{"id":451086,"date":"2013-06-05T01:01:20","date_gmt":"2013-06-05T05:01:20","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=451086"},"modified":"2013-06-05T01:01:20","modified_gmt":"2013-06-05T05:01:20","slug":"algo-mas-que-palabras-70","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2013\/06\/05\/algo-mas-que-palabras-70\/","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"left\"><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"left\"><strong><em>_____________________________<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Vivimos en un mundo de contradicciones. Si dura es el hambre humana, el hambre de alimentos, no menos cruel es la otra hambre, la del alma, la del esp\u00edritu. Cuando se pierde el coraz\u00f3n, y nada nos importa nuestra misma especie, es muy dif\u00edcil modificar actitudes, por muchos llamamientos \u00e9ticos que nos lancemos los unos hacia los otros. La realidad es la que es para desdicha de todos. Una buena parte de sus moradores derrocha, mientras a otros se les pide que ahorren. El mismo lema del D\u00eda Mundial del Medio Ambiente de este a\u00f1o (5 de junio), nos invita a reducir los desechos y las p\u00e9rdidas de alimentos. Unos desperdician toneladas de comidas, es la paradoja de la abundancia. Otros se mueren de hambre, es la paradoja de la marginalidad y de la exclusi\u00f3n. Estos \u00faltimos nada tienen, nada pueden ahorrar. Sin embargo, si es cierto que un sector privilegiado de seres humanos, deber\u00eda despojarse de sus ego\u00edsmos y compartir m\u00e1s; y, sobre todo, pensar en los efectos de este enorme desequilibrio. Verdaderamente, si unos derrochan alimentos, los recursos empleados para producirlos tambi\u00e9n se malgastan, y todas esas emisiones de gas que surgen del proceso de transformaci\u00f3n podr\u00edan haberse ahorrado y, por ende, mejorar\u00eda el medio ambiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1 visto que los modelos econ\u00f3micos vigentes acarrean este tipo de des\u00f3rdenes y son, a mi juicio, los verdaderamente responsables. No se entiende que con tantos avances, la desnutrici\u00f3n y el hambre, as\u00ed como la falta de consideraci\u00f3n hacia nuestro propio entorno, sigan ah\u00ed arrastrando vidas, mientras el mundo de la opulencia permanece insensible a tanta cat\u00e1strofe humana. Cuando la humanidad pierde su propia conciencia moral, el caos se sirve en bandeja. Por desgracia, nos movemos en el terreno del absurdo. Estamos rodeados de m\u00e1quinas que dicen ahorrarnos tiempo y, sin embargo, disponemos de muy escasos momentos para pensar por nosotros mismos, y hasta para poner en pr\u00e1ctica nuestro ocio aut\u00e9ntico. Llevamos a\u00f1os reivindicando una alimentaci\u00f3n para todos, una educaci\u00f3n para todos, una salud para todos, y lejos de acercarnos al objetivo nos alejamos. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando, pues? \u00bfPara qu\u00e9 tanto prop\u00f3sito si despu\u00e9s se queda en nada?.\u00a0 A mi manera de ver, pienso que ha llegado el momento de orientar nuestra vida hacia otros horizontes menos dominadores y m\u00e1s libres, menos interesados y m\u00e1s solidarios humanamente, lo que conlleva el papel central del ser humano, al que no se le puede excluir de nada, ni de nadie. Al fin y al cabo, no somos un objeto de consumo, por m\u00e1s que quiera el mercado imponerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es evidente, que la abundancia de unos coexiste con la escasez de otros. La corrupci\u00f3n tan difundida en la vida p\u00fablica ocasiona este tipo de desajustes. Por eso, hay que realizar opciones valientes, capaces de modificar estructuras injustas. La tenemos con la misma crisis econ\u00f3mica actual. Quien hasta este momento ha pagado la mayor factura han sido los pobres. Las clases dominantes, o sea los acaudalados, apenas han visto rebajar sus