{"id":461503,"date":"2015-04-18T19:38:06","date_gmt":"2015-04-18T23:38:06","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=461503"},"modified":"2015-04-18T19:38:13","modified_gmt":"2015-04-18T23:38:13","slug":"la-rebelion-de-las-cholas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2015\/04\/18\/la-rebelion-de-las-cholas\/","title":{"rendered":"La rebeli\u00f3n de las cholas"},"content":{"rendered":"<div class=\"contenedor_fotonoticia_compartir\">\n<div class=\"izquierda\">\n<div class=\"foto figure\">\n<div id=\"attachment_461504\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/1428661748_198900_1428662384_noticia_grande.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-461504\" class=\"size-large wp-image-461504\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/1428661748_198900_1428662384_noticia_grande-560x560.jpg\" alt=\"Una mujer y su hija llevan el traje tradicional boliviano.\" width=\"560\" height=\"560\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-461504\" class=\"wp-caption-text\">Una mujer y su hija llevan el traje tradicional boliviano.<\/p><\/div>\n<p class=\"figcaption estirar\"><strong><em>LA PAZ.-<\/em> <\/strong>\u201cEl padre de mi hijo me despreciaba. Me dec\u00eda que yo no val\u00eda nada porque vest\u00eda pantal\u00f3n\u201d, recuerda Rosmeri Fern\u00e1ndez (41), migrante aimara de la comunidad de Tablachaca (La Paz) que lleg\u00f3 a Santa Cruz, la capital econ\u00f3mica de Bolivia, siendo una adolescente. Sus inicios en la ciudad fueron dif\u00edciles: empez\u00f3 como vendedora ambulante de dulces, luego cay\u00f3 enferma y finalmente encontr\u00f3 un puesto como ni\u00f1era que le dio estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"cuerpo_noticia\">\n<p>Alejada de su familia, Rosmeri comenz\u00f3 a frecuentar los domingos fraternidades folcl\u00f3ricas en las que pod\u00eda conectar con la m\u00fasica, el baile y la comida de la tierra que hab\u00eda dejado atr\u00e1s. All\u00ed conoci\u00f3 a Ernesto (seud\u00f3nimo), un carpintero que la abandon\u00f3 dej\u00e1ndola embarazada, pero tambi\u00e9n entr\u00f3 en contacto con otras mujeres migrantes que reafirmaban su identidad vistiendo la pollera, vestimenta distintiva de las mujeres mestizas, o cholas, y de las ind\u00edgenas aimaras y quechuas.<\/p>\n<p>Sombrero tipo hongo sobre las dos trenzas largas y apretadas, zapatos bajos, blusa cubierta por un mant\u00f3n de lana, amplia falda de m\u00e1s de seis metros de tela que al moverse deja entrever las cuatro o cinco enaguas: el tradicional traje de cholita, que tiene su origen en la moda espa\u00f1ola de fines de siglo XVIII, fue adoptado por\u00a0<a href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2013\/08\/06\/actualidad\/1375814823_694555.html\">las mestizas e ind\u00edgenas<\/a> que buscaban sobrevivir o ascender socialmente acerc\u00e1ndose a la cultura espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Hasta hace pocos a\u00f1os esas mujeres eran discriminadas por la \u00e9lite blanca boliviana: a Lidia Katari, la esposa del exvicepresidente aimara V\u00edctor Hugo C\u00e1rdenas, le exigieron quitarse la falda tradicional (pollera) para continuar ejerciendo la docencia, pero ella prefiri\u00f3 dejar la ense\u00f1anza antes que ceder. Sin embargo, en el pasado muchas mujeres han tenido que abandonar la pollera para poder seguir carreras universitarias o en la Administraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Rosmeri Fern\u00e1ndez recorri\u00f3 el camino inverso. \u201cMe las tuve que arreglar sola con mi hijo\u201d, cuenta, \u201cpero a los dos a\u00f1itos el ni\u00f1o se enferm\u00f3 y se muri\u00f3. La muerte de mi hijo me dio mucha valent\u00eda, decid\u00ed no tener miedo a nada y empec\u00e9 a llevar pollera en las reuniones de mi fraternidad. Al principio no sab\u00eda trenzarme el pelo o manejar las enaguas, pero me sent\u00eda feliz de representar a La Paz en esta ciudad. La gente que me conoc\u00eda se sorprendi\u00f3 y me preguntaba: \u2018\u00bfPor qu\u00e9 te has puesto pollera si vos eras de pantal\u00f3n?