{"id":465359,"date":"2016-01-14T13:54:05","date_gmt":"2016-01-14T18:54:05","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=465359"},"modified":"2016-01-14T13:54:14","modified_gmt":"2016-01-14T18:54:14","slug":"como-se-despertaba-la-gente-cuando-no-habia-despertadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2016\/01\/14\/como-se-despertaba-la-gente-cuando-no-habia-despertadores\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se despertaba la gente cuando no hab\u00eda despertadores?"},"content":{"rendered":"<p style=\"color: #333333\"><em><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/1452008025_038284_1452166929_noticia_fotograma.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-465360\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/1452008025_038284_1452166929_noticia_fotograma-560x314.jpg\" alt=\"1452008025_038284_1452166929_noticia_fotograma\" width=\"560\" height=\"314\" \/><\/a>\u00bfAcaso los relojes no miden el tiempo?<\/em><\/p>\n<p style=\"color: #333333\"><em>Sin lugar a dudas, miden algo.<\/em><\/p>\n<p style=\"color: #333333\"><em>Pero ese algo no es, hablando con rigor, un tiempo invisible,<\/em><\/p>\n<p style=\"color: #333333\"><em>sino algo muy concreto: una jornada laboral, un eclipse de luna<\/em><\/p>\n<p style=\"color: #333333\"><em>o el que un corredor emplea para recorrer 100 metros.<\/em><\/p>\n<p style=\"color: #333333\">(Norbert El\u00edas,\u00a0<em>El tiempo<\/em>)<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Los internautas se preguntan c\u00f3mo se despertaba la gente cuando no exist\u00edan los despertadores. Una curiosidad del todo l\u00f3gica, teniendo en cuenta su invenci\u00f3n relativamente reciente. Seg\u00fan consta, en 1787 el relojero Levi Hutchins \u2011movido no solo por el ingenio, sino por los imperativos de su oficio-, a\u00f1adi\u00f3 un mecanismo de apariencia trivial a la manecilla peque\u00f1a de su reloj que activaba una campanilla cuando llegaba a una hora determinada: mientras sus coet\u00e1neos se levantaban con la salida del sol, el se\u00f1or Levi deb\u00eda hacerlo a las 4 de la ma\u00f1ana, lo que obviamente le imped\u00eda valerse para estos fines de la luz del astro rey.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Pero hablar de relojes y despertadores nos obliga a dar un rodeo y a detenernos en la organizaci\u00f3n y consecuente percepci\u00f3n socio-hist\u00f3rica del tiempo.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Naturalmente los pueblos han vivido miles de a\u00f1os sin contar con esas m\u00e1quinas que hoy nos son tan familiares como imprescindibles. Podr\u00edamos pensar que medir el tiempo con instrumentos m\u00e1s exactos ha sido una necesidad consustancial a la humanidad. Lo que ocurre, solemos concluir espont\u00e1neamente, es que si \u00e9sta ha vivido siglos sin relojes ni despertadores, se debe a que los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos llevan su tiempo: tal necesidad se habr\u00eda podido colmar poco a poco, ensayando primero, y perfeccionando despu\u00e9s, sistemas de notaci\u00f3n capaces de capturar y comunicarnos, con mayor precisi\u00f3n, la sucesi\u00f3n de los d\u00edas, meses y a\u00f1os (calendarios), as\u00ed como el orden de las horas, los minutos y los segundos (relojes).<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">De hecho, buceando en la historia de los ingenios elaborados en diferentes \u00e9pocas y lugares, encontramos evidencias de mecanismos destinados a dividir o a introducir discontinuidades en el flujo del devenir: la\u00a0<a style=\"color: #016ca2\" href=\"http:\/\/fluidos.eia.edu.co\/fluidos\/clepsidra\/unoc.html\" target=\"_blank\">clepsidra, de origen mesopot\u00e1mico que delimitaba fracciones de tiempo,<\/a>\u00a0seg\u00fan lo que tarda una cantidad de agua en pasar de un recipiente a otro de iguales dimensiones;\u00a0<a style=\"color: #016ca2\" href=\"http:\/\/paseandohistoria.blogspot.com.es\/2012\/06\/el-reloj-de-sol.html\" target=\"_blank\">el reloj de sol egipcio<\/a>, vinculado en principio a funciones sacerdotales; el p\u00e1jaro mec\u00e1nico inventado por los griegos (250 a.C.), que sonaba cuando sub\u00edan la mareas; los campanarios de las iglesias comunales que ta\u00f1\u00edan, en los albores del mercantilismo (siglo XII), al ritmo de las actividades de comerciantes y artesanos; el reloj de arena usado para establecer la duraci\u00f3n de las misas (siglo XVI), o el cuerno utilizado por los encargados para despertar a los trabajadores de los talleres en los distritos textiles ingleses (siglo XVI).