{"id":405691,"date":"2012-08-20T19:53:56","date_gmt":"2012-08-20T23:53:56","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=405691"},"modified":"2012-08-20T19:53:56","modified_gmt":"2012-08-20T23:53:56","slug":"atalaya-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2012\/08\/20\/atalaya-9\/","title":{"rendered":"ATALAYA"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/Atalaya.7.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-405692\" title=\"Digital StillCamera\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/Atalaya.7.jpeg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" \/><\/a>Por: Jorge Tadeo Lozano<\/p>\n<p align=\"center\">19-08-2012<\/p>\n<p align=\"center\">Mirando objetivamente\u00a0 lo sucedido durante el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana en Colombia (1998-2002) pienso en forma diferente a como lo hace la mayor\u00eda de los colombianos, pues para m\u00ed en el proceso de paz que se adelant\u00f3 durante dicho per\u00edodo con las FARC-EP, s\u00ed hubo avances significativo en el conocimiento mutuo de las partes: se supo a ciencia cierta qu\u00e9 pensaba cada sector sobre el pa\u00eds y los alcances de sus propuestas de reforma; y se hizo por primera vez en la historia de aquella naci\u00f3n, un ejercicio colectivo sin precedentes de confrontaci\u00f3n de ideas entre la sociedad civil, el gobierno y la guerrilla, que todo el pa\u00eds escuch\u00f3 y vio a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que no se hizo por las partes en aquel proceso (que ha debido hacerse como condici\u00f3n \u201csine qua non\u201d) \u00a0fue una sincera confesi\u00f3n de los delitos y atropellos cometidos durante el conflicto; no se dijeron las verdades de lo ocurrido. La verdad es la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Siempre se callaron los hechos de barbarie que se cometieron en medio de la confrontaci\u00f3n, no hubo correlaci\u00f3n ni conformidad entre lo que se dec\u00eda haber hecho y lo que realmente hab\u00eda ocurrido en medio del terror de la guerra; otras veces\u00a0 se mutaban las caracter\u00edsticas de los hechos de horror sucedidos en medio de la conflagraci\u00f3n para hacerlos aparecer menos graves o inexistentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos pa\u00edses optaron, para asegurar \u201cla verdad\u201d en estos procesos, por la creaci\u00f3n de \u201ccomisiones de paz\u201d, como lo hemos venido sosteniendo en comentarios anteriores por este mismo medio, creadas por la ley y autorizadas por la Constituci\u00f3n, con poder coercitivo para investigar y establecer la verdad, integradas por magistrados de integ\u00e9rrima pulcritud; otras con participaci\u00f3n de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Dije al respecto para un medio de comunicaci\u00f3n de mi pa\u00eds que:<\/p>\n<p><em>\u201c\u2026<\/em><em>en esta lucha feral por la prevalencia del poder pol\u00edtico e ideol\u00f3gico de uno u otro modelo -capitalista o comunista- que libraron y a\u00fan libran en cuerpo ajeno los dos grandes colosos del Siglo XX, fueron muchas las v\u00edctimas inocentes que cayeron e inmensamente lacerantes las heridas y las huellas que a\u00fan quedan en las familias y amigos de los muertos y en los propios heridos, amputados, extra\u00f1ados, desplazados y sus parientes, como para pensar que sea f\u00e1cil conseguir una paz permanente. El simple llamado a la paz que hagan los l\u00edderes nacionales, sin ning\u00fan compromiso serio y multilateral de las partes en conflicto de \u201cdecir toda la verdad y nada m\u00e1s que la verdad\u201d, desvelando los oscuros m\u00f3viles y los aviesos m\u00e9todos utilizados en esta guerra sucia y cuantos y quienes fueron sus v\u00edctimas, no apaciguar\u00e1 los \u00e1nimos de venganza y retaliaci\u00f3n que anida en los corazones de tantas v\u00edctimas\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Tampoco se escuch\u00f3 la expresi\u00f3n rec\u00edproca de la palabra \u201cperd\u00f3n\u201d por aquellas violaciones y excesos en que se incurri\u00f3; los interlocutores \u00a0no se quitaron las m\u00e1scaras de la hipocres\u00eda, o sea, se fingieron\u00a0 sentimientos de reconciliaci\u00f3n para encubrir verdaderas pasiones subyacentes de retaliaci\u00f3n, represalia, desquite y revancha. Cuando no hay verdad, no hay perd\u00f3n sincero de ambas partes, de victimarios y victimas, no hay paz interior y si esta no existe, mucho menos habr\u00e1 paz exterior ni reconciliaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se pas\u00f3 por encima de las masacres y asesinatos de indefensos ciudadanos ajenos al conflicto, los asaltos a mano armada contra poblaciones civiles inermes, los secuestros y desapariciones forzadas -individuales y colectivas-, la violaci\u00f3n de toda clase de derechos humanos por los actores del conflicto, etc\u00e9tera. Los familiares y amigos de los muertos no pudieron hacer el duelo completo de sus parientes o allegados, pues ante el silencio culpable de los victimarios, afloraba \u00a0el resentimiento, la sed de venganza y la impotencia de las v\u00edctimas; los de los secuestrados y desaparecidos tampoco, porque la ausencia sin explicaci\u00f3n ni justificaci\u00f3n de sus seres queridos en medio de la zozobra que les dejaba el indolente silencio de los victimarios, los apesadumbraba y \u00a0abrumaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>In\u00fatiles esfuerzos se hicieron en Colombia durante toda su historia por poner la justicia ordinaria penal al servicio de los diferentes procesos de paz dado que las caracter\u00edsticas y naturaleza del conflicto colombiano y de todos los conflictos internos, por regla general, son excepcionales y por tanto exigen una estructura de derecho punitivo tambi\u00e9n especial o de transici\u00f3n. La sola justicia ordinaria no tiene las herramientas suficientes para contribuir a la soluci\u00f3n de este tipo de conflictos, por lo que deben establecerse instituciones judiciales paralelas que por