{"id":456899,"date":"2014-05-20T18:35:48","date_gmt":"2014-05-20T22:35:48","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=456899"},"modified":"2014-05-20T18:35:48","modified_gmt":"2014-05-20T22:35:48","slug":"algo-mas-que-palabras-163","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2014\/05\/20\/algo-mas-que-palabras-163\/","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>============================<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>============================<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Este mundo globalizado requiere de otros discursos, de otras realidades que dejen de incitar al odio, de otras situaciones menos violentas, y tambi\u00e9n de otros referentes m\u00e1s fraternos. Hemos de reconocer (y conocer) que vivimos un tiempo verdaderamente preocupante, lo que nos exige una inaplazable reflexi\u00f3n como especie pensante, ante la inmensidad de males que nos envuelven. Por una parte, aprovechamos cualquier circunstancia para perjudicar a los dem\u00e1s. Por desgracia, generalmente activamos antes la discordia que la concordia. Provocamos m\u00e1s que aplacamos. Tambi\u00e9n solemos ser m\u00e1s agitadores que pacifistas. Asimismo, nos ensamblamos antes para compartir una venganza que para vivir una reconciliaci\u00f3n. Realmente, no se entiende esta ceguera que raya la terquedad m\u00e1s absurda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Andamos tan aborregados que apenas tenemos un momento para recapacitar. Uno ha de ser lo que quiera ser sin fastidiar al otro. Por desdicha, hace tiempo que lo hemos confiado todo al fanatismo de los que mueven los hilos del poder, que en lugar de construir, m\u00e1s bien lo destruyen de cabo a rabo todo, porque sus simientes son de rencor. El resentimiento es tan fuerte que la atmosfera est\u00e1 desbordada por el desprecio de tantos corazones que no sienten, nada m\u00e1s que avaricia y orgullo. Esta mezcla explosiva nos ha devaluado como seres humanos. Apenas valemos nada en los circuitos de esta mundana existencia, cada d\u00eda m\u00e1s desalmada, sin espiritualidad alguna, bestialmente degradada hasta el extremo de no querernos ni a nosotros mismos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy convencido de que todas las contiendas comienzan en el interior de uno mismo, no en los campos de batalla, en los corazones de las personas. Tenemos que empezar a celebrar la generosidad de los que sirven a la ciudadan\u00eda, a sus semejantes, en lugar de glorificar a las autoridades. Los fan\u00e1ticos sigue so\u00f1ando con esa sensaci\u00f3n de superioridad. Son intolerantes, altaneros e intransigentes. No admiten otros modos y maneras de convivir. Est\u00e1n seguros de llevar la raz\u00f3n siempre. Ellos mismos se consideran la conciencia del mundo. \u00bfHabr\u00e1 necedad mayor? Esta forma de proceder resulta est\u00fapida, pero ah\u00ed est\u00e1, oponi\u00e9ndose a la liberaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ciertamente, necesitamos ser liberados de tantas ataduras y reiniciar una historia nueva, donde nadie pueda ser reducido al rango de cosa y donde todos podamos compartir cuando menos una sana sonrisa, que nos lleve a concebir nuevas formas de pensar. Si en verdad queremos transformar las sociedades, nos incumbe a esta generaci\u00f3n mantener viva la diversidad de culturas y aprender a obrar unidos para generar la transformaci\u00f3n. Hagamos del ser humano, una prioridad ahora mismo, habite donde habite. Lo fundamental es tomar como abecedario el sentido de gratuidad, puesto que lo que necesitamos es una mayor cooperaci\u00f3n a nivel global. No cabe duda, de que estas desproporciones econ\u00f3micas actuales, entorpecen el lenguaje del alma, da\u00f1ando seriamente la convivencia entre culturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Indudablemente, esta atm\u00f3sfera de odios se acrecienta con cultivos il\u00edcitos, como la exclusi\u00f3n y otros des\u00f3rdenes que nos dejan al borde del caos. Fr\u00edamente, causa espanto esta falsa solidaridad propiciada desde el reino de los poderosos. Lo que hay que impulsar son otros entusiasmos m\u00e1s aut\u00e9nticos, m\u00e1s de donaci\u00f3n, m\u00e1s de compartir y colaborar. En todo caso, el contexto del mundo presente pone de manifiesto m\u00faltiples amenazas, pero est\u00e1 en nuestras manos, en las manos de todos, optar por la armon\u00eda o la enemistad, elegir entre el avance o el retroceso, o escoger entre la libertad y la esclavitud. Esto exige que nos ocupemos (y preocupemos) por el ocaso de tantos valores fundamentales. Por consiguiente, no son de recibo determinados juegos que nos deshumanizan, hasta el punto de dejarnos insensibles ante la siembra de males.