<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Sin embargo, tales indicios no deben tomarse como una mera sucesi\u00f3n de intentos que responden a simples pelda\u00f1os en la evoluci\u00f3n del mundo humano. En verdad, como sugiere el soci\u00f3logo e historiador Lewis Mumford en\u00a0<em>T\u00e9cnica y civilizaci\u00f3n<\/em>, son esas m\u00e1quinas, que forman parte indiscutible de nuestra vida cotidiana, las que contribuyen a asentar la creencia en una realidad -la del tiempo serializado en horas, minutos y segundos- independiente del acontecer humano, como si de un hecho externo se tratase. Al punto que llegamos a atribuirle al instrumento f\u00edsico, en s\u00ed mismo, el conjunto de costumbres que lo crearon y lo acompa\u00f1aron. El soci\u00f3logo Norbert El\u00edas, en su libro\u00a0<em>El tiempo<\/em>, recuerda el papel jugado tanto por las ciencias f\u00edsico-naturales como por la filosof\u00eda en la representaci\u00f3n del tiempo como un hecho ajeno a la acci\u00f3n humana. Mientras las primeras lo presentaron como un dato equivalente a otros fen\u00f3menos naturales no-humanos; la segunda \u2011en particular el pensamiento cartesiano y posteriormente el kantiano- lo concibe como una categor\u00eda innata de la experiencia, un hecho inalterable de la naturaleza del hombre.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Lo que ambas tienen en com\u00fan, en definitiva, es hacer del tiempo un hecho universal, previo y extr\u00ednseco a toda \u00e9poca, lugar y mundo social particular: como si fuese un fen\u00f3meno transhist\u00f3rico y transcultural. Los planteamientos de Mumford y El\u00edas contribuyen a desafiar nuestras impresiones habituales, al hacernos ver que el tiempo no es solo materia de intervenci\u00f3n humana sino, m\u00e1s a\u00fan, que no es ajeno al conjunto de s\u00edmbolos utilizados para percibirlo, ordenarlo y regularlo (los relojes y los calendarios, entre otros, todos de factura humana), los cuales responden a pautas, procesos y formas concretas de organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">El historiador brit\u00e1nico Edward Thompson en su texto\u00a0<em>Tiempo disciplina y capitalismo<\/em>\u00a0ilustra, con casos sorprendentes a nuestros ojos, la \u201cindiferencia a las horas del reloj\u201d en diversas geograf\u00edas sociales, no excesivamente remotas. As\u00ed, por ejemplo, los intervalos de tiempo en Madagascar se med\u00edan en funci\u00f3n de \u201cuna cocci\u00f3n de arroz\u201d, o de la \u201cfritura de una langosta\u201d. La duraci\u00f3n de un terremoto en el Chile del siglo XVII se med\u00eda en \u201ccredos\u201d. Entre los Nuer del Sud\u00e1n, en los a\u00f1os 1940, el paso de un d\u00eda se compon\u00eda de la sucesi\u00f3n de las labores ganaderas y los ciclos de tareas dom\u00e9sticas. Las actitudes del campesino de la kabilia argelina, donde al reloj se lo conoc\u00eda como \u201cel molino del diablo\u201d, fueron descritas en la d\u00e9cada de 1960 por el soci\u00f3logo Pierre Bourdieu en t\u00e9rminos de una \u201cimpasible indiferencia ante el paso del tiempo, al que nadie pretende dominar, utilizar o ganar\u201d. La prisa se consideraba una falta de pudor y la noci\u00f3n de una cita exacta era desconocida; los kabiles sol\u00edan quedar diciendo, simplemente, \u201cnos encontramos en el pr\u00f3ximo mercado\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"color: #222222\">Resistencia a la &#8216;modernidad&#8217;<\/h3>\n<p style=\"color: #333333\">Tendemos naturalmente a considerar extra\u00f1os estos comportamientos. Los atribuimos a la resistencia de las sociedades tradicionales ante la\u00a0<em>modernidad<\/em>; o al desconocimiento tecnol\u00f3gico e, incluso, a la indisciplina o indolencia propia de quienes lo malgastan. Y si lo hacemos es, en realidad, porque los percibimos y juzgamos mediante un modo de ver aprendido que ha forjado en nosotros una experiencia espec\u00edfica del tiempo y de su valor. En consecuencia, apenas si nos preguntamos c\u00f3mo hemos llegado a considerar imprescindibles esos aparatos tan precisos y, m\u00e1s todav\u00eda, a ordenar nuestra vida en torno a las regularidades y cadencias que ellos representan.