Francia pierde la fe en su Iglesia

Mundo Noticias Apr 10, 2019 at 11:26 am
Un sacerdote camina por un pasillo de la Catedral de Notre-Dame de París (Francia). en 2017

Un sacerdote camina por un pasillo de la Catedral de Notre-Dame de París (Francia). en 2017

Para Jessie Talhi, la gota que colmó el vaso fue que el papa Francisco rechazara la dimisión del cardenal Philippe Barbarin a pesar de que un tribunal le condenó por silenciar el caso de un cura pederasta. Aunque hace tiempo que se define como atea, solo ahora Talhi, de 31 años y que vive en Lyon, donde se celebró el juicio al otrora poderoso cardenal convertido en símbolo de la omertàde la Iglesia francesa sobre los abusos a menores, decidió apostatar. “No quería seguir vinculada de ninguna manera a la Iglesia católica actual”, explica por correo electrónico. Un sentimiento muy compartido. Aunque la Iglesia francesa no da cifras totales, numerosos indicios confirman un incremento de los que deciden abandonar la Iglesia en momentos en que su credibilidad atraviesa uno de sus momentos más bajos. La Conferencia de Obispos de Francia, reunida la semana pasada en Lourdes, reconoció su preocupación por la situación y busca soluciones para afrontarla.

Los datos no sorprenden al sacerdote Pierre Vignon, una de las voces internas más críticas con la respuesta de la jerarquía a la pederastia. El verano pasado, lanzó una petición en línea reclamando la dimisión del cardenal Barbarin por ocultar el escándalo del cura Bernard Preynat, que abusó de decenas de menores cuando dirigía un grupo scout de Lyon. La petición, que obtuvo más de 100.000 firmas, le valió a Vignon una sanción clerical.

“La pérdida de credibilidad de la Iglesia es importante, y el manejo de la palabra para minimizar la situación por parte de mis colegas y de los obispos no cambiará en nada la realidad”, señala por correo electrónico. “Van a hacer falta años de buena conducta para restablecer la confianza”, vaticina el sacerdote, que acaba de publicar Plus jamais ça! (¡Nunca más algo así!), donde denuncia la“omertà” de la Iglesia francesa en torno a los abusos de menores.

La falta de confianza en la Iglesia se está traduciendo en un número inusitado de demandas de apostasía. La Iglesia dice que no lleva el recuento total. No obstante, varias diócesis han reconocido una demanda mucho mayor que otros años. Sobre todo en marzo, cuando además de la condena a Barbarin se estrenó la película Gracias a Dios sobre ese escándalo, se publicó en Francia Sodoma, un libro sobre la homosexualidad en la Iglesia, y la fiscalía de París abrió una investigación por presuntas “agresiones sexuales” contra el nuncio apostólico.

Según la emisora Franceinfo, la diócesis de Lyon está recibiendo dos demandas de apostasía al día, más de diez veces por encima de lo habitual. En París, en marzo fueron una quincena, cuatro veces más. También ha registrado un incremento la diócesis normanda de Coutances-Avranches, mientras que el obispado de Estrasburgo ha indicado que de 50 demandas de apostasía en 2017, pasaron al doble en 2018 y, en lo que va de año, son ya una treintena.

No parece que el flujo se detenga. Rémi Duval creó en 2013 la webApostasiepourtous, un generador de cartas de apostasía que además aclara los pasos necesarios para completar el proceso. Normalmente, cuenta desde Marsella, reciben unas cien visitas diarias. “Pero desde hace una o dos semanas, después de que el Papa rechazara la dimisión de Barbarin, tenemos todos los días alrededor de mil”.

“La gente hace ahora una distinción entre la fe, Dios, y la institución católica de la Iglesia. Separan las dos cosas”, señala Pierre-Emmanuel Germain-Thil, una de las víctimas de Lyon y miembro de Palabra Liberada. Desde el estreno de Gracias a Dios, uno de cuyos protagonistas está inspirado en él, participa en debates tras la proyección de la película. Asegura que “mucha gente está muy enfadada. Muchos me dicen que quieren apostatar”.

¿Cómo detener esta hemorragia? Para el sacerdote Vignon, se requiere de una acción “creíble” y rápida, tanto en Francia como en el Vaticano. “Aunque el principio de tolerancia cero ya es aceptado ante los abusadores, todavía no lo es para aquellos que han encubierto los abusos. Mientras esto continúe, la Iglesia no será creíble: reprocharán a la jerarquía que los protege”, advierte.

REBELIÓN EN LA DIÓCESIS DE LYON

La negativa del papa Francisco a aceptar la dimisión del cardenal Barbarin también ha causado un profundo revuelo en la diócesis de Lyon. Diez días después del anuncio del Vaticano, una votación interna en la diócesis resolvió de forma prácticamente unánime —48 votos de 50— la marcha “rápida y definitiva” de Barbarin “para poder pasar página en nuestra diócesis”, dijo el vicario general y sustituto temporal de Barbarin, Yves Baumgarten. El religioso viajó la semana pasada a Roma para reclamar una solución “más perenne”, pero se volvió a topar con la negativa del papa a permitir la dimisión de Barbarin hasta que no haya concluido el proceso de apelación ante la justicia.