\u201d.<\/p>\n<p>Optar por vestir mantilla y cinco enaguas en la ciudad tropical de Santa Cruz no es una decisi\u00f3n para tomarse a la ligera: por un lado, las temperaturas de 35 grados cent\u00edgrados y el 90% de humedad hacen del traje de chola una prenda sofocante durante la mayor parte del a\u00f1o en esta ciudad; y por otro, los conflictos regionales entre los pobladores del oriente (cambas) y los del occidente (collas) han tenido como consecuencia que las mujeres de pollera hayan sido a\u00fan m\u00e1s marginadas en Santa Cruz.<\/p>\n<p>Pero la decisi\u00f3n de Rosmeri de asumir la pollera coincidi\u00f3 con un momento de orgullo ind\u00edgena en Bolivia desde la llegada al poder del presidente de origen aimara <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/evo_morales\/a\/\">Evo Morales<\/a> en 2006. Sus reformas han tenido un fuerte componente de reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica: el Gobierno ha incorporado a representantes ind\u00edgenas en algunas carteras pol\u00edticas, y en 2010 se promulg\u00f3 la ley contra el racismo y toda forma de discriminaci\u00f3n. Irene Cruz (43), vendedora de polleras en el mercado La Ramada, todav\u00eda recuerda cuando las cholas eran mal vistas en las calles c\u00e9ntricas de Santa Cruz, que durante a\u00f1os ha sido el basti\u00f3n de la oposici\u00f3n al Gobierno de Morales.<\/p>\n<p>\u201cAntes la gente nos hablaba de manera humillante, pero desde que el Evo ha sacado la ley contra el racismo ya no hay miramientos con nosotras\u201d, dice. Lamenta que, a diferencia de La Paz, en Santa Cruz todav\u00eda no se vean mujeres de pollera trabajando en oficinas p\u00fablicas. Ella atribuye esta situaci\u00f3n a las tensiones entre collas y cambas que se han producido en la ciudad, y que incluso desembocaron en el pasado en enfrentamientos entre los comerciantes del mercado.<\/p>\n<p>El Gobierno de Morales, revolucionario en muchos aspectos, ha sido patriarcal y machista en temas de g\u00e9nero; las mujeres son vistas como subordinadas y su voz apenas se toma en cuenta (<a href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/08\/24\/actualidad\/1408917187_424590.html\">Bolivia es el pa\u00eds con mayor violencia contra la mujer<\/a> en Latinoam\u00e9rica).<\/p>\n<p>Pese a eso, hay excepciones. Durante la primera gesti\u00f3n se vio como un hecho in\u00e9dito la nominaci\u00f3n de tres ministras de pollera; hoy en d\u00eda, muchas cholitas se han convertido en figuras p\u00fablicas. Una de ellas es Justa Elena Canaviri (52), la chef m\u00e1s famosa de la televisi\u00f3n boliviana, conductora del exitoso programa de cocina, folclore y pol\u00edtica La Justa.<\/p>\n<p>\u201cCuando inici\u00e9 mi carrera, hace 16 a\u00f1os, \u00e9ramos muy pocas cholas, ser figura p\u00fablica era exclusiva de modelos. Romp\u00ed esquemas y estereotipos de belleza\u201d, cuenta. La presentadora destaca el rol de la chola como \u201cpilar fundamental de la econom\u00eda boliviana\u201d, ya que las mujeres de pollera se han dedicado al comercio, consiguiendo la independencia econ\u00f3mica antes que las de la clase dominante.