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">La perplejidad que nos generan aquellas costumbres, se comprenden mejor, de un lado, si reparamos en la relaci\u00f3n existente entre las distintas modalidades y condiciones de la vida com\u00fan y las formas de\u00a0<em>usar<\/em>\u00a0y, por ende, medir, fraccionar y\/o notar el tiempo, asociadas a ellas. De otro lado, si nos detenemos a considerar la gradual, y no por ello menos profunda, transformaci\u00f3n que tuvo lugar con el proceso de transici\u00f3n a la sociedad industrial.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Basta con detenerse en las comunidades de peque\u00f1os agricultores y ganaderos (con escasas estructuras de comercializaci\u00f3n). Ellas se han orientado a unos quehaceres que se superponen y combinan -criar animales, orde\u00f1arlos, protegerlos; sembrar\/cosechar; cuidar de los incendios o heladas\u2026; procesar y almacenar productos; sin olvidar la fabricaci\u00f3n o arreglo de los aperos y herramientas, tejer, cocinar, comer, dormir, criar a un ni\u00f1o y enterrar a un fallecido, etc.- y han de remitirse a pautas estacionales que guardan escasa consistencia con la del trabajo regulado por las horas del reloj. Proteger al ganado de los depredadores, por ejemplo, puede requerir utilizar las noches para instalar trampas.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">La \u00e9poca de la cosecha, entretanto, puede obligar a laborar intensivamente de sol a sol, antes de que el producto se arruine o que lleguen las \u00e9pocas de climas desfavorables. Los pueblos pescadores, dependientes de las mareas y de los vientos, han de observar y atenerse a sus movimientos, entre otras tantas cosas \u2026 \u00bfA que el p\u00e1jaro mec\u00e1nico griego, que sonaba con la pleamar, cobra mayor sentido en un contexto como ese, que un reloj despertador al que le fijamos una determinada hora para despertarnos? En tales y otras condiciones semejantes, las jornadas pueden alargarse o acortarse en funci\u00f3n de las labores necesarias en cada momento, la distinci\u00f3n a las que estamos tan habituados entre las actividades ordinarias (festividades, mercados, rituales, conversaciones, salidas, intercambios y contactos sociales de todo tipo, crianzas y enterramientos, etc\u2026) y las relativas a la subsistencia, se anudan entre s\u00ed y entremezclan. Como poco, en el sentido de que no existe una demarcaci\u00f3n entre los hechos y tiempos de la vida, y los del trabajo.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Si nos retrotraemos al medioevo, de la mano del historiador Jacques Le Goff (<em>Au Moyen \u00c2ge: temps de l\u2019\u00c9glise et temps du marchand<\/em>), se pone en evidencia una crucial transformaci\u00f3n del pensamiento cristiano occidental sobre el tiempo y la historia, el cual tiene lugar en el coraz\u00f3n del siglo XII cuando entra en conflicto el tiempo de la iglesia y el tiempo del mercader, y comienza a tomar forma la elaboraci\u00f3n de la ideolog\u00eda del mundo moderno. Tras la emergencia del comercio y la formaci\u00f3n de redes mercantiles el tiempo se convierte en objeto de una atenci\u00f3n y regulaci\u00f3n particular. Las tareas del mercader requieren de un tiempo mensurable, orientado y previsible: la duraci\u00f3n de los viajes por mar o tierra, la fluctuaci\u00f3n de los precios en el curso de las operaciones comerciales, la duraci\u00f3n del trabajo artesanal que provee las mercanc\u00edas, devienen objeto de reglamentaci\u00f3n cada vez m\u00e1s exacta. Si en la mayor\u00eda de las regiones cristianas de Europa, las campanas de los monasterios anunciaban las \u201choras can\u00f3nicas\u201d, es decir una divisi\u00f3n regular del d\u00eda en siete momentos, a cada uno de los cuales correspond\u00eda un conjunto especifico de oraciones, pronto el instrumento se extender\u00e1 fuera del monasterio y su modelo de regularidad se prestar\u00e1 a otras funciones. Las campanas se pondr\u00e1n al servicio de los fines profesionales y del control del trabajo artesano: sonar\u00e1n en los momentos de las transacciones comerciales, y para marcar los turnos de trabajo de los obreros textiles, a quienes se comienza a fijar horarios precisos de entrada y salida de los talleres.