{"id":468828,"date":"2016-12-04T16:34:01","date_gmt":"2016-12-04T21:34:01","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=468828"},"modified":"2016-12-04T16:34:10","modified_gmt":"2016-12-04T21:34:10","slug":"epidemia-de-terror-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2016\/12\/04\/epidemia-de-terror-urbano\/","title":{"rendered":"Epidemia de terror urbano"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_468829\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/1480504948_770791_1480784321_noticia_fotograma.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-468829\" class=\"size-large wp-image-468829\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/1480504948_770791_1480784321_noticia_fotograma-560x315.jpg\" alt=\"Polic\u00edas mexicanos junto a un cad\u00e1ver en Acapulco, la ciudad con una de las tasas m\u00e1s altas de homicidios.\" width=\"560\" height=\"315\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-468829\" class=\"wp-caption-text\">Polic\u00edas mexicanos junto a un cad\u00e1ver en Acapulco, la ciudad con una de las tasas m\u00e1s altas de homicidios.<\/p><\/div>\n<p style=\"color: #444444\">El culatazo dio en la ventanilla del Jeep Cherokee gris. \u201c\u00a1Abre o mueres!\u201d. Dos ojos rojos le miraban. El conductor ten\u00eda que decidir. Estaba en el coraz\u00f3n burgu\u00e9s de la Ciudad de M\u00e9xico. Hab\u00eda peatones a menos de dos metros, coches por delante y por detr\u00e1s, y un atracador de 26 a\u00f1os a pocos cent\u00edmetros de su cara empu\u00f1ando una pistola. La duda dur\u00f3 menos que el miedo. El conductor baj\u00f3 la ventanilla e inmediatamente pas\u00f3 a formar parte de un variopinto grupo al que ese d\u00eda tambi\u00e9n pertenec\u00edan un padre desvalijado cuando paseaba con sus hijos, una extranjera de pelo dorado raptada y violada, cuatro estudiantes torturados y una decena de campesinos baleados. Un d\u00eda como tantos otros en M\u00e9xico en que se denunciaron 45.000 delitos y\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2015\/10\/20\/mexico\/1445373137_118288.html\" target=\"_blank\">quedaron en la sombra otros 400.000.<\/a>\u00a0Un d\u00eda en que, una vez m\u00e1s, creci\u00f3 esa masa informe y terrible que igual roba, viola o mata y a la que se define como inseguridad.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">El concepto es d\u00e9bil y difuso. Se sabe que\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/03\/09\/seres_urbanos\/1457506800_145750.html\" target=\"_blank\">la inseguridad prolifera en las ciudades<\/a>y que se dispara con el tr\u00e1fico de drogas. A partir de ah\u00ed, es imprevisible. Muta r\u00e1pidamente y se adapta a casi cualquier ambiente. Hubo un tiempo en que se vincul\u00f3 a la pobreza. Hace mucho que esta teor\u00eda qued\u00f3 alicorta. Demasiado lineal. La miseria no es causa suficiente. Y a veces ni siquiera necesaria.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/09\/29\/america\/1475159591_036416.html\">Am\u00e9rica Latina<\/a>\u00a0es un buen ejemplo para entenderlo.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|apoyos\" class=\"sumario_apoyos derecha\" style=\"color: #444444\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<header class=\"sumario-encabezado\" style=\"font-style: inherit\">\n<h3 class=\"sumario-titulo\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"sin_enlace\" style=\"font-weight: inherit;font-style: inherit\">M\u00c1S INFORMACI\u00d3N<\/span><\/h3>\n<\/header>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\">\n<div class=\"apoyos\" style=\"font-style: inherit\">\n<ul class=\"apoyos-listado\" style=\"font-style: inherit\">\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"apoyo-titulo\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #000000\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/11\/30\/actualidad\/1480521835_030675.html\">El para\u00edso de la impunidad<\/a><\/span><\/li>\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"apoyo-titulo\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #000000\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/11\/30\/actualidad\/1480525213_800554.html\">La coreograf\u00eda del miedo<\/a><\/span><\/li>\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"apoyo-titulo\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #000000\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/11\/30\/actualidad\/1480519552_169748.html\">La yihad que violenta las calles de media Europa<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<div id=\"ds_cpp\" class=\"ds_cpp\" style=\"color: #444444\"><\/div>\n<p style=\"color: #444444\">El \u00e1rea registra una de las mayores tasas delictivas del mundo.