{"id":464010,"date":"2015-10-02T16:48:21","date_gmt":"2015-10-02T20:48:21","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=464010"},"modified":"2015-10-02T16:48:21","modified_gmt":"2015-10-02T20:48:21","slug":"cortazar-el-pinguino-rosa-de-mama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2015\/10\/02\/cortazar-el-pinguino-rosa-de-mama\/","title":{"rendered":"Cort\u00e1zar, el ping\u00fcino rosa de mam\u00e1"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_464011\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/1443801956_949627_1443804672_noticia_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-464011\" class=\"size-full wp-image-464011\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/1443801956_949627_1443804672_noticia_normal.jpg\" alt=\"\u201cNo puedo ser lo que todav\u00eda ve en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda est\u00e1 la imagen que me aplasta, el hijo verdadero y a medida de la madre, el buen ping\u00fcino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cari\u00f1oso, jubilable, desplomado\u201d. Lo escribi\u00f3 un Julio Cort\u00e1zar ya adulto en una carta-poema que nunca se atrevi\u00f3 a enviar a su progenitora, con la que en cambio mantuvo correspondencia ininterrumpida 30 a\u00f1os. El peso de ese matriarcado como punta de iceberg de una asfixia familiar insoportable, una probable relaci\u00f3n incestuosa con su hermana, el menor peso en la vida y la obra de su viuda Aurora Bern\u00e1rdez, un tratamiento hormonal para su gigantismo que en efectos secundarios lo convirti\u00f3 a sus casi 60 a\u00f1os en un notable depredador sexual y la muerte por leucemia, s\u00ed, pero apuntillado por el SIDA contra\u00eddo por una transfusi\u00f3n de sangre son los aspectos mayormente de regusto freudiano del gran escritor argentino que Miguel Dalmau hace aflorar en Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo (Edhasa), voluminoso (640 p\u00e1ginas) y a buen seguro pol\u00e9mico retrato del autor de Rayuela. Buscaba Cort\u00e1zar en su obra (y, por extensi\u00f3n, en su vida) abandonar una realidad que le parec\u00eda incompleta, saltarla, cruzar la puerta, lo que explicaba sus desconexiones, su tendencia a mostrarse distra\u00eddo, \u201cestados de pasaje: cuando estoy distra\u00eddo, por ah\u00ed me escapo\u201d, dec\u00eda. \u201cYo me he limitado a poner una linterna en el otro lado de esa puerta, siguiendo pistas que los dem\u00e1s bi\u00f3grafos han abandonado\u201d, apunta Dalmau en Barcelona, donde un Cort\u00e1zar ni\u00f1o afincado con su familia en junio de 1917 aprendi\u00f3 lo que eran los traumas (un gallo le despert\u00f3 en medio de la noche y le estren\u00f3 en las pesadillas) y donde un trencad\u00eds (mosaico) del drag\u00f3n multicolor del Park G\u00fcell gaudiniano marc\u00f3, sin saberlo, sus de por vida im\u00e1genes inconexas de baldosas de colores y su fascinaci\u00f3n por los caleidoscopios reales y literarios. Miquel Dalmau, autor de un pol\u00e9mico retrato sobre Gil de Biedma, apunta un grado de incesto de Cort\u00e1zar con Ofelia, hermana del escritor, un tab\u00fa cuya obesi\u00f3n reflej\u00f3 en 'Bestiario' Para Dalmau (Barcelona, 1957), autor de la controvertida biograf\u00eda de Gil de Biedma (2004) y de la completa Los Goytisolo (1999) y que ha invertido tres a\u00f1os de trabajo y la disecci\u00f3n de medio centenar de obras sobre el autor de Historias de cronopios y de famas, el peso del gineceo argentino marc\u00f3 toda la vida del escritor. \u201cLa madre, do\u00f1a Herm\u00ednia, era hija ileg\u00edtima y tanto ella como la hermana de Cort\u00e1zar, Ofelia, vivir\u00e1n de \u00e9l toda su vida porque el padre les abandon\u00f3 pronto: hasta un mes antes de su muerte les enviar\u00e1 cheques desde Europa, pero resulta que quien ha de ejercer desde bien joven de pater familias era un chico introvertido , con problemas de gigantismo y que ten\u00edan medio escondido en un altillo leyendo todo el d\u00eda\u201d, fija el bi\u00f3grafo, que no duda en calificar al escritor de \u201chombre bloqueado por los tab\u00fas y puto esclavo de su madre\u201d.   