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Con la integraci\u00f3n en sociedades m\u00e1s abarcadoras, en el proceso de transici\u00f3n a la sociedad industrial y una vez que la mano de obra se convierte en contratada, se produce una profunda reestructuraci\u00f3n de los h\u00e1bitos anteriores. Mientras en las sociedades preindustriales, ya sean \u00e9stas las (mal) llamadas \u201cprimitivas\u201d, o las campesinas, sean las manufactureras a escala dom\u00e9stica\u2026 (etc.), responden a pautas fluctuantes, discontinuas, cambiantes e incluso estacionales de ejecuci\u00f3n de los quehaceres cotidianos, el advenimiento de la industria mec\u00e1nica exige una sincronizaci\u00f3n, regularidad y exactitud muy precisas del trabajo para determinar la posici\u00f3n, la duraci\u00f3n, el ritmo y la sucesi\u00f3n de actividades de los trabajadores.<\/p>\n<div id=\"sumario_7|foto\" class=\"izquierda\" style=\"color: #333333\"><a style=\"color: #016ca2\" name=\"sumario_7\"><\/a><\/p>\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Una de las im\u00e1genes m\u00e1s antiguas del reloj de arena est\u00e1 en este cuadro, 'Templanza', de Ambrogio Lorenzetti (1338).\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2016\/01\/05\/ciencia\/1452008025_038284_1452162192_sumario_normal.jpg\" alt=\"Una de las im\u00e1genes m\u00e1s antiguas del reloj de arena est\u00e1 en este cuadro, 'Templanza', de Ambrogio Lorenzetti (1338).\" width=\"300\" height=\"408\" \/><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\" style=\"color: #888888\">Una de las im\u00e1genes m\u00e1s antiguas del reloj de arena est\u00e1 en este cuadro, &#8216;Templanza&#8217;, de Ambrogio Lorenzetti (1338). \/\u00a0<span class=\"firma\" style=\"color: #999999\">WIKIMEDIA COMMONS.<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\" style=\"color: #888888\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"color: #333333\">No obstante, no se trata solamente de una exigencia reductible a los cambios tecnol\u00f3gicos o econ\u00f3micos, puesto que involucra simult\u00e1neamente la modificaci\u00f3n del sentido \u2013y del valor- que adquiere el tiempo. El tiempo, al convertirse en dinero, no pasa ni acontece, se \u201cgasta\u201d, \u201cmalgasta\u201d o \u201cahorra\u201d. Ya no se compondr\u00e1 de los acontecimientos y experiencias que se suceden en el proceso de los quehaceres, igualmente laboriosos, que lo llenan. Se torna una realidad abstracta que se divide, fracciona, mide y ordena, y exige la observancia de las horas a una escala inusitadamente amplia y en cierto modo uniforme del trabajo.<\/p>\n<h3 style=\"color: #222222\">Una nueva vida social<\/h3>\n<p style=\"color: #333333\">La disciplina fabril engendra nuevos h\u00e1bitos de trabajo, pero igualmente reconfigura la vida social e individual. El trabajo reglado por hora\u201d, establece horarios de entrada y salida, distingue entre periodos laborales y de ocio, incluyendo las horas de descanso, de almuerzo, los d\u00edas de libranza, as\u00ed como la duraci\u00f3n de un contrato laboral o los a\u00f1os productivos de un ser humano. No es balad\u00ed, como documenta E. Thompson, que en los albores de la revoluci\u00f3n industrial una nueva \u00f3ptica moral, que apela a una econom\u00eda del tiempo, se difunde dentro de la f\u00e1brica pero tambi\u00e9n fuera de ella. Las convenciones, formas de vida y h\u00e1bitos de trabajo precedentes, son vistos en t\u00e9rminos de p\u00e9rdida de tiempo, falta de disciplina, ineficiencia y desorden u ociosidad, que obstaculizan la disciplina del trabajo industrial. La funci\u00f3n del vigilante del tiempo, las hojas de horas para anotar al minuto la labor de cada trabajador, la marcaci\u00f3n estricta, mediante toques de campana, de los horarios de entrada, de desayuno, de almuerzo y salida, o los est\u00edmulos e incentivos a la puntualidad, hacen su entrada en taller o la f\u00e1brica. Y fuera de ellos, un conjunto de reglamentaciones civiles urbanas ordenar\u00e1n la vida p\u00fablica (fiestas, mercados\u2026).<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Estos cambios fueron graduales, y no hubo una sola forma de transici\u00f3n, en todo lugar. De hecho no son desconocidos los oficios mixtos en los comienzos del industrialismo (mineros que eran peque\u00f1os agricultores; artesanos textiles ocupados en la construcci\u00f3n, etc.). Y a poco que lo pensemos, podemos descubrir algunas formas contempor\u00e1neas de otros usos del tiempo. En cuanto a los relojes, y formas de despertar, tal vez la cuesti\u00f3n, no sea tratar de dilucidar si la difusi\u00f3n del reloj \u2013y del despertador o sus suced\u00e1neos- fue en s\u00ed mismo un factor del cambio, o a la