{"id":458568,"date":"2014-09-30T19:32:08","date_gmt":"2014-09-30T23:32:08","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=458568"},"modified":"2014-09-30T19:32:22","modified_gmt":"2014-09-30T23:32:22","slug":"algo-mas-que-palabras-175","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2014\/09\/30\/algo-mas-que-palabras-175\/","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>============================<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>============================<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este tiempo de desdichas y agobios que sufrimos en propio carne todo el mundo, he descubierto que la paciencia y el tiempo injertan m\u00e1s placidez que cualquier otro medio de persuasi\u00f3n. Hay tantas oscuridades en el camino que nos asaltan, muchas veces de manera desprevenida, que precisamos cuando menos tomar aliento, hacer una honda reflexi\u00f3n sin importarnos el tiempo, para tener la fuerza suficiente de no desanimarnos. Aquella idea del inolvidable filosofo griego Plat\u00f3n, de que tres facultades hay en el hombre: la raz\u00f3n que esclarece y domina, el coraje o \u00e1nimo que act\u00faa y los sentidos que obedecen, deber\u00eda formar parte de nuestra vidas. Sin duda, el mundo ser\u00eda otro porque los conflictos tendr\u00edan otra resoluci\u00f3n menos violenta, m\u00e1s acorde con las atm\u00f3sferas arm\u00f3nicas. Ah\u00ed est\u00e1 el referente de Gandhi, su admirable aguante de oponerse a la opresi\u00f3n, a la injusticia humana y al odio de manera pac\u00edfica. No es f\u00e1cil defender la dignidad que todo ser humano tiene, cuando se siembra un reguero de inmoralidades e infamias, con la entereza de tomarnos nuestro propio tiempo, para as\u00ed poder meditar pacientemente sin bajarse de la cruz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Realmente, uno siente la necesidad de desafiar al enemigo y la impaciencia nos deja sin abecedario en el coraz\u00f3n, con el rostro triste y el rastro del desconsuelo errante, sin ilusi\u00f3n. Tenemos que retornar a la paciencia para sembrar otros lenguajes pacifistas. Sin duda, hemos de compartir menos espadas y m\u00e1s abrazos. Es cuesti\u00f3n de donarnos menos veneno y m\u00e1s b\u00e1lsamo de humanidad, de saber esperar con la ternura del silencio, de no abandonarnos a la miseria y de saber perdonar. Cuando se pierde la confianza en el ser humano todo se desmorona y el futuro se hace insostenible. En lugar de que la violencia se contagie, injertemos un sosegado di\u00e1logo por todas las sendas vivientes, hag\u00e1moslo de manera paciente y pac\u00edfica; quiz\u00e1s por ello, precisemos ser conscientes de que un coraz\u00f3n junto a otro coraz\u00f3n, pueden salvar horizontes de luz en vez de propagar noches. Ser\u00eda un buen prop\u00f3sito celebrar de este modo, el aniversario del nacimiento Mahatma Gandhi, l\u00edder del movimiento de la Independencia de la India y pionero de la filosof\u00eda y la estrategia de la no violencia.<\/p>\n<p>Todo el planeta necesita que la conmemoraci\u00f3n del d\u00eda internacional de la no violencia (2 de octubre), sea algo m\u00e1s que un gesto de celebraciones. La especie debe apostar decididamente, tom\u00e1ndose su tiempo, pero con la perseverancia necesaria para conseguir activar un culto a la cultura de la quietud, de la tolerancia, de la comprensi\u00f3n y no violencia. Las nuevas generaciones han de ser personas de acci\u00f3n calmada, pero firmes en la convicci\u00f3n de desterrar las armas, sabiendo de que la paz comienza por uno mismo al levantarse cada d\u00eda con una simple sonrisa. Si habita la violencia en nuestros corazones dif\u00edcilmente podemos cultivar alianza alguna por muchas reformas que activemos en nuestras instituciones nacionales o internacionales. La primera metamorfosis, pues, pasa por nuestras propias habitaciones interiores, que hemos de ser mujeres y hombres de paz. Con la paciencia necesaria, aunque seamos impacientes por naturaleza, debemos dejarnos envolver por el tiempo para no derribar los puentes que nos unen. Un gran te\u00f3logo alem\u00e1n, Romano Guardini, dec\u00eda que Dios responde a nuestra debilidad con su paciencia y \u00e9ste es el motivo de nuestra confianza, de nuestra esperanza (cf. <em>Glaubenserkenntnis<\/em>, W\u00fcrzburg 1949, 28). Es como un di\u00e1logo entre nuestra debilidad y la paciencia