Miguel Dalmau, con su biograf\u00eda de Cort\u00e1zar. \/ JUAN BARBOSA A todo ello une Dalmau (que no ha podido usar fotos ni citas de los libros del escritor y que vio como Circe renunciaba a publicar la biograf\u00eda) un factor delicado: el 15 de octubre de 1951 Cort\u00e1zar se instala en Par\u00eds. Oficialmente, es porque no puede soportar la asfixia de la dictadura, pero Per\u00f3n estaba en el poder desde 1946 y hab\u00eda acabado de salir ese mismo mes su primer libro de cuentos, Bestiario, del que, eso s\u00ed, s\u00f3lo vendi\u00f3 65 ejemplares al principio. En buena parte de los relatos, la figura del incesto aparece como leit motiv: es una de las pesadillas m\u00e1s recurrentes del Cort\u00e1zar de entonces, vinculadas, seg\u00fan Dalmau, a su hermana Ofelia, de fuerte car\u00e1cter, esquizofr\u00e9nica como se sabr\u00e1 despu\u00e9s y poco amante de su obra. A ello atribuye el estudioso el ser el \u201cmotor freudiano\u201d de la verdadera causa de la salida precipitada del pa\u00eds del escritor y propiciar su \u201cpulsi\u00f3n centr\u00edfuga\u201d por el mundo,si bien \u201cno debi\u00f3 ser una relaci\u00f3n desaforada\u201d. Afirma tambi\u00e9n el bi\u00f3grafo que el peso vital y literario de Aurora Bern\u00e1rdez, primera esposa y futura albacea del escritor y con la que Dalmau no habl\u00f3 nunca porque \u201cno quer\u00eda que me secuestrara intelectualmente la biograf\u00eda\u201d, fue siempre menor del que se sostiene. Y, por supuesto, que no fue la fuente de inspiraci\u00f3n de La Maga, la entra\u00f1able mujer-ni\u00f1a que coprotagoniza la m\u00edtica Rayuela. \u201cNi fue ella, que le dio constantes calabazas durante a\u00f1os, ni fue la poetisa Alejandra Pizarnik: fue Edith Aron y la novela refleja la explosiva relaci\u00f3n entre el que era un becario argentino hipersensible, racional y apocado con una joven jud\u00eda dependiente de grandes almacenes exc\u00e9ntrica, alegre y bastante liberada\u201d. Un tratamiento hormonal para acotar el crecimiento descontrolado de su cuerpo cambiar\u00eda su actitud vital y sexual a finales de los 60 La vida afectiva y sexual de Cort\u00e1zar va aflorando --intercalado con interpretaciones de su vida partir de su obra, tambi\u00e9n diseccionada-- a lo largo del libro, alcanzando un protagonismo notable a partir de un tratamiento hormonal al que se somete Cort\u00e1zar a finales de los a\u00f1os 60 para abordar una tumoraci\u00f3n fruto del crecimiento desordenado de su cuerpo. Esa es la excusa, seg\u00fan Dalmau, del cambio radical en lo f\u00edsico y en lo sexual del autor argentino, que pasa de ser un hombre de 1,92 de altura pero barbilampi\u00f1o y con cara de beb\u00e9 a un personaje barbudo, de pelo largo, muy acorde con la est\u00e9tica beatnik del momento. \u201cAh\u00ed se acaba el intelectual retra\u00eddo y mon\u00f3gamo\u201d, escribe el estudioso. La cura, con testosterona, le estimular\u00e1 el apetito sexual, ya suficientemente excitado por su relaci\u00f3n con la lituana Ugn\u00e9 Karvelis, de fuerte car\u00e1cter, culta, vital y alcoh\u00f3lica, que trabajaba como editora en Gallimard. La imagen de atractivo Robinson de Cort\u00e1zar la fijar\u00e1 en unas instant\u00e1neas muy conocidas la fot\u00f3grafo holandesa Manja Offerhaus, que tambi\u00e9n fue amante del escritor. Las mujeres como objeto de deseo entran en su vida, aunque ni as\u00ed se arreglar\u00edan las cosas con Aurora en ese campo: al parecer, Cort\u00e1zar no pod\u00eda tener hijos y habr\u00eda pasado un matrimonio en blanco desde lo sexual, tesis que Dalmau sostiene veladamente. \u201cAurora no hizo m\u00e1s que perpetuar el matriarcado argentino en el que vivi\u00f3 siempre el escritor, que por ello casi nunca se comport\u00f3 como macho alfa sino que mostr\u00f3 una sensibilidad muy desarrollada, lo que explica que fuera un escritor de tanto \u00e9xito entre las f\u00e9minas\u201d, ratifica el bi\u00f3grafo. En una vuelta de tuerca m\u00e1s, Dalmau atribuye a Cort\u00e1zar un safari sexual durante una estancia en Kenia con motivo de una conferencia de la Unesco. All\u00ed, am\u00e9n de perseguir a algunas nativas, habr\u00eda tenido un accidentado romance con C.C., a la que habr\u00eda forzado, algo que dej\u00f3 veladamente fijado en unos poemas publicados p\u00f3stumamente; la violaci\u00f3n, como en su momento el incesto, rezuma obsesivamente