<\/p>\n<div id=\"sumario_4|foto\" class=\"centro\"><a name=\"sumario_4\"><\/a><\/p>\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\"><a class=\"posicionador\" title=\"ampliar foto\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2015\/04\/10\/eps\/1428661748_198900_1428662318_sumario_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"442\" \/> <span id=\"capaAmpliarFotoReposo_p5\" class=\"ampliar_foto reposo\"><\/span> <\/a><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Una chola vistiendo el traje tradicional, sombrero hongo y falda de hasta seis metros de tela. \/ <span class=\"firma\">ana nace<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>A pesar de pertenecer a una generaci\u00f3n m\u00e1s joven, Norma Barrancos (30) tambi\u00e9n vivi\u00f3 la discriminaci\u00f3n. Barrancos es locutora desde hace cinco a\u00f1os de la radio San Gabriel, que transmite toda su programaci\u00f3n en idioma aimara para <a href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/10\/07\/actualidad\/1412641415_661716.html\">la ciudad de El Alto (La Paz)<\/a>, cuyos habitantes son en su mayor\u00eda migrantes rurales de la zona andina.<\/p>\n<p>\u201cAl principio no era com\u00fan ver a una periodista aimara haciendo cobertura en los ministerios. Los guardias de seguridad me reten\u00edan, pensaban que yo me estaba entrando sin permiso cuando estaba cumpliendo con mi trabajo\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n ha ido cambiando. \u201cEn la actual coyuntura, la mujer ind\u00edgena tiene un papel muy protag\u00f3nico, hay hermanas incursionando en espacios de poder y de toma de decisi\u00f3n\u201d, dice Norma, quien naci\u00f3 en la comunidad de Achumani y se gradu\u00f3 en la Facultad de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado gan\u00f3 una beca que le permiti\u00f3 trabajar durante tres meses en la cadena BBC de Londres y realiz\u00f3 las coberturas luciendo las ropas que reflejan su identidad boliviana.<\/p>\n<p>Felipa Huanca, la candidata a la gobernaci\u00f3n de La Paz por el partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), posee un perfil fuera de lo com\u00fan: ind\u00edgena aimara, hu\u00e9rfana de padre y madre, dirigente sindical desde su juventud que decidi\u00f3 mantenerse soltera y sin hijos en un medio campesino en el que una mujer sin marido dif\u00edcilmente obtiene la titularidad de las tierras.<\/p>\n<p>Ha sido secretaria ejecutiva de la <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/pages\/-BARTOLINA-SISA\/205290649539576\" target=\"_blank\">Confederaci\u00f3n de Mujeres Campesinas Ind\u00edgenas de Bolivia Bartolina Sisa<\/a>, organizaci\u00f3n sindical cuyo apoyo fue de vital importancia para el ascenso del MAS. Para Felipa, la opresi\u00f3n de las mujeres ind\u00edgenas no es una cuesti\u00f3n solamente de etnicidad sino tambi\u00e9n de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Experiment\u00f3 el racismo de sus profesores en la escuela primaria y el de sus compa\u00f1eros en la universidad por el hecho de vestir pollera y hablar aimara, pero para ella el problema central al que debe enfrentarse la mujer ind\u00edgena es el del machismo imperante en la sociedad boliviana. \u201cEl patriarcado es algo que llevamos mentalizado, nuestros hermanos nos dicen que solo el var\u00f3n manda\u201d, comenta, y a\u00f1ade que tambi\u00e9n las mujeres perpet\u00faan el sexismo.<\/p>\n<p>\u201cEn la organizaci\u00f3n me dec\u00edan: \u2018\u00bfC\u00f3mo esta mujer va a hablar p\u00fablicamente? \u00bfAcaso es var\u00f3n?\u2019. Entre hermanas tambi\u00e9n nos humillamos entre nosotras: el sistema nos ha educado en la discriminaci\u00f3n y pararse fuerte ante eso no es f\u00e1cil\u201d. Reconoce que \u201ctemblaba\u201d la primera vez que le cedieron la palabra en un ampliado de la Central Obrera Boliviana (COB), y asegura que los mayores desaf\u00edos de las mujeres ind\u00edgenas son perder el miedo a \u201csacar la voz p\u00fablicamente\u201d, recuperar la autoestima y valorarse entre s\u00ed para que surjan nuevas actoras y l\u00edderes.