de Dios; es un di\u00e1logo que si lo hacemos, nos da consuelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Indudablemente, esta paciencia que activo no es dulce ni f\u00e1cil de sobrellevar, tiene sus amarguras, aunque despu\u00e9s sus frutos sean dulces, con raz\u00f3n se dice que con ella, todo se alcanza. Nos conmueve la actitud de los sembradores de certezas, que jam\u00e1s han tenido palabras de desprecio para ning\u00fan ser humano, ni de condena, solamente palabras de concordia, de amor y de compasi\u00f3n. Ojal\u00e1 esta virtud se extendiese por todo el mundo, ser\u00edan menos fr\u00edos los di\u00e1logos y las convivencias m\u00e1s fraternas. Es hermoso, esto de la clemencia, de mirar el campo de nuestra propia existencia, y de ver la manera de que nunca es tarde para rectificar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por desgracia, el mundo est\u00e1 crecido de actitudes desesperadas y, lo que es peor, sin intenci\u00f3n de corregir esta espiral de hechos violentos que nos circundan. Las simientes de odio sembradas acarrean luchas crueles hasta en las propias familias. Las respuestas a los conflictos (de g\u00e9nero-familia, de pa\u00edses o del propio orbe), para que se produzca realmente el cambio social, ciertamente dependen del consentimiento de la poblaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n del valor que le demos al ser humano como tal. Por consiguiente, la paz no puede imponerse en ning\u00fan h\u00e1bitat, la paz llega por la v\u00eda del intelecto al servicio del propio ser humano. Resulta que este incondicional amor a la especie, lo hemos abandonado tantas veces en nuestro diario de vida personal, que es menester trabajar por la justicia, defender la existencia humana y abrazar la verdad de una vez por todas. Nos pueden tantas mentiras, que todo se confunde, pero ser\u00e1 el tiempo, y s\u00f3lo el tiempo, el que har\u00e1 verdadera justicia. Mientras sea m\u00e1s f\u00e1cil empu\u00f1ar un arma que olvidar un rencor, encontrar errores que una forma de perdonar, no habr\u00e1 armon\u00eda y todo ser\u00e1 un litigio absurdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, pienso que el ser humano debe ser capaz de entrar en paciencia consigo mismo, mirando alrededor y dej\u00e1ndose mirar, busc\u00e1ndose y dej\u00e1ndose buscar, encontr\u00e1ndose y dej\u00e1ndose reencontrar, pacientemente ante esta vida, que es m\u00e1s fugaz de lo que pensamos. Tampoco podemos resignarnos y contemplar indiferentes la violencia que golpea a tantos mortales. Esta es una responsabilidad de todos, unos en mayor medida y otros en menor, pero sin excepci\u00f3n hay que ponerse a cultivar otros di\u00e1logos que favorezcan el entendimiento, con la convicci\u00f3n de que es posible instaurar en el mundo la cultura de la convivencia, del encuentro, y no del encontronazo de unos para con otros. Los muros tienen que dar paso a los espacios abiertos, uniendo y no dividiendo, extinguiendo el odio y no conserv\u00e1ndolo, avivando la idea de paz y no violencia extensible a la protecci\u00f3n de los animales y los \u00e1rboles, reeduc\u00e1ndonos en la mediaci\u00f3n y el arbitraje, sabiendo que tan importante como el pan de cada d\u00eda es el sosiego de cada ser humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El legado de Gandhi ah\u00ed est\u00e1, dando sus obras en favor de tantos movimientos por la no violencia, generando conciencia social. Los sue\u00f1os tambi\u00e9n son posibles. El tiempo los har\u00e1 realidad. No hay aut\u00e9ntico genio sin paciencia. Junto a ella seremos capaces de dar luz en las sombras, justicia y dignidad a todo ser vivo, y as\u00ed, -como dijo Neruda-, la poes\u00eda no habr\u00e1 cantado en vano.<\/p>\n<p><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>28 de septiembre de 2014<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PACIENCIA Y EL TIEMPO<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-458568","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=458568"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":458569,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458568\/revisions\/458569"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=458568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=458568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=458568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}