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/09\/26\/america\/1474909844_140495.html\" target=\"_blank\">M\u00e1s de un mill\u00f3n de asesinatos entre 2000 y 2010<\/a>. En 11 de sus 18 pa\u00edses, los homicidios tienen estatus de epidemia, es decir,\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/04\/11\/\/1397225663_628928.html\" target=\"_blank\">superan los 10 casos por cada 100.000 habitantes<\/a>. Hay ciudades como Caracas, Acapulco, San Pedro Sula o San Salvador donde este \u00edndice es 10 veces mayor. Ah\u00ed no se trata de una epidemia, sino de puro terror.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Pero en este territorio no todo ha ido mal. Por el contrario, Latinoam\u00e9rica experiment\u00f3 en la d\u00e9cada pasada\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/09\/04\/\/1409864542_745677.html\" target=\"_blank\">uno de los mayores desarrollos econ\u00f3micos de su historia.<\/a>\u00a0El desempleo descendi\u00f3 de forma sostenida, 70 millones de ciudadanos salieron de la pobreza y el crecimiento agregado fue del 4,2% anual. Un sue\u00f1o para cualquier economista. No para un polic\u00eda. Con la bonanza, la criminalidad tambi\u00e9n aument\u00f3. Homicidios y robos alcanzaron tasas delirantes. La bienintencionada correlaci\u00f3n (menos pobreza-menos delito) encall\u00f3. La inseguridad demostr\u00f3 tener una gen\u00e9tica m\u00e1s compleja. Detr\u00e1s del delito lat\u00edan fuerzas poco estudiadas.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">La paradoja, devastadora para las charlas de caf\u00e9 centroeuropeas, ha sido analizada con detenimiento por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD). En\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/hdr.undp.org\/sites\/default\/files\/hdr14-summary-es.pdf\">un informe<\/a>\u00a0referencial, publicado en 2014, se constat\u00f3 que la singularidad se mueve en aguas profundas. Ni siquiera hay una relaci\u00f3n estrecha entre ingreso y crimen. Honduras y\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2015\/08\/29\/\/1440810158_117118.html\" target=\"_blank\">El Salvador<\/a>\u00a0presentan las tasas de homicidio m\u00e1s altas, pero sufren la misma pobreza que Bolivia y Paraguay, con los menores \u00edndices de homicidios de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Otro tanto sucede con\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2015\/12\/25\/\/1451074084_176156.html\" target=\"_blank\">la desigualdad y el desempleo<\/a>. Su reducci\u00f3n en la d\u00e9cada prodigiosa no trajo consigo, seg\u00fan los expertos de la ONU, un descenso de las muertes y los robos. \u201cTomadas por separado, la pobreza, la desigualdad de ingresos y el desempleo no parecen explicar satisfactoriamente los niveles de inseguridad en la regi\u00f3n. Por el contrario, el crimen ha aumentado en un contexto regional de crecimiento din\u00e1mico y de mejoras notables en indicadores sociales. Entender esta particularidad requiere aceptar que la violencia y el crimen no tienen explicaciones simples\u201d, se\u00f1ala el informe del PNUD.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Derribados los t\u00f3picos, emerge como posible factor causal algo profundamente enraizado en Am\u00e9rica: las grandes organizaciones criminales, especialmente las dedicadas al narcotr\u00e1fico. Su capacidad de corrupci\u00f3n, su penetraci\u00f3n en los aparatos estatales y su letalidad las convierten en un candidato explicativo de primer orden. Pero nuevamente la inseguridad se escapa a reduccionismos. \u201cE<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2015\/02\/24\/\/1424817027_712188.html\" target=\"_blank\">l narcotr\u00e1fico dinamiza el delito<\/a>, pero no es el origen, su desaparici\u00f3n no cambiar\u00eda radicalmente el panorama, siempre habr\u00eda mercados il\u00edcitos, negocios sucios, diversificaci\u00f3n criminal. Legalizar la droga no es la varita m\u00e1gica\u201d, afirma Gema Santamar\u00eda Balmaceda, profesora del Instituto Tecnol\u00f3gico Aut\u00f3nomo de M\u00e9xico y asesora principal del informe del PNUD.