sus caracter\u00edsticas \u201csui generis\u201d hagan este oficio, como lo acaba de aprobar Colombia constitucionalmente en el Acto Legislativo denominado \u201cmarco para la paz\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hubo justicia transicional en aquella \u00e9poca, o sea, no se previ\u00f3 el conjunto de medidas legislativas excepcionales de car\u00e1cter judicial y pol\u00edtico emitidas por el Estado para solucionar conflictos internos y violaciones masivas de derechos humanos, que comprendiera acciones y exoneraciones penales aplicables a las partes, integraci\u00f3n y fijaci\u00f3n de competencias de comisiones de la verdad; creaci\u00f3n de metodolog\u00edas, montos y cargos para la reparaci\u00f3n de v\u00edctimas; y establecimiento de permisiones y restricciones para el ejercicio de derechos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y finalmente, tampoco se habl\u00f3 en los procesos de paz de Colombia, ni siquiera se barrunt\u00f3 en el que se dio durante el Gobierno Pastrana, \u00a0de una pol\u00edtica clara y transparente de \u201creparaci\u00f3n de v\u00edctimas\u201d, ni a cargo del Estado, ni mucho menos a cargo de los victimarios, como se prev\u00e9 en la reciente legislaci\u00f3n colombiana, fruto de las experiencias de otras naciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, solo una pol\u00edtica integral, arm\u00f3nica y concatenada de perd\u00f3n, verdad, justicia transicional y reparaci\u00f3n de las v\u00edctimas, podr\u00e1 abrir el camino a una soluci\u00f3n pac\u00edfica del conflicto interno colombiano, lo cual debe estar complementado, como lo se\u00f1alan los Profesores Kristian Herbolzheimer, asesor en procesos de paz, director de los Programas Colombia y Filipinas Conciliation Resources, m\u00e1ster en construcci\u00f3n internacional de paz, director del programa de Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona y asesor en los procesos de paz en Filipinas, Sahara Occidental y el Pa\u00eds Vasco; y, Bruno Moro, Coordinador residente y humanitario del Sistema de las Naciones Unidas y representante residente del PNUD en Colombia, secretario general para los Acuerdos de Paz en El Salvador, donde apoy\u00f3 su implementaci\u00f3n, el fortalecimiento de las nuevas instituciones y los programas de reinserci\u00f3n de excombatientes; complementado simult\u00e1neamente, repito, con las siguientes fortalezas se\u00f1aladas por los mencionados profesores:<\/p>\n<p>1\u00aa : Construir instituciones estatales fuertes son la \u00fanica garant\u00eda de una paz estable. <strong><em>Construir instituciones que respeten y promuevan los derechos humanos debe ser el elemento central de todos los esfuerzos que se hagan en este campo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>2\u00aa : Ir a las ra\u00edces del problema o al origen o causa matriz del conflicto.<strong><em> Mirar superficiariamente el problema conduce a una paz tambi\u00e9n inestable.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>3\u00aa : La verdad, el perd\u00f3n, la justicia y la reparaci\u00f3n no son excluyentes entre s\u00ed, por el contrario, est\u00e1n eslabonadas. <strong><em>Eslabonadas y dependientes una de otra como \u00fanica garant\u00eda del \u00e9xito final de la paz.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>4\u00aa : La participaci\u00f3n en el proceso de v\u00edctimas, \u00a0victimarios y sociedad civil es esencial. <strong><em>Es esencial contar con capacidades civiles fuertes para construir una paz duradera. Para edificar la paz en Colombia ser\u00eda apropiado incluir las iniciativas territoriales y de las redes sociales que representan a las poblaciones m\u00e1s afectadas (v\u00edctimas, campesinos, j\u00f3venes, pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos).<\/em><\/strong><\/p>\n<p>5\u00aa : La paz es una responsabilidad colectiva. <strong><em>La paz no la va a traer ni un presidente, ni una mesa de negociaci\u00f3n, ni un acuerdo. La paz se va tejiendo d\u00eda a d\u00eda en una sociedad que aprende a respetar y valorar a quien piensa de forma diferente; una sociedad que pone el inter\u00e9s com\u00fan por encima de las prioridades particulares; una sociedad que identifica y condene las pr\u00e1cticas mafiosas y excluyentes.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>6\u00aa : Las mujeres deben ser protagonistas de la paz y la reconciliaci\u00f3n. <strong><em>Porque saben nadar a contracorriente. Porque sus ideas y sus anhelos son tan diversos como el pa\u00eds. Porque las une la lucha por hacer respetar los valores de la familia. Porque son m\u00e1s honestas para decir la verdad, m\u00e1s d\u00factiles para perdonar, m\u00e1s equilibradas para hacer la justicia y m\u00e1s proporcionadas para ejecutar las reparaciones.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Comentarios: <\/em><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:jotalos@diarioelpopular.com\"><strong><em>jotalos@diarioelpopular.com<\/em><\/strong><\/a><strong><em> (al peri\u00f3dico)<\/em><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:jotalos@gmail.com\"><strong><em>jotalos@gmail.com<\/em><\/strong><\/a><strong><em> (al columnista)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jorge Tadeo Lozano 19-08-2012 Mirando objetivamente\u00a0 lo sucedido durante el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana en Colombia (1998-2002) pienso en forma diferente a como lo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":405692,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[2677],"class_list":["post-405691","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas","tag-atalaya-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=405691"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405691\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=405691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=405691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=405691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}