{"id":453900,"date":"2013-10-16T00:01:27","date_gmt":"2013-10-16T04:01:27","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=453900"},"modified":"2013-10-15T19:48:52","modified_gmt":"2013-10-15T23:48:52","slug":"algo-mas-que-palabras-108","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2013\/10\/16\/algo-mas-que-palabras-108\/","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p><b><i>============================<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>corcoba@telefonica.net<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>============================<\/b><b>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/b><\/p>\n<p><b> <\/b>A veces pienso que somos una sociedad de fracasados que precisa levantarse con urgencia. Nada es definitivo y lo que cuenta es el valor para continuar. Es cuesti\u00f3n de esforzarse, de trabajar por una sociedad af\u00edn con sus palabras. De nada sirve hablar de los derechos humanos, si luego se menosprecia la vida. Para empezar, hemos perdido la memoria a pesar de reivindicarla por todas las esquinas. En ocasiones, nos quedamos en las meras escenas como unos fr\u00edos televidentes. No sentimos la desesperaci\u00f3n como propia, disfraz\u00e1ndola de palabras vac\u00edas, de actitudes encubiertas que no conducen a la rectificaci\u00f3n. Lo peor de todo este desajuste es que muchas personas no viven, porque vivir es luchar por cambiar, por construir un mundo m\u00e1s habitable, por ser mejor y m\u00e1s humano. Es cierto que no podemos dejarnos llevar por el pesimismo, pero tampoco por el optimismo, ni por las ideolog\u00edas, nada justifica este mal que nos inunda, es cuesti\u00f3n de abrir bien los ojos, sobre todo los interiores, y de interrogarnos sobre cada fracaso nuestro, si en verdad nos ha ense\u00f1ado a caminar de otro modo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los que se desaniman ante un fracaso es porque no tienen alma y han renunciado a vivir. Somos seres en continuo aprendizaje. Tenemos que aprender a empezar de nuevo en cada amanecer. No podemos permitir que a los ni\u00f1os no se les deje ser ni\u00f1os, que los j\u00f3venes piensen que lo saben todo y se les robe la esperanza de futuro, que los adultos que todo lo sospechan no hagan nada por modificar comportamientos, y que a los ancianos se les recluya con la soledad como compa\u00f1era. Todos estamos, pues, en cierta manera, dej\u00e1ndonos aplastar por los acontecimientos del presente. Tantas veces la desesperanza supera al horror, que ah\u00ed est\u00e1 la oleada de migrantes en busca de nuevos horizontes. No importa que haya que lanzarse al mar, o arrojarse a un h\u00e1bitat desconocido, pesa m\u00e1s el deseo de proyectarse otra existencia, de forjarse un porvenir, de ver la manera de reaccionar ante tantas injusticias. Muchas veces habr\u00e1 que comenzar de nuevo, otras ser\u00e1 suficiente con rectificar para salir del hundimiento social. Lo que no cabe es la resignaci\u00f3n en un mundo de mentiras. Tampoco podemos contemplar indiferentes el drama de tantos seres humanos. Cada uno de nosotros, al fin al cabo, estamos llamados a instaurar en este mundo nuestro la cultura de nuevos logros, como la del encuentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A mi juicio, lo importante es que todos los grupos sociales sientan un mismo sentimiento de pertenencia a la especie, sin el cual, todo est\u00e1 condenado al desenga\u00f1o m\u00e1s cruel. As\u00ed, el fracaso de Naciones Unidas es el fracaso de todos y de cada uno de nosotros. Las mismas contiendas o guerras son el fracaso del mundo civilizado. Es cierto que cada ser humano puede crecer en humanidad, valer m\u00e1s, y en consecuencia ser m\u00e1s, para ello precisa la energ\u00eda de su inteligencia y de su voluntad. Conseguido este desarrollo, la sociedad tiene que vencerse a s\u00ed mismo (y convencerse a s\u00ed misma), que nunca es demasiado tarde para reiniciar la construcci\u00f3n de un orbe m\u00e1s hermanado. Mientras los pueblos pobres permanezcan siempre pobres y los ricos se hagan cada vez m\u00e1s ricos, la frustraci\u00f3n est\u00e1 servida. Y la sociedad estar\u00e1 cada vez m\u00e1s enloquecida y enferma. No entender\u00e1 el deber de la hospitalidad, porque todo se supedita a un inter\u00e9s, el del negocio. Y ya se sabe, convertida la vida en