en la producci\u00f3n cortaziana de mediados de los 70, seg\u00fan Dalmau. \u201cEl tratamiento le cambia la actitud y su comportamiento sexual: le pasa a los 60 a\u00f1os lo que suele ocurrir en los 20 pero con la ventaja de que \u00e9l tiene un coto de carne fresca muy grande porque es un conocido y, en todos los aspectos, atractivo escritor\u201d. Es ese Cort\u00e1zar que deja anonadado a su amigo Mario Vargas Llosa cuando le va a visitar a Londres porque no hace m\u00e1s que hablar distendidamente de sexo, drogas y no se reprime a la hora de comprar revistas er\u00f3ticas\u2026 El virus de la SIDA, que contrajo por una transfusi\u00f3n contaminada, apuntill\u00f3 su enfermedad por leucemia, seg\u00fan el bi\u00f3grafo Pero algo no funcionar\u00e1 en Cort\u00e1zar: no se siente c\u00f3modo con esa especial poligamia. Quedar\u00e1 reflejado por escrito en dos niveles: en su obra, como en novelas como el Libro de Manuel, o en cartas destinadas a sus m\u00e1s \u00edntimos: \u201cVivo solo en una multitud de amores\u201d, les confesar\u00e1 m\u00e1s de una vez, en especial tras la ruptura con Karvelis por los celos inevitables en toda pareja abierta. De ese frenes\u00ed sexual le sosegar\u00e1 Carol Dunlop, cuya muerte en 1982 deja ya a un Cort\u00e1zar muy enfermo del c\u00f3ctel leucemia-SIDA por una transfusi\u00f3n sangu\u00ednea en 1981 con sangre contaminada de \u00c1frica en un ser totalmente melanc\u00f3lico y hundido. \u201cCarol le hab\u00eda devuelto al terreno l\u00fadico, al ni\u00f1o grande que siempre fue Cort\u00e1zar\u201d, cree su bi\u00f3grafo. El escritor va solo, muy a menudo, al cementerio de Montparnasse a la tumba de su compa\u00f1era y hace, incluso, poner vaso y plato para ella como si estuviera viva cuando va a comer a casa de antiguos amigos comunes. Aflora ternura y hasta cierta l\u00e1stima, incluso, la figura del escritor a pesar de que Cort\u00e1zar no fue nunca desvalido ni ingenuo, especialmente en lo pol\u00edtico, como apunta Dalmau. \u201cNo tiene nada de miope pol\u00edtico: no se vendi\u00f3 a Mosc\u00fa porque siempre estuvo por la libertad individual y por la vida, s\u00f3lo hay que leer relatos como Apocalipsis de Solentiname\u201d. Juan Carlos Onetti, tras leer el relato cortaziano El perseguidor, parece que se encerr\u00f3 en el cuarto de ba\u00f1o y rompi\u00f3 el espejo de un pu\u00f1etazo. Por las mismas razones, y quiz\u00e1 por otras totalmente opuestas, algunos lectores de la desmitificadora Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo hagan lo propio.\" width=\"560\" height=\"419\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-464011\" class=\"wp-caption-text\">\u201cNo puedo ser lo que todav\u00eda ve en esta cara. 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El peso de ese matriarcado como punta de iceberg de una asfixia familiar insoportable, una probable relaci\u00f3n incestuosa con su hermana, el menor peso en la vida y la obra de su viuda Aurora Bern\u00e1rdez, un tratamiento hormonal para su gigantismo que en efectos secundarios lo convirti\u00f3 a sus casi 60 a\u00f1os en un notable depredador sexual y la muerte por leucemia, s\u00ed, pero apuntillado por el SIDA contra\u00eddo por una transfusi\u00f3n de sangre son los aspectos mayormente de regusto freudiano del gran escritor argentino que Miguel Dalmau hace aflorar en Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo (Edhasa), voluminoso (640 p\u00e1ginas) y a buen seguro pol\u00e9mico retrato del autor de Rayuela.<br \/>Buscaba Cort\u00e1zar en su obra (y, por extensi\u00f3n, en su vida) abandonar una realidad que le parec\u00eda incompleta, saltarla, cruzar la puerta, lo que explicaba sus desconexiones, su tendencia a mostrarse distra\u00eddo, \u201cestados de pasaje: cuando estoy distra\u00eddo, por ah\u00ed me escapo\u201d, dec\u00eda. \u201cYo me he limitado a poner una linterna en el otro lado de esa puerta, siguiendo pistas que los dem\u00e1s bi\u00f3grafos han abandonado\u201d, apunta Dalmau en Barcelona, donde un Cort\u00e1zar ni\u00f1o afincado con su familia en junio de 1917 aprendi\u00f3 lo que eran los traumas (un gallo le despert\u00f3 en medio de la noche y le estren\u00f3 en las pesadillas) y donde un trencad\u00eds (mosaico) del drag\u00f3n multicolor del Park G\u00fcell gaudiniano marc\u00f3, sin saberlo, sus de por vida im\u00e1genes inconexas de baldosas de colores y su fascinaci\u00f3n por los caleidoscopios reales y literarios.