inversa, el s\u00edntoma de una nueva forma de organizaci\u00f3n de la vida. No obstante, desde el siglo XIV se erigen relojes en iglesias y lugares p\u00fablicos, y la difusi\u00f3n general de los relojes se produce al ritmo que la revoluci\u00f3n industrial exige mayor sincronizaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Tiempos de agricultores, tiempos de pescadores, de artesanos, de comerciantes, de la iglesia, del trabajador industrial, del patr\u00f3n\u2026 y podr\u00edamos seguir distinguiendo \u201ctiempos\u201d. El tiempo, en palabras de El\u00edas, \u201cse desarrolla en el contexto de tareas bien definidas y finalidades especificas a cumplir\u201d, sirve a los individuos \u2011y los coacciona- para orientarse en la sucesi\u00f3n de procesos sociales en los cuales est\u00e1n inmersos, es un medio para regular su conducta y coordinarla con la de los dem\u00e1s. No es, sin embargo, una mera idea que surja en la cabeza de alguien, sino una instituci\u00f3n variable que depende de las caracter\u00edsticas de los modos de vida, as\u00ed como de los medios o dispositivos que lo representan y comunican a trav\u00e9s de la experiencia corriente que los individuos tienen de \u00e9l desde su tierna infancia y durante el curso de su existencia.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">El reloj es, tal vez, el m\u00e1s notable de esos dispositivos de la modernidad, aunque tambi\u00e9n integramos esos usos y valores, a trav\u00e9s de los sistemas de fichado a la entrada y salida del trabajo, o de las sanciones que acompa\u00f1an los retrasos, de los permisos establecidos con minuciosidad para los llamados \u201casuntos personales\u201d\u2026 y m\u00e1s a\u00fan, con los horarios de la escuela, o los establecidos para el juego, el dormir o el comer.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">Como se\u00f1ala El\u00edas, \u201clos relojes no son el tiempo\u201d. Quiz\u00e1s haya que considerar con detenimiento la afirmaci\u00f3n de Lewis Mumford cuando sostiene que el reloj, y no la m\u00e1quina de vapor, es el artefacto clave de la era industrial capitalista, puesto que asegura con peculiar pulcritud y rigor la articulaci\u00f3n de los trabajos humanos y hace posible la producci\u00f3n regular y estandarizada a gran escala.<\/p>\n<p style=\"color: #333333\">En todo caso, la pregunta de los internautas sobre el despertador y los despertares a tiempo no tiene una repuesta que se resuma en unas pocas frases. Puede intuirse que aquella est\u00e1 formulada desde el punto de vista de quienes hemos incorporado el tiempo del reloj, y el control horario al que nuestra realidad nos obliga. Se pueden listar los artefactos ideados (p\u00e1jaros mec\u00e1nicos, cuernos, relojes despertadores\u2026) o los fen\u00f3menos naturales utilizados como referentes (los gallos, la luz del sol, la rotaci\u00f3n de los astros\u2026 etc.). Sin embargo ellos en s\u00ed mismos y en tanto\u00a0<em>aparatos<\/em>, no dicen nada acerca de sus usos, ni menos a\u00fan de las din\u00e1micas contextuales e hist\u00f3ricas a las que obedecen. Para muestra, basta un bot\u00f3n: las variaciones en las funciones cumplidas por las campanas \u00bfavisan y despiertan para los rezos?, \u00bfo se\u00f1alan los turnos de entrada al taller textil? Depende, todo depende.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"color: #666666\"><strong>Adela Franz\u00e9 Mudan\u00f3.<\/strong>\u00a0Departamento de Antropolog\u00eda Social. Universidad Complutense de Madrid<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La invenci\u00f3n del despertador se atribuye a un relojero del siglo XVIII que deb\u00eda levantarse a las cuatro de la ma\u00f1ana<br \/>\nLa cuesti\u00f3n nos lleva a preguntarnos sobre el origen de nuestra obsesi\u00f3n con medir los tiempos<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"class_list":["post-465359","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/465359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=465359"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/465359\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":465361,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/465359\/revisions\/465361"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=465359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=465359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=465359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}