{"id":429487,"date":"2012-11-27T23:32:24","date_gmt":"2012-11-28T04:32:24","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=429487"},"modified":"2012-11-27T23:32:24","modified_gmt":"2012-11-28T04:32:24","slug":"algo-mas-que-palabras-26","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2012\/11\/27\/algo-mas-que-palabras-26\/","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p>Son muchas las personas en el mundo que viven la vida en una silenciosa desesperaci\u00f3n. Tenemos hambre de esperanza. Las dram\u00e1ticas situaciones que el ser humano vive en distintos horizontes, con sus injusticias, sus desigualdades y desavenencias, realmente nos dejan sin aliento. Verdaderamente tenemos que poner \u00e9tica en nuestros motores y clarificar las pasiones. Lo peor es caer en el desaliento. Siempre hay motivos para luchar contra este caos que, en la mayor\u00eda de las veces, nos ha venido impuesto. De una sociedad que utiliza a mendigos a los que disfraza de empresarios como testaferros, se puede esperar cualquier cosa. En efecto, cuando la relaci\u00f3n de convivencia degenera y se trastornan valores humanos, no hay manera de ver luz por ninguna parte. Esto nos exige, desde luego, una transformaci\u00f3n profunda de modos de ser y de maneras de vivir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para empezar, ya est\u00e1 bien de que cada d\u00eda seamos menos due\u00f1os de nosotros mismos. Hay un poder excesivo, naciente del entramado econ\u00f3mico y pol\u00edtico, que se creen los se\u00f1ores del mundo, que act\u00faan como si la ley no existiese para ellos, que trafican con la mentira, dispuestos a seguir aplastando a una ciudadan\u00eda que lo que quiere es trabajar, para dignificarse como persona. Los peligros son enormes ante el intento de huir de una vida sin futuro. El insaciable af\u00e1n de concentrar poder y recursos en unas pocas manos lo que hace es generar un poder absoluto de unos contra otros. All\u00ed donde hay desesperaci\u00f3n, es barato y f\u00e1cil comprar favores sexuales, hacer negocio y practicar la violencia. As\u00ed, por ejemplo, los tratados por los que se proh\u00edbe la tortura apenas consuelan a nadie, puesto que los torturadores siguen abusando impunemente de sus presas. Predicar y no dar trigo, para nada disminuye la desesperaci\u00f3n de las gentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cualquier caso, tal y como est\u00e1 la situaci\u00f3n actualmente, ninguno de nosotros puede sentirse satisfecho sabiendo que la crisis de esperanza es una realidad en la familia humana. A determinados poderes no les interesa liberar a toda la humanidad de la miseria. Hablan de metas inalcanzables y de plazos que no se pueden cumplir. Dignificar la vida para todos no est\u00e1 en ninguna agenda de poder actual. Esta es la realidad que tanto nos abruma y deprime. No s\u00f3lo nos acosan ciertos poderes, tambi\u00e9n nos ahogan.\u00a0 Y es este bloqueo de ahogo el causante de todo tipo de angustias y dramas. Por eso, la correcci\u00f3n de las grandes injusticias pol\u00edticas y econ\u00f3micas que asolan el planeta, es algo fundamental. Cu\u00e1nta m\u00e1s ciudadan\u00eda viva en condiciones dignas, mejor nos sentiremos todos, y todos estaremos m\u00e1s esperanzados. Pues manos a la aut\u00e9ntica solidaridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La esperanza del cambio es tan necesaria como precisa. Todo cambia, nada es.\u00a0 Nadie se ba\u00f1a en el mar dos veces porque todo cambia con las olas. No hay que temerle, en consecuencia, a los cambios. A prop\u00f3sito, dec\u00eda Octavio Paz, que &#8220;las masas humanas m\u00e1s peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio&#8221;, y no le faltaba raz\u00f3n, porque ante actitudes desesperantes hay que cambiar de actitud. No hay m\u00e1s remedio que hacerlo si queremos despojarnos del recelo a vivir, debemos unir nuestras manos de manera solidaria y enfrentarnos juntos a las frustraciones. Quiz\u00e1s debamos reordenar nuestras prioridades y ver que las soluciones requieren de la comprensi\u00f3n de todos para con todos. Quiz\u00e1s debamos bajar del pedestal del poder a los corruptos y ver que sus haza\u00f1as viven de la pobreza. Quiz\u00e1s debamos democratizar las instituciones y dotar de significado el concepto de igualdad soberana de todos los pa\u00edses. Quiz\u00e1s debamos, en suma, ser m\u00e1s nosotros mismos y ver que nosotros tambi\u00e9n cambiamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reconozco, por otra parte, que la desesperanza algunas veces nos acobarda y otras nos envalentona hacia la locura. Multitud de personas huyen a diario de situaciones en conflicto para encontrar refugio y lo que encuentran, en cambio, es la muerte. Frente a estos hechos no se puede guardar silencio. Tambi\u00e9n hay una arrogancia despiadada de l\u00edderes afanados en querer dibujarnos un panorama de bienestar que no es tal. Se olvidan que todos dependemos de todos. Por cierto, cada d\u00eda hay m\u00e1s servidumbre en la dependencia entre ricos y pobres. Sin trabajo y con una demanda de obra barata, la exclusi\u00f3n se acrecienta e, inevitablemente, como digo, surgen nuevas formas de sumisi\u00f3n totalmente despreciables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia de tantos des\u00f3rdenes infunde en la sociedad un gran mal. Cuando se pierde el h\u00e1bito del trabajo y el esp\u00edritu de la conciencia cr\u00edtica, entramos en un ciclo de inestabilidad social, que es destructivo no s\u00f3lo para la vida del individuo, sino tambi\u00e9n para toda la colectividad. No podemos permitirnos que este c\u00edrculo vicioso inunde todo el planeta. Lo mismo sucede con el h\u00e1bito de la honestidad o de servicio a los dem\u00e1s. Al final, todos perdemos bajo este clima desesperante, que nos exige m\u00e1s acci\u00f3n, m\u00e1s voluntad de querer y m\u00e1s compasi\u00f3n hacia los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, debemos profundizar en las nuevas relaciones de interdependencia entre pueblos y ciudadanos, para que ning\u00fan vecino pueda sentirse desesperado y solo. Tenemos que decir que la justicia resulta particularmente importante en el contexto actual. A pesar de tantas proclamas est\u00e1 seriamente amenazada por la intromisi\u00f3n de ciertos poderes que tambi\u00e9n la asfixian y la asedian. Para desgracia, adem\u00e1s, la dimensi\u00f3n humana tampoco cotiza en la promoci\u00f3n de un desarrollo justo. Ha llegado, pues, el momento de poner freno a este hurac\u00e1n de fuegos inmorales e injustos que todo lo manipulan en favor de los poderosos. Que nadie desespere por la lucha de un bien colectivo. Como dice un proverbio: &#8220;Si cada uno barriera delante de su puerta, \u00a1qu\u00e9 limpia estar\u00eda la ciudad!&#8221;. Al final todo se resume en esta cuesti\u00f3n, en la de verse en el pr\u00f3jimo como a uno mismo. Dicho queda esperanzadamente mientras tenemos vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><strong>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>corcoba@telefonica.net<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>27 de noviembre de 2012<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son muchas las personas en el mundo que viven la vida en una silenciosa desesperaci\u00f3n. Tenemos hambre de esperanza. 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