<br \/>Miquel Dalmau, autor de un pol\u00e9mico retrato sobre Gil de Biedma, apunta un grado de incesto de Cort\u00e1zar con Ofelia, hermana del escritor, un tab\u00fa cuya obesi\u00f3n reflej\u00f3 en &#8216;Bestiario&#8217;<br \/>Para Dalmau (Barcelona, 1957), autor de la controvertida biograf\u00eda de Gil de Biedma (2004) y de la completa Los Goytisolo (1999) y que ha invertido tres a\u00f1os de trabajo y la disecci\u00f3n de medio centenar de obras sobre el autor de Historias de cronopios y de famas, el peso del gineceo argentino marc\u00f3 toda la vida del escritor. \u201cLa madre, do\u00f1a Herm\u00ednia, era hija ileg\u00edtima y tanto ella como la hermana de Cort\u00e1zar, Ofelia, vivir\u00e1n de \u00e9l toda su vida porque el padre les abandon\u00f3 pronto: hasta un mes antes de su muerte les enviar\u00e1 cheques desde Europa, pero resulta que quien ha de ejercer desde bien joven de pater familias era un chico introvertido , con problemas de gigantismo y que ten\u00edan medio escondido en un altillo leyendo todo el d\u00eda\u201d, fija el bi\u00f3grafo, que no duda en calificar al escritor de \u201chombre bloqueado por los tab\u00fas y puto esclavo de su madre\u201d.<br \/>Miguel Dalmau, con su biograf\u00eda de Cort\u00e1zar. \/ JUAN BARBOSA<br \/>A todo ello une Dalmau (que no ha podido usar fotos ni citas de los libros del escritor y que vio como Circe renunciaba a publicar la biograf\u00eda) un factor delicado: el 15 de octubre de 1951 Cort\u00e1zar se instala en Par\u00eds. Oficialmente, es porque no puede soportar la asfixia de la dictadura, pero Per\u00f3n estaba en el poder desde 1946 y hab\u00eda acabado de salir ese mismo mes su primer libro de cuentos, Bestiario, del que, eso s\u00ed, s\u00f3lo vendi\u00f3 65 ejemplares al principio. En buena parte de los relatos, la figura del incesto aparece como leit motiv: es una de las pesadillas m\u00e1s recurrentes del Cort\u00e1zar de entonces, vinculadas, seg\u00fan Dalmau, a su hermana Ofelia, de fuerte car\u00e1cter, esquizofr\u00e9nica como se sabr\u00e1 despu\u00e9s y poco amante de su obra. A ello atribuye el estudioso el ser el \u201cmotor freudiano\u201d de la verdadera causa de la salida precipitada del pa\u00eds del escritor y propiciar su \u201cpulsi\u00f3n centr\u00edfuga\u201d por el mundo,si bien \u201cno debi\u00f3 ser una relaci\u00f3n desaforada\u201d.<br \/>Afirma tambi\u00e9n el bi\u00f3grafo que el peso vital y literario de Aurora Bern\u00e1rdez, primera esposa y futura albacea del escritor y con la que Dalmau no habl\u00f3 nunca porque \u201cno quer\u00eda que me secuestrara intelectualmente la biograf\u00eda\u201d, fue siempre menor del que se sostiene. Y, por supuesto, que no fue la fuente de inspiraci\u00f3n de La Maga, la entra\u00f1able mujer-ni\u00f1a que coprotagoniza la m\u00edtica Rayuela. \u201cNi fue ella, que le dio constantes calabazas durante a\u00f1os, ni fue la poetisa Alejandra Pizarnik: fue Edith Aron y la novela refleja la explosiva relaci\u00f3n entre el que era un becario argentino hipersensible, racional y apocado con una joven jud\u00eda dependiente de grandes almacenes exc\u00e9ntrica, alegre y bastante liberada\u201d.<br \/>Un tratamiento hormonal para acotar el crecimiento descontrolado de su cuerpo cambiar\u00eda su actitud vital y sexual a finales de los 60<br \/>La vida afectiva y sexual de Cort\u00e1zar va aflorando &#8211;intercalado con interpretaciones de su vida partir de su obra, tambi\u00e9n diseccionada&#8211; a lo largo del libro, alcanzando un protagonismo notable a partir de un tratamiento hormonal al que se somete Cort\u00e1zar a finales de los a\u00f1os 60 para abordar una tumoraci\u00f3n fruto del crecimiento desordenado de su cuerpo. Esa es la excusa, seg\u00fan Dalmau, del cambio radical en lo f\u00edsico y en lo sexual del autor argentino, que pasa de ser un hombre de 1,92 de altura pero barbilampi\u00f1o y con cara de beb\u00e9 a un personaje barbudo, de pelo largo, muy acorde con la est\u00e9tica beatnik del momento. \u201cAh\u00ed se acaba el intelectual retra\u00eddo y mon\u00f3gamo\u201d, escribe el estudioso. La cura, con testosterona, le estimular\u00e1 el apetito sexual, ya suficientemente excitado por su relaci\u00f3n con la lituana Ugn\u00e9 Karvelis, de fuerte car\u00e1cter, culta, vital y alcoh\u00f3lica, que trabajaba como editora en Gallimard.