capitales. Por tanto, cuesta entender que se desaprovechen billones de toneladas de comida, mientras una de cada siete personas del planeta se va a la cama hambrienta e infinidad de ni\u00f1os mueren de hambre cada d\u00eda. Sin duda, tenemos que aprender con urgencia a encontrar el equilibrio entre lo que somos y lo que queremos ser, entre lo que se produce y lo que se desecha. Aunque determinados \u00a0poderes hablan hasta la saciedad de estilos de vida sostenible, esos mismos poderes hacen bien poco o nada, por disminuir el derroche y por hacerles pagar sus costes a los que m\u00e1s tienen que son los \u00fanicos que pueden dilapidar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sabemos que el impacto de los desechos alimenticios, sobre todo por parte de los consumidores de los pa\u00edses ricos, es tan fuerte que el medio ambiente es el gran afectado, puesto que supone un importante gasto de agua, tierra, trabajo y capital que inevitablemente favorece el efecto invernadero y, por consiguiente, el calentamiento global y el cambio clim\u00e1tico. Indudablemente, no pueden reducir la estela alimentaria quienes no tienen ni lo b\u00e1sico para llevarse a la boca, tendr\u00e1n que hacerlo aquellos que en verdad lo degradan con sus maneras de producir y gastar. Que page el que m\u00e1s contamina, o s\u00ed lo prefieren, el que m\u00e1s irresponsable sea. No podemos seguir con esta sociedad de derroches, a la que tampoco parece importarle los temas ambientales. Hemos llegado a un punto, en que nuestra sociedad ha perdido su conciencia social, con el a\u00f1adido de que los sabios se dejan dirigir por los mediocres, o sea, por los m\u00e1s necios. Y as\u00ed, bajo estas vulgares mimbres, va a resultar complicado poder evolucionar en el bienestar com\u00fan de todo el planeta, que es de lo que se trata.\u00a0 Realmente no se suele avanzar m\u00e1s all\u00e1 de los intereses de las naciones m\u00e1s poderosas, teniendo en cuenta, adem\u00e1s, que hasta las propias ra\u00edces de nuestra vida moral est\u00e1n completamente podridas o adheridas a sistemas e instituciones corruptas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde luego, sin conciencia social no hay humanidad, no es posible la acci\u00f3n humana si perdemos el valor supremo de las personas. Nos hemos acostumbrado a la exclusi\u00f3n. A valorar al poder, no al pobre. El hecho mismo de prestar ayuda a quien tiene necesidad de ella, el hecho de compartir con los otros los propios bienes, debiera suscitarnos m\u00e1s que l\u00e1stima, respeto. Por eso, m\u00e1s que entrar en el desarrollo econ\u00f3mico hace falta penetrar en el desarrollo humano, en la promoci\u00f3n de la justicia, en el aprecio por la vida en sus dimensiones m\u00e1s profundas. Cuando crece tan dolorosamente la distancia entre pobres y ricos, y el medio ambiente lo trituramos con lenguajes de piedra, es fundamental la formaci\u00f3n de una conciencia cr\u00edtica que nos despierte. El d\u00eda que nos interesemos los unos por los otros, la sociedad ser\u00e1 verdaderamente humana. Por el contrario, produce un inmenso dolor ver que los pobres nos hablan, como tambi\u00e9n nos habla el h\u00e1bitat, mientras que distinguidos ciudadanos miran hacia otro lado, el de la buena vida para s\u00ed y la de los suyos. Si en verdad pusi\u00e9semos el o\u00eddo del alma en el coraz\u00f3n de las gentes pobres, escuchar\u00edamos tantos sollozos que nos faltar\u00edan palabras para ir en su ayuda. Sabiendo que no hay nada que nos desespere tanto como no ser comprendidos, podr\u00edamos al menos por una vez ejercitar la escucha de aquellos que nos rodean.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong><em>5 de junio de 2013.-<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net _____________________________ Vivimos en un mundo de contradicciones. 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