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Naturalmente, para combatir tantas dolencias terror\u00edficas hace falta ganarnos los corazones y las mentes de las personas. Gandhi, por ejemplo, demostr\u00f3 el poder de oponerse a la opresi\u00f3n, la injusticia y el odio de manera pac\u00edfica. Su ejemplo ha inspirado a muchas otras personas que hicieron historia, como Martin Luther King Jr., V\u00e1clav Havel, Rigoberta Mench\u00fa Tum y Nelson Mandela. Efectivamente, ellos nos encomendaron a cada uno de nosotros, a trav\u00e9s de sus humanas actuaciones, que soseg\u00e1ramos la atmosfera de inquinas, defendi\u00e9ramos la dignidad de cada ciudadano, y trabaj\u00e1ramos en beneficio de un mundo en el que la ciudadan\u00eda, cualquiera que sea su creencia o cultura, para que pueda convivir sobre la base de la unidad y de la uni\u00f3n, realidad que se sustenta con el respeto y la equidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tanto la clemencia como la compasi\u00f3n, leg\u00edtimamente humanista, en cierto sentido es la m\u00e1s perfecta representaci\u00f3n de la igualdad entre los seres humanos y, por tanto, asimismo el s\u00edmbolo m\u00e1s perfecto de la justicia, en cuanto tambi\u00e9n \u00e9sta, dentro de su \u00e1mbito, mira al mismo resultado. En consecuencia, conocedores que la desigualdad es el problema capital que define nuestro tiempo, junto a ello, adem\u00e1s cuando falla la consideraci\u00f3n hacia el semejante, la violencia toma posiciones para imponer sus criterios y hasta sus maneras de pensar. Por eso, se necesita valor para hacer frente a esta amargura de atrocidades, que a veces nos vienen impuestas por la discriminaci\u00f3n y la brutalidad que nos circunda, pero que hay que apartarse del conflicto y adoptar una postura comprensiva. La barbarie puede ser contagiosa, pero tambi\u00e9n puede serlo la cortes\u00eda. Es cuesti\u00f3n de sensatez, de saber guiarnos por el imperativo de no causar da\u00f1os a los seres humanos ni al planeta. A lo mejor tenemos que amar lo que es digno de ser querido y aborrecer lo que es abominable; pero para ello, inevitablemente, hace falta tener un recto criterio para diferenciar entre lo uno y lo otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora que andamos tan afanados en la cultura del olvido y queremos poner candados en los buscadores de Internet, por si acaso da\u00f1an nuestra imagen al reflejar nuestras atormentadas andanzas del pasado, convendr\u00eda recapitular movimientos, practicar m\u00e1s el abrazo como buenos vecinos, y poner en pr\u00e1ctica la resoluci\u00f3n de conflictos por medios pac\u00edficos, derribando fronteras y levantando puentes entre culturas, combatiendo el odio y el extremismo entre humanos, acordando entre todos, derrotar la inhumanidad, y, as\u00ed, poder restaurar el sentido de familia humana, huyendo de los odios y de los desenfrenados deseos de riquezas. Al final, lo que debiera sostenernos, sabiendo que nunca es seguro la alianza con un opulento y que s\u00f3lo se puede respirar libremente en una arm\u00f3nica atm\u00f3sfera, es el esfuerzo com\u00fan por vencer el ego\u00edsmo y el abuso, el resentimiento y la intimidaci\u00f3n, y por aprender de lo vivido, que la avenencia sin ecuanimidad tampoco genera una verdadera coalici\u00f3n. Dicho queda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>21\u00a0de mayo de 2014.-<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TENEMOS QUE APLACAR LA ATM\u00d3SFERA DE ODIOS<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-456899","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456899","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=456899"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456899\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":456900,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456899\/revisions\/456900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=456899"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=456899"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=456899"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}