<br \/>La imagen de atractivo Robinson de Cort\u00e1zar la fijar\u00e1 en unas instant\u00e1neas muy conocidas la fot\u00f3grafo holandesa Manja Offerhaus, que tambi\u00e9n fue amante del escritor. Las mujeres como objeto de deseo entran en su vida, aunque ni as\u00ed se arreglar\u00edan las cosas con Aurora en ese campo: al parecer, Cort\u00e1zar no pod\u00eda tener hijos y habr\u00eda pasado un matrimonio en blanco desde lo sexual, tesis que Dalmau sostiene veladamente. \u201cAurora no hizo m\u00e1s que perpetuar el matriarcado argentino en el que vivi\u00f3 siempre el escritor, que por ello casi nunca se comport\u00f3 como macho alfa sino que mostr\u00f3 una sensibilidad muy desarrollada, lo que explica que fuera un escritor de tanto \u00e9xito entre las f\u00e9minas\u201d, ratifica el bi\u00f3grafo.<br \/>En una vuelta de tuerca m\u00e1s, Dalmau atribuye a Cort\u00e1zar un safari sexual durante una estancia en Kenia con motivo de una conferencia de la Unesco. All\u00ed, am\u00e9n de perseguir a algunas nativas, habr\u00eda tenido un accidentado romance con C.C., a la que habr\u00eda forzado, algo que dej\u00f3 veladamente fijado en unos poemas publicados p\u00f3stumamente; la violaci\u00f3n, como en su momento el incesto, rezuma obsesivamente en la producci\u00f3n cortaziana de mediados de los 70, seg\u00fan Dalmau. \u201cEl tratamiento le cambia la actitud y su comportamiento sexual: le pasa a los 60 a\u00f1os lo que suele ocurrir en los 20 pero con la ventaja de que \u00e9l tiene un coto de carne fresca muy grande porque es un conocido y, en todos los aspectos, atractivo escritor\u201d. Es ese Cort\u00e1zar que deja anonadado a su amigo Mario Vargas Llosa cuando le va a visitar a Londres porque no hace m\u00e1s que hablar distendidamente de sexo, drogas y no se reprime a la hora de comprar revistas er\u00f3ticas\u2026<br \/>El virus de la SIDA, que contrajo por una transfusi\u00f3n contaminada, apuntill\u00f3 su enfermedad por leucemia, seg\u00fan el bi\u00f3grafo<br \/>Pero algo no funcionar\u00e1 en Cort\u00e1zar: no se siente c\u00f3modo con esa especial poligamia. Quedar\u00e1 reflejado por escrito en dos niveles: en su obra, como en novelas como el Libro de Manuel, o en cartas destinadas a sus m\u00e1s \u00edntimos: \u201cVivo solo en una multitud de amores\u201d, les confesar\u00e1 m\u00e1s de una vez, en especial tras la ruptura con Karvelis por los celos inevitables en toda pareja abierta.<br \/>De ese frenes\u00ed sexual le sosegar\u00e1 Carol Dunlop, cuya muerte en 1982 deja ya a un Cort\u00e1zar muy enfermo del c\u00f3ctel leucemia-SIDA por una transfusi\u00f3n sangu\u00ednea en 1981 con sangre contaminada de \u00c1frica en un ser totalmente melanc\u00f3lico y hundido. \u201cCarol le hab\u00eda devuelto al terreno l\u00fadico, al ni\u00f1o grande que siempre fue Cort\u00e1zar\u201d, cree su bi\u00f3grafo. El escritor va solo, muy a menudo, al cementerio de Montparnasse a la tumba de su compa\u00f1era y hace, incluso, poner vaso y plato para ella como si estuviera viva cuando va a comer a casa de antiguos amigos comunes. Aflora ternura y hasta cierta l\u00e1stima, incluso, la figura del escritor a pesar de que Cort\u00e1zar no fue nunca desvalido ni ingenuo, especialmente en lo pol\u00edtico, como apunta Dalmau. \u201cNo tiene nada de miope pol\u00edtico: no se vendi\u00f3 a Mosc\u00fa porque siempre estuvo por la libertad individual y por la vida, s\u00f3lo hay que leer relatos como Apocalipsis de Solentiname\u201d.<br \/>Juan Carlos Onetti, tras leer el relato cortaziano El perseguidor, parece que se encerr\u00f3 en el cuarto de ba\u00f1o y rompi\u00f3 el espejo de un pu\u00f1etazo. Por las mismas razones, y quiz\u00e1 por otras totalmente opuestas, algunos lectores de la desmitificadora Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo hagan lo propio.