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Visto as\u00ed, el narco es m\u00e1s una consecuencia que una causa.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/11\/05\/\/1415211182_812699.html\" target=\"_blank\">Hay un caldo de cultivo previo<\/a>, cuyo origen es multifactorial y, por tanto, difuso. Como cualquier concepto d\u00e9bil, la inseguridad vive en continua transformaci\u00f3n y es poroso al cambio social. Influyen factores como las expectativas sociales, la calidad del empleo, los entornos urbanos masificados y, desde luego, las drogas y las armas.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html derecha\" style=\"color: #444444\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\">\n<p class=\"texto_grande\" style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\">La franja rescatada de la pobreza no ha entrado en la clase media. Tiene un pie dentro y otro fuera. Al menor vendaval puede volver al pozo<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"color: #444444\">\u201cNo hay una evidencia fuerte de correlaci\u00f3n entre la pobreza y la desigualdad con el delito, pero s\u00ed que hemos advertido la importancia cardinal que tiene el crecimiento de la sociedad de consumo. Se forman enormes mercados ilegales de coches, tel\u00e9fonos, comida, animales\u2026 sostenidos por alt\u00edsimas demandas que parad\u00f3jicamente responden a una mejora de los ingresos de las clases medias bajas\u201d, explica Marcelo Bergman, director del\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/celiv.untref.edu.ar\/marcelo-bergman.html\">Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia<\/a>de la Universidad Tres de Febrero, en Argentina.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Estas nuevas tipolog\u00edas, agrupadas en el denominado \u201cdelito aspiracional\u201d, representan uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s disruptivos. Y su explicaci\u00f3n no es sencilla. Los estudios muestran que la franja social rescatada de la pobreza durante la d\u00e9cada \u00e1urea\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2015\/01\/30\/\/1422643328_842941.html\" target=\"_blank\">no ha entrado directamente en la clase media<\/a>, sino que tiene un pie dentro y otro fuera. Al menor vendaval puede volver al pozo.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/economia.elpais.com\/economia\/2016\/06\/14\/\/1465870876_463264.html\" target=\"_blank\">Forma el llamado \u201cgrupo vulnerable\u201d<\/a>\u00a0y es la clase m\u00e1s numerosa de Latinoam\u00e9rica: un 38% de poblaci\u00f3n. Sus empleos son de escasa calidad, viven expuestos a la informalidad econ\u00f3mica y su movilidad social es m\u00ednima. El desarrollo econ\u00f3mico, por tanto, no ha creado una barrera fuerte frente al delito. Justo al rev\u00e9s. Las ansias de consumo se han disparado, pero no los medios para satisfacerlas.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/05\/29\/america\/1464473349_554268.html\" target=\"_blank\">El problema no es la pobreza, sino la falta de expectativas.<\/a>\u00a0\u201cLas personas en situaci\u00f3n de pobreza no son necesariamente las que delinquen, sino que lo hacen quienes muestran aspiraciones para alcanzar las metas prescritas por la sociedad (ropa de marca o celulares de \u00faltima generaci\u00f3n), pero que tienen desventajas para materializarlas con malos empleos y sueldos bajos\u201d, se\u00f1ala el informe del PNUD.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Junto a la insatisfacci\u00f3n social, otro detonante silencioso es el entorno. No hay<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/04\/18\/\/1397834294_310921.html\">zona m\u00e1s urbanizada del mundo<\/a>\u00a0que Latinoam\u00e9rica. El 80% de la poblaci\u00f3n vive en ciudades. Y no son para\u00edsos. Un paseo por la periferia de la capital de M\u00e9xico, una megaurbe de 23 millones habitantes, lo explica. En colonias como Desarrollo Urbano Quetzalc\u00f3atl (68.000 habitantes) no hay una sola biblioteca, pero s\u00ed 450 establecimientos de venta de alcohol. El barrio, con el 70% de desempleo juvenil, ostenta el dudoso honor de ser el que m\u00e1s presos aporta a las c\u00e1rceles del Distrito Federal.