<\/p>\n<div id=\"sumario_6|foto\" class=\"izquierda\"><a name=\"sumario_6\"><\/a><\/p>\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\"><a class=\"posicionador\" title=\"ampliar foto\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2015\/04\/10\/eps\/1428661748_198900_1428663848_sumario_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"342\" \/> <span id=\"capaAmpliarFotoReposo_p8\" class=\"ampliar_foto reposo\"><\/span> <\/a><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">El presidente boliviano Evo Morales, junto a una mujer chola. \/ <span class=\"firma\">ana nace<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Cholita fashion. \u201cAhora la pollera est\u00e1 de moda, hasta las mujeres \u2018de vestido\u2019 la quieren usar\u201d, dice Zenobia Huiza (44), propietaria de una surtida tienda de faldas en La Ramada desde hace 22 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEn esta \u00e9poca se est\u00e1n llevando las gasitas tipo cors\u00e9, medio transparentes, y tonos bajos como el salm\u00f3n. Tengo tantas clientas que no doy abasto y he tenido que contratar una ayudante\u201d, puntualiza, satisfecha de la extensa variedad de texturas y colores que ofrece su local. Zenobia naci\u00f3 en Oruro y comenz\u00f3 a vestir pollera a los 15 a\u00f1os \u201cporque le gustaba\u201d: dice que ni el calor cruce\u00f1o es capaz de convencerla de cambiar su traje por un vestido o un pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>Alrededor del traje de cholita se ha creado una poderosa industria de la moda que mueve millones de euros cada a\u00f1o y que alcanza sus grandes momentos en la emblem\u00e1tica festividad folcl\u00f3rico-religiosa del Se\u00f1or Jes\u00fas del Gran Poder en La Paz y en el Carnaval de Oruro, declarado patrimonio oral e intangible de la humanidad por la Unesco.<\/p>\n<p>Y es que vestir el traje de la tradicional chola pace\u00f1a no es solo un indicador de etnicidad, sino tambi\u00e9n una se\u00f1al de opulencia, puesto que un traje completo puede costar desde 2.000 bolivianos (274 euros) en adelante, una suma considerable si se toma en cuenta que el salario m\u00ednimo en Bolivia es de 1.440 (197 euros). A partir de all\u00ed existe todo un espectro de consumo que alcanza grandes despliegues de lujo, con pasarelas exclusivas y dise\u00f1adores destacados (un mant\u00f3n de lana de vicu\u00f1a, el material m\u00e1s codiciado, cuesta aproximadamente 7.000 bolivianos, m\u00e1s de 900 euros).<\/p>\n<p>La fiesta del Gran Poder, que antes era considerada despectivamente una \u201cfiesta de indios\u201d y se llevaba a cabo en zonas perif\u00e9ricas, se ha trasladado al coraz\u00f3n de la ciudad y se ha convertido en parte fundamental de la identidad de La Paz, involucrando a 40.000 bailarines y movilizando 47 millones de euros. Asimismo, el concurso Miss Cholita se erige como una alternativa \u2013de impacto todav\u00eda muy limitado\u2013 al concepto de belleza occidental impuesto por el Miss Bolivia. Ahora las mujeres \u201cde vestido\u201d o \u201cde pantal\u00f3n\u201d pagan m\u00e1s de 470 euros para poder bailar de cholitas en el Carnaval de Oruro.<\/p>\n<p>Tani Cardozo Vel\u00e1squez, miembro de la fraternidad de morenada Cocanis en la que participan la esposa del vicepresidente y la hija de presidente de Bolivia, recuerda que en 2011 su \u201cbloque\u201d (grupo) contaba nueve integrantes, mientras que este a\u00f1o tuvieron que limitar el cupo a 72 bailarinas y dejaron fuera a m\u00e1s de una docena de postulantes.<\/p>\n<p>Tani tambi\u00e9n conoce a comunicadoras biling\u00fces que se disfrazan de cholas para ir a trabajar, ya que el traje les otorga credibilidad ante un p\u00fablico ind\u00edgena, pero que se ponen pantal\u00f3n en las discotecas.<\/p>\n<p>La creciente preocupaci\u00f3n por la moda de pollera y el nuevo horizonte de consumo anim\u00f3 a Amina Rojas a lanzar junto a una socia la revista Pasantes, dedicada a promocionar las \u00faltimas tendencias de la moda en las entradas folcl\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La revista funciona desde marzo de 2013 con una tirada de 1.500 ejemplares a todo color. Amina se\u00f1ala que si bien el Gran Poder naci\u00f3 como una festividad que reun\u00eda a los comerciantes de la zona norte (la m\u00e1s populosa de La Paz), en los \u00faltimos a\u00f1os se ha integrado tambi\u00e9n la antigua \u00e9lite.