<\/p><\/div>\n<p style=\"color: #333333\">\u201cNo puedo ser lo que todav\u00eda ve en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda est\u00e1 la imagen que me aplasta, el hijo verdadero y a medida de la madre, el buen ping\u00fcino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cari\u00f1oso, jubilable, desplomado\u201d. Lo escribi\u00f3 un Julio Cort\u00e1zar ya adulto en una carta-poema que nunca se atrevi\u00f3 a enviar a su progenitora, con la que en cambio mantuvo correspondencia ininterrumpida 30 a\u00f1os. El peso de ese matriarcado como punta de\u00a0<em>iceberg<\/em>\u00a0de una asfixia familiar insoportable, una probable relaci\u00f3n incestuosa con su hermana, el menor peso en la vida y la obra de su viuda\u00a0<a style=\"color: #016ca2\" href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2014\/11\/08\/actualidad\/1415445918_676560.html\">Aurora Bern\u00e1rdez<\/a>, un tratamiento hormonal para su gigantismo que en efectos secundarios lo convirti\u00f3 a sus casi 60 a\u00f1os en un notable depredador sexual y la muerte por leucemia, s\u00ed, pero apuntillado por el SIDA contra\u00eddo por una transfusi\u00f3n de sangre son los aspectos mayormente de regusto freudiano del gran escritor argentino que Miguel Dalmau hace aflorar en\u00a0<em>Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo<\/em>\u00a0(Edhasa), voluminoso (640 p\u00e1ginas) y a buen seguro pol\u00e9mico retrato del autor de\u00a0<em>Rayuela<\/em>.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Buscaba Cort\u00e1zar en su obra (y, por extensi\u00f3n, en su vida) abandonar una realidad que le parec\u00eda incompleta, saltarla, cruzar la puerta, lo que explicaba sus desconexiones, su tendencia a mostrarse distra\u00eddo, \u201cestados de pasaje: cuando estoy distra\u00eddo, por ah\u00ed me escapo\u201d, dec\u00eda. \u201cYo me he limitado a poner una linterna en el otro lado de esa puerta, siguiendo pistas que los dem\u00e1s bi\u00f3grafos han abandonado\u201d, apunta Dalmau en Barcelona, donde un Cort\u00e1zar ni\u00f1o afincado con su familia en junio de 1917 aprendi\u00f3 lo que eran los traumas (un gallo le despert\u00f3 en medio de la noche y le estren\u00f3 en las pesadillas) y donde un\u00a0<em>trencad\u00eds<\/em>\u00a0(mosaico) del drag\u00f3n multicolor del Park G\u00fcell gaudiniano marc\u00f3, sin saberlo, sus de por vida im\u00e1genes inconexas de baldosas de colores y su fascinaci\u00f3n por los caleidoscopios reales y literarios.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Miquel Dalmau, autor de un pol\u00e9mico retrato sobre Gil de Biedma, apunta un grado de incesto de Cort\u00e1zar con Ofelia, hermana del escritor, un tab\u00fa cuya obesi\u00f3n reflej\u00f3 en &#8216;Bestiario&#8217;<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Para Dalmau (Barcelona, 1957), autor de la controvertida biograf\u00eda de\u00a0<a style=\"color: #016ca2\" href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/11\/07\/cultura\/1099782001_850215.html\">Gil de Biedma (2004)<\/a>\u00a0y de la completa\u00a0<a style=\"color: #016ca2\" href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/1999\/05\/01\/catalunya\/925520841_850215.html\" target=\"_blank\"><em>Los Goytisolo<\/em>\u00a0(1999)<\/a>\u00a0y que ha invertido tres a\u00f1os de trabajo y la disecci\u00f3n de medio centenar de obras sobre el autor de\u00a0<em>Historias de cronopios y de famas<\/em>, el peso del gineceo argentino marc\u00f3 toda la vida del escritor. \u201cLa madre, do\u00f1a Herm\u00ednia, era hija ileg\u00edtima y tanto ella como la hermana de Cort\u00e1zar, Ofelia, vivir\u00e1n de \u00e9l toda su vida porque el padre les abandon\u00f3 pronto: hasta un mes antes de su muerte les enviar\u00e1 cheques desde Europa, pero resulta que quien ha de ejercer desde bien joven de\u00a0<em>pater familias<\/em>\u00a0era un chico introvertido , con problemas de gigantismo y que ten\u00edan medio escondido en un altillo leyendo todo el d\u00eda\u201d, fija el bi\u00f3grafo, que no duda en calificar al escritor de \u201chombre bloqueado por los tab\u00fas y puto esclavo de su madre\u201d<\/p>\n<div id=\"sumario_4|foto\" class=\"izquierda\" style=\"color: #333333\"><a style=\"color: #016ca2\" name=\"sumario_4\"><\/a><\/p>\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\"><a