{"id":474861,"date":"2017-12-02T11:10:58","date_gmt":"2017-12-02T16:10:58","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=474861"},"modified":"2017-12-02T11:10:58","modified_gmt":"2017-12-02T16:10:58","slug":"la-frontera-del-cacao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2017\/12\/02\/la-frontera-del-cacao\/","title":{"rendered":"La frontera del cacao"},"content":{"rendered":"<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\" style=\"color: #444444\">\n<p style=\"font-style: inherit\">\n<div id=\"attachment_474862\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/1512087957_262029_1512088583_noticia_normal_recorte1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-474862\" class=\"size-large wp-image-474862\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/1512087957_262029_1512088583_noticia_normal_recorte1-560x372.jpg\" alt=\"\u00d3scar Vel\u00e1zquez junto a un fruto de cacao. I.M.\" width=\"560\" height=\"372\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-474862\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3scar Vel\u00e1zquez junto a un fruto de cacao. I.M.<\/p><\/div>\n<p style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-weight: bold;color: #111111\" title=\"Ver todas las noticias de Ignacio Medina\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/ignacio_medina_banon\/a\/\">IGNACIO MEDINA<\/a><\/p>\n<p style=\"font-style: inherit\">A \u00d3scar Vel\u00e1squez le gusta manejarse contra la corriente. Me lo dice tres frases despu\u00e9s de empezar la conversaci\u00f3n y concuerdo con \u00e9l; si no fuera as\u00ed, no estar\u00edamos hablando justo en la linde que separa el arrozal del cacao, en medio del valle del Shumba (al norte de Per\u00fa), poco despu\u00e9s de la salida de Ja\u00e9n hacia San Ignacio. Hablo del otro Ja\u00e9n, llamado de Bracamoros por sus fundadores para diferenciarlo del andaluz, aunque apenas guarda con \u00e9l otra relaci\u00f3n que no sea el nombre. Levantada en plena regi\u00f3n amaz\u00f3nica, muy cerca del cauce del Mara\u00f1\u00f3n, Ja\u00e9n es una ciudad pr\u00f3spera y populosa que se ofrece entre sorpresas. La primera es la omnipresencia del arrozal, rodeando la ciudad y cubriendo la pr\u00e1ctica totalidad del valle. La segunda puede estar en este hombre enjuto y magro que lleva casi toda su vida embarcado en la batalla del cacao, que viene a ser la guerra contra el arroz.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" style=\"font-style: inherit\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/estilo\/intext_0__container__\" style=\"font-style: inherit\">Nadie dir\u00eda que Ja\u00e9n es tierra de arroz, hasta que te asomas a un paisaje que apenas tiene variaciones. Lo ves cubriendo el paisaje si miras desde la ventana del avi\u00f3n mientras esperas a que aterrice, si vienes desde San Ignacio o por la carretera de Bagua. El arroz domina el paisaje y las vidas de la gente de Ja\u00e9n, con sus terrazas y sus servidumbres. Lo hace ocupando el lugar que hasta hace apenas 60 o 70 a\u00f1os perteneci\u00f3 al cacao. Me lo cuenta el propio \u00d3scar, mientras relata la historia de su familia. Las escrituras de la tierra que hoy trabaja, comprada por su abuelo en 1914, hablan de un predio dedicado a pastos y cacaotales. As\u00ed fue en todos estos valles hasta que un heladero lime\u00f1o compr\u00f3 300 hect\u00e1reas de cacaotal y decidi\u00f3 sustituir las variedades criollas end\u00e9micas de la zona por plantas tra\u00eddas de Brasil.<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"inread1\" style=\"font-style: inherit\">\u00a0Con ellas llegaron las plagas, encabezadas por la escoba de bruja, que acabar\u00eda asolando los cacaotales de la comarca. El cacao estaba enfermo, el arroz daba dos cosechas al a\u00f1o que se transformaban en dinero contante y sonante, los bancos apoyaban la transformaci\u00f3n y los valles se hicieron arroceros.<\/div>\n<div style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<p style=\"font-style: inherit\">\u00d3scar me explica el contrasentido mientras nos acercamos a la finca de Jorge Troya en el valle del Shumba, a 10 minutos de la ciudad. El sendero que recorremos surca un mont\u00edculo que hace las veces de frontera entre el arrozal y las nuevas plantaciones de cacao. Una hect\u00e1rea de arrozal, me dice, proporciona entre 3.000 y 4.000 soles por siembra (entre 930 y 1.250 d\u00f3lares), que se repite dos veces al a\u00f1o, mientras un cacao criollo bien cultivado proporciona alrededor de 2.500 kilos de habas secas al a\u00f1o, que al precio actual equivale a 25.000 soles de ingresos (cerca de 7.800 d\u00f3lares), que pueden subir a 30.000 o 35.000 si cultivan pl\u00e1tano para proporcionar sombra al cacao. Jorge Troya tiene las cuentas claras y a\u00f1ade alguna consideraci\u00f3n. El arrozal proporciona agua y sus terrazas ofrecen un suelo f\u00e9rtil y liso que facilita la transformaci\u00f3n. El cacao tambi\u00e9n es una alternativa natural y respetuosa frente a la agresividad y la alta demanda de agua que implica el cultivo de arroz.<\/p>\n<p style=\"font-style: inherit\">Jorge Troya busca ahora nuevos terrenos para extender su cacaotal. Su \u00e9xito y el de algunos productores m\u00e1s atrae cada d\u00eda m\u00e1s miradas en el valle de Shumba y otras zonas cercanas, en las que \u00d3scar Vel\u00e1squez proporciona asesor\u00eda t\u00e9cnica desde los a\u00f1os 90. Primero fue la recuperaci\u00f3n del cacao, sobre todo a partir de h\u00edbridos como el CCN 51, productivo, de r\u00e1pido crecimiento y resistente a las enfermedades, aunque no proporciona frutos de especial calidad. Despu\u00e9s empez\u00f3 a transformarlos, injertando los \u00e1rboles con variedades criollas. Lo siguiente ha sido la puesta en marcha de un programa que llama Rescate gen\u00e9tico de plantas ancestrales de cacao de fino aroma, concebido para recuperar los cacaos originarios. Con la ayuda de la cooperativa Cepicaf\u00e9 ha ido rastreando viejas plantas de cacao, hasta seleccionar 68 variedades que mantiene en un vivero a la espera de fondos para poder estudiarlas y ver cu\u00e1les son las m\u00e1s adecuadas para la comarca. Le bastar\u00edan tres a\u00f1os para poder injertar los \u00e1rboles actuales y acabar transformando el cacaotal de Ja\u00e9n y el paisaje de la comarca.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este producto es una alternativa natural y respetuosa frente a la agresividad y la alta demanda de agua que implica el cultivo de arroz<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-474861","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/474861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=474861"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/474861\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":474863,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/474861\/revisions\/474863"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=474861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=474861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=474861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}