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2013\/02\/13\/\/1360795950_594539.html\" target=\"_blank\">Es en espacios as\u00ed donde bulle la sopa prebi\u00f3tica de la violencia.<\/a>\u00a0Mundos sin memoria de mejoras, con empleos de \u00ednfima calidad y derrotas por doquier. Todo listo para el \u00faltimo ingrediente: el tr\u00e1fico de drogas. \u201cEl narcotr\u00e1fico exacerba hasta la caricatura los ideales consumistas de la sociedad en que vivimos: coches, mujeres y armas\u201d, explica Andreas Schedler, profesor del\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/www.cide.edu\/\">Centro de Investigaci\u00f3n y Docencia Econ\u00f3micas<\/a>\u00a0(CIDE) y autor de\u00a0<em>En la niebla de la guerra: Los ciudadanos ante la violencia criminal organizada<\/em>.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">En los arrabales, el narco act\u00faa como ascensor social. Ofrece lo que el sistema niega. Pero exige el uso de armas. Y a nadie se le escapa el impacto que tiene un balazo. Un solo asalto con rev\u00f3lver causa miedo; decenas de miles, terror social. En Am\u00e9rica Latina,\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2016\/11\/02\/mexico\/1478115008_958426.html\" target=\"_blank\">entre un tercio y la mitad de los robos son perpetrados con armas de fuego.<\/a>\u00a0Una media que sube al 78% en el caso de los homicidios. En Brasil, Chile o Argentina m\u00e1s del 60% de los presos reconocen que tuvieron su primera arma de fuego antes de los 18 a\u00f1os. Eso es la inseguridad.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Frente a esta marea, las barreras de contenci\u00f3n son pocas. A veces, esto no se entiende en Europa y EE UU. La polic\u00eda, las fiscal\u00edas, el Estado son en grandes zonas de Am\u00e9rica Latina entes ineficaces, inexistentes o est\u00e1n penetrados por el narco. No totalmente, pero s\u00ed lo suficiente como para que\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2011\/02\/15\/\/1297724416_850215.html\" target=\"_blank\">no tengan efectos disuasorios.<\/a><\/p>\n<p style=\"color: #444444\">La soluci\u00f3n requerir\u00e1 tiempo. A su alrededor se acumulan grandes palabras: educaci\u00f3n, redistribuci\u00f3n, enfoques integrales. \u201cNo hay bala de plata y depende de si los pa\u00edses tienen una tasa alta o baja de criminalidad, pero desde luego la inversi\u00f3n social y reducir la impunidad ayudan\u201d, indica el profesor Marcelo Bergman. \u201cHay que cuidarse del populismo penal, la mano dura y la tolerancia cero. Quien promete remedios a corto plazo no es cre\u00edble. Pero tampoco hay que resignarse: el esfuerzo social colectivo puede lograr resultados dr\u00e1sticos en 5 o 10 a\u00f1os\u201d, explica Schedler.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Y mientras se avanza, el crimen sigue ah\u00ed. Lo saben bien los m\u00e1s ricos. En Latinoam\u00e9rica ya hay un 50% m\u00e1s de vigilantes privados que agentes de polic\u00eda. La vida tranquila s\u00f3lo existe dentro de la burbuja. El lobo anda por las calles. Cualquiera puede ser la pr\u00f3xima v\u00edctima. Da igual ir en un buen coche o por una calle respetable. La violencia puede llamar a su ventana. Un culatazo, dos ojos enrojecidos y usted tendr\u00e1 que decidir. Bajar o no bajar el cristal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tasa de criminalidad crece en las ciudades de Am\u00e9rica Latina, pese al dinamismo que ha experimentado la regi\u00f3n. Drogas, armas y falta de expectativas forman parte de la ecuaci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-468828","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/468828","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=468828"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/468828\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":468831,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/468828\/revisions\/468831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=468828"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=468828"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=468828"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}