class=\"posicionador\" style=\"color: #016ca2\" title=\"ampliar foto\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/ccaa\/imagenes\/2015\/10\/02\/catalunya\/1443801956_949627_1443804816_sumario_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" \/><span id=\"capaAmpliarFotoReposo_p3\" class=\"ampliar_foto reposo\"><\/span><\/a><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\" style=\"color: #888888\">Miguel Dalmau, con su biograf\u00eda de Cort\u00e1zar. \/\u00a0<span class=\"firma\" style=\"color: #999999\">JUAN BARBOSA<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\" style=\"color: #888888\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"color: #333333\">A todo ello une Dalmau (que no ha podido usar fotos ni citas de los libros del escritor y que vio como Circe renunciaba a publicar la biograf\u00eda) un factor delicado: el 15 de octubre de 1951 Cort\u00e1zar se instala en Par\u00eds. Oficialmente, es porque no puede soportar la asfixia de la dictadura, pero Per\u00f3n estaba en el poder desde 1946 y hab\u00eda acabado de salir ese mismo mes su primer libro de cuentos,\u00a0<em>Bestiario<\/em>, del que, eso s\u00ed, s\u00f3lo vendi\u00f3 65 ejemplares al principio. En buena parte de los relatos, la figura del incesto aparece como\u00a0<em>leit motiv<\/em>: es una de las pesadillas m\u00e1s recurrentes del Cort\u00e1zar de entonces, vinculadas, seg\u00fan Dalmau, a su hermana Ofelia, de fuerte car\u00e1cter, esquizofr\u00e9nica como se sabr\u00e1 despu\u00e9s y poco amante de su obra. A ello atribuye el estudioso el ser el \u201cmotor freudiano\u201d de la verdadera causa de la salida precipitada del pa\u00eds del escritor y propiciar su \u201cpulsi\u00f3n centr\u00edfuga\u201d por el mundo,si bien \u201cno debi\u00f3 ser una relaci\u00f3n desaforada\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Afirma tambi\u00e9n el bi\u00f3grafo que el peso vital y literario de Aurora Bern\u00e1rdez, primera esposa y futura albacea del escritor y con la que Dalmau no habl\u00f3 nunca porque \u201cno quer\u00eda que me secuestrara intelectualmente la biograf\u00eda\u201d, fue siempre menor del que se sostiene. Y, por supuesto, que no fue la fuente de inspiraci\u00f3n de La Maga, la entra\u00f1able mujer-ni\u00f1a que coprotagoniza la m\u00edtica\u00a0<em>Rayuela<\/em>. \u201cNi fue ella, que le dio constantes calabazas durante a\u00f1os, ni fue la poetisa Alejandra Pizarnik: fue Edith Aron y la novela refleja la explosiva relaci\u00f3n entre el que era un becario argentino hipersensible, racional y apocado con una joven jud\u00eda dependiente de grandes almacenes exc\u00e9ntrica, alegre y bastante liberada\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">La vida afectiva y sexual de Cort\u00e1zar va aflorando &#8211;intercalado con interpretaciones de su vida partir de su obra, tambi\u00e9n diseccionada&#8211; a lo largo del libro, alcanzando un protagonismo notable a partir de un tratamiento hormonal al que se somete Cort\u00e1zar a finales de los a\u00f1os 60 para abordar una tumoraci\u00f3n fruto del crecimiento desordenado de su cuerpo. Esa es la excusa, seg\u00fan Dalmau, del cambio radical en lo f\u00edsico y en lo sexual del autor argentino, que pasa de ser un hombre de 1,92 de altura pero barbilampi\u00f1o y con cara de beb\u00e9 a un personaje barbudo, de pelo largo, muy acorde con la est\u00e9tica\u00a0<em>beatnik<\/em>del momento. \u201cAh\u00ed se acaba el intelectual retra\u00eddo y mon\u00f3gamo\u201d, escribe el estudioso. La cura, con testosterona, le estimular\u00e1 el apetito sexual, ya suficientemente excitado por su relaci\u00f3n con la lituana Ugn\u00e9 Karvelis, de fuerte car\u00e1cter, culta, vital y alcoh\u00f3lica, que trabajaba como editora en Gallimard.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">La imagen de atractivo Robinson de Cort\u00e1zar la fijar\u00e1 en unas instant\u00e1neas muy conocidas la fot\u00f3grafo holandesa Manja Offerhaus, que tambi\u00e9n fue amante del escritor. Las mujeres como objeto de deseo entran en su vida, aunque ni as\u00ed se arreglar\u00edan las cosas con Aurora en ese campo: al parecer, Cort\u00e1zar no pod\u00eda tener hijos y habr\u00eda pasado un\u00a0<em>matrimonio en blanco<\/em>\u00a0desde lo sexual, tesis que Dalmau sostiene veladamente. \u201cAurora no hizo m\u00e1s que perpetuar el matriarcado argentino en el que vivi\u00f3 siempre el escritor, que por ello casi nunca se comport\u00f3 como macho alfa sino que mostr\u00f3 una sensibilidad muy desarrollada, lo que explica que fuera un escritor de tanto \u00e9xito entre las f\u00e9minas\u201d, ratifica el bi\u00f3grafo.