{"id":16667,"date":"2011-10-30T21:49:07","date_gmt":"2011-10-31T01:49:07","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=16667"},"modified":"2011-10-30T21:49:07","modified_gmt":"2011-10-31T01:49:07","slug":"un-codigo-moral-para-no-autodestruirse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2011\/10\/30\/un-codigo-moral-para-no-autodestruirse\/","title":{"rendered":"Un c\u00f3digo moral para no autodestruirse"},"content":{"rendered":"<p>Ante las graves formas de inmoralidad social y econ\u00f3mica, as\u00ed como de corrupci\u00f3n pol\u00edtica que padecen pueblos y naciones, no puedo por menos que afanarme en difundir lo que pienso. La indignaci\u00f3n moral es el peor de los males en un mundo de diversidad como el presente. Lo es en nuestros d\u00edas en grado suma. No podemos, por m\u00e1s tiempo, permanecer pasivos ante la siembra de desverg\u00fcenzas que nos circundan. Hace falta activar con urgencia un c\u00f3digo moral, capaz de globalizar sentimientos, en un planeta crecido de inmoralidades. El poder destructor del ser humano es tan fuerte hoy, que hacen falta mil escuelas de moral y un mill\u00f3n de millones de mentes, dispuestas a trabajar por el potencial creativo de la ciudadan\u00eda para que pueda sentirse bien.<\/p>\n<p>La capacidad de la humanidad para reorganizarse tiene que partir de un abecedario de est\u00e9ticas y de un lenguaje de \u00e9ticas, que pongan al descubierto las ra\u00edces podridas, esas que hablan en nombre de creencias, religiones o ideolog\u00edas, o esas que dicen representar a poderes financieros, pol\u00edticos o judiciales, totalmente corruptos. S\u00ed en verdad creemos en la vida y queremos tener vida, hay que depurar todo aquello que nos hace estar en conflicto permanente. Sin duda, el cambio llegar\u00e1 al mundo el d\u00eda que se considere el factor moral como instrumento de camino y se apueste decididamente por cada ser humano. Todos, en suma, somos ra\u00edces de un mismo \u00e1rbol, por el que van creciendo las ramas, todas necesarias y todas imprescindibles.<\/p>\n<p>La supervivencia de la especie es la primera acci\u00f3n moral. Lo que se esconde detr\u00e1s de la crisis o de las amenazas que se agravan por momentos, es la p\u00e9rdida de honestidad, de juicios rectos, o si se quiere, de esp\u00edritu humano. Cuando se pierde la espiritualidad, raz\u00f3n de todas las cosas, todos los destinos pueden ser posibles, tambi\u00e9n el de la autodestrucci\u00f3n. Ha llegado, pues, el momento de retomar todos los c\u00f3digos morales, aquellos que son memoria de nuestras vidas y aquellos que son cultura de nuestras costumbres, de exponerlos en com\u00fan y de ponerlos como acuerdos b\u00e1sicos o de m\u00ednimos. Es la \u00fanica manera de poder llevar a cabo acciones conjuntas, porque hasta la misma paz es moral, por lo que conlleva de unidad y uni\u00f3n, de fraternidad, tolerancia, confianza y comprensi\u00f3n arraigados en las mentes y los corazones.<\/p>\n<p>Ciertamente, para que la justicia reine en los poderes de los diversos Estados, antes es necesario que reine en el esp\u00edritu de la ciudadan\u00eda. Cuando las naciones son gobernadas por una cuadrilla de bandidos, sin moral alguna, el poder de destrucci\u00f3n aumenta, y lo tremendo es que el terror trata de legitimarse moralmente. No olvidemos jam\u00e1s que estos sembradores de la locura, son, en el fondo, los causantes de que germine el odio y la venganza, a ellos les da igual, son tan inmorales que desprecian la vida. Por desgracia, este comportamiento terrorista a veces se presenta como liberaci\u00f3n de pueblos, como defensa de religiones y culturas, y lo que pretende es enfrentar al mundo, dividir a las naciones, sembrar el p\u00e1nico para modificar nuestro comportamiento moral. Es, pues, en toda regla una guerra psicol\u00f3gica, que el mundo debe combatir con m\u00e1s justicia global. Nunca el mundo ha estado tan hambriento de justicia como ahora, a juzgar por el desbordamiento de hechos inciviles que nos atizan a diario los medios de comunicaci\u00f3n, verdaderamente globalizados.<\/p>\n<p>Si queremos perpetuar la civilizaci\u00f3n, la justicia moral es b\u00e1sica; m\u00e1xime en los tiempos actuales en los que el ser humano est\u00e1 en condiciones de producir seres humanos en un laboratorio. Desde luego, no podemos, ni debemos dejar que inmorales poderes, cultiven un raciocinio sin conciencia, sencillamente porque el ser humano no es un producto m\u00e1s de mercado. Seamos de una religi\u00f3n u otra, de una creencia o no creencia, los moradores de este mundo tienen el deber de preservar las verdades y valores perennes, que han de formar parte de un c\u00f3digo moral, tan justo como necesario. T\u00e9ngase presente que la verdad tampoco se fabrica por mucho poder que ostentemos, se descubre por s\u00ed misma; al igual que los valores, son los que son, por encima del talento, y se les reconoce por el amor incondicional que se entrega.<\/p>\n<p>Nos encontramos en un momento crucial. Todos tenemos una responsabilidad moral con las futuras generaciones. Nuestros descendientes ser\u00e1n nuestros jueces. Por consiguiente, sin en verdad queremos progresar como seres humanos, lo que hay que relanzar es un c\u00f3digo moral que fomente la libertad, sobre todo para vivir sin miedo; la justicia, principalmente, puesto que nadie puede quedar excluido; la igualdad, m\u00e1xime, cuando en todas las naciones el sol sale al amanecer. En consecuencia, tanto para los que tienen responsabilidades p\u00fablicas como para aquellos que no las tienen, todos unidos, hemos de promover, m\u00e1s pronto que tarde y en el conjunto del planeta, la gestaci\u00f3n de una verdadera conciencia moral. \u00bfC\u00f3mo se llega a esa maduraci\u00f3n?, se preguntar\u00e1n los lectores. La respuesta es bien clara: el d\u00eda que no haya diferencia entre ser el due\u00f1o de un pa\u00eds o el \u00faltimo de los excluidos de la Tierra. Que cada cual, ahora, se tome su pulso y se interrogue sobre las decencias o indecencias, que practica o recibe.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante las graves formas de inmoralidad social y econ\u00f3mica, as\u00ed como de corrupci\u00f3n pol\u00edtica que padecen pueblos y naciones, no puedo por menos que afanarme&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16669,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-16667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16667\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}