<\/p>\n<p>La nueva burgues\u00eda nacida durante el Gobierno de Evo Morales no solo ha consolidado sus propias pasarelas y festividades: tambi\u00e9n est\u00e1 creando una arquitectura propia. Los vistosos edificios del alba\u00f1il e ingeniero civil Freddy Mamani Silvestre se han convertido en parte de la identidad de la ciudad de El Alto, la segunda m\u00e1s importante del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Bautizadas como neobarroco andino, pero llamadas informalmente \u201ccholets\u201d\u2013chalets cholos\u2013 en La Paz y \u201ccasas payasito\u201d en Oruro, estas fastuosas edificaciones de cinco pisos multicolores, cuyos due\u00f1os son comerciantes de origen quechua y aimara, desaf\u00edan el paisaje \u00e1rido del altiplano con su estilo ecl\u00e9ctico y abigarrado.<\/p>\n<p>Para la estudiosa Elisabetta Andreoli, coautora del libro La arquitectura de Freddy Mamani Silvestre, la burla hacia estos edificios \u2013\u201cparecen hechos por extraterrestres\u201d es un comentario t\u00edpico\u2013 est\u00e1 asociada con el rechazo a la est\u00e9tica kitsch de una poblaci\u00f3n ind\u00edgena y hasta hace poco humilde.<\/p>\n<p>La pollera es un s\u00edmbolo de las nuevas batallas por la identidad nacional que se llevan a cabo estos d\u00edas en Bolivia, pero ser\u00eda err\u00f3neo pensar que ese s\u00edmbolo lo defienden todos. Como dice Mar\u00eda Galindo, l\u00edder del colectivo feminista Mujeres Creando, es una simplificaci\u00f3n pensar en el \u201cmundo cholo\u201d como un sector homog\u00e9neo, puesto que \u201cno son las mismas aspiraciones las que encuentras en una mujer chola estudiante de la UPEA o de la UMSA (universidades) que en una mujer chola m\u00e1s adulta carnicera que tiene su comparsa de morenada\u201d. As\u00ed, mientras algunas mujeres no abandonan la pollera o la recuperan, otras, \u201chijas y hermanas de la chola\u201d, prefieren dejar atr\u00e1s las trenzas y polleras para apropiarse \u201cdel pantal\u00f3n y la chamarra\u2026<\/p>\n<p>Esa ruptura con la pollera representa una ruptura con una forma de percibir tu cuerpo, con un sentido de tu vida en la ciudad\u201d. Ese es el caso de Mar\u00eda Elena Ramos, comerciante de polleras para j\u00f3venes \u2013m\u00e1s cortas y livianas\u2013 en La Ramada que a sus 27 a\u00f1os posee independencia econ\u00f3mica, est\u00e1 soltera y desaprueba a sus clientas que se quedan embarazadas a los quince o diecisiete a\u00f1os y olvidan sus metas personales.<\/p>\n<p>La nueva clase emergente se afirma en Bolivia de diversas maneras, entre otras cosas abandonando la pollera y tambi\u00e9n asumi\u00e9ndola o redescubri\u00e9ndola. Uno de los fen\u00f3menos interesantes del momento que vive el pa\u00eds es que un marcador de discriminaci\u00f3n cultural y racial est\u00e1 dejando r\u00e1pidamente de serlo. No es poco.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El atuendo tradicional de las ind\u00edgenas bolivianas ha pasado de representar un estigma a suponer un rasgo de reivindicaci\u00f3n racial<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-461503","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=461503"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":461505,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461503\/revisions\/461505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=461503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=461503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=461503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}