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">En una vuelta de tuerca m\u00e1s, Dalmau atribuye a Cort\u00e1zar un\u00a0<em>safari sexual<\/em>\u00a0durante una estancia en Kenia con motivo de una conferencia de la Unesco. All\u00ed, am\u00e9n de perseguir a algunas nativas, habr\u00eda tenido un accidentado romance con C.C., a la que habr\u00eda forzado, algo que dej\u00f3 veladamente fijado en unos poemas publicados p\u00f3stumamente; la violaci\u00f3n, como en su momento el incesto, rezuma obsesivamente en la producci\u00f3n cortaziana de mediados de los 70, seg\u00fan Dalmau. \u201cEl tratamiento le cambia la actitud y su comportamiento sexual: le pasa a los 60 a\u00f1os lo que suele ocurrir en los 20 pero con la ventaja de que \u00e9l tiene un coto de carne fresca muy grande porque es un conocido y, en todos los aspectos, atractivo escritor\u201d. Es ese Cort\u00e1zar que deja anonadado a su amigo Mario Vargas Llosa cuando le va a visitar a Londres porque no hace m\u00e1s que hablar distendidamente de sexo, drogas y no se reprime a la hora de comprar revistas er\u00f3ticas.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Pero algo no funcionar\u00e1 en Cort\u00e1zar: no se siente c\u00f3modo con esa especial poligamia. Quedar\u00e1 reflejado por escrito en dos niveles: en su obra, como en novelas como el\u00a0<em>Libro de Manuel<\/em>, o en cartas destinadas a sus m\u00e1s \u00edntimos: \u201cVivo solo en una multitud de amores\u201d, les confesar\u00e1 m\u00e1s de una vez, en especial tras la ruptura con Karvelis por los celos inevitables en toda pareja abierta.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">De ese frenes\u00ed sexual le sosegar\u00e1 Carol Dunlop, cuya muerte en 1982 deja ya a un Cort\u00e1zar muy enfermo del c\u00f3ctel leucemia-SIDA por una transfusi\u00f3n sangu\u00ednea en 1981 con sangre contaminada de \u00c1frica en un ser totalmente melanc\u00f3lico y hundido. \u201cCarol le hab\u00eda devuelto al terreno l\u00fadico, al ni\u00f1o grande que siempre fue Cort\u00e1zar\u201d, cree su bi\u00f3grafo. El escritor va solo, muy a menudo, al cementerio de Montparnasse a la tumba de su compa\u00f1era y hace, incluso, poner vaso y plato para ella como si estuviera viva cuando va a comer a casa de antiguos amigos comunes. Aflora ternura y hasta cierta l\u00e1stima, incluso, la figura del escritor a pesar de que Cort\u00e1zar no fue nunca desvalido ni ingenuo, especialmente en lo pol\u00edtico, como apunta Dalmau. \u201cNo tiene nada de miope pol\u00edtico: no se vendi\u00f3 a Mosc\u00fa porque siempre estuvo por la libertad individual y por la vida, s\u00f3lo hay que leer relatos como\u00a0<em>Apocalipsis de Solentiname<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Juan Carlos Onetti, tras leer el relato cortaziano\u00a0<em>El perseguidor<\/em>, parece que se encerr\u00f3 en el cuarto de ba\u00f1o y rompi\u00f3 el espejo de un pu\u00f1etazo. Por las mismas razones, y quiz\u00e1 por otras totalmente opuestas, algunos lectores de la desmitificadora\u00a0<em>Julio Cort\u00e1zar. El cronopio fugitivo<\/em>\u00a0hagan lo propio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cort\u00e1zar, el ping\u00fcino rosa de mam\u00e1<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-464010","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/464010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=464010"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/464010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":464013,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/464010\/revisions\/464013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=464010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=464010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=464010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}