un espacio de finanzas todo se convierte en macabro y grotesco, hasta la misma comprensi\u00f3n de la verdad. Desde luego, una sociedad que no tiende puentes, que no logra aceptar a los que sufren y que no es capaz de auxiliarles, m\u00e1s pronto que tarde se desmorona. Es evidente, que no se puede reducir la existencia a la esfera de lo econ\u00f3mico y a la satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales, se precisan otros cultivos menos opresores, que acumulen menos odios y rencores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Indudablemente, debemos retornar a la dimensi\u00f3n humana, a crecer en el ejercicio de la conciencia de los derechos humanos, en propiciar la raz\u00f3n y la creatividad del ser humano, en no temer a las ca\u00eddas y en poder realzar otra mentalidad m\u00e1s participativa e inclusiva. Para iniciar el camino del cambio, considero fundamental convencernos sobre lo pol\u00edticamente correcto, que casi nunca es neutral. A las cosas hay que llamarlas por su nombre, teniendo en cuenta que no es posible la convivencia sin el respeto por el semejante. A m\u00ed me parece muy escandaloso que al ser humano se le injerte dentro de una sociedad de capital en lugar de una sociedad de personas, y \u00e9sta se subdivida en triunfadores y fracasados. Verdaderamente un colectivo social que solo piensa en los \u00e9xitos, que no considera el fracaso como parte del despertar hacia el triunfo, se convierte en un ciudadano ego\u00edsta, que no ver\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus propios ojos. A veces los di\u00e1logos ser\u00e1n dif\u00edciles o incluso inviables por diversas razones, pero es desde esta pedagog\u00eda de la dificultad como a veces se llegan a cimentar los afectos m\u00e1s fraternos. Sin duda, para lograr cualquier \u00e9xito siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por consiguiente, el momento actual que vivimos, nos insta a trabajar sin tantos triunfalismos ambiciosos, pero tambi\u00e9n sin tanto doblegarse a lo econ\u00f3mico. La b\u00fasqueda del crecimiento econ\u00f3mico a toda costa no es la soluci\u00f3n. El falso avance ha distorsionado el verdadero significado de la universal \u00a0dicha de sentirse bien. La falsedad de sociedades deshumanizadas, pero muy poderosas econ\u00f3micamente, han destruido hasta nuestro h\u00e1bitat natural. Si nuestros esfuerzos para lograr la recuperaci\u00f3n humana, antes que econ\u00f3mica, se rige por los valores predominantes del consumo excesivo, la explotaci\u00f3n, la codicia y el poder, est\u00e1 visto que mejor no levantamos cabeza. Tenemos la gran oportunidad de avivar una \u00e9tica gobernanza mundial, que considere la sostenibilidad ambiental acorde con la realidad ciudadana, para dar una respuesta contundente a las diversas situaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s que el mundo de las finanzas y de los negocios deben interesarnos el mundo de las personas. Estamos en un nuevo tiempo, y como tal, debemos cambiar desde los tonos y los timbres hasta los lenguajes y las expresiones. Hay que llegar a un consenso, y para ello se precisan menos oradores y m\u00e1s personas de verbo, menos demagogos y m\u00e1s ciudadanos de servicio, menos ret\u00f3ricos y m\u00e1s pobladores de mundo. En definitiva, se trata de aumentar la coherencia entre lo que se predica y lo que se hace, con un sentido de compromiso real, puesto que todos, unos en mayor medida y otros en menor, somos responsables (y sin excusas) de lo que nos sucede en el planeta.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p align=\"right\"><b><i>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b><i><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b><i>13 de octubre de 2013.-<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA GRAN OPORTUNIDAD PARA EMPEZAR DE NUEVO<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-453900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=453900"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":453901,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453900\/revisions\/453901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=453900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=453900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=453900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}