{"id":471786,"date":"2017-05-27T20:27:54","date_gmt":"2017-05-28T00:27:54","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=471786"},"modified":"2017-05-27T20:27:54","modified_gmt":"2017-05-28T00:27:54","slug":"los-siete-capitulos-olvidados-de-cien-anos-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2017\/05\/27\/los-siete-capitulos-olvidados-de-cien-anos-de-soledad\/","title":{"rendered":"Los siete cap\u00edtulos olvidados de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_471787\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/1495898941_823449_1495901122_noticia_normal_recorte1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-471787\" class=\"size-large wp-image-471787\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/1495898941_823449_1495901122_noticia_normal_recorte1-560x350.jpg\" alt=\"Garc\u00eda M\u00e1rquez, en octubre de 1965 cuando escrib\u00eda 'Cien a\u00f1os de soledad'. GUILLERMO ANGULO (HARRY RANSOM CENTER)\" width=\"560\" height=\"350\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-471787\" class=\"wp-caption-text\">Garc\u00eda M\u00e1rquez, en octubre de 1965 cuando escrib\u00eda &#8216;Cien a\u00f1os de soledad&#8217;. GUILLERMO ANGULO (HARRY RANSOM CENTER)<\/p><\/div>\n<p style=\"color: #444444\">Meses antes de terminar\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad,<\/em>\u00a0Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez arrastraba serias dudas sobre la calidad de una novela que acabar\u00eda convertida en un cl\u00e1sico de la literatura. \u201cCuando le\u00ed lo que llevaba escrito\u201d, confes\u00f3 por carta a un amigo, \u201ctuve la desmoralizante impresi\u00f3n de estar metido en una aventura que lo mismo pod\u00eda ser afortunada que catastr\u00f3fica\u201d. Algo poco conocido es que Garc\u00eda M\u00e1rquez public\u00f3 siete cap\u00edtulos de\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>para aplacar esas dudas. Y lo hizo cuando a\u00fan no hab\u00eda acabado la novela (la concluy\u00f3 en agosto de 1966) ni hab\u00eda firmado el contrato con la Editorial Sudamericana, que rubric\u00f3 el 10 de septiembre del mismo a\u00f1o. La novela sali\u00f3 el 30 de mayo de 1967. El pr\u00f3ximo martes se cumplir\u00e1n 50 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" style=\"color: #444444\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/cultura\/intext_0__container__\" style=\"font-style: inherit\">Los siete cap\u00edtulos se publicaron en peri\u00f3dicos y revistas que circulaban en m\u00e1s de 20 pa\u00edses. Representan m\u00e1s de un tercio de la novela, que en total tiene 20 cap\u00edtulos. Ni siquiera hay copias de los mismos en el archivo personal de Garc\u00eda M\u00e1rquez en el Harry Ransom Center en Texas, que guarda su legado. Para encontrar su rastro hay que recorrer bibliotecas en Francia, Estados Unidos, Colombia y Espa\u00f1a.<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"color: #444444\">Los cap\u00edtulos cayeron en el olvido porque se cre\u00eda que eran id\u00e9nticos a los publicados en la primera edici\u00f3n de 1967 de la novela. Pero la comparaci\u00f3n de las versiones descubre una realidad diferente. Desde la primera p\u00e1gina hay cambios en el lenguaje, la estructura, la ambientaci\u00f3n y la descripci\u00f3n de los personajes. De ah\u00ed que estos cap\u00edtulos olvidados sean de un gran valor literario para entender c\u00f3mo fue escrita la novela. Garc\u00eda M\u00e1rquez afirm\u00f3 haber quemado las notas y los manuscritos preparatorios tras recibir la primera copia del libro.<\/p>\n<h3 style=\"color: #111111\">Hasta 42 cambios<\/h3>\n<p style=\"color: #444444\">El primer cap\u00edtulo sali\u00f3 el 1 de mayo de 1966 en\u00a0<em>El Espectador<\/em>\u00a0de Bogot\u00e1, cuando a\u00fan le quedaban tres meses para finalizar la obra. Entre esa versi\u00f3n y la edici\u00f3n final de 1967 hay hasta 42 cambios significativos que aparecen desde la primera p\u00e1gina. Las casas de Macondo, por ejemplo, no eran \u201cde barro y ca\u00f1abrava\u201d como en la edici\u00f3n final, sino simplemente de \u201cadobe\u201d<em>.<\/em>\u00a0El escritor buscaba un lenguaje m\u00e1s preciso.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Tambi\u00e9n hay modificaciones importantes en la estructura general de la novela. Por ejemplo, en la edici\u00f3n de 1967, la acci\u00f3n destructora de las termitas que anuncia el declive de la casa de la familia Buend\u00eda se describe hacia el final de la novela. Pero en la versi\u00f3n de\u00a0<em>El Espectador<\/em>, \u201cel comej\u00e9n socavaba los cimientos de la casa\u201d desde el primer cap\u00edtulo. Referencias tan iniciales a las termitas restaban dramatismo a la futura decadencia de la casa.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">En la edici\u00f3n definitiva, Macondo es un pueblo aislado de la civilizaci\u00f3n, cuyo emplazamiento exacto se desconoce. Por el contrario, en el cap\u00edtulo de\u00a0<em>El<\/em><em>Espectador,<\/em>\u00a0Macondo se localiza con facilidad, pues limitaba \u201cal occidente con los m\u00e9danos del r\u00edo de La Magdalena\u201d de Colombia. Garc\u00eda M\u00e1rquez suprimi\u00f3 este y otros detalles sobre la ubicaci\u00f3n concreta de la poblaci\u00f3n para crear en el lector la impresi\u00f3n de que pod\u00eda ser un pueblo t\u00edpico de cualquier pa\u00eds latinoamericano.<\/p>\n<h3 style=\"color: #111111\">El llanto de Aureliano<\/h3>\n<p style=\"color: #444444\">Otro cambio sorprendente tiene que ver con el nacimiento del coronel Aureliano Buend\u00eda. En la edici\u00f3n final, el coronel \u201chab\u00eda llorado en el vientre de su madre y naci\u00f3 con los ojos abiertos\u201d, mientras que en el cap\u00edtulo de\u00a0<em>El Espectador<\/em>, el h\u00e9roe recib\u00eda un trato poco heroico y hasta prosaico: la comadrona le daba \u201ctres nalgadas en\u00e9rgicas\u201d para hacerle llorar.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">El siguiente cap\u00edtulo que Garc\u00eda M\u00e1rquez prob\u00f3 con los lectores sali\u00f3 en la revista<em>Mundo nuevo<\/em>\u00a0en agosto de 1966. Publicada en Par\u00eds, esa revista se convirti\u00f3 en el principal escaparate de la literatura del\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0latinoamericano. Sus 6.000 ejemplares mensuales se vend\u00edan en 22 pa\u00edses, incluidos Estados Unidos, Holanda, Espa\u00f1a, Portugal y casi toda Am\u00e9rica Latina. En este cap\u00edtulo localic\u00e9 hasta 51 diferencias con respecto a la edici\u00f3n final. Por ejemplo, Jos\u00e9 Arcadio, cuya madre \u00darsula tem\u00eda que naciese con una cola de cerdo, vino al mundo como \u201cun hijo saludable\u201d, mientras que en la edici\u00f3n final, el autor aument\u00f3 el dramatismo al escribir: \u201cDio a luz un hijo con todas sus partes humanas\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|foto\" class=\"sumario_foto centro\" style=\"color: #444444\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<figure class=\"foto foto_w980\" style=\"font-style: inherit\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"font-style: inherit\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2017\/05\/27\/actualidad\/1495898941_823449_1495901350_sumario_normal.jpg\" alt=\"Primer cap\u00edtulo de 'Cien a\u00f1os de soledad' publicado en 'El Espectador', de Bogot\u00e1.\" width=\"980\" height=\"676\" \/><figcaption class=\"foto-pie\" style=\"font-style: inherit;color: #646464\"><span class=\"foto-texto\" style=\"font-style: inherit\">Primer cap\u00edtulo de &#8216;Cien a\u00f1os de soledad&#8217; publicado en &#8216;El Espectador&#8217;, de Bogot\u00e1.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"color: #444444\">La alquimia, tan importante en los cap\u00edtulos iniciales, se mencionaba en el del<em>Mundo nuevo<\/em>\u00a0con el t\u00e9rmino experto \u201cla Opera Magna\u201d. El escritor simplific\u00f3 la lectura y opt\u00f3 solo por alquimia.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Tras la publicaci\u00f3n del segundo cap\u00edtulo, pasaron cinco meses hasta la salida del siguiente. Garc\u00eda M\u00e1rquez debi\u00f3 emplear ese tiempo para revisar la novela, porque el nuevo cap\u00edtulo era el m\u00e1s arriesgado: el ascenso al cielo de Remedios la bella. El escritor eligi\u00f3 para su divulgaci\u00f3n\u00a0<em>Amaru,<\/em>\u00a0una revista peruana dedicada a la literatura de vanguardia internacional. Sus lectores eran exigentes escritores y cr\u00edticos literarios. Garc\u00eda M\u00e1rquez no solo comprob\u00f3 la solidez literaria de ese cap\u00edtulo con ellos, sino que tambi\u00e9n se lo ley\u00f3 en voz alta a su c\u00edrculo de amistades en su casa de la Ciudad de M\u00e9xico. \u201cConvoqu\u00e9 aqu\u00ed a la gente m\u00e1s exigente, experta y franca\u201d, escribi\u00f3 en una carta dirigida a su amigo Mendoza en el verano de 1966. \u201cEl resultado fue formidable, sobre todo porque el cap\u00edtulo le\u00eddo era el m\u00e1s peligroso: la subida al cielo, en cuerpo y alma, de Remedios Buend\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">En la revista literaria colombiana\u00a0<em>Eco<\/em>\u00a0apareci\u00f3 otro cap\u00edtulo \u201cpeligroso\u201d: la muerte de \u00darsula tras vivir entre 115 y 122 a\u00f1os. Entre los cambios m\u00e1s rese\u00f1ables destaca la eliminaci\u00f3n de una frase, ausente en la edici\u00f3n de 1967, de Fernanda del Carpio tras la marcha de Amaranta \u00darsula a Europa: \u201cDios m\u00edo \u2014murmuraba Fernanda\u2014, se me olvid\u00f3 decirle que mirara a todos los lados antes de atravesar la calle\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">En marzo de 1967, sali\u00f3 en la revista\u00a0<em>Mundo nuevo<\/em>\u00a0el cap\u00edtulo de la peste del insomnio que azot\u00f3 a Macondo. Como Garc\u00eda M\u00e1rquez explic\u00f3 en varias entrevistas, su intenci\u00f3n era que el lenguaje de\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u00a0fuese m\u00e1s anticuado en la primera parte (por ejemplo, us\u00f3 el arcaico \u201cinstrumentos m\u00fasicos\u201d en vez del moderno \u201cinstrumentos musicales\u201d o \u201cgrande alboroto\u201d en vez de \u201cgran alboroto\u201d). Y luego, afirmaba el escritor, el lenguaje se ir\u00eda modernizando hacia el final de la novela.<\/p>\n<h3 style=\"color: #111111\">\u00daltimo cartucho<\/h3>\n<p style=\"color: #444444\">Garc\u00eda M\u00e1rquez dispar\u00f3 su \u00faltimo cartucho en abril de 1967, cuando la revista mexicana\u00a0<em>Di\u00e1logos<\/em>\u00a0imprimi\u00f3 el cap\u00edtulo de la lluvia que cay\u00f3 sobre Macondo durante cuatro a\u00f1os. Entre los cambios importantes figura uno que revela c\u00f3mo el autor no solo suprim\u00eda frases o cambiaba palabras, sino tambi\u00e9n su t\u00e9cnica para a\u00f1adir nuevos contenidos. Cuando Fernanda del Carpio termina de abroncar a su marido Aureliano Segundo despu\u00e9s de un mon\u00f3logo que ocupa varias p\u00e1ginas, en la versi\u00f3n de\u00a0<em>Di\u00e1logos<\/em>\u00a0ella concluye que su marido estaba \u201cacostumbrado a vivir de las mujeres\u201d. Pero en la edici\u00f3n de 1967, Fernanda culmina su bronca monumental con una frase plet\u00f3rica, cargada de fuerza mitol\u00f3gica y religiosa. Afirm\u00f3 que su marido estaba \u201cacostumbrado a vivir de las mujeres, y convencido de que se hab\u00eda casado con la esposa de Jon\u00e1s, que se qued\u00f3 tan tranquila con el cuento de la ballena\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Por \u00faltimo, la semana previa al lanzamiento de la novela, el magac\u00edn argentino<em>Primera Plana<\/em>\u00a0public\u00f3 un fragmento del cap\u00edtulo sobre las 32 guerras del coronel Aureliano Buend\u00eda.\u00a0<em>Primera Plana<\/em>\u00a0estaba dise\u00f1ada para el gran p\u00fablico, y sus 60.000 ejemplares semanales circulaban dentro y fuera de Argentina. Aunque ya no ten\u00eda tiempo de a\u00f1adir cambios, Garc\u00eda M\u00e1rquez envi\u00f3 un cap\u00edtulo que deb\u00eda cautivar al p\u00fablico de un continente que segu\u00eda marcado por las guerrillas insurgentes contra el poder, como la guerrilla del propio coronel Aureliano Buend\u00eda.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Como revela la correspondencia de Garc\u00eda M\u00e1rquez, al publicar los cap\u00edtulos m\u00e1s novedosos y \u201cpeligrosos\u201d, el escritor tom\u00f3 buena nota de las sugerencias hechas por sus amistades y lectores. La historia detr\u00e1s de estos cap\u00edtulos olvidados de<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u00a0descubre el arduo trabajo de edici\u00f3n que Garc\u00eda M\u00e1rquez despleg\u00f3, en especial para aplacar esa \u201cdesmoralizante impresi\u00f3n\u201d que tuvo al leer lo que llevaba escrito de una novela que a partir del 30 de mayo de 1967 hab\u00eda de cambiar el rumbo de la literatura.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"color: #444444\"><strong style=\"font-style: inherit\">\u00c1lvaro Santana-Acu\u00f1a<\/strong>\u00a0es investigador y profesor asistente de Whitman College<\/p>\n<section id=\"sumario_1|despiece\" class=\"sumario_despiece centro\" style=\"color: #444444\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<header class=\"sumario-encabezado\" style=\"font-style: inherit\">\n<h4 class=\"sumario-titulo\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"sin_enlace\" style=\"font-weight: inherit;font-style: inherit\">UNA ESTRATEGIA SIMILAR A LA DICKENS O P\u00c9REZ GALD\u00d3S<\/span><\/h4>\n<\/header>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\">\n<p style=\"font-style: inherit\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez puso toda la carne en el asador al difundir los siete cap\u00edtulos. Salvo el final de la novela (por razones obvias), decidi\u00f3 publicar los que para \u00e9l eran los m\u00e1s innovadores y arriesgados, como los que narran el comienzo de la historia, el ascenso al cielo de Remedios la bella, la peste del insomnio y la lluvia en Macondo que dur\u00f3 cuatro a\u00f1os, entre otros. El objetivo del autor estaba sondear la reacci\u00f3n de los lectores y as\u00ed realizar cambios si fueran necesarios.<\/p>\n<p style=\"font-style: inherit\">Esta estrategia literaria era parecida a la usada por escritores como Charles Dickens y Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, que publicaron varias novelas por entregas y modificaban el argumento dependiendo de la reacci\u00f3n de sus lectores. En la correspondencia de Garc\u00eda M\u00e1rquez queda constancia de ello. \u201cMe ha dado mucha alegr\u00eda lo que me dices del cap\u00edtulo de<em><strong style=\"font-style: inherit\">\u00a0Cien a\u00f1os de soledad.<\/strong><\/em>\u00a0Por eso lo publiqu\u00e9&#8221;, le respondi\u00f3 a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, quien ley\u00f3 el primer cap\u00edtulo en\u00a0<em><strong style=\"font-style: inherit\">El Espectador\u00a0<\/strong><\/em>de Bogot\u00e1.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez public\u00f3 episodios sueltos para sondear al p\u00fablico antes de terminar la novela<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-471786","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=471786"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471786\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":471788,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471786\/revisions\/471788"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=471786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=471786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=471786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}