{"id":147787,"date":"2012-01-20T08:10:20","date_gmt":"2012-01-20T13:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=147787"},"modified":"2012-01-20T08:10:20","modified_gmt":"2012-01-20T13:10:20","slug":"valparaiso-entre-el-amor-y-la-destruccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2012\/01\/20\/valparaiso-entre-el-amor-y-la-destruccion\/","title":{"rendered":"Valpara\u00edso: entre el amor y la destrucci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_147788\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Valpara\u00edso.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-147788\" class=\"size-full wp-image-147788\" title=\"Valpara\u00edso\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Valpara\u00edso.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-147788\" class=\"wp-caption-text\">Valpara\u00edso<\/p><\/div>\n<p>No es nada nuevo afirmar que hay un encanto especial en la ciudad-puerto. Probablemente se ha escrito centenares de p\u00e1ginas sobre aquellas m\u00e1s c\u00e9lebres: Hamburgo, Nueva York, Marsella; sin olvidar por cierto las que se sit\u00faan en Am\u00e9rica Latina: Buenos Aires, Callao, Guayaquil, La Habana, de las que me vienen a la memoria en este instante. En Chile, mi pa\u00eds de origen, hablar de puerto es hablar de Valpara\u00edso, ciudad que trato de visitar cada vez que ando de viaje por este lado del mundo que alguna vez fue mi lugar de residencia. Hay alg\u00fan encanto especial que me ata a esta ciudad y que seguramente se remonta a la primera vez que la visit\u00e9, cuando era ni\u00f1o y mi padre me llev\u00f3 para ir de vacaciones a su vecina\u2014m\u00e1s glamorosa\u2014Vi\u00f1a del Mar. Como se desprende de lo que aqu\u00ed digo, yo mismo no soy un \u201cporte\u00f1o\u201d como se denomina a los habitantes de Valpara\u00edso, sino que nac\u00ed y me cri\u00e9 en Santiago, la capital chilena.<\/p>\n<p>Por cierto no soy el \u00fanico que ha sido cautivado por el encanto de la principal ciudad-puerto de mi pa\u00eds de origen, Valpara\u00edso ha sido declarada \u201cpatrimonio cultural de la humanidad\u201d por UNESCO, un honor que sin embargo sus habitantes y autoridades han recibido con lo que podr\u00eda considerarse sentimientos encontrados. En un momento me explayar\u00e9 sobre qu\u00e9 quiero decir con esto.<\/p>\n<p>Antes quiero tratar de explicar qu\u00e9 hace, a mi parecer, a Valpara\u00edso una ciudad tan atrayente como que ha llamado la atenci\u00f3n de viajeros y creadores art\u00edsticos de todas partes del mundo. Una tradicional canci\u00f3n de marineros francesa lo menciona junto a San Francisco como lugar de desembarco y aventura para los que cubr\u00edan largas traves\u00edas entre el Pac\u00edfico y Europa. Esa misma canci\u00f3n es usada como tema de fondo en el mayor homenaje cinematogr\u00e1fico hecho al puerto chileno; el documental \u201cA Valpara\u00edso\u201d, realizado por el holand\u00e9s Joris Ivens en 1962. La ciudad-puerto tambi\u00e9n figura prominentemente en la obra de Pablo Neruda, y en el poema que Nicanor Parra le escribi\u00f3 a su hermana Violeta, lo describe muy en su estilo paradojal, como \u201cValpara\u00edso hundido para arriba\u2026\u201d Una alusi\u00f3n al emplazamiento de la ciudad: el puerto y su centro administrativo y comercial situado en una estrecha franja a orillas del mar (\u201cel plan\u201d como lo llaman los lugare\u00f1os), pero a su alrededor y en el trasfondo m\u00e1s de una docena de cerros, cada cual con su respectivo nombre, muchos de ellos curiosos: Lecheros, Los Placeres, Mariposas, Pante\u00f3n, en los cuales vive\u2014muchas veces azarosamente\u2014algo as\u00ed como medio mill\u00f3n de personas.<\/p>\n<p>La sui generis configuraci\u00f3n de la ciudad\u2014algunos la llamar\u00e1n simplemente ca\u00f3tica\u2014cre\u00f3 la necesidad de acceder a su cumbres donde se emplazan las viviendas de la gente, de ah\u00ed la existencia de uno de los elementos caracter\u00edsticos de la ciudad, sus ascensores, que en realidad, t\u00e9cnicamente hablando son funiculares, veh\u00edculos que se desplazan de manera diagonal desde una plataforma situada en el plan y que escalan trabajosamente hasta la cumbre de los diversos cerros de la ciudad, de paso y dependiendo de la ubicaci\u00f3n del cerro que escale, ofreciendo una muy interesante vista de la ciudad y la bah\u00eda. Construidos entre finales del siglo 19 y comienzos del 20, los ascensores son ahora monumentos hist\u00f3ricos de Chile, aunque lamentablemente muchos de ellos se hallan en un precario estado.<\/p>\n<p>El otro medio de transporte que de alg\u00fan modo define a Valpara\u00edso son sus trolebuses, algunos de ellos prontos a cumplir 50 a\u00f1os circulando por las calles de la ciudad, de hecho seg\u00fan Allan Morrison un estudioso de los medios de transporte el\u00e9ctricos, se trata de los trolebuses m\u00e1s antiguos del mundo. En efecto, algunos de ellos fabricados hacia finales de la d\u00e9cada del 40 por la firma norteamericana Pullman, fueron tra\u00eddos a Chile en 1947 primero para una extensa red en la capital y luego a Valpara\u00edso en 1952. Cuando se cerr\u00f3 la red santiaguina en los a\u00f1os 80 algunos de los veh\u00edculos de la capital fueron trasladados a Valpara\u00edso. La red porte\u00f1a se extendi\u00f3 en los 60 hasta Vi\u00f1a del Mar, sin embargo a fines de esa misma d\u00e9cada se redujo su red cuando la empresa estatal que los operaba los reemplaz\u00f3 por unos buses de fabricaci\u00f3n espa\u00f1ola que\u2014iron\u00edas de la vida\u2014a poco andar se fueron literalmente cayendo a pedazos. Los buses espa\u00f1oles se extinguieron hace d\u00e9cadas mientras los trolebuses aun circulan en gloria y majestad\u2026 Uno podr\u00e1 criticar a Estados Unidos en muchas cosas pero por cierto nunca podr\u00e1 su tecnolog\u00eda ser desafiada por la de los espa\u00f1oles, aunque admito que para hacer paellas y jam\u00f3n serrano los peninsulares son insuperables. Pero deben limitarse a lo que saben hacer y no meterse a hacer veh\u00edculos de transporte p\u00fablico, \u00a1joder!<\/p>\n<p>Valpara\u00edso sigue all\u00ed, anclada en el tiempo, como una antigua dama que envejece con gracia, pero esa no es toda la historia. Como se\u00f1alaba anteriormente, el hecho de ser patrimonio cultural de la humanidad parece haber sido recibido con sentimientos encontrados tanto por la poblaci\u00f3n como por las autoridades de la ciudad-puerto. Hay sin duda un cierto sentimiento de orgullo en el t\u00edtulo conferido por la organizaci\u00f3n internacional que tiene que ver con la cultura en el mundo, pero al mismo tiempo pareciera que la ciudad oscila entre el amor y la destrucci\u00f3n. En realidad alguien hizo un film que llam\u00f3 precisamente \u201cValpara\u00edso mi amor\u201d. Al circular por la ciudad sin embargo uno tambi\u00e9n siente el h\u00e1lito sofocante y p\u00fatrido de la destrucci\u00f3n. Uno puede recorrer los cerros y ver el llamado museo al aire libre, una colecci\u00f3n de murales en uno de los cerros al cual se accede por un ascensor con el m\u00edstico nombre de Esp\u00edritu Santo, al mismo tiempo uno puede recorrer sus principales calles y ver como monumentos y muros de edificios hist\u00f3ricos est\u00e1n cubiertos de graffiti, esa plaga que destruye el ambiente urbano. Que conste que en algunos casos hay cierta creatividad en uno que otro, pero en su abrumadora mayor\u00eda, un 99 por ciento me atrever\u00eda a decir, el graffiti no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n egoc\u00e9ntrica de ociosos que quieren dejar su nombre o iniciales (tag), cuando no simplemente marcan territorio por encargo de pandillas de traficantes de drogas.<\/p>\n<p>Por cierto no se puede desconocer que en esto hay tambi\u00e9n el resultado de una pobreza en la poblaci\u00f3n porte\u00f1a que en muchos casos se manifiesta en la actividad criminal. Cada vez que voy a Valpara\u00edso amistades aqu\u00ed no se cansan de recalcarme que ande con mucho cuidado porque la delincuencia abunda y los asaltos a veces se suceden a plena luz del d\u00eda, incluso en los alrededores del flamante edificio del Congreso Nacional que Pinochet hizo construir en una de las principales avenidas de la ciudad.<\/p>\n<p>Esa pobreza, que afecta a mucha gente joven, probablemente se traduce en esa actitud destructiva que acompa\u00f1a como sombra negativa al sentimiento de orgullo de vivir en la hermosa ciudad, es como si al menos algunos de sus habitantes quisieran borrar, destruir mediante el vandalismo esa misma belleza que hace famosa a su ciudad. Un sentimiento paradojal y contradictorio que entonces resulta en que aun cuando en algunos momentos las autoridades se han preocupado de dotar de ciertos servicios, albergues en las paradas de buses o iluminaci\u00f3n de fantas\u00eda para algunos monumentos, no falta los desquiciados que los vandalizan. Es como si esos sujetos dijeran \u201cya que yo no puedo disfrutar de esta belleza, porque la pobreza me lo impide, no quiero que nadie m\u00e1s lo disfrute y por eso lo destruyo o lo hago feo\u201d. Ese resentimiento casi patol\u00f3gico (una forma de conducta antisocial) es muy t\u00edpica de ese elemento de la sociedad que la sociolog\u00eda identifica como \u201clumpen\u201d. Es probable incluso que ese resentimiento sea aun mayor contra aquellos que son identificados como turistas, de ah\u00ed que estos sean blancos predilectos para robarles.<\/p>\n<p>Curiosamente, como cualquier otro chileno que vive fuera, yo mismo, aunque no quiera, soy etiquetado como \u201cturista\u201d, en \u00faltima instancia y t\u00e9cnicamente hablando lo soy tambi\u00e9n, de ah\u00ed que las recomendaciones de mis amistades no est\u00e9n fuera de lugar.<\/p>\n<p>De todos modos Valpara\u00edso est\u00e1 all\u00ed, la \u201cJoya del Pac\u00edfico\u201d como dice la canci\u00f3n inmortalizada por Lucho Barrios, Valpara\u00edso con sus ascensores y sus trolebuses, con sus rincones ins\u00f3litos y sus restaurantes ofreciendo sus generosos platillos. Con un dejo de melancol\u00eda por lo que fue, y de contenida y desviada furia por lo que ahora no parece poder ser.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:smartinez175@hotmail.com\">smartinez175@hotmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es nada nuevo afirmar que hay un encanto especial en la ciudad-puerto. 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