presentarán alrededor de 300 filmes, incluyendo 80 primicias y más de 30 eventos gratuitos. El festival se inauguró con el film de Rémi St-Michel Avant qu’on explose, un relato centrado en la adolescencia que expone la ansiedad, humillación, excitación y alegría vivida por un estudiante de la escuela secundaria junto a dos de sus amigos quienes están determinados a perder su virginidad.

Dentro de las películas de ficción, además del film de apertura hay otros 7 títulos en calidad de primicia incluyendo A nous l’éternité de Paul Barbeau, Cassy de Noël Mitrani, Le coupable de Onur Karaman, Carnaval, de Alexandre Lavigne, Nous sommes Gold de Éric Morin , Appiness de Eli Batalion y Speak Love de Emmanuel Gendron-Tardif.

Entre los documentales se destaca Sur les toits Havane, donde el director Pedro Ruiz enfoca la crisis habitacional de la capital cubana. Igualmente se verá como primicia Les fils de Manon Cousin, Entre mer et mur de Catherine Veaux-Logeat, Sans maman de Marie-France Guerrette y La Fin des terres de Loïc Darses, que se anticipa como un documental contemplativo que echa una mirada a la generación del milenio conformado por jóvenes entre 18 y 30 años de edad.

Una escena del documental SUR LES TOITS HAVANE

Una escena del documental SUR LES TOITS HAVANE

Entre algunos de los celebrados filmes de años pasados habrán de exhibirse Le trip à trois,,La Bolduc, Monsieur Lazhar, La Passion d’Augustine y La Bolduc

Esta cita con el cine de Quebec contempla igualmente 182 cortometrajes con el estreno mundial de 50 títulos; entre los mismos se encuentran Mes Démons de Olivier Aubé, L’amie de mon pere de Philippe Roy, Is your Teen a Homosexual de Tamara Scherbak , Lili en angle mort de Julie Prieur , Rachel de David Latreille et Les artisans de l’atelier de Daniel Léger.

Para conocer las salas de proyección, la completa programación, los horarios respectivos, y todas las actividades culturales vinculadas